Todas las entradas por Parroquiaalhaurindelatorre

INSCRIPCIONES CATEQUESIS 2 CICLO

Las inscripciones de 2 ciclo de catequesis serán de 6 a 7 de la tarde, en la entrada de la Parroquia, los siguientes días de septiembre:

  • Lunes 12, para recibir la catequesis los lunes de 4 a 5.
  • Martes 13, para catequesis los lunes de 6 a 7.
  • Miércoles 14, si la catequesis es los martes de 4 a 5.
  • Jueves 15, para la catequesis en martes de 6 a 7.

Las inscripciones de Santa Amalia, el Peñón, Torrealquería y el Romeral, seran también en la parroquia.

Un abrazo!

XXIII Domingo Del Tiempo Ordinario 04/09/2022

Domingo tras domingo, Jesús nos va dando las consignas para ser seguidores suyos. En este, XXIII Domingo del Tiempo Ordinario, sigue instruyéndonos para tomar en serio el seguimiento, nos invita a renunciar a ciertos valores en favor de valores fundamentales de verdadera sabiduría para nuestra vida. Primer domingo de septiembre, se acaba el tiempo de vacaciones de verano, y nos vamos adentrando en la preparación para el comienzo del nuevo curso pastoral.

La síntesis de las lecturas puede ser: La primera lectura, de tipo sapiencial del libro de la Sabiduría, comienza con dos preguntas: “¿Qué hombre conocerá el designio de Dios?, o ¿quién se imaginará lo que el Señor quiere?” que nos preparan para la escucha del Evangelio.

El salmo nos advierte que todo humano es caduco, que es Dios quien nos da solidez, Dios es el eterno, y por eso es el Sabio por excelencia. Él es quien nos enseña “a calcular nuestros años, para que adquiramos un corazón sensato”

La segunda lectura, de la carta de Pablo a Filemón, se interesa por un esclavo cristiano, al que Pablo pide a Filemón que lo reciba como si fuera él mismo “Si me consideras compañero tuyo, recíbelo a él como a mí” En el Evangelio, Jesús, nos incita a tomar en serio el seguimiento, a renunciar a ciertos valores y por supuesto a cargar cada uno con su cruz “todo aquel de entre vosotros que no renuncia a todos sus bienes no puede ser discípulo mío”.

La primera lectura, del libro de Sabiduría, nos avisa de que la verdadera sabiduría viene de Dios. La sabiduría es dar a cada cosa su importancia y poner los medios oportunos para conseguir los fines que nos proponemos. Pero solo con nuestras fuerzas no podemos ver mas allá de nosotros mismos. Dios nos enseña el sentido de la historia y de la vida: de donde venimos, a donde vamos, como podemos dar con el justo camino “Los pensamientos de los mortales son frágiles e inseguros nuestros razonamientos”. El Espíritu que viene de Dios es el que nos ayuda entender con profundidad las cosas de la tierra y del cielo “Así se enderezaron las sendas de los terrestres, los hombres aprendieron lo que te agrada y se salvaron por la sabiduría”. El salmo es toda una oración para pedir a Dios sabiduría que es sentido común, sensatez y visión de fe. La sabiduría de la que habla el salmo es la que nos hace pedir a Dios “enséñanos a calcular los nuestros años, para que adquiramos un corazón sensato”   

En segunda lectura, de la carta de Pablo a Filemón, trata de un esclavo que se le ha escapado a Filemón. La esclavitud era normal en tiempos de Jesús y Pablo. Pero en este caso, Pablo, da a Filemón las consignas básicas para remediar la situación dentro de lo posible y llegar en el futuro a la abolición de toda esclavitud. Al esclavo Onésimo, que había huido, con el consiguiente disgusto de Filemón, lo encontró Pablo en prisión y le convirtió a la fe.

Ahora, bautizado, Pablo lo devuelve a su amo, pero rogándole que lo trate no ya como un esclavo, sino como hermano en la fe “y no como esclavo, sino como algo mejor que un esclavo, como un hermano querido, que si lo es mucho para mí, cuánto más para ti, humanamente y en el Señor”

Las enseñanzas de Jesús en el Evangelio de este domingo pueden resultarnos sorprendentes y hasta radicales. Jesús nos dice que tenemos que darle prioridad a Él incluso por delante de nuestros familiares “Si alguno viene a mí y no pospone a su padre y a su madre, a su mujer y a sus hijos, a sus hermanos y a sus hermanas, e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío” Y un tanto de lo mismo sobre las pruebas de la vida “Quien no carga con su cruz y viene en pos de mí, no puede ser discípulo mío”  Y a medir nuestras fuerzas, al igual que en nuestra vida tenemos que hacer muchos cálculos antes de echar cimientos de un edificio, no vaya ser que tengamos que dejarlo a medias, lo mismo ante un enemigo que tiene más fuerza que nosotros. Del mismo modo dice Jesús “todo aquel de entre vosotros que no renuncia a todos sus bienes no puede ser discípulo mío”

Jesús, nuestro Maestro, con ejemplos concretos y sorprendentes, nos dice dónde está la clave de la sabiduría: renunciar a muchas cosas, a la familia, a sí mismo, y aceptar la cruz. Ser discípulo de Jesús no resulta fácil, pero en ese riesgo y en esa aventura consiste lo mejor que podemos hacer en nuestra vida. Saber relativizar lo relativo y dar importancia a lo importante es buena sabiduría, la que nos va enseñado Jesús.

Por eso Jesús cuando se refiere a la familia y nosotros mismo en esta lectura, no nos está invitando a odiar o despreciar a nuestra familia. Ni a suicidarnos, cuando dice que tenemos que renunciar a nosotros mismo. Jesús nos esta diciendo que hay que saber distinguir entre los valores importantes, los absolutos, y los menos importantes, los relativos. Y obrar en consecuencia, con sabiduría, sabiendo renunciar a los secundarios para conseguir los principales.

Seguir a Jesús exige opciones valientes y personales. Supone tomar la cruz y renunciarse a sí mismo, no consiste en saber cosas o adherirse a unas verdades, es aceptar un estilo de vida. No se trata de renunciar a cosas por masoquismo, sino de conseguir valores mayores.

Hagamos oración a Dios para alcanzar sabiduría y seguir a Jesús.

Feliz domingo y feliz semana.

 

XXII Domingo Del Tiempo Ordinario 22/08/2022

Jesús, en este Domingo XXI del Tiempo Ordinario, sigue instruyéndonos, en este domingo lo hace con una invitación a la humildad, la nobleza y a la generosidad desinteresada.

Una síntesis de las lecturas puede quedar así: La primera lectura, nos invita a proceder con humildad y sencillez, Dios revela sus secretos a los humildes “Humíllate, y así alcanzarás el favor del Señor”. En la Antígona del salmo cantamos como Dios tiene preferencia por los pobres, por los últimos “Tu bondad, oh, Dios, preparó una casa para los pobres”. La segunda lectura, presenta a Jesús mucho más que como un maestro de sabiduría, pues es el Mediador de la Nueva Alianza, “Vosotros os habéis acercado al monte Sion, ciudad del Dios vivo […], y al Mediador de la nueva alianza, Jesús”.

El Evangelio nos invita a ocupar los últimos puestos porque el que se humilla será enaltecido, como Jesús, que no vino a ser servido sino a servir “El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.” También se nos llama a dar y a darnos gratuitamente sin esperar recompensa alguna.

En primera lectura, del libro del Eclesiástico, resuenan unas palabras que nos invitan a la humildad “Hijo, actúa con humildad en tus quehaceres” destacando que una de las ventajas que nos dice el sabio es que seremos o caeremos simpáticos a los demás “y te querrán más que al hombre generoso” y ante Dios quedaremos mejor “alcanzarás el favor del Señor. Muchos son los altivos e ilustres, pero él revela sus secretos a los mansos”, nos invita a escuchar a los sabios en lugar de a los cínicos.  El salmo, como cantamos en una de sus estrofas, insiste en la preferencia de Dios por los pobres y humildes “Padre de huérfanos, protector de viudas, Dios vive en su santa morada. Dios prepara casa a los desvalidos, libera a los cautivos y los enriquece”.

En segunda lectura, de la carta a los Hebreos, nos dice como los elementos de culto que tenían los israelitas, el sacerdocio, los sacrificios y el templo, han sido superados y perfeccionados por Cristo Jesús. Hace una comparación en que se refiere al acontecimiento del Sinaí, a la Antigua Alianza, el encuentro del pueblo con Dios, que fue espectacular, con fuego encendido, densos nubarrones, tormentas y una voz que asustaba. Pero la Nueva Alianza, sellada por Cristo Jesús, presenta una cara mas amable, presenta a la Jerusalén del Cielo “os habéis acercado al monte Sion, ciudad del Dios vivo, Jerusalén del cielo, a las miríadas de ángeles, a la asamblea festiva de los primogénitos inscritos en el cielo”, más cercana, con la asamblea innumerable de Dios, ángeles y bienaventurados que rinden cultos llenos de alegría y entusiasmo “a Dios, juez de todos, y al Mediador de la Nueva Alianza, Jesús”.

En el Evangelio, Jesús aprovecha que ha sido invitado a comer a casa de un fariseo importante para dar una enseñanza sobre la humildad y la generosidad desinteresada. Una enseñanza a los invitados preocupados por los primeros puestos y otra para el anfitrión que se muestra selectivo y exclusivo a la hora de elegir a sus invitados. Ya en la primera lectura, el sabio Ben-Sira, nos recomienda que seamos humildes en nuestra manera de actuar. Este es el camino a la sabiduría del discipulado, y de ahí le viene la nobleza. Y por supuesto la generosidad.

No somos ángeles, ni tampoco robots. No somos animales, tampoco semidioses. Somos humanos hechos de humus. Somos humanos que nos reconocemos en la humildad.

Lo contrario a la humildad es la soberbia, amasada de engreimiento, de empavonarse, de desprecio a los demás, de sus propuestas y de sus cosas “los convidados escogían los primeros puestos”. El humilde se queda el último, no como estrategia, sino porque considera que ese es el sitio que le corresponde.

La sabiduría y la soberbia no se llevan bien. El sabio no alardea, ni se levanta en medio de la reunión para que todo el mundo le escuche. El sabio, por el contrario, escucha con atención las propuestas ajenas, incluso si estas no son brillantes ni sugerentes. La sabiduría no tiene que ver con la acumulación de doctrinas, sino del paso por el corazón de las experiencias humanas repensadas, revividas. Contrastadas. El sabio es humilde porque reconoce la verdadera condición humana “el que se humilla será enaltecido”.

El sabio es humilde porque sabe estar sin presumir ni aparentar. No busca el aplauso ni el reconocimiento “no te sientes en el puesto principal”. Ahí está su nobleza, en su sencillez verdadera, en su simplicidad, que no es lo mismo que simplismo. Jesús fue humilde y sabio, su nobleza no provenía de su condición social, ni de superioridad cultural. Jesús nos enseña otro camino el del discipulado que anuncia y anticipa el Reino, desde los más pobres y últimos.

Jesús nos invita a ser generosos, que invitemos a quienes no nos pueden devolver y pagar, con ello seremos bienaventurados,

“Cuando des un banquete, invita a pobres, lisiados, cojos y ciegos; y serás bienaventurado, porque no pueden pagarte” de lo contrario seremos correspondidos y estaremos siendo pagados por la invitación.

EL camino del discípulo es un aprendizaje continuo y de revisiones constantes de nuestras actitudes personales y sociales desde Jesús. Vivamos en humildad, sabiduría, genrosidad y verdad como vivió Él.

Feliz domingo y feliz semana.