18/10/2026
En este Domingo XXIX del Tiempo Ordinario, la liturgia nos convoca a levantar la mirada hacia el único Señor de la historia y nos invita a vivir la Jornada Mundial de las Misiones, Domund 2026, junto al envío pastoral de catequistas y de todos aquellos que tiene alguna tarea pastoral en nuestra parroquia.
Las lecturas de hoy nos recuerdan dos cosas: que Dios es el Señor de todo el universo y que nuestro corazón le pertenece de manera especial.
En la primera lectura, el profeta Isaías proclama que Dios toma de la mano a Ciro, rey de Persia, para cumplir sus designios. Dios declara sin ambigüedad: “Yo soy el Señor y no hay otro; fuera de mí no hay dios”. Las potencias temporales ejercen un poder pasajero, pero el gobierno último de la historia y de nuestras vidas pertenece únicamente al Creador. Por eso, con el salmo, la Iglesia con júbilo: “Aclamad la gloria y el poder del Señor; contad sus maravillas a todas las naciones”.
San Pablo recuerda a los cristianos de Tesalónica que lo más importante no es la marca que dejan los poderes de este mundo, sino la que Dios ha grabado en sus corazones: somos “amados de Dios y elegidos por Él”. Por eso, su fe se hace visible en el amor, el servicio y la esperanza que el Espíritu Santo mantiene vivos en ellos.
En el Evangelio los fariseos y herodianos intentan acorralar a Jesús con la trampa del tributo al Imperio romano. Pero el Maestro, pidiendo un denario, contempla la moneda y pregunta: “¿De quién es esta imagen y esta inscripción?”. A lo que responden: “del César”, Jesús pronuncia la sentencia que transforma el entendimiento humano: “Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”.
Hoy ya no usamos las monedas del tiempo de Jesús, pero seguimos entregando muchas cosas cada día: nuestro tiempo, nuestra atención y nuestras energías. Jesús nos recuerda que las cosas materiales pertenecen al mundo; en cambio, nuestro corazón, nuestra dignidad y nuestra vida pertenecen a Dios, porque llevamos impresa en nosotros su imagen. La moneda lleva la imagen del César y por eso le pertenece. Nosotros llevamos la imagen de Dios y por eso le pertenecemos a Él. Somos, por decirlo así, monedas vivas de Dios.
Por eso, en este Domund 2026, “dar a Dios lo que es de Dios” significa poner nuestra vida en actitud de misión “uno en Cristo, unidos en la misión”. Ser misionero no es solo ir a tierras lejanas; es vivir con la convicción de que el amor de Dios debe ser anunciado a todos los hombres.
Y hoy, de manera entrañable, este compromiso misionero se encarna en el envío pastoral, no actuamos por cuenta propia ni por mero voluntarismo; sino que somos enviados en nombre de la Iglesia para recordar a todos que Dios sigue vivo y que el ser humano le pertenece a Él. Gratuitamente hemos recibido la fe, y gratuitamente la entregamos en cada servicio pastoral.
Pidamos al Señor que renueve en cada uno de nosotros la libertad y el fervor misionero. Cumplamos con honradez nuestros deberes en la sociedad, pero conservemos el corazón intacto para el Señor. Y a quienes hoy reciben la misión de servir en nuestra parroquia, que el Espíritu Santo los llene de fortaleza, paz y gozo para que en todo glorifiquen al Dios vivo.
Feliz domingo día del Señor y feliz semana.

































