El próximo martes 28 en Canal Torrevision, a partir de las 17.00, el párroco Reinaldo y el diácono José Antonio asistirán al programa «Entrevarales» donde nos hablarán de S.Juan, de la procesión del Corpus y de otras muchas cosas más.
La foto está tomada del Facebook de «Entrevaralestorrevision»
En la mañana de ayer domingo, después de la misa de 9:00, el Santísimo Sacramento salió en procesión por las calles de nuestro pueblo. Desde la parroquia, por calle Cantarranas, calle Málaga, Plaza de San Sebastián, calle Ermita y regreso a su Parroquia. Fue acompañado por los feligreses
Como es costumbre, un grupo de niños y niñas que este año han recibido su primera comunión, acompañaron también al Santísimo.
Durante la procesión, se recorrió 7 altares, en los que se pidió por la paz, los niños, los enfermos, los pobres, la creación, los gobernantes y nuestra parroquia.
La Solemnidad del Corpus Christi es una prolongación del misterio que nace el Jueves Santo celebramos este año esta solemnidad en un contexto de elecciones, fase final diocesana del sínodo y preparación de nuestras fiestas patronales en honor de S. Juan Bautista. Este día la Iglesia manifiesta nuestra fe en la presencia real y verdadera de Jesús sacramentado.
Es la veneración pública y solemne de la Eucaristía, memorial de la entrega pascual de Jesús, su victoria final y su Resurrección. Es uno de los días más gozosos y festivos del calendario litúrgico, es uno de esos días que reluce más que el sol. La iglesia celebra una de sus prodigiosas obras de amor: el Cuerpo y la Sangre de Cristo. La Eucaristía es el sacramento del inmenso amor del Señor, su Cuerpo y su Sangre son recuerdo permanente de lo que fue su vida, muerte y resurrección.
Las lecturas de hoy centran la atención en el compromiso del cristiano con Dios, sellado con el sacrificio del Cuerpo y la Sangre de Cristo. La primera lectura cobra singular importancia la ofrenda: pan y vino, acompañada de una bendición “Bendito seas Abrahán por el Dios Altísimo”. En el salmo entonamos la antífona donde se identifica a Jesús con el misterioso Melquisedec, rey de Salem, es decir de Jerusalén, pero ahora lo hace como sacerdote eterno “Tú eres sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec” La segunda lectura se centra en la tradición que hemos recibido, nos recuerda a la celebración del Jueves Santo “… tomó pan y, pronunciando la Acción de Gracias, lo partió y dijo: …” El evangelio tiene sus referencias eucarísticas: levantar los ojos al cielo, bendeir los panes y repartirlos, es un pan que se parte y se reparte,
“Entonces, tomado él los cinco panes y los dos peses y alzando la mirada el cielo, pronunció la bendición sobre ellos, lo partió y los iba dando a los discípulos para que los sirviera a la gente”
En la lectura del Génesis, nos encontramos ante un personaje misterioso, su mismo nombre significa rey de justicia; se le presenta como rey de Salén, como sacerdote del Altísimo. Salén significa paz y forma parte del nombre de Jerusalén. Igualmente se afirma de él que es sacerdote del Dios Altísimo. Los elementos que ofrece al Dios Altísimo: pan y vino, tienen un fuerte sentido simbólico que nos ayuda para la comprensión de la Eucaristía, evoca, por una parte, el culto y, por otra, los alimentos básicos. Las palabras de bendición a Dios y a Abrahán, la bendición dirigida a Dios es el reconocimiento de su grandeza y bondad “Bendito sea el Dios Altísimo”, y la dirigida a Abrahán “Bendito seas Abrahán por el Dios Altísimo” es la consolidación de la que recibió de Dios en el momento de su vocación. Abrahán le dio el diezmo de todo, la entrega de los diezmos y primicias son un signo de agradecimiento y de reconocimiento del señorío de Dios sobre todas las cosas “creador de cielo y tierra”
En la segunda lectura, de la Primera Carta a los Corintios, hemos oído: “Yo he recibido una tradición, que procede del Señor y que a mi vez os he transmitido: Que el Señor Jesús, en la noche en que iban a entregarlo, tomó un pan…” Las palabras utilizadas por Pablo reflejan la convicción de que la celebración eucarística arranca del mismo Jesús y que ha sido transmitida fielmente. Jesús mismo, en la Última Cena, realizó signos y pronunció palabras que los primeros cristianos, presididos por los apóstoles reiteraban constantemente. Con ello seguían el mandato de Jesús. No es un rito que la Iglesia descubra más tarde, aunque, ciertamente, para la formulación exacta intervino la experiencia iluminada y asistida por el Espíritu. Los creyentes de todos los tiempos podemos celebrar la Eucaristía seguros de estar reproduciendo un gesto del propio Jesús. Las palabras tratan de explicar el contenido misterioso del Pan y del Vino. Ciertamente siempre estamos ante un misterio desbordante
En el evangelio Jesús les dijo: “Dadles vosotros de comer…” El lugar no permite fácilmente proveerse de alimentos porque están en descampado. El tiempo ya no es oportuno para realizar gestiones que permitan la adquisición de los alimentos necesarios: porque atardece.
Las gentes le han seguido porque han visto sus signos y han escuchado su palabra. Las gentes han de ir a buscar su alimento y alojo porque la tarde está ya de caída. Eso es lo razonable y lo conveniente, en la opinión de los apóstoles “Despide a la gente …” y de su modo de entender la vida y por eso piden a Jesús que los despida. Dirijamos nuestra mirada en tres direcciones: la primera, a la multitud que necesita urgentemente una solución; la segunda, a los apóstoles que ofrecen una sensata solución, desde su punto de vista; tercera, a Jesús que, como siempre, escucha, pero actúa a su estilo y según su talante y la realidad de su misión. Jesús invita a los apóstoles a que adopten una actitud singular que no alcanzan a comprender “No tenemos más que cinco panes y dos peces …”, realizará un significativo milagro. Es un anticipo de la oferta del Pan de la Eucaristía. La significación simbólica queda expresada de una manera adecuada en los gestos de Jesús, alza la mirada, bendice, , sobre el pan, lo partió y lo repartió, gestos que anticipan y evocan los gestos de la Última Cena.
Señor, que por medio de la Eucaristía seamos miembros activos de tu pueblo, vivamos todos en comunión de Amor que has realizado en cada uno de nosotros, y que esta sea fuerza para la misión de anunciarte.
El próximo domingo 19 de junio, después de la Eucaristía de la 9:00h de la mañana, celebraremos la procesión más esencial para los cristianos.
El Corpus Christi es una de las festividades de la Iglesia Católica más importantes. Los niños y niñas que han recibido en este ciclo, por primera vez el cuerpo de Cristo hecho pan, podrán acompañar al Santísimo Sacramento por las calles de nuestro pueblo.
El domingo pasado, domingo de Pentecostés, celebrábamos el envío del Espíritu Santo. Este domingo celebramos a Dios, a Dios Trinidad, somos una comunidad que se reúne convocada por Dios a quien invocamos como comunidad: Padre, al Hijo y Espíritu Santo, es decir Dios Uno y Trino, Trinidad Santa, Comunidad Santa. Celebramos esta solemnidad de la Santísima Trinidad, culminado el tiempo pascual y retomando el tiempo ordinario.
Celebramos también la jornada de la vida contemplativa, la jornada “Pro Orantibus” cuyo lema para este año es “La vida contemplativa: lámparas en el camino sinodal”
En las lecturas de hoy contemplamos de manera especial el misterio de Dios. La primera lectura del libro de la Sabiduría nos habla precisamente de la sabiduría de Dios, que antes de existir el mundo ya había sido engendrada: “Antes de que la tierra existiera” la Sabiduría fue engendrada. El salmo es todo un canto a la maravilla de la creación y del hombre “Cuando contemplo el cielo, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que has creado ¿Qué es el hombre, para que te acuerdes de él, el ser humano, para mirar por él?” San Pablo en la carta a los Romanos, segunda lectura, nos dice que ese Hijo, hecho hombre, es Jesucristo, nuestro mediador en el camino hacia Dios, “porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que se nos ha dado”. Y en el evangelio, Juan nos dice que “el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad plena”, que procede del Padre y del Hijo y es igualmente Dios. El don de la fe y los sacramentos nos introduce en la vida trinitaria.
La primera lectura destaca que la Sabiduría es anterior a toda la obra creacional “El me estableció al principio de sus tareas, al comienzo de sus obras antiquísimas” La Sabiduría es una realidad que está más allá de la creación de todas las cosas, lo que nos viene a decir que la Sabiduría y el Espíritu son dos realidades pertenecientes a Dios desde siempre. Las descripciones poéticas que hace la lectura personifican a la Sabiduría y fue una forma de preparar la revelación plena de Jesús como Sabiduría del Padre.
Es lo que cantamos en la antífona del salmo “¡Señor, Dios nuestro, qué admirable es tu nombre en toda la tierra! Dios mira y contempla a su Sabiduría como lo hace con la Palabra para crear el mundo, “como arquitecto” de la obra creadora. Estaba junto al Padre, “jugaba con la bola de la tierra, gozaba con los hijos de los hombres”
Estas palabras nos llevan a mirar y contemplar a Dios en dos direcciones: la primera precisamente hacia Dios, la segunda hacia los hombres; la Sabiduría aparece de esta manera como un intermediario, un puente, un mediador entre Dios y los hombres, al aplicar a Jesús estas descripciones y palabras afirma que es el único Mediador entre Dios y los hombres. En definitiva, Dios es el que se interesa por nosotros, y que en la plenitud de los tiempos es Dios con nosotros, Enmanuel.
En Romanos, Pablo, nos dice que Jesús es el puente de comunión con el Padre “Habiendo sido justificados en virtud de la fe, estamos en paz con Dios, por medio de nuestro Señor Jesucristo” La obra de Jesús restaura la comunión del hombre con Dios, entregándonos a su Hijo quién, en obediencia, ha anulado todas las distancias. El cristiano participa de una nueva vida que no procede de sus esfuerzos o méritos, sino de una vida nueva que le concede Dios por el Espíritu Santo. Pablo en este texto, y con estas pocas palabras define la esencia de la fe cristiana. Nuestra fe es trinitaria, pero no como una idea ajena a nuestra realidad de personas que queremos vivir y ser felices, sino como una realidad salvífica: el Padre nos ha engendrado al Hijo y por el Espíritu podemos participar de este don de salvación “El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que se nos ha dado.”
La Trinidad afecta a nuestras vidas en cuanto que es misterio de vida en plenitud, de felicidad, de salvación entendida como don de Dios. El pasaje que hemos proclamado del Evangelio de Juan es unos de los textos más completos dentro del Nuevo Testamento sobre la Trinidad.
Dios se nos revela como Verdad “cuando venga él, el Espíritu de la Verdad, os guiará hasta verdad plena”, como Claridad, como la Meta “os comunicará lo que está por venir” El Padre y el Hijo nos entregan el Espíritu para que tengamos vida en plenitud. “Por eso os he dicho que recibirá y tomará de lo mío y os lo anunciará” El cristiano escucha la voz del Hijo y obedece al Padre, guiado por el Espíritu.
Pidamos al Señor por los que han recibido en la Iglesia la vocación contemplativa: para que, con su oración y la ofrenda de su vida, sean luz, sostengan y acompañen el camino sinodal de la Iglesia.
Feliz domingo de la Santísima Trinidad y feliz semana.