
Os dejamos la reflexión sobre el Sábado Santo del fraile dominico, Fray Martín Gelabert Ballester. Esta publicada en el Blog Nihil Obstat.
Pinchar en el siguiente enlace.

Os dejamos la reflexión sobre el Sábado Santo del fraile dominico, Fray Martín Gelabert Ballester. Esta publicada en el Blog Nihil Obstat.
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DOMINGO RAMOS: Misas el sábado 19:30 y domingo: 9:00h, 11:00h, 12:15h(misa Bendición de Palmas) y 19:30h (retransmitida por Facebook)

MIÉRCOLES SANTO: Vía Crucis a las 20:00h (retransmitido por Facebook)
JUEVES SANTO: Misa de la Cena del Señor 18:30 (retransmitida por Facebook) Hora Santa desde las 21:30h a las 22:30h (retransmitida por Facebook)
VIERNES SANTO: Meditación ante la Cruz a las 12:00h.
Celebración de la Pasión del Señor a las 18:30h (retransmitida por Facebook)
SÁBADO SANTO: Vigilia Pascual a las 20:30h (retransmitida por Facebook)
DOMINGO DE RESURRECCIÓN: Misas a las 9:00h, 12:15h y 20:00h (retransmitida por Facebook)
CONFESIONES: Lunes y martes de 16:30h a 18:00h
A través de nuestra página de Facebook se retransmitirá en directo:
-Misa del Domingo de Ramos 19.30 horas
-Via Crucis Miércoles Santo 20.00 horas
-Misa Jueves Santo 18.30 horas y Hora Santa 21.30 horas
-Celebración de la Pasión del Señor Viernes Santo 18.30 horas
-Vigilia Pascual Sábado Santo 20.30 horas
-Misa Domingo de Resurrección 20.00 horas
Durante el Viernes Santo y el Sábado Santo, la Iglesia no celebra la Eucaristía, tomamos la Sagrada Comunión con la reserva consagradas en las vísperas de ayer Jueves Santo.

Hoy es el día del Triduo Pascual propiamente dicho, es día de penitencia obligatoria para toda la Iglesia, día la abstinencia y ayuno, también el Sábado Santo hasta la Vigilia pascual. La Iglesia, siguiendo una antiquísima tradición, no celebra la Eucaristía y la Sagrada Comunión sólo se distribuye a los fieles durante la celebración de la Pasión del Señor.
En la primera lectura leemos el cuarto cántico de Isaías, la Pasión y gloria del Siervo de Dios. El salmo no recuerda la oración de Jesús en la Cruz. La carta a los Hebreos nos habla de Jesús como sumo sacerdote. Y en el evangelio tenemos una versión de la Pasión distinta a los sinópticos.
La primera lectura, el cuarto cántico del Siervo Sufriente, tiene tres partes, en la primera y última habla Dios, en la central, se puede decir que es un coro que nos representa a nosotros. Cuenta la vida del Siervo desde su nacimiento hasta su muerte. Se trata de una noticia escandalosa que choca con nuestra mentalidad de que la humillación y el sufrimiento no pueden ser camino de salvación. La obra y el destino del Siervo solo lo comprenden aquellos que admiten que son pecadores y que su pecado merece castigo. Así actúa el coro de la parte central del poema, comienzan considerándose buenos, al reflexionar sobre el destino del Siervo reconocen que son pecadores y admiten que merecen un castigo. La relación entre pecado y castigo no es nueva en Israel, la novedad está en que el castigado es inocente y los que se encuentran bien se reconocen culpables. Este poema que insisten en el sufrimiento del Siervo es, sin embargo, un canto de victoria, “…lo que el Señor quiere prosperará por su mano. Por los trabajos de su alma verá la luz” por el triunfo del Siervo y el éxito de su misión.

El salmo, cuyas palabras pronuncia Jesús en la cruz y que nosotros repetimos en la antífona “Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu” conocemos la vieja costumbre de los escritores judíos de indicar sólo el comienzo de una oración, un verso, una sentencia, dando a entender con ello el texto entero.
Muy probablemente Jesús, que como buen judío conocía los salmos de memoria, iba recitando trabajosamente las palabras del salmo 30.
Mientras Isaías habla de Jesús como Siervo de Dios, la carta a los Hebreos habla de Jesús como sumo sacerdote. Pero no revestido de esplendor oficiando en el templo de Jerusalén, sino suplicando con gritos y lágrimas verse libre de la muerte, “presentó oraciones y súplicas al que podía salvarlo de la muerte” No lo consigue y se convierte autor de salvación eterna, “Y, llevado a la consumación, se convirtió, para todos los que lo obedecen, en autor de salvación eterna.”
El enfoque del evangelio de Juan es muy distinto al de los evangelios sinópticos, en Juan Jesús no solo sufre y muere, sino que en todo momento muestra su soberanía y autoridad. En Juan, en el prendimiento, es Jesús quien toma la iniciativa, se adelanta y pregunta a quien buscan “¿A quién buscáis?” y cuando responde que es Él, todos caen por tierra. Además, da una orden “si me buscáis a mí, dejad marchar a estos”
Ante el interrogatorio, por parte de Anás, responde casi con atrevimiento y diríamos que con cierta desfachatez “¿Por qué me preguntas a mí? Pregunta a los que me han oído de qué les he hablado. Ellos saben lo que yo he dicho” e incluso cuando lo abofetean no se deja intimidar “Si he faltado al hablar, muestra en qué he faltado; pero si he hablado como se debe, ¿por qué me pegas?”
Ante Pilatos se debate la realeza de Jesús y su misión de dar testimonio de la verdad “Mi reino no es de este mundo…Pilato le dijo: Entonces, ¿tú eres rey? Jesús le contestó: Tú lo dices: soy rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad”
En la escena del calvario, Juan ofrece una muerte serena y con tres palabras exclusivas del evangelio de Juan y sin paralelos en los sinópticos:

Primera palabra, María que abre y cierra toda la vida de Jesús, presente al nacer, en su vida pública en las bodas de Caná de Galilea, y presente al morir, a los pies de la cruz. Jesús nos la entrega como madre, sin María no se puede concebir la comunidad cristiana. “Mujer, ahí tienes a tu hijo”
Segunda palabra para el cumplimiento de las escrituras, no le quiebran hueso alguno y miran al que traspasaron. El maestro que promete a la samaritana un agua viva que arrastre el corazón hasta la vida eterna; quien le habla de un agua que quitará la sed para siempre; quien nos invita a dar un vaso de agua al sediento, porque es lo mismo que dárselo a Él; quien transformó seis tinajas de agua en valioso vino; quien a voz en grito anunciaba junto al templo de Jerusalén en un solemnísimo día de fiesta: El que tenga sed venga a mí y beba … y de sus entrañas manarán ríos de agua viva, el mismo Jesús ahora, a punto expirar, desde lo alto de la cruz, sólo dice: “Tengo sed”
Tercera palabra “Todo se ha cumplido”, se ha cumplido el plan de Dios desde que mismo Verbo se hizo carne y habita entre nosotros. Juan sabe que es misma palabra en griego original significa también: Todo lo que me ordenó Dios mi Padre lo he cumplido a la perfección. Hijo de Dios como soy desde siempre, en el tiempo señalado he recibido de María la carne y soy plena y perfectamente hombre. He anunciado la buena noticia, el Evangelio del Reino de Dios, lo he confirmado con palabras y obras, he vivido entre los hombres haciendo el bien, les he descubierto que Dios es Padre de brazos abiertos, que espera siempre al hijo pródigo, que los criterios de Dios son algo diferente de aquellos que se usan entre los hombres, y que las palabras más serias no son placer, dinero y poder, sino entrega, misericordia y servicio. He cumplido en obediencia el proyecto de Dios mi Padre. He entregado mi vida a la muerte, para transformar todas las muertes en oportunidad de vida para siempre. Sí, todo está cumplido

La pasión según san Juan viene muy bien con el poema de la primera lectura del profeta Isaías, el cuarto cántico del siervo Sufriente que hemos leído en la primera lectura. No en la descripción del sufrimiento sino en la conciencia de que todo termina con la victoria de Jesús.
Acompañemos a María, hoy viernes y mañana sábado, en estos días de soledad, meditando y reflexionado la pasión y muerte de Nuestro Señor.
Fructífero Triduo, mantengámonos en oración en espera de la Gloriosa resurrección del Señor. Un abrazo.

El Jueves Santo es uno de los días más plenos de acontecimientos: última cena, lavatorio de los pies, institución de la eucaristía, oración en el huerto. La liturgia se ha limitado a los tres primeros. La primera lectura nos presenta las indicaciones de como se debe celebrar la fiesta de Pascua, el salmo un preludio de la oración de Jesús en el huerto, en la segunda lectura tenemos el relato más antiguo que se conoce de la institución de la Eucaristía y en el evangelio se nos relata el lavatorio de los pies y la institución de la eucaristía.
La cena de Pascua era una fiesta que los pastores celebraban en primavera al comienzo de la trashumancia, se sacrificaba un cordero o cabrito, para rogar por la fecundidad del ganado y una buena trashumancia. Con la sangre se untaban los palos de la entrada de la tienda para ahuyentar a los malos espíritus, la plaga exterminadora. Esta fiesta, más tarde, es relacionada con la liberación de Egipto. La plaga exterminadora se concreta en el paso del Señor, que exterminará a los primogénitos y con la derrota de los dioses de Egipto, permitiendo la salida de los Israelitas de aquel país. La cena se adaptó a aquellas circunstancias angustiosas del momento. Se celebra con la cintura ceñida, las sandalias calzadas, bastón en mano y a toda prisa.

Tiene su relación con la fiesta de los Ázimos, que no es de pastores, sino de agricultores, es cuando comienza el cordero a acompañarse de panes sin fermentar, “Esa noche comeréis la carne, asada a fuego, y comeréis panes sin fermentar y hierbas amargas” la levadura se toma de la cosecha antigua y los ázimos simbolizan la vida. El salmo es todo un preludio de la agonía de Jesús en el monte de los Olivos durante la oración, en la que llegó a sudar gotas de sangre.
Al tiempo que nos preludia el precio que pagó Dios por nuestro rescate “Mucho le cuesta al Señor la muerte de sus fieles”. En la segunda lectura encontramos el relato mas antiguo sobre la institución de la Eucaristía, estos relatos proceden de los evangelios sinópticos y de este texto de la carta a los corintios. Este gesto de Jesús se convertirá en costumbre y norma para la Iglesia. Imaginémonos presentes en la cena como un apóstol más, nuestra primera reacción seria no entender mucho, como los apóstoles.

Bendecir el pan y repartirlo era algo muy normal, pero decir “Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros. Haced esto en memoria mía” resultaría a primera vista raro y enigmático. Luego bendice la última copa y al pasa diciendo “Esta es mi sangre, de la alianza, que se derrama por todos” Jesús establece una alianza nueva, anunciada antaño por los profetas, como Jeremías, que sella derramando su sangre.
Jesús es consciente de que va a morir y que su muerte cambiará radicalmente las relaciones entre Dios y la humanidad. Los apóstoles en un primer momento no pudieron comprender, pero a los pocos días, al ver al Señor resucitado, pudieron percibir la relación entre el pan partido y el cuerpo de Jesús, la relación entre le vino y la sangre derramada.
La Eucaristía actualiza la muerte y resurrección de Jesús, es el alimento indispensable del cristiano, es la nueva alianza entre Dios y el hombre, supone un compromiso con el prójimo al igual que Jesús se comprometió con nosotros al entregar su cuerpo y derramar su sangre.
El evangelio de Juan que tanta importancia concede al discurso del Pan de Vida, no cuenta la institución de la Eucaristía. Se limita a relatarnos el gesto de humildad, de amor para los discípulos, y para nosotros, que debemos seguir e imitar su ejemplo “debéis lavaros los pies unos a otros” Jesús se rebaja hasta límites insospechables, haciendo lo que hacen los esclavos, es tal la carga expresiva de este acto, de esta acción que podemos considerarla como su testamento.

Culminamos con la oración colecta de este día que es el mejor resumen que podemos hacer de lo que celebramos hoy: «Señor Dios nuestro, nos has convocado esta tarde para celebrar aquella misma memorable Cena en que tu Hijo, antes de entregarse a la muerte, confió a la Iglesia el banquete de su amor, el sacrificio nuevo de la alianza eterna; te pedimos que la celebración de estos santos misterios, nos lleve a alcanzar plenitud de amor y de vida. Por Jesucristo nuestro Señor”
Jueves Santo, feliz día del Amor Fraterno.
Un grupo de feligreses de la Comunidad Parroquial asistió, el pasado sábado, al retiro cuaresmal guiado por el Rvdo. Miguel Ángel Criado.
Nos habló de pasar de una Fe heredada, a una Fe experimentada. De poner nuestro corazón delante del Señor, para sentir que Él camina siempre a nuestro lado, y lleva el timón de nuestra vida.
Profundizó en la exhortación
apostólica publicada en 2013 por el Papa Francisco «Evangelii Gaudium» vinvulándola al libro de los Hechos de los Apóstoles, escrito por Lucas, fundamento y espejo de cómo la Iglesia se abrió camino y se entendió por el mundo.
Salir de la mundanidad espiritual, y ser fieles a Dios. Buscar la Gloria Divina y no la humana. Salir hacia aquell@s que están alejados.
La Iglesia hace misión y la misión hace Iglesia.
Gracias Miguel Angel.