Terminamos el primer trimestre de catequesis con niños y niñas de Iniciación Cristiana. Unos meses de muchos cambios, para adaptarnos siempre a todas las medidas de distanciamiento social, e higienicosanitarias.
Agradecemos a todos l@s niñ@s, sus familias y catequistas, la responsabilidad e implicación para que el mensaje de la catequesis haya impregnado a los más pequeños, y también a los más mayores.
Los niños y niñas de 1 y 2 ciclo han aportado para compartir con los que los que más lo necesitan, a traves de Cáritas Parroquial, dulces navideños. Los niños y niñas de 3 ciclo, han traído juguetes, para felicitar a los que menos tienen en sus cumpleaños, porque como todos sabemos, «los Reyes Magos, llegarán a todas las casas»
Seguir cuidándose, porque este virus lo paramos entre todos 🤗😀
Os dejamos algunas fotos de las celebraciones de catequesis.
Completamos los rótulos colocando el último lienzo, terminamos nuestra frase o antífona: “¡Oh Dios! restáuranos, para volver a ti y redescubrir la alegría de la salvación”.
Encendemos la cuarta vela, que expresa que el Señor ya está cerca, que nos prepararemos para celebrar ese momento en que la Palabra que acompañó a los patriarcas, la Palabra que se reveló a Moisés y que acompañó al pueblo de Israel, la Palabra que llegada la plenitud de los tiempos se hace hombre, se mete de lleno y de pleno en nuestra historia para salvarnos. Celebrar esto es tomar en serio que si Dios se hizo hombre y se embarcó en nuestra historia fue para nuestra salvación, por eso estamos invitados a redescubrir la alegría de la salvación.
La primera lectura del libro de Samuel, nos relata que una vez libre el rey David, después de vencer a sus enemigos y de las campañas militares, el rey David tiene su conciencia intranquila, vive en un gran palacio rodeado de todo lujo, mientras el Arca de la Alianza estaba en una tienda de campaña. El rey David quiere construirle un templo al Señor. Por medio de Natán Dios le dice al rey David que no se preocupe por eso. David se estableció, Dios no, Dios no necesita templos, su presencia no se puede encerrar en lugares, es Dios de la vida y acompaña a los hombres en los acontecimientos de la vida, no está sujeto ni aun lugar ni al tiempo. El Señor dice a David: “Yo te daré una casa a ti”, en ese mismo sentido leemos el salmo: “Te fundaré un linaje perpetuo, edificaré tu trono para todas las edades” de ahí brota la promesa davídica que marcará toda la historia. Por eso, ese mismo Dios es el que nos acompaña hoy, en este tiempo de pandemia, Dios sigue en camino, se hace presente en las personas, en nuestra historia y en especial en los necesitados, en los pobres, en los enfermos. El templo de Dios son las personas, somos llamados a ser presencia y templos de Dios en nuestras vidas.
S. Pablo, prorrumpe en la segunda lectura en un cántico de alabanza porque el proyecto salvífico de Dios, oculto desde la eternidad, ha sido ahora revelado en Cristo: “revelación de un misterio mantenido en secreto durante siglos eternos, pero manifestado al presente por las Escrituras que lo predicen”
En el evangelio, el sí que María, su respuesta afirmativa al plan salvífico de Dios, le lleva concebir en su seno, a dar a luz un hijo y al que pondrá por nombre Jesús, “se llamará Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David” cumpliéndose la promesa davídica, la promesa de salvación. Es el Espíritu de Dios quien lleva la iniciativa y dirige los hilos de la historia, sirviéndose de personas.
Seguimos decorando nuestro templo, hemos colgado un nuevo lienzo con un nuevo rótulo, que viene a ampliar los rótulos de los domingos anteriores de este Adviento:
“¡OH DIOS! RESTÁURANOS, PARA VOLVER A TI Y REDESCUBRIR LA ALEGRÍA”
También encendemos la tercera vela de la corona de adviento, de este tercer domingo de Adviento, conocido y llamado también como domingo de Gaudete, del gozaos, de la alegría, que viene a expresar y significar que el Señor está cerca. El color morado tiene un significado de penitencia, de llamada a la conversión, en la liturgia de este tercer domingo el color morado se relaja, que se torna más suave, toma un tono rosado, como símbolo de esa alegría, del gozo por la cercanía del Señor. La reforma de nuestro interior, la conversión, nos va llevando al encuentro con el Señor, que ya está cerca, que viene a nuestros corazones y a nuestras vidas. La primera lectura del profeta Isaías nos recuerda al inicio de ministerio de Jesús, es el texto que lee en la sinagoga de Nazaret, ha venido a proclamar la Buena Noticia a los pobres, a los ciegos, a los oprimidos, es proclamado el Evangelio. El Magnifica sustituye al salmo en esta ocasión, mientras en la segunda lectura S. Pablo nos anima a estar siempre alegres, a perseverar y ser constantes hasta la venida de Nuestro Señor. El evangelio nos invita a descubrir las semejanzas y las diferencias entre Juan el Bautista y Nuestro Señor, las cuales podemos resumir en: voz y palabra, bautismo de agua y de espíritu, y misión. Mientras Juan es la voz que clama y que pasa, Nuestro Señor es la Palabra que permanece. Nosotros estamos llamados a ser precursores del Señor, a preparar sus caminos. Juan bautizaba con agua, pero como el mismo dice viene otro tras de mi que bautiza con fuego. Mientras el agua limpia, quita la suciedad, el fuego transforma. Mientras el bautismo de Juan es para el arrepentimiento, el bautismo de Nuestro Señor nos otorga la gracia, nos transforma en nuevas criaturas. La misión de Juan era buscar en nosotros el arrepentimiento, la misión del Señor es que pongamos nuestra confianza en la gracia que Dios nos da a través de Nuestro Señor. Feliz domingo y feliz semana.
Desde la comunidad parroquial, agradecemos a todas y cada una de las personas que, con su aportación, han hecho posible que se haya podido recoger casi 1.000kg de alimentos de primera necesidad, productos navideños y también no perecederos. Tambien damos las gracias, a los que han dedicado su tiempo en colaborar en la recogida durante estos dos días.
Gracias por ayudarnos a ayudar!
Os dejamos imagenes de todo lo recogido gracias a vuestra solidaridad y algunos momentos vividos…