REFLEXIÓN DOMINGO 17 ENERO

Nos encontramos en segundo domingo del tiempo ordinario, acabamos de comenzar el tiempo litúrgico, que nos va a acompañar la mayor parte del año y que nos invita a contemplar a Jesús desde su bautismo hasta su pasión.

El evangelista que principalmente nos va a acompañar durante todo este ciclo B es el evangelista S. Marcos. Pero al comienzo de este tiempo ordinario nos encontramos con un texto de S. Juan, cuyo motivo es el de introducirnos a todo el misterio de Nuestro Señor. Es un mensaje en el que S. Juan Bautista señala a Jesús como “Este es el Cordero de Dios” los discípulos de Juan ahora siguen a Jesús y se hacen sus discípulos. S. Juan se desprende de lo único que tiene, sus discípulos, es un desprendimiento de lo único que tenía en esta vida, pues no tenía posesiones, ni familia, ni riquezas, ni negocios.

La pregunta de Jesús, “¿qué buscáis?”  insinúa que puede haber un tipo de seguimiento no conforme con lo que Jesús ofrece, pero al ver el interés de los discípulos les ofrece compartir su propia vida.

Ellos le preguntan “¿Dónde vives?” y Jesús les invita a ir detrás de él. No habla de promesas, sino de una realidad que ellos pueden constatar y ver “venid y lo veréis”. Jesús vivía a orillas del Mar de Galilea en la ciudad de Cafarnaúm, pero este es el lugar de su residencia, la pregunta sería ¿dónde te puedo encontrar?

El encuentro con Jesús atrae a los discípulos y satisface los deseos que ellos tenían de buscarle. Jesús suscita el hambre y la sed de Dios, reconvierte los deseos y aspiraciones del hombre en un auténtico deseo de que se cumpla la voluntad de Dios, como dice la antífona del salmo “Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad”

El Señor no quiere sacrificios, ofrendas, holocaustos ni sacrificios expiatorios para encontrarlo, tan solo quiere que lo busquemos y encontremos en todos los necesitados, en nuestro prójimo, en las Escrituras, en la Eucaristía, en el Sagrario, en la comunidad creyente.

Y cuando lo encontremos digamos como Samuel dijo a Elí: “Habla Señor que tu siervo escucha”.

Cuidémonos los unos de los otros, en estos momentos que atravesamos, atenazados por esta tercera ola de la pandemia, pongamos en acción la cultura del cuidado como nos refiere el papa Francisco.

Juan 1,35-42

Feliz domingo y feliz semana.

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