REFLEXIÓN I DOMINGO DE CUARESMA

La Cuaresma es el tiempo litúrgico que ofrece más motivos para la reflexión, la meditación y la predicación. La Cuaresma tiene sentido en función de la Pascua. La fiesta propia de nuestra fe cristiana es la Pascua.

Así lo entendieron los primeros cristianos, en los comienzos de la fe era la única fiesta y para organizar un tiempo de preparación catequética para los que serían bautizados en la Pascua, apareció la Cuaresma.
Comenzamos el primer domingo de Cuaresma a recordar las tentaciones de Jesús. Antes de comenzar su actividad pública, Jesús es impulsado por el Espíritu al desierto, el relato de Marcos es tan simple que podemos decir que es un relato de las tentaciones sin tentaciones, tan solo nos dice que fue tentado, que vivía con las fieras y los ángeles le servían.

“En aquel tiempo, el Espíritu empujó a Jesús al desierto. Se quedo en el desierto cuarenta días, siendo tentado por Satanás; vivía con las fieras y los ángeles lo servían”

Si preguntásemos a algunos de nuestros hermanos por las tentaciones de Jesús, algunos mencionarían la de convertir las piedras en pan, otros que Satanás le ofreció toda la gloria y riqueza si lo adoraba, algunos recordarían lo de tirarse del pináculo del templo. Demostrarían conocer las tentaciones que cuentan Mateo y Lucas, pero Marcos no dice nada de eso.
El texto de Marcos, parece más que un relato, un guion que hay quedesarrollar para sacar toda la enseñanza: El Espíritu, es el que impulsa a los jueces y profetas a realizar la misión que Dios le encomienda, pero a diferencia, a Jesús le impulsa al desierto.
El desierto, el lugar de la prueba, como lo fue para el pueblo de Israel cuando salió de Egipto, allí fue tentado para ver si era fiel. La mayoría sucumbieron a las tentaciones, sin embargo, Jesús superó toda tentación.

También el desierto es como la noche oscura, la aridez del que busca a Dios y no lo encuentra, pero al mismo tiempo es un momento  privilegiado de acércanos a Dios. Es encontrar, en medio de la noche oscura, en medio del desierto ese oasis en el que nos veremos con paz y alejados de todas las distracciones que nos suministra nuestro mundo.

Los cuarenta días equivalen a los cuarenta años que pasó Israel en el desierto, los cuarenta días del diluvio. Y en tiempos del cristianismo, los
cuarenta días desde la resurrección de Jesús y la Ascensión.
Satanás, es el símbolo de la oposición al plan de Dios, nosotros lo hemos caricaturizado, le hemos dotado de cuernos y rabo. Satanás quiere apartar a Jesús del camino que Dios le ha trazado en el bautismo: hacer que se olvide de pobres y afligidos, dejar de consolar a los tristes, dejar de anunciar la Buena Noticia. Es curioso, pues lo mismo nos ocurre a nosotros en nuestros días.
Fieras y ángeles, esta mención está cargada de simbolismo, las fieras no son los animales que acostumbramos a ver, son escorpiones, alacranes, serpientes cuya picadura o mordedura llega a ser mortal. Jesús sufre la tentación de Satanás, pero Dios está a su lado y sus ángeles lo protegen. Estos elementos: tentación, vivir con las fieras, servicio de los angeles, recuerdan el relato de Adán en el paraíso, de este modo Marcos presenta a Jesús como el nuevo Adán, que a diferencia del primer Adán que sucumbe a la tentación, Jesús el nuevo Adán supera toda tentación.
Luego de este relato brevísimo de las tentaciones, Marcos nos recuerda a lo que ya leímos en el III domingo del Tiempo Ordinario, el comienzo del ministerio de Jesús: cuando Juan fue arrestado, en Galilea y anunciaba el Reino de Dios.
Como se ha comentado en la introducción, la Cuaresma está en función de la Pascua y vinculada al bautismo de los catecúmenos. Las otras dos lecturas, de este primer domingo de Cuaresma, nos lo recuerda. Pedro, en la segunda lectura, ve un símbolo del bautismo en las ocho personas que se salvan del diluvio. En la primera lectura Noé y sus hijos se salvaron cruzando las aguas del diluvio, Dios prometió no destruir a ningún viviente y establece una Alianza con la tierra; el cristiano se salva con las aguas del bautismo.
La presentación de Jesús como nuevo Adán está relacionada con la vida que comienza el cristiano al ser bautizado. La Cuaresma es el mejor momento para profundizar en este sacramento que recibimos casi sin ser consciente de lo que recibíamos. Y lo mismo que a Jesús, Satanás nos tentará para que nos olvidemos de los pobres y afligidos, para que dejemos de consolar a los tristes, y dejemos de anunciar la Buena Noticia, el Evangelio.
Feliz domingo y feliz semana.

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