XXXI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO 31/01/2021

El amor a Dios y al prójimo es el mensaje fundamental de este domingo. Hay ocasiones en que los estudiosos de la Biblia o quienes predican el mensaje de la Biblia hacen fuertes contrastes entre el Antiguo y el Nuevo Testamento, sobre todo porque es en el Nuevo Testamento donde hemos encontrado la plena revelación de la gracia y la misericordia de Dios que nos redimen. Sin embargo, las lecturas de este domingo nos muestran que en realidad el tema entero de la Biblia es el amor. El mensaje que Dios ha querido darnos, desde la primera hasta la última página, es amor, aprender a amar.

En la primera lectura leemos “Amarás, pues, al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas”, y el salmo es la respuesta a este precepto “Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza.” En la segunda lectura Cristo ejerce su sacerdocio que no pasa, ofreciéndose en sacrificio de una vez para siempre “…tiene el sacerdocio que no pasa.” Y Jesús añade en el Evangelio: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo». Esta es la base de la moral cristiana, pues todos los demás mandamientos son formas concretas de ese amor a Dios y al prójimo.

La primera lectura es el famoso Shemá Israel, el credo judío, oración que todo judío piadoso recitaba al amanecer y al atardecer. En este precepto se basa la respuesta de Jesús en el evangelio “Escucha, Israel: El Señor es nuestro Dios, el Señor es uno solo. Amarás, pues, al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, y con todas tus fuerzas. Estas palabras que yo te mando hoy estarán en tu corazón” Como respuesta al precepto el salmo es un canto para amar y alabar a Dios: tu eres mi fortaleza, roca, alcázar, libertador, peña, refugio, escudo, fuerza, baluarte. “Yo te amo, Señor»

La carta a los Hebreos continua con el tema del sacerdocio, es el tema central de toda la carta, en ella compara el sacerdocio de los sacerdotes de la anterior alianza con el sacerdocio de Jesús, mientras el sacerdocio de aquellos era finito, pues tras la muerte ya dejan de ser sacerdotes, el de Jesús es para siempre, es un sacerdocio eterno, que no pasa. Él no necesita ofrecer sacrificios todos los días, Él se ofreció a sí mismo una vez para siempre, mientras los otros sacerdotes que tenían que ofrecer sacrificios diarios primero por sus pecados pues, la ley hace sacerdotes con debilidades, luego hacían sacrificios por el pueblo.

En el Evangelio uno de los escribas, le pregunta a Jesús cuál era el primer mandamiento de la Ley y Jesús respondió citando estas palabras del Shemá Israel:

“Escucha Israel: el Señor es nuestro Dios, uno sólo es el Señor. Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas”, que hemos oído, e hizo de ellas el “primero de los mandamientos”. Pero Jesús añadió de inmediato que hay un segundo mandamiento semejante a éste, y es: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. El prójimo no es solo el que pertenece a tu entorno familiar o vecinal, sino que el enemigo, el extranjero, el diferente, … es tu prójimo.  Lo original de Jesús fue unir ambos mandamientos en un solo principio moral.

La expresión, “no estás lejos del Reino de Dios”, señala que aún le faltaba algo a aquel escriba. Para comprender el sentido de la pregunta el escriba y la respuesta de Jesús, es necesario tener en cuenta que en el judaísmo del tiempo de Jesús había dos tendencias opuestas. Las escuelas de Shamai y Hillel. Por un lado, la escuela de Shamai, de postura conservadora, tendía a multiplicar sin fin los mandamientos y preceptos de la Ley, previendo normas y obligaciones para cada mínimo detalle de la vida. Por otro, la escuela de Hillel, más liberal, advierte de la necesidad opuesta de descubrir las cosas que verdaderamente cuentan para Dios, descubrir el alma o espíritu de todos los mandamientos, no esta hecho el hombre para la ley, sino que la ley está al servicio del hombre, de ahí que Jesús siempre apele al sentido, al espíritu de norma o ley que está en favor del hombre y no viceversa, pues el hombre es más importante.

El interrogante del escriba y la respuesta de Jesús se introducen la búsqueda de lo esencial de la ley, para no dispersarse entre miles preceptos secundarios. Y es justamente es esto lo que deberíamos aprender sobre todo del Evangelio de este día:  que hay cosas en la vida que son importantes, pero no urgentes, en el sentido de que, si no las haces, aparentemente no pasa nada; y viceversa, hay cosas que son urgentes, pero no importantes. Nuestro riesgo es sacrificar sistemáticamente las cosas importantes para correr detrás de las urgentes, que son frecuentemente secundarias. Además de que para llegar a Dios, no basta con los cultos, los ritos, peregrinaciones, ofrendas, sacrificio, para llegar a Dios es necesario acoger al prójimo, preocuparse por los pobres y oprimidos, buscar una sociedad justa.

 Que el Señor o ayude a descubrir, acompañados de María, a nuestro prójimo y amarlo.

Feliz domingo y feliz semana.

 

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