II DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO 16/01/2022

Nos adentramos en el tiempo ordinario, tiempo litúrgico que acabamos de comenzar, que nos invita a acompañar a Jesús desde su bautismo hasta su pasión de la mano del evangelista s. Lucas, que busca siempre el lado misericordioso de Jesucristo, revelando de esta manera las entrañas más profundas de Dios, Padre de Nuestro Señor Jesucristo y nuestro. Precisamente el domingo anterior celebrábamos el bautismo de Jesús con el que dábamos comienzo a este tiempo. Si el domingo pasado andábamos de bautizo, en este domingo acompañamos, guiados por el apóstol s. Juan, a Jesús y María a una boda de unos conocidos o familiares.
La Palabra de Dios este domingo nos presenta por todos lados el amor apasionado que Dios manifiesta ya desde el Antiguo Testamento a todo hombre, como leemos en la primera lectura tomada del profeta Isaías “Por amor a Sión no callaré, por amor de Jerusalén no descansaré” (Sión y Jerusalén son figuras del nuevo pueblo de Dios). Lo que alegremente manifestamos y cantamos en el salmo “contad a los pueblos su gloria, sus maravillas a todas las naciones” La segunda lectura, sacada de la primera carta de s. Pablo a los Corintios, muestra la realidad de la Iglesia que funciona con los carismas y dones diversos que el Espíritu Santo da a cada uno. Cada uno, pues, debe descubrir sus dones y su vocación específica. El Evangelio nos habla del amor de Dios con su pueblo, simbolizado en Isaías con Sión y Jerusalén, y con en el vino agotado de la Antigua Alianza. Por Cristo se lleva a cabo el vino nuevo de la Nueva Alianza. Jesús pone de manifiesto la novedad radical del Evangelio que reemplaza al judaísmo y a sus viejas instituciones, del agua signo de abluciones y purificaciones en el judaísmo, se pasa al buen vino del banquete mesiánico.
La lectura de Isaías se comprende a la luz de la restauración después del regreso del exilio en Babilonia “Ya no te llamarán Abandonada, ni a tu tierra Devastada; a ti te llamarán Mi predilecta” es la reconstrucción de Jerusalén, pues Dios la eligió y él mismo la fundó. El profeta nos viene a decir que los tiempos de Dios no son los tiempos de la humanidad; las acciones de Dios pueden parecernos misteriosas, pero no injustas. Su justicia se manifiesta en su salvación, lo que cantamos la antífona del salmo “Contad las maravillas del Señor a todas las naciones”
S. Pablo en la carta a los Corintios muestra una comunidad plural y compleja como lo son las comunidades cristianas de nuestros días. En comunidad corintia abundaban los carismas, esto es motivo de orgullo, pero al mismo tiempo es su debilidad pues caen tanto en la soberbia como en competitividad. Por la soberbia se desentienden unos de otros, por la competitividad son incapaces de construir comunidad; los carismas solo se entienden en función del bien común “hay diversidad de actuaciones, pero un mismo Dios que obra todo en todos” y son acción del Espíritu Santo para edificar a la comunidad.
En el evangelio, el apóstol S. Juan, subraya que Jesús empieza sus signos, es decir, comienza a dar señales del amor de Dios. Y lo hace precisamente en un entorno festivo: en la celebración de una boda, para sacar a los recién casados de un apuro, para sostener la alegría y el ambiente de fiesta. María, como siempre, sabe estar en todo. Allí estaba ella, y el hecho de que estuviera echando una mano en los preparativos de la mesa, hace suponer que tenia una relación muy próxima y familiar con los novios. Y como siempre se adelanta a la solución ante un problema. Insinúa a su Hijo la existencia del problema “No tienen vino” La respuesta de Jesús por muy difícil que nos resulte entenderla, no desanimó a María, que aconsejo a los sirvientes ponerse a disposición de Jesús “Haced lo que el os diga”. Nos recuerda al momento de la Anunciación, entonces fue María la que se puso incondicionalmente en manos de Dios, como su sierva. Ahora son los sirvientes, a instancias de María, quienes se ponen a disposición de Dios como servidores. Dios siempre cuenta con nosotros, con nuestra buena disposición, para que su gracia obre maravillas en nuestra vida y en la historia. Y se hizo el milagro, el agua se convirtió en vino. Anticipando el tono festivo y de alegría de la relación de Dios con el hombre.
Como en la primera lectura, la relación establecida por Dios tiene lugar en un contexto nupcial, por lo tanto, de alegría, amor y entrega mutua. Esta nueva relación que trae Jesús, ya no es desde la observancia ritual del judaísmo, incapaz de dar el salto quedándose con las tinajas llenas de agua, sino desde la nueva relación festiva, porque una fiesta sin vino ya no es fiesta, así lo recuerda el salmista, “y vino que le alegra el corazón” María, con su función exhortativa invitándonos a hacer lo que el nos diga, nos incita a ponernos en actitud de escucha y de seguimiento ante Jesús.
Demos gracias a Dios por María, porque siempre está atenta a todo, a nuestras necesidades y porque siempre nos señala el camino de llegar a Jesús.
Feliz domingo y feliz semana.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s