DOMINGO DE PASCUA 17/04/2022 ¡ALELUYA RESUCITÓ!

«Exulten por fin los coros de los ángeles, exulten las jerarquías del cielo, … Alégrese también nuestra madre la Iglesia, revestida de luz tan brillante; resuene este templo con las aclamaciones del pueblo…”,

estas palabras expectantes y exuberantes que dan paso a los gozos de la Pascua, con ellas se inician los cincuenta días pascuales. Son parte del pregón pascual que fue proclamado en la Vigilia Pascual en la noche de ayer, anunciando la Resurrección de Jesús.
Alegría y Paz hermanos el Señor resucitó, no podemos comenzar el día de hoy sino felicitándonos por tan monumental y grandioso acontecimiento. El de hoy es un amanecer festivo y alegre, de encuentro con el Resucitado. La Pascua no es una fiesta más, es la fiesta de las fiestas, la solemnidad de las solemnidades.

Es la única fiesta vivida domingo tras domingo sin interrupción desde hace ya veintiún siglos. Es tan grande este día que así lo cantamos en la antífona del salmo “Este es el día que hizo el Señor: sea nuestra alegría y nuestro gozo” Es la celebración del triunfo de Jesús sobre el dolor y la muerte.

En la Vigilia Pascual, las siete lecturas del Antiguo Testamento son un recorrido por la Historia de la Salvación: hemos recordado la creación, el sacrificio de Abrahán, el paso del Mar, dos poemas del libro de Isaías sobre el amor de Dios a Jerusalén y la eficacia de su palabra, una reflexión del libro de Baruc y para concluir con las lecturas del Antiguo Testamento, la promesa de un agua pura que nos purificará, un corazón nuevo y un espíritu nuevo que nos trae la lectura del profeta Ezequiel. A estas lecturas le sigue un texto de la carta de San Pablo a los romanos, relacionada con el bautismo. Nosotros al recibir el bautismo, participamos de la muerte de Cristo y de su resurrección.

Si en la vigilia Pascual hemos leído el evangelio según San Lucas sobre la resurrección “¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive?” en el evangelio de hoy Domingo de Resurrección, las palabras más repetidas echar a correr para anunciar que “Cristo ha resucitado” “Dios ha resucitado a Jesús” María Magdalena echo a correr, al ver que el sepulcro estaba vacío, fue a donde están los discípulos a llevarles la noticia. Estos discípulos, Pedro y del discípulo amado que nosotros identificamos con Juan el evangelista, echaron a correr, para verificar la vedad de las palabras de la Magdalena. El discípulo amado, caracterizado por el amor, el discípulo ideal modelo de creyente en el Evangelio de Juan, llega primero, espera pacientemente sin entrar a que llegue Pedro y lo deja pasar antes, reconociendo así su autoridad. El discípulo más joven no dudó ni un momento, el discípulo amado ve los signos, que no son obvios, evidentes, ni inequívocos, y cree. Este es el mensaje de Juan: aprender a ver lo que no es evidente, atisbar en medio de la niebla, creer en la vida y presencia de Jesús.
Hoy el evangelio de Juan, que suele ser enrevesado en sus discursos, ofrece en el texto de hoy un mensaje claro, las posturas que podemos tener ante la resurrección de Jesús: podemos pensar que es un fraude, es la postura de María Magdalena “Se han llevado del sepulcro al Señor y pero no sabemos dónde lo han puesto” O bien no saber que pensar, la postura de Pedro “entro en el sepulcro: vio los lienzos tendidos y el sudario…” pero no saca ninguna conclusión, no sabe que decir.

Y por último la postura del discípulo amado: “Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó.” Con quién nos identificamos: ¿con María Magdalena, con Pedro o con Juan?

En la lectura de Hechos encontramos un episodio capital del cristianismo primitivo, el anuncio del evangelio. Los apóstoles, continuadores de Jesús, siguen con su obra “Nos encargó predicar al pueblo, dando solemne testimonio de que Dios lo ha constituido juez de vivos y muertos.”
Pablo en la carta a los Colosense subraya el cambio que debe producirse en nosotros el hecho de que Cristo ha resucitado y como cambia esto nuestras vidas. La carta invita a buscar los bienes de arriba y dejar las mundanidades. “Si habéis resucitado con Cristo, buscad los bienes de allá arriba, donde Cristo está sentado a la derecha de Dios; aspirad a los bienes de arriba, no a los de la tierra.” No está demás preguntarnos que buscamos en la vida o a que aspiramos, cuando hayamos respondido nos sorprenderá el texto de la carta.
Feliz Pascua de Resurrección, que esta Pascua traiga la Paz al mundo, y un fuerte abrazo.

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