CUARTO DOMINGO DE PASCUA 08/05/2022

Este Cuarto Domingo de Pascua, es el domingo llamado del Buen Pastor. Después de estos últimos domingos que nos han presentado las apariciones de Jesús a sus discípulos tras su muerte en la cruz, ahora el evangelio de Juan nos propone: seguir al Buen Pastor, amarnos los unos a los otros y acoger la presencia constante del Espíritu. Y como experiencia de todo la Eucaristía que es la celebración fundamental de nuestra fe.

Lucas nos presenta en el libro de los Hechos a los dirigentes judios, movidos por la envidia, incitando y provocando una persecución contra quienes acuden a escuchar el Evangelio, que abre sus puertas a los paganos “nos dedicamos a los gentiles”. La segunda lectura, sacada del libro del Apocalipsis, ofrece una visión sorprendente “vi una muchedumbre inmensa, que nadie podía contar, de todas las naciones, razas pueblos y lenguas, de pie delante del trono”. Al mismo tiempo el salmista nos invita “Aclama al Señor tierra entera, servid al Señor con alegría, entrad en su presencia con vítores” Esa muchedumbre del apocalipsis es el nuevo rebaño, las ovejas que dice Jesús en el Evangelio “Mis ovejas que escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen”
La primera lectura del libro de los Hechos, dejamos a un lado las apariciones y el anuncio tierras de Palestina para comenzar el anuncio fuera de sus fronteras, el texto destaca a una primera pareja de misioneros que se dirigen a los judios, solo cuando estos rechazan el mensaje, Pablo y Bernabé, abren la Iglesia a los paganos. La Iglesia nace con un profundo sentido misionero que da sentido último a todo su quehacer. No anuncian un mensaje más entre otros muchos que llenaban las ciudades de la época, y de la nuestra sociedad hoy también, sino que anuncian y anunciamos un acontecimiento, a Cristo “Yo te he puesto como luz de los gentiles, para que lleves la salvación hasta el confín de la tierra”. Pablo es el misionero a quien Dios mismo le revela el misterio de la cruz: escándalo para los judios, necedad para otros y para los seguidores sabiduría y fuerza de Dios.
El libro del apocalipsis presenta la vida cristiana que tiene momentos de turbación, de oposición violenta a la fe, pero a la vez abre la esperanza de que “Ya no pasaran hambre ni sed, no les hará daño el sol, ni el bochorno. Porque el cordero los apacentará y los conducirá hacia fuentes de aguas vivas” Es la imagen, que no deja de ser una paradoja, del Cordero que derramó su sangre y se hace Pastor, apacentando a sus ovejas.

El evangelista Juan nos describe al Pastor como protector de sus ovejas frente a la persecución “no perecerán” las hace suyas “nadie las arrebatará de mi mano” y las protege frente a quienes la persiguen. Es una imagen del Pastor Bueno que se identifica con sus ovejas y estas con Él “yo las conozco y ellas me siguen”.

Es una imagen del Pastor Bueno que se identifica con sus ovejas y estas con Él “yo las conozco y ellas me siguen”. Es el Pastor que da su vida por las ovejas, las cuida, se dedica ellas y las conduce, como nos recuerda el salmo 23, hacia fuentes y aguas tranquilas y hacia un lugar donde pueden descansar. Esta imagen habla de una relación de Nuestro Señor con cada uno de sus fieles, de sus seguidores “escuchan mi voz” y “yo les doy la vida eterna”. Jesús se identifica con el Padre “Yo y el padre somos uno” identificando al Padre como Pastor, como en el salmo 23.
Alegrémonos confiados de la presencia del Buen Pastor en medio de nosotros, escuchemos su voz y sigámosle.
Feliz domingo y feliz semana.

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