DOMINGO DE LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR 29/05/2022

La Ascensión del Señor es uno de los tres días, que según nuestras tradiciones, lucen más que el sol, son aquellas solemnidades celebradas hace años en jueves: Jueves Santo, Corpus Christi y Ascensión. Este año la solemnidad coincide con la peregrinación de nuestra comunidad parroquial a un santuario mariano, en esta ocasión ha sido a la virgen de Gracia de Archidona, en el que hemos celebrado la eucaristía y reflexionado sobre María, estaba allí, presente en los comienzos de la Iglesia.

La síntesis de las lecturas puede quedar de esta manera: la primera lectura nos relata la escena de la Ascensión del Señor “fue llevado al cielo” y del envío a ser sus testigos “El evangelista concede mucha importancia al tema de la misión de los apóstoles “Vosotros sois testigos”” El salmo relacionado con la primera lectura “Dios asciende entre aclamaciones; el Señor, al son de trompetas.” La segunda lectura de la carta de S. Pablo a los Efesios, nos ayuda a comprender la fiesta de hoy, se centra sobre el triunfo “está sentado a la derecha de Dios, por encima de todo y de todos” El evangelio, relacionado con la primera lectura, con la Ascensión “Mientras los bendecía, fue llevado hacia el cielo

La primera lectura, el relato de la escena de la Ascensión, coincide con el final del evangelio de Lucas, autor también de los Hechos. Es el único autor que nos reata esta escena de la Ascensión y por dos veces, en sus dos escritos. Y por tanto hay una serie de elementos que se repiten en los dos textos: Jesús como protagonista que asciende al cielo y la promesa del Padre que enviará al Espíritu Santo, aunque al final del evangelio no lo dice tan explícitamente como en Hechos. La Ascensión supone el fin de las manifestaciones de Jesús tras la resurrección. Es su última manifestación a los apóstoles, y lo hace subiendo al cielo.

Se trata de un comienzo en Jerusalén, corazón del judaísmo que entronca a la nueva comunidad con el pueblo elegido de Dios. El Reino de Dios sigue anunciándose fuera de Jerusalén y Galilea, salta las fronteras y se introduce en las tierras de Samaría donde fructificará el Evangelio y así hasta los confines del mundo “seréis mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaría y hasta el confín de la tierra.” Jesús les pide que no se alejen de Jerusalén “aguardad que se cumpla la promesa del Padre” con lo que el texto nos introduce desde ya en la preparación de la fiesta de la venida del Espíritu Santo, Pentecostés, solemnidad que celebraremos la próxima semana.

La segunda lectura es muy interesante para comprender la fiesta de la Ascensión del Señor, no habla directamente de la ascensión de Jesús al cielo, pero carga todas las tintas hablando del triunfo “está sentado a la derecha de Dios” palabras que recitamos en el Credo y que predicaron los apóstoles. Es la manifestación visible del triunfo del crucificado: aquel, a quien todos pudieron verle crucificado, ahora, coronado de gloría, está en el cielo, como juez y señor de todo lo creado.

El evangelio nos habla de la glorificación de Jesús, de ser llevado al cielo y de la promesa del Espíritu Santo, “Mirad, voy a enviar sobre vosotros la promesa de mi Padre […] Y mientras los bendecía, se separó de ellos, y fue llevado hacia el cielo”. El evangelista concede mucha importancia al tema de la misión de los apóstoles “Vosotros sois testigos

En comparación con Hechos, donde los apóstoles muestran su preocupación política acerca del reino de Israel y a la que Jesús desvía la atención a la venida del Espíritu, que les dará fuerzas para ser sus testigos en todo el mundo y como dice el evangelio “comenzando por Jerusalén” Mientras en Hechos quedan embobados mirando al cielo, en el evangelio quedan con gran alegría y bendiciendo a Dios “se volvieron a Jerusalén con gran alegría, Y estaban siempre en el templo bendiciendo a Dios”. Lucas, tanto en Hechos como en el Evangelio, da mucha importancia al hecho del comienzo desde Jerusalén y de ahí a todos los confines de la tierra, ir al mundo entero. Aún hoy, después de más de dos mil años, Jesús nos sigue enviando a anunciar el Evangelio. La Ascensión o el triunfo de Jesús, no es para quedarse mirando al cielo. Hay que mirar a la tierra, al mundo, en el que los discípulos de Jesús debemos de continuar su misma obra, contando con la fuerza del Espíritu y la compañía constante del Señor.

Feliz domingo y feliz semana.

Os dejamos algunas fotos de la peregrinación.

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