XXIII Domingo Del Tiempo Ordinario 04/09/2022

Domingo tras domingo, Jesús nos va dando las consignas para ser seguidores suyos. En este, XXIII Domingo del Tiempo Ordinario, sigue instruyéndonos para tomar en serio el seguimiento, nos invita a renunciar a ciertos valores en favor de valores fundamentales de verdadera sabiduría para nuestra vida. Primer domingo de septiembre, se acaba el tiempo de vacaciones de verano, y nos vamos adentrando en la preparación para el comienzo del nuevo curso pastoral.

La síntesis de las lecturas puede ser: La primera lectura, de tipo sapiencial del libro de la Sabiduría, comienza con dos preguntas: “¿Qué hombre conocerá el designio de Dios?, o ¿quién se imaginará lo que el Señor quiere?” que nos preparan para la escucha del Evangelio.

El salmo nos advierte que todo humano es caduco, que es Dios quien nos da solidez, Dios es el eterno, y por eso es el Sabio por excelencia. Él es quien nos enseña “a calcular nuestros años, para que adquiramos un corazón sensato”

La segunda lectura, de la carta de Pablo a Filemón, se interesa por un esclavo cristiano, al que Pablo pide a Filemón que lo reciba como si fuera él mismo “Si me consideras compañero tuyo, recíbelo a él como a mí” En el Evangelio, Jesús, nos incita a tomar en serio el seguimiento, a renunciar a ciertos valores y por supuesto a cargar cada uno con su cruz “todo aquel de entre vosotros que no renuncia a todos sus bienes no puede ser discípulo mío”.

La primera lectura, del libro de Sabiduría, nos avisa de que la verdadera sabiduría viene de Dios. La sabiduría es dar a cada cosa su importancia y poner los medios oportunos para conseguir los fines que nos proponemos. Pero solo con nuestras fuerzas no podemos ver mas allá de nosotros mismos. Dios nos enseña el sentido de la historia y de la vida: de donde venimos, a donde vamos, como podemos dar con el justo camino “Los pensamientos de los mortales son frágiles e inseguros nuestros razonamientos”. El Espíritu que viene de Dios es el que nos ayuda entender con profundidad las cosas de la tierra y del cielo “Así se enderezaron las sendas de los terrestres, los hombres aprendieron lo que te agrada y se salvaron por la sabiduría”. El salmo es toda una oración para pedir a Dios sabiduría que es sentido común, sensatez y visión de fe. La sabiduría de la que habla el salmo es la que nos hace pedir a Dios “enséñanos a calcular los nuestros años, para que adquiramos un corazón sensato”   

En segunda lectura, de la carta de Pablo a Filemón, trata de un esclavo que se le ha escapado a Filemón. La esclavitud era normal en tiempos de Jesús y Pablo. Pero en este caso, Pablo, da a Filemón las consignas básicas para remediar la situación dentro de lo posible y llegar en el futuro a la abolición de toda esclavitud. Al esclavo Onésimo, que había huido, con el consiguiente disgusto de Filemón, lo encontró Pablo en prisión y le convirtió a la fe.

Ahora, bautizado, Pablo lo devuelve a su amo, pero rogándole que lo trate no ya como un esclavo, sino como hermano en la fe “y no como esclavo, sino como algo mejor que un esclavo, como un hermano querido, que si lo es mucho para mí, cuánto más para ti, humanamente y en el Señor”

Las enseñanzas de Jesús en el Evangelio de este domingo pueden resultarnos sorprendentes y hasta radicales. Jesús nos dice que tenemos que darle prioridad a Él incluso por delante de nuestros familiares “Si alguno viene a mí y no pospone a su padre y a su madre, a su mujer y a sus hijos, a sus hermanos y a sus hermanas, e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío” Y un tanto de lo mismo sobre las pruebas de la vida “Quien no carga con su cruz y viene en pos de mí, no puede ser discípulo mío”  Y a medir nuestras fuerzas, al igual que en nuestra vida tenemos que hacer muchos cálculos antes de echar cimientos de un edificio, no vaya ser que tengamos que dejarlo a medias, lo mismo ante un enemigo que tiene más fuerza que nosotros. Del mismo modo dice Jesús “todo aquel de entre vosotros que no renuncia a todos sus bienes no puede ser discípulo mío”

Jesús, nuestro Maestro, con ejemplos concretos y sorprendentes, nos dice dónde está la clave de la sabiduría: renunciar a muchas cosas, a la familia, a sí mismo, y aceptar la cruz. Ser discípulo de Jesús no resulta fácil, pero en ese riesgo y en esa aventura consiste lo mejor que podemos hacer en nuestra vida. Saber relativizar lo relativo y dar importancia a lo importante es buena sabiduría, la que nos va enseñado Jesús.

Por eso Jesús cuando se refiere a la familia y nosotros mismo en esta lectura, no nos está invitando a odiar o despreciar a nuestra familia. Ni a suicidarnos, cuando dice que tenemos que renunciar a nosotros mismo. Jesús nos esta diciendo que hay que saber distinguir entre los valores importantes, los absolutos, y los menos importantes, los relativos. Y obrar en consecuencia, con sabiduría, sabiendo renunciar a los secundarios para conseguir los principales.

Seguir a Jesús exige opciones valientes y personales. Supone tomar la cruz y renunciarse a sí mismo, no consiste en saber cosas o adherirse a unas verdades, es aceptar un estilo de vida. No se trata de renunciar a cosas por masoquismo, sino de conseguir valores mayores.

Hagamos oración a Dios para alcanzar sabiduría y seguir a Jesús.

Feliz domingo y feliz semana.

 

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