XXVIII Domingo Del Tiempo Ordinario

15/10/2024

Nuestra comunidad parroquial en este domingo vigésimo-octavo del tiempo ordinario, ya puesto en marcha el curso pastoral, celebra la misa del envío de todos aquellos que tienen alguna responsabilidad, tarea o misión en las catequesis de nuestra parroquia. Se llevará a cabo mediante el rito de envío, profesión de fe y compromiso, y bendición.

En la primera lectura, el profeta Isaías, sueña con el banquete del final de los tiempos ofrecido a todos los pueblos “Preparará el Señor del universo para todos los pueblos”. Ser comensales de Dios significa comunión y participación en su misma vida que ni si quiera la muerte puede quebrar. En el salmo Dios se presenta como pastor y como el anfitrión que nos conduce al banquete definitivo “Preparas una mesa ante mí”. Mientras llegamos al banquete del final de los tiempos, caminamos por la vida, y Pablo en la carta a los filipenses nos recuerda, que en este tiempo de camino y de peregrinar por la vida, encontraremos desganas, saturación, hambre, también abundancia y privación “Sé vivir en pobreza y abundancia”. Jesús en el Evangelio, usa también la imagen del banquete, anuncia la universalidad la universalidad del mismo, se aceptan buenos y malos, pero tiene que vestirse adecuadamente.

En la primera lectura, Dios prepara un banquete en el que invitará a todos, además de que no quiere nada oculto “arrancará el velo”, ni la muerte “aniquilará la muerte”, ni la tristeza “enjugará las lágrimas”, ni las humillaciones “alejará del país el oprobio de su pueblo”. Presenta un panorama optimista para el futuro del pueblo, del que ya puede gozarse con la presencia y cercanía amorosa de Dios “Aquí está nuestro Dios”. Con esta imagen del banquete nos quiere preparar para el banquete universal que compartiremos todos los pueblos, pues es el Señor del universo, de todos los pueblos y naciones de la tierra. El salmista se contagia de esa alegría “habitaré en la casa del Señor por años sin término” Es el salmo del Buen Pastor, Dios que cuida de nosotros y nos protege en todo momento, preparándonos precisamente un banquete.

En la lectura de la carta a los filipenses, Pablo, agradece sinceramente la ayuda material que la comunidad de Filipos le envía, a pesar de que a esas alturas él ya está hecho a todo “a la hartura y al hambre, a la abundancia y a la privación” y que siempre cuenta con la ayuda de Dios “Todo lo puedo en Aquel que me conforta” ¿Y nosotros, en nuestro peregrinar por la vida lo ponemos todo en manos de Dios, para que sea Él quien nos guíe y nos conforte en nuestro caminar?

En el Evangelio, la parábola que nos enseña Jesús hoy, los invitados que no quieren acudir al banquete del Rey y son sustituidos, que en principio no habían sido invitados “El reino de los cielos se parece a un rey que celebraba la boda de su hijo; mandó a sus criados para que llamaran a los convidados, pero no quisieron ir”. Es la misma idea que hemos oído en las parábolas de los domingos anteriores: el hijo que dijo si, pero que luego no fue a trabajar, y los viñadores homicidas. Hoy insiste en esta enseñanza mediante la imagen del banquete.

Cuando la Palabra insiste en un mensaje no deberíamos tener nosotros reparo alguno en seguir reflexionado sobre dicho mensaje y aplicándolo a nuestras vidas. En todas estas parábolas, haciendo uso de diferentes imágenes: Hijos, viña, banquete en el caso que nos ocupa, Jesús denuncia al pueblo elegido que no le reconoció como Mesías y anuncia la universalidad de la salvación que ofrece Dios “Id ahora a los cruces de los caminos y a todos los que encontréis, llamadlos a la boda”.

Pero también nos avisa que, a pesar de llamar a todos al banquete, buenos y malos, debemos vestirnos para la ocasión para ocasión, no vale cualquier cosa, pues Él mismo, nos da el traje para el momento, el traje del perdón, de la misericordia, del amor… “Amigo, ¿Cómo has entrado aquí sin el vestido de boda?” Revistámonos con ese traje que nos ofrece para entrar en su banquete.

Que el Señor nos guíe, conforte en todos los momentos de nuestras vidas, que sea nuestra fuerza en el seguimiento, en las tareas catequéticas y evangelizadoras.

Feliz domingo, día del Señor y feliz semana.

Deja un comentario