Solemnidad Madre de Dios

 01/01/2024

El Señor con su misericordia nos bendiga, a nuestras familias y a todos los que amamos. Así comienzan las lecturas, hablando de bendiciones, de cómo bendecir y de cómo tenemos que bendecirnos unos a otros: “El Señor te bendiga y te proteja, ilumine su rostro sobre ti y te conceda su favor. El Señor te muestre tu rostro y te conceda la paz” Dios nos bendice y nos da la paz en su Hijo Jesús, María, su Madre, nos lo ofrece. Queremos que este año que comenzamos sea bendecido por el Señor.  

Hoy concluimos la octava de Navidad, ocho días llenos de celebraciones. Dedicamos a las celebraciones una octava, ochos días, una semana completa, cuando los misterios que reflexionamos, oramos, meditamos y contemplamos son tan grandes que no lo alcanzamos a celebrar en un solo día. En la octava de Navidad comenzábamos celebrando a Jesús, hijo de María, y terminamos la octava celebrando a María Madre de Jesús. En esta octava reflexionamos el misterio de la irrupción de Dios, de la mano de María, en nuestra misma humanidad, en nuestra historia. Es la fiesta mariana más importante del año, todo lo que se pueda decir de María depende de un hecho, que no es otro que la vocación y llamada a ser Madre del Mesías, Madre de Nuestro Señor. Madre de Dios argumenta los demás dogmas marianos.

Madre de Dios es una expresión que puede suponer establecer un origen humano al mismo Dios. En realidad, la expresión Madre de Dios no es una expresión mariana, sino cristológica, pues lo que quiere expresar es que, en Dios, en la persona de Cristo, se une divinidad y humanidad. No se trata simplemente de un hecho simplemente biológico, “Nacido de mujer, sometido a la ley”, ser madre no es solo alojar en el útero al bebe durante aproximadamente cuarenta semanas, sino que es dar vida en sentido pleno, es interesarse, desvivirse por su crecimiento y desarrollo. Con este mismo realismo tenemos que ver a María frente a Jesús y desposada con un hombre justo, José que, sin ser padre biológico, participó en la formación, crecimiento y educación de Jesús.

El evangelio de hoy nos resalta que, a los pastores, a los más sencillos, a los más humildes, son los primeros a los que el ángel les anuncia la Gran Noticia y ellos van a toda prisa a contemplar lo que el ángel les había anunciado, y son ellos a su vez anunciadores que causan admiración dando testimonio de lo que han visto y han contemplado. Del mismo modo nos tenemos que acercar al Niño, con sencillez y humildad, con oración como hacía María, como nos dice el evangelio que mientras esto sucedía “María, por su parte, conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón” Porque el evangelio no solo debe escucharse, debe guardarse, para que se haga vida de nuestra vida. Hay aquí dos actitudes que deberíamos imitar: ser mensajeros, como los pastores; y como María, guardar en el corazón la Palabra de Dios que se nos anuncia.

Hoy en un día en el que también celebramos la LVII Jornada Mundial de la Paz, cuyo mensaje no podemos ignorar, pues debemos trabajar encarecidamente por la paz, que se encuentra amenazada en muchos lugares del mundo, y en otros brilla por su ausencia. El lema de este año es “Inteligencia artificial y paz” El mensaje del Papa Francisco hace hincapié en las aportaciones positivas de la ciencia y la tecnología al progreso humano, al tiempo que pone en guardia contra los riesgos potenciales que plantean los avances, en el ámbito de la Inteligencia Artificial (IA). El Papa aborda la cuestión de las dimensiones éticas de la IA, incluyendo las cuestiones relativas a la privacidad, los prejuicios y sus repercusiones en la dignidad humana. El mensaje destaca la necesidad de un desarrollo responsable, regulación y supervisión de las tecnologías de la IA, subrayando los riesgos potenciales en áreas como la desinformación, el control social, el ejército, la educación, la fuerza laboral y el derecho internacional.  

El Papa hace un llamamiento en favor de un diálogo interdisciplinar, un desarrollo ético de los algoritmos (ética algorítmica) y la inclusión de diversas voces en los procesos de toma de decisiones. Al recordarnos que la medida de nuestra verdadera humanidad, radica en cómo tratamos a los más pequeños entre nosotros, concluye con una visión esperanzadora de que el desarrollo de la IA pueda contribuir a la fraternidad humana y a la paz mundial: “porque la paz es el fruto de relaciones que reconocen y acogen a los demás en su dignidad inalienable y de la cooperación y el compromiso sinceros en la búsqueda del desarrollo integral de todas las personas y de todos los pueblos”. No olvidemos que todos formamos, parte de una familia y al mismo tiempo que todos formamos parte de la única familia humana. Somos hijos de un mismo creador, no hay un creador para cada uno.

Feliz Año Nuevo y que María nos acompañe siempre.

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