
Este último domingo de octubre ha puesto el broche final a un mes inolvidable, cerrando una de las tradiciones más hermosas de nuestro pueblo: el Santo Rosario de la Aurora.
Durante las madrugadas de este mes, nuestras calles se han convertido en un templo al aire libre gracias al rezo cantado del rosario, donde cada misterio se desgrana a través de melodías tradicionales que rompen el silencio de la noche.

Esas canciones y cantos sagrados, entonados con fervor al amparo de la Virgen, llenan cada rincón de una profunda emoción.

Son las voces de vecinos, jóvenes y mayores unidas en una misma armonía y oración, convirtiendo el frío de la madrugada en un calor de fe que se transmite de generación en generación.
Son ya 75 años manteniendo viva esta llama. Por eso, queremos dar las gracias más sinceras a todas las personas que habéis caminado, rezado y cantado con nosotros este octubre.

Con el corazón lleno de gratitud, ya esperamos que llegue el año que viene. Contamos con vuestra valiosa compañía para que estas canciones sigan resonando y para asegurar que esta fe, este rosario y esta devoción nunca desaparezcan.