Todas las entradas por aguilaj3

Primer Domingo de Adviento

01/12/2024

Primer Domingo de Adviento, hasta el día del Bautismo del Señor, van a ser siete semanas de tiempo fuerte en el que celebraremos la venida del Señor. Adviento, Navidad y Epifanía, venida, nacimiento y manifestación apuntan a que nuestro Señor se ha querido hacer presente en nuestra historia. Comenzamos la liturgia con la entronización del leccionario correspondiente al ciclo litúrgico, pregonamos el adviento, bendecimos la corona, y seguidamente encendemos nuestra primera vela. Nuestra primera banderola muestra el rótulo: “Es tiempo de Esperanza” que nos invita a introducirnos en el  tiempo de Adviento, así que predispone para la apertura, el 25 de diciembre, del jubileo 2025 Peregrinos de Esperanza.

 La primera lectura del profeta Jeremías anuncia la llegada del “vástago de David”, es la promesa de la venida del mesías-rey, que implantará el derecho y la justicia. El salmista se abandona a la misericordia de dios “A ti, Señor, levanto mi alma” pidiendo ayuda para caminar por las sendas de fidelidad y lealtad. El apóstol Pablo en la segunda lectura nos ayuda a hacer realidad ese horizonte de una vida más plena en comunión con Dios y mientras rebosamos de amor a todos “que el Señor os colme y os haga rebosar de amor”. El evangelio nos invita a estar atentos, “Tened cuidado de vosotros, no sea que se emboten vuestros corazones”, a estar despiertos, para recibir a Cristo que nos trae la Salvación. No quiere el Señor que vivamos con miedos, precisamente este tiempo de Adviento se caracteriza por la alegría y la esperanza ante la venida de Jesús nuestro Salvador.

La lectura del profeta Jeremías que fue un gran conocedor de la desgracia que asoló al pueblo, la destrucción de Jerusalén y su Templo, y las deportaciones. Esta desgracia fue uno de los episodios más tristes y amargos para el pueblo judío, pero también nos dice el texto que, a pesar de la crisis, se ponen en marcha unos mecanismos que nos enriquecen. El pueblo judío al carecer del Templo, lugar de los sacrificios y holocaustos animales, se dedican al estudio de la Torá y la oración. Consecuencia de la deportación nace la diáspora, que dará lugar a la sinagoga como casa de estudio de la Tora y oración. La sinagoga será en tiempos de Jesús donde comenzará a difundirse el evangelio. La lectura trae el recuerdo de la promesa hecha a David “suscitaré a David un vástago legítimo que hará justicia y derecho en la tierra”, en la cual Dios le promete habitar para siempre en la dinastía del rey David, dando origen a lo que conocemos como el mesianismo, que va de la mano de la justicia y del derecho, valores de la fe Dios por los que camina, como cantamos en el salmo “haz que camine con lealtad, enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador” desde el origen del pueblo de Israel.

La segunda lectura de la carta a los Tesalonicenses del apóstol S. Pablo, en la que muestra su cariño y valentía a esta comunidad, valorando el testimonio de vida de esta comunidad, ellos son para el apóstol su gozo y su corona. El texto habla de la esperanza de la venida del Señor que se cree inminente. Y alerta de que cuando llegue el Señor tiene que encontrar al grupo de los creyentes que se distinguen por el amor, tanto entre los miembros de la comunidad como a los de afuera. Pablo se pone como modelo para esta comunidad “os rogamos y exhortamos en el Señor Jesús: ya habéis aprendido de nosotros a comportarse para agradar a Dios”

El evangelio puede despistarnos, pues hablamos de esperanza en el tiempo de adviento y sin embargo nos habla con palabras severas e imágenes terroríficas y catastróficas. Se trata de discursos apocalípticos, son imágenes que tratan de captar la atención del oyente, tenemos que tener en cuenta todo el mensaje de Jesús, pues Dios siempre busca dar esperanza y nunca atemorizar.

Leyendo todo el texto vemos como al final de todas las imágenes catastróficas no termina con la destrucción del mundo, sino con la llegada del Hijo del Hombre, de Jesucristo. Así nos damos cuenta que los signos en el sol, la luna, los oleajes, los astros son imágenes que sirven para llamar nuestra atención, y nos invita a salir del aburrimiento, de la atonía y la desesperanza. Para nosotros, que nos decimos cristianos, cada momento de nuestra historia está cargado de sentido y caminamos hacia el día de la realización definitiva, que no será el caos sino el día de nuestra liberación.

Por eso la segunda parte de este evangelio, es una llamada de atención de Jesús “tened cuidado”, no se puede seguir viviendo como si todo diera igual. No es lo mismo vivir con esperanza que vivir con los agobios de la vida. La espera y la esperanza no nos debe hacer olvidar que vivimos en el presente y que nuestra responsabilidad es estar despiertos, para obrar bien y rechazar todo lo que nos aleje de Jesús, para ello pedimos la fuerza necesaria para poder “manteneros en pie ante el Hijo del Hombre”

Feliz domingo comienzo del Adviento y día del Señor, feliz semana.

XXXIV Domingo Del Tiempo Ordinario Solemnidad de Cristo Rey del Universo

24/11/2024

Trigésimo cuarto domingo del tiempo ordinario, solemnidad de Cristo Rey con la que concluimos el año litúrgico durante el cual hemos reflexionado y meditado todo el misterio de su vida, su predicación y el anuncio de su Reino. Los siguientes domingos los dedicaremos a preparar la Navidad, hoy toca cerrar el año, esta solemnidad, que celebramos hoy, invita a todos los bautizados a participar del reino de Dios: reino de verdad y de vida, reino de justicia y de paz.

En la primera lectura leemos que su poder es eterno, no cesará, “A él se le dio poder, honor y reino”, y en el salmo cantamos la fiabilidad y seguridad que da su reinado “El Señor reina, vestido de majestad”.  En la lectura del libro del Apocalipsis encontramos que, habiéndose ofrecido en el altar de la cruz, Cristo ha entregado al Padre un reino eterno y universal, “nos ha hecho reino y sacerdotes para Dios”, el reino de la verdad y la vida, el reino de la santidad y la gracia, el reino de la justicia, el amor y la paz. En el Evangelio Jesús es Rey, pero Jesús dice “Mi reino no es de este mundo”. No está basado en el poder político, en el económico o en la fuerza de las armas. Antes las preguntas de Pilato, en la última responde “Tú lo dices: soy rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad. Todo el que es de la verdad escucha mi voz”

La primera lectura, breve texto del profeta Daniel, anuncia el triunfo del Hijo del Hombre “y vi venir una especie de hijo de hombre” que recibe el poder y la gloria. Hijo de Hombre uno de los títulos mesiánicos con el que los cristianos conocemos a Jesús, aunque en el texto se hace referencia al pueblo de Israel “el pueblo de los santos del Altísimo”, los cristianos hemos visto en esta figura a Jesús, al que concedemos poder, honor y reino.

La segunda lectura, del comienzo del libro del Apocalipsis, tiene dos partes, la primera nos da tres títulos de Jesús: “Jesucristo es testigo fiel, primogénito entre los muertos y príncipe de los reyes de la tierra”. Un príncipe que no se considera lejano ni por encima a nosotros “nos ama y nos ha lavado con su sangre” compartimos con Él su dignidad. La segunda parte, recoge las palabras de la primera lectura del libro de Daniel que anuncia la vuelta de Jesús que principio y fin de todo “Yo soy el Alfa y la Omega, el que es, el que era y ha de venir, el todopoderoso”

El evangelio da una visión más crítica de la realeza. Pilato interroga a Jesús que no se limita simplemente a responder. A la primera pregunta, Jesús responde con otra pregunta casi insultante para Pilato, “¿Dices eso por tu cuenta o te lo han dicho otros de mí?” es como si le dijera eso es tuyo o lo has copiado de otro. A la segunda pregunta no responde “¿Qué has hecho?”. Con la tercera pregunta vuelve a la primera y, Pilato, recibe una respuesta un tanto extraña, Jesús habla de un reino que no es de aquí que no ha venido a gobernar ni ha recibir honor y gloria, sino a dar testimonio de la verdad. Testimonio que le llevó a ser acusado de blasfemo y que le costará la vida, vida que entregó por nosotros. Jesús es “el camino y la verdad y la vida”

“Todo el que es de la verdad escucha mi voz” Jesús nos revela su misión reconciliadora de anunciar la verdad con palabras que nos invitan a vivir de acuerdo con sus enseñanzas y su ejemplo. Estas palabras también nos invitan a felicitar a quien tanto ha hecho por nosotros. A felicitar a Cristo, Rey a quien se le ha dado todo poder en el Cielo y la tierra, que gobierna siendo manso y humilde de corazón, sirviendo a todos, que no vino a ser servido sino a servir. Se puede pensar que solo se llegaremos al Reino de Dios al pasar por la muerte, pero la verdad es que el Reino ya está aquí presente en el mundo a través de la Iglesia. Y todos los que se encuentran con el Señor, escuchan su llamada a la santidad y emprenden ese camino conversión haciéndose discípulos y miembros del Reino de Dios.

Su trono fue primero un pesebre en Belén, luego una cruz en el Calvario. Siendo el Príncipe de los reyes de la tierra, no exige más que la fe y el amor. Fue un ladrón el primero en reconocerle rey, pidiéndole que se acuerde cuando este en el reino. Pidamos al Señor ser colaboradores del Reino que ya está aquí presente entre nosotros.

Feliz domingo día del Señor y feliz semana.

XXXIII Domingo Del Tiempo Ordinario

17/11/2024

Trigésimo Tercer Domingo del Tiempo Ordinario, Jornada Mundial de los Pobres, cuyo lema este año es “La oración del pobre sube hasta Dios” Nos encontramos a un paso de terminar Tiempo Ordinario, se acerca el fin del año y ciclo litúrgico. El tema fundamental de este domingo es la segunda venida del Hijo del hombre, con gran poder y majestad al fin de los tiempos.

En primera lectura, del libro del profeta Daniel, anuncia la resurrección de los muertos “Muchos de los que duermen en el polvo de la tierra despertarán”, unos para vida perpetua, otros para ignominia perpetua. Mientras tanto hemos de confiar en él, llenos de esperanza como cantamos en el salmo: “Me enseñarás el sendero de la vida, me saciarás de gozo en tu presencia, de alegría perpetua a tu derecha”. La carta a los Hebreos sigue en su comparación del sacerdocio de Cristo, en esta ocasión lo presenta en espera sentado a la derecha de Dios “hasta que sus enemigos sean puestos como estrado de sus pies”. El evangelio es una llamada a vivir responsablemente nuestra vida, no sabemos ni el día ni la hora en que volverá el Señor, “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán”. Volverá para reunir a sus elegidos de todo el mundo y salvarlos de la gran tribulación de los últimos días.

La primera lectura nos recuerda que la helenización del pueblo de Israel costó sangre, hambre y lágrimas. Los griegos en su afán de imponer su cultura llegaron a impedir el culto, y para ello llegan incluso a contaminar el templo levantando altares a otros dioses y sacrificando animales considerados impuros por los judíos. Estos acontecimientos dieron lugar a una respuesta religiosa o teológica que originó, como el texto de Daniel que leemos hoy, lo que nosotros conocemos como la apocalíptica. 

Apocalipsis significa revelación, velar algo que estaba oculto, un secreto escondido que se refieren al fin del mundo: el final, las señales y la instauración del reinado de Dios. Surge en momentos de crisis, de opresión, de lucha por sobrevivir, de búsqueda de consuelo y esperanza que den sentido a la vida. Pide la intervención de Dios para que termine con el mundo malo de ahora, del presente y de paso al mundo bueno futuro, el reinado de Dios. Al mismo tiempo, se da otra reacción ante la crisis y la opresión corte militar, la rebelión de los Macabeos.

En el texto leído, la salvación del pueblo judío es segura y los malos castigados, pero no será por alzamiento militar, sino por obra de Miguel “Por aquel tiempo se levantará Miguel”. Daniel espera una resurrección de todos con premio para buenos, para los inscritos en el libro de los elegidos, y castigo según para los malos “unos para vida eterna, otros para vergüenza e ignominia perpetua” La antífona del salmo es muy propia para momentos de crisis, aunque no es solución de los problemas cotidianos, sino que es esperanza en la vida después de la muerte “Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti”

La segunda lectura vuelve a insistir en la diferencia entre el sacerdocio y los sacrificios de la antigua Alianza y el sacerdocio y el sacrificio de Cristo. El texto de hoy nos habla que Cristo está junto al Padre, en el santuario celeste, para interceder por nosotros, porque su sacrificio de amor en la cruz permanece eternamente. Ese es el sacrificio que ha perdonado de antemano los pecados de todos los hombres.

El evangelio de hoy es parte del discurso apocalíptico de Jesús, cuando se escribe el evangelio, alrededor de la década de los años 60 del siglo I, la comunidad cristiana, y la sociedad en general, de aquellos días viven unos momentos de crisis, tanto naturales, como sociales. Entre las naturales destacamos: erupciones de volcanes, terremoto que asolo varias ciudades en la zona del Asia Menor, terremoto en Pompeya. Y entre las crisis sociales encontramos el incendio de Roma del cual se responsabiliza falsamente a los cristianos y las consiguientes persecuciones, la rebelión de los judíos que trae consigo destrucción e incendio de Jerusalén y su Templo, crisis política en Roma, etc.

En la mentalidad apocalíptica los terremotos, erupciones volcánicas, incendios, crisis políticas, guerras… son signos de que el fin del mundo está llegando. Se trata de una mentalidad como la comentada anteriormente en la lectura del libro de Daniel. En el caso del evangelio muestra dos temas propios de la apocalíptica: las señales que preceden al fin del mundo y cuando sucederá “pues cuando veáis vosotros que esto sucede, sabed que él está cerca” pero en este caso hay algo más y muy importante la venida de gloriosa del Señor “Entonces verán venir al Hijo del hombre sobre las nubes con gran poder y gloria” vendrá para darnos el abrazo definitivo que nos incorporará en su familia y para siempre, en la felicidad sin fin.  Nos ofrece esperanza y consuelo.

El Señor nos invita a no especular, solo el Padre sabe el día y la hora, ni estar nerviosos, sino a dedicarnos al anuncio de la Buena Noticia y a vivirla con intensidad y esperanza, a compartirla con todos.

Feliz domingo día del Señor y feliz semana.

XXXII Domingo Del Tiempo Ordinario

10/11/2024

Domingo Trigésimo Segundo del Tiempo Ordinario, día de la Iglesia Diocesana 2024, cuyo lema es “¿Y si lo que buscas está en tu interior?” una jornada marcada este año por las graves inundaciones de la zona del levante español.

La viuda de la lectura del primer libro de los Reyes confía en la palabra del profeta Elías y le entrega lo único que tenía para comer, un panecillo. Y, por esa confianza en el Señor, habiendo hecho caso al profeta, no le faltó para comer en adelante “la orza de harina no se vaciará y la alcuza de aceite no se agotará …”, así lo cantamos en el salmo “El Señor sustenta al huérfano y a la viuda” La segunda lectura, en la misma línea del domingo pasado, leemos “Cristo se ofreció una sola vez, …” En el Evangelio, Jesús alaba a una pobre viuda que dio de limosna para el templo lo poco que tenía para vivir. Así demostraba su confianza en Dios.

En tiempos del profeta Elías, la religión de Israel se encontraba en grave crisis debido a la religión de los cananeos y a su dios Baal, al que le atribuían muchos dones, entre ellos la fecundidad, la lluvia, la abundancia en la siembra, etc. Elía muestra que esos dones son de Dios, por ello la orza de harina que no se vacía nunca y la alcuza de aceite que no se agota son dones de Dios. En el texto se captan dos detalles importantes, la extrema pobreza de la viuda, que junto a su hijo se encuentran al borde de la muerte “… entraré y prepararé el pan para mí y mi hijo, lo comeremos y luego moriremos”. Y por otro su fe que, a pesar de su pobreza de solemnidad, “Ella se fue y obró según la palabra de Elías, y comieron él, ella y su familia” obedecen a Elías y por mucho tiempo los dones de la harina y el aceite no se agotaron. Y así se cumple lo que dijo el Señor por boca de Elías “El Señor mantiene su fidelidad perpetuamente”, lo cual cantamos en el salmo.

La segunda lectura sigue en la línea, como tema central que es, del sacerdocio de Cristo. En este caso, la comparación en el número de sacrificios, los sacerdotes realizan muchos sacrificios y con sangre ajena. Cristo se sacrifica así mismo una sola vez por todos, “De hecho, él se ha manifestado una sola vez, al final de los tiempos, para destruir el pecado con el sacrificio de sí mismo”. Siendo nuestro destino morir una sola vez y luego el juicio.

El Evangelio, comparado con el de la semana pasada cuya postura ante los escribas fue positiva, esta semana avisa “¡Cuidado con los escribas!”  que desconciertan al mejor de nosotros. Lo que Jesús denuncia, tanto de los fariseos como de los escribas y doctores de la ley, es su doble moral. En el Evangelio de hoy compara la moral de aquellos escribas que devoran los bienes de las viudas frente a la viuda que da todo lo que tiene para vivir. Los escribas eran especialistas que desde pequeños están dedicados al estudio de la Torá, estos gozaban de un gran respeto entre los judíos. Pero Jesús no se fija en su ciencia y conocimientos, sino en su apariencia externa y sus motivaciones, su forma de vestir, gusto por las reverencias en la calle, la búsqueda de los primeros puestos, la codicia y la hipocresía de la que hacían gala los escribas.

La viuda, no tiene preocupaciones teológicas, ni teóricas, por el estudio de la Torá, solo se preocupa de que hay gente pobre a la que ella puede ayudar con lo poco que tiene “Ha echado todo lo que tenía para vivir”. Debemos recordar en aquellos tiempos ser viuda o huérfano es ser de los más marginados y pobres de aquella sociedad al igual que los enfermos y desvalidos. Lo que llama la atención es la generosidad de la viuda pobre que da lo poco que tiene, y que no busca llamar la atención de sus semejantes, sino la de Dios que mira complacido la piedad que nace del corazón. Jesús deja claro que lo importante no es la cantidad, pues la viuda siendo pobre de solemnidad ha entregado lo poco que tenía, sin más la viuda sigue la lógica del Reino de Dios, mientras los escribas que entregaron lo que les sobraba, siguiendo la lógica de este mundo.

Que el Señor nos ayude a seguir la lógica del Reino, y que nuestra generosidad brote de nuestros corazones.

 Feliz domingo, día del Señor y feliz semana.

XXXI Domingo Del Tiempo Ordinario

03/11/2024

Vamos adentrándonos en los últimos domingos de este ciclo litúrgico, hoy Domingo XXXI del Tiempo Ordinario el tema fundamental de la liturgia es la misericordia de Dios, consecuencia del amor que Dios tiene a todos los seres.

Una síntesis de las lecturas puede quedar de esta manera, en la primera lectura oímos la Shemá Israel, la oración fundamental del pueblo hebreo “Escucha, Israel, el Señor es nuestro Dios, el Señor es uno solo” El salmista canta “yo te amo Señor, tú eres mi fortaleza” cumpliendo el mandamiento que hemos oído en la lectura del Deuteronomio. La carta a los Hebreos culmina con el sacerdocio supremo de Cristo, siendo este el sacerdote que “nos convenía” y que “permanece para siempre” Marcos, en el evangelio nos narra el diálogo de Jesús con un escriba que pregunta que mandamiento es el primero de todos, la repuesta de Jesús es clara, no solo es amar a Dios, Shemá Israel, sino también amar al prójimo “Amaras a tu prójimo como a ti mismo”

El libro del Deuteronomio, que significa segunda ley, contiene tres grandes discursos de Moisés al pueblo de Dios, la lectura de hoy pertenece al segundo discurso. Moisés quiere asegurarse que su pueblo, cuando entre en la tierra prometida, seguirá siendo fiel a la Alianza que sellaron con Dios en el Sinaí, en el desierto a la salida de Egipto. Para ello, el pueblo ha de ser fiel a los mandamientos de Dios “observando todos sus mandatos y preceptos” que da origen la oración fundamental del pueblo de Israel la Shemá Israel, un credo muy sencillo que suena de esta manera en hebreo “Adonai Elohenú, Adonai Ejad” que destaca sobre todo el mandamiento del amor a Dios, que citará Jesús en el evangelio “amarás, pues, al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas” el salmo muestra claramente como el salmista quiere cumplir ese mandato, encuentra en Dios su peña, su refugio, su fuerza, su baluarte… “Viva el Señor, bendita sea mi roca”

El domingo pasado leímos en la carta a los Hebreos lo que tenían de común los sacerdotes del Templo con Cristo, ahora en este domingo llega al momento culminante Cristo es el Eterno y Sumo Sacerdote, mientras los sacerdotes del Templo tenían que ofrecer sacrificios por ellos mismo y su sacerdocio terminaba con la muerte, el sacerdocio de Cristo no pasa es para siempre y no necesita ofrecer sacrificios por si mismo, lo hizo una vez para siempre ofreciéndose a si mismo en la cruz “Nuestro Sumo Sacerdote es santo, inocente y sin mancha”. La ley hace sumo sacerdotes a hombres imperfectos y lleno de debilidades, en cambio Dios consagra al Hijo perfecto para siempre, que consigue la perfección y la salvación para toda la humanidad.

Marcos en el evangelio, narra como se acerca a Jesús un escriba, de buena manera y no con intención de comprometer a Jesús. El escriba pregunta por cual es primero y principal de los mandamientos, Jesús contesta que ese principal mandamiento son dos. El primero amar a Dios, para lo que se sirve del pasaje de la primera lectura que hemos leído hoy, del libro del Deuteronomio. Jesús añade otro a este mandamiento, “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”, ante esta repuesta el escriba elogia a Jesús “Muy bien Maestro” añadiendo que esos mandamientos “valen más que todos los holocaustos y sacrificios” lo que lleva también a Jesús a elogiar al escriba “no estás lejos del Reino de Dios”

También nosotros debemos elogiar al escriba, pues su pregunta, fue ocasión para aclarar, y también para beneficio nuestro, de conocer y saber cual el principal y más importante de los mandamientos. La consigan de Jesús es un amor en dos direcciones: a Dios y al prójimo. Amar a Dios significa amar lo que Él ama, y si hay algo que ama Dios es su creación y en ella a su obra maestra, el hombre, nuestro prójimo. Es el segundo va mucho más allá, pues se trata de amar al otro como si mismo. Jesús ha unidos los dos mandamientos en uno, el Shemá Israel del Deuteronomio, y el amaro al prójimo que lo encontramos en libro del Levítico “No mandamiento mayor que estos” Ser seguidor de Jesús son las dos cosas juntas, amar a Dios y al prójimo. Si amamos a Dios, debemos amar al que Dios ama: al hombre.

Feliz domingo, día del Señor, en el que seguimos pidiendo por los damnificados y victimas de las inundaciones. Feliz semana.