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VI Domingo de Pascua

05/05/2024

Hoy VI Domingo de Pascua concluimos la campaña del enfermo iniciada el pasado 11 de febrero, festividad de la Virgen de Lourdes. “Dar esperanza en la tristeza” ha sido el lema de Pastoral de la Salud para esta campaña. En las misas de este domingo celebraremos la Pascua del enfermo, oraremos con y por los enfermos, y se administrará el sacramento de la unción de los enfermos; Jesús, nuestro Maestro, nos llama a ser cuidadores y acompañantes de aquellos que Él nos pone en el camino.

En la primera lectura, observamos como la misión se extiende a los paganos, “… Dios no hace acepción de personas” es decir, se extiende a toda la humanidad, a todas las naciones, así lo manifestamos en la antífona y se repite con distintas palabras en todo el salmo: “El Señor, revela a las naciones su salvación” La segunda lectura, justifica el mandato de amarnos mutuamente diciendo “Dios es amor” y como nos lo ha demostrado. El evangelio insiste dos veces en que nos amemos unos a otros, “… como yo os he amado”

Hoy la Palabra de Dios nos ofrece dos aspectos, el primero el amor de Dios y de Jesús: “En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó primero” y “os he llamado amigos” El segundo aspecto es una pequeña partícula gramatical, un “como” del amor del Padre al Hijo y que Jesús nos entrega: “como el Padre me amo, yo os he amado” y “que os améis unos a otros como yo os he amado”

El primer domingo de Pascua leíamos parte de un discurso de Pedro ante el centurión Cornelio, hoy se cuenta la visita a de Pedro a casa Cornelio, de un pagano. Tenemos que tener en cuenta, primero que, para un judío, lo mismo que para un hindú o un musulmán, hay alimentos puros e impuros, que no deben comer según sus prescripciones; y segundo, los discípulos de Jesús se ven a sí mismo como un grupo dentro del judaísmo, y no se les pasa por la cabeza el hacer apostolado entre los paganos y mucho menos entrar en sus casas, los paganos eran considerados impuros.

En este contexto, se cuenta que Pedro tuvo una visión en donde ve bajar del cielo un mantel con toda clase de alimentos impuros y escucha una voz que le ordena mata y come, a lo que Pedro se niega diciendo que nunca ha probado alimento profano e impuro. La voz le responde “Lo que dios declara puro tú no lo tengas por impuro” Luego de esta visión, tres personas enviadas por Cornelio, llaman a la puerta de Pedro para pedirle que vaya a visitarlo, es entonces cuando Pedro comprende el sentido de la visión: no puede considerar impuro a un pagano interesado en conocer el evangelio. Pedro se pone en camino y llega a casa de Cornelio donde tiene lugar la escena que leemos en esta primera lectura de hoy.

De ella sacamos que Dios no hace distinciones, para el lo importante no es la raza, sino la práctica de la justicia. La venida del Espíritu Santo sobre estos paganos produce los mismos frutos que en los apóstoles el día de Pentecostés, hablan lenguas extrañas y proclaman la grandeza de Dios. El Espíritu Santo viene sobre ellos antes de recibir el bautismo, no se puede decir de forma más clara que el Espíritu sopla donde quiere y cuando quiere.

En la segunda lectura, Juan no gasta muchas palabras para decir “Dios es amor” y “Quién no ama no ha conocido a Dios”, ese amor lo manifiesta enviando a su hijo, y lo hace cuando aún éramos pecadores. No espera a que nos convirtamos y seamos buenos pera enviarnos a su Hijo. Si la primera lectura nos dice que Dios no hace distinción entre judíos y paganos, en esta no hace distinción entre santos y pecadores.

En la segunda lectura el protagonista ha sido Dios, en el evangelio es Jesús, que demuestra su amor hasta el punto de dar la vida por nosotros, llamarnos amigos suyos, elegirnos y enviarnos. Lo que Jesús pide a cambio de esta amistad es muy curioso, ya leímos en la segunda lectura “Amémonos unos a otros, ya que el amor es de Dios”, nos dice Jesús en el evangelio amarnos unos a otros, “Este es mi mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado” No nos pide amadme como yo os he amado, no piensa en él, piensa en nosotros. Es fácil engañarse diciendo que amamos a Jesús, porque no puede demostrarse ni negarse. Lo difícil es amar al prójimo. Prueba de ese amor es la entrega en cuerpo y alma, de aquellos que se entregan y se donan al cuidado de los enfermos.

Que María, salud de los enfermos y auxilio de los cristianos, interceda, nos asista y ruegue por nosotros.

Feliz domingo y feliz semana.

V Domingo de Pascua

28/04/2024

V Domingo de Pascua, en el que estamos invitados a permanecer unido al Señor, alimentándonos de su Palabra y Vida para dar abundantes frutos como verdaderos discípulos, pero para ello debemos dejarnos poder cuidar por el labrador, Dios, que poda en nosotros todo aquello que impide el crecimiento en la fe, esperanza y caridad.

La primera lectura nos presenta a Pablo perseguidor de la causa del evangelio, ahora perseguido por causa del evangelio, al que los discípulos le tenían miedo le tenían miedo, […] Entonces Bernabé se lo presentó a los apóstoles.” El salmo nos dirá “Me hará vivir para él” consecuencia de estar unidos la vid, al Señor. La segunda lectura nos exhorta a “no amemos de palabra y de boca, sino de verdad y con obras” Y el evangelio nos trae la imagen de la vid y los sarmientos “Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el labrador”

La primera lectura, relato del libro de los Hechos, nos muestra a Pablo después de la experiencia camino de Damasco, la llamada de Jesús. Es un Pablo podado, para dar buen fruto, cortado por el labrador para sanarlo y dar buen fruto. Toda la vida de Pablo fue una poda llena de persecuciones y sufrimientos. La llegada a Damasco, igual que a Jerusalén, no tiene nada de entrada triunfal, sino de camino de cruz como la del Señor al que perseguía en otros tiempos. Los suyos, los judíos, desean su muerte “Hablaba y discutía también con los judíos de lengua griega, que se propusieron suprimirlo” y los discípulos del Resucitado sospechan de él y le temen “todos le tenían miedo, porque no se fiaban de que fuera realmente discípulo.”  Ahora el perseguidor se ha convertido un heraldo del evangelio y al igual que hizo en Damasco, predica sin miedo el evangelio públicamente en Jerusalén. Las primeras comunidades cristianas, según el mismo relato de los Hechos, “se edificaban y progresaban en la fidelidad al Señor.”

La segunda lectura insiste en el significado del permanecer y del cambio que se obra en nosotros, nos habla del modo de permanecer unido a la vid. El mandamiento de Dios es creer en su Hijo y amarnos unos a otros. Ambas cosas, creer y amar, implican cambios y, a veces, muy profundos, esto es la poda: “Quien guarda sus mandamientos permanece en Dios, y Dios en él.” Y añade “conoceremos que Dios permanece en nosotros por el Espíritu que nos dio” Y si hay alguna actuación propia del Espíritu es la de transformarnos y convertirnos para arraigarnos de verdad en Dios.

Para el evangelio de hoy conviene recordar otras referencias a la vid en el Antiguo Testamento, como por ejemplo el capítulo cinco de Isaías, donde la viña es el Pueblo de Dios, el pueblo de Israel, pero esta viña no da buen fruto y se debe arrancar, sin embargo, en el evangelio no es necesario arrancar, Jesús se presenta como la clave para que la viña produzca buenos frutos. Podar es cortar, herir al árbol, despojarlo de algo que le costado tiempo y esfuerzo producir. Pero el labrador lo hace para que este más sano y fuerte. Es lo que hizo Dios con Pablo. Este trozo del evangelio se encuentra dentro del discurso de despedida, en la que Jesús, hablando a los discípulos durante la última Cena, los anima, los incita a permanecer unidos a él como los sarmientos a la vid. Se trata de una parábola cargada de gran significado, “El que permanece en mí y yo en él”, expresión muy típica en todos los escritos de Juan, define la relación del discípulo con Jesús como una reciprocidad personal, es decir, que expresa con gran fuerza la comunión con Jesús, la relación personal con Jesús. Con palabras del papa emérito: “El secreto de la fecundidad espiritual es la unión con Dios, unión que se realiza sobre todo en la Eucaristía, con razón llamada también Comunión”

Un camino seguro para permanecer unidos a Cristo, como los sarmientos a la vid, es recurrir a la intercesión de María.  Confiemos en María, agradeciéndole su constante intercesión y pidiéndole que siga velando sobre el camino de la Iglesia y de la humanidad.

Feliz domingo día del Señor y feliz semana.