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XXXIV Domingo Del Tiempo Ordinario Solemnidad de Cristo Rey del Universo

24/11/2024

Trigésimo cuarto domingo del tiempo ordinario, solemnidad de Cristo Rey con la que concluimos el año litúrgico durante el cual hemos reflexionado y meditado todo el misterio de su vida, su predicación y el anuncio de su Reino. Los siguientes domingos los dedicaremos a preparar la Navidad, hoy toca cerrar el año, esta solemnidad, que celebramos hoy, invita a todos los bautizados a participar del reino de Dios: reino de verdad y de vida, reino de justicia y de paz.

En la primera lectura leemos que su poder es eterno, no cesará, “A él se le dio poder, honor y reino”, y en el salmo cantamos la fiabilidad y seguridad que da su reinado “El Señor reina, vestido de majestad”.  En la lectura del libro del Apocalipsis encontramos que, habiéndose ofrecido en el altar de la cruz, Cristo ha entregado al Padre un reino eterno y universal, “nos ha hecho reino y sacerdotes para Dios”, el reino de la verdad y la vida, el reino de la santidad y la gracia, el reino de la justicia, el amor y la paz. En el Evangelio Jesús es Rey, pero Jesús dice “Mi reino no es de este mundo”. No está basado en el poder político, en el económico o en la fuerza de las armas. Antes las preguntas de Pilato, en la última responde “Tú lo dices: soy rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad. Todo el que es de la verdad escucha mi voz”

La primera lectura, breve texto del profeta Daniel, anuncia el triunfo del Hijo del Hombre “y vi venir una especie de hijo de hombre” que recibe el poder y la gloria. Hijo de Hombre uno de los títulos mesiánicos con el que los cristianos conocemos a Jesús, aunque en el texto se hace referencia al pueblo de Israel “el pueblo de los santos del Altísimo”, los cristianos hemos visto en esta figura a Jesús, al que concedemos poder, honor y reino.

La segunda lectura, del comienzo del libro del Apocalipsis, tiene dos partes, la primera nos da tres títulos de Jesús: “Jesucristo es testigo fiel, primogénito entre los muertos y príncipe de los reyes de la tierra”. Un príncipe que no se considera lejano ni por encima a nosotros “nos ama y nos ha lavado con su sangre” compartimos con Él su dignidad. La segunda parte, recoge las palabras de la primera lectura del libro de Daniel que anuncia la vuelta de Jesús que principio y fin de todo “Yo soy el Alfa y la Omega, el que es, el que era y ha de venir, el todopoderoso”

El evangelio da una visión más crítica de la realeza. Pilato interroga a Jesús que no se limita simplemente a responder. A la primera pregunta, Jesús responde con otra pregunta casi insultante para Pilato, “¿Dices eso por tu cuenta o te lo han dicho otros de mí?” es como si le dijera eso es tuyo o lo has copiado de otro. A la segunda pregunta no responde “¿Qué has hecho?”. Con la tercera pregunta vuelve a la primera y, Pilato, recibe una respuesta un tanto extraña, Jesús habla de un reino que no es de aquí que no ha venido a gobernar ni ha recibir honor y gloria, sino a dar testimonio de la verdad. Testimonio que le llevó a ser acusado de blasfemo y que le costará la vida, vida que entregó por nosotros. Jesús es “el camino y la verdad y la vida”

“Todo el que es de la verdad escucha mi voz” Jesús nos revela su misión reconciliadora de anunciar la verdad con palabras que nos invitan a vivir de acuerdo con sus enseñanzas y su ejemplo. Estas palabras también nos invitan a felicitar a quien tanto ha hecho por nosotros. A felicitar a Cristo, Rey a quien se le ha dado todo poder en el Cielo y la tierra, que gobierna siendo manso y humilde de corazón, sirviendo a todos, que no vino a ser servido sino a servir. Se puede pensar que solo se llegaremos al Reino de Dios al pasar por la muerte, pero la verdad es que el Reino ya está aquí presente en el mundo a través de la Iglesia. Y todos los que se encuentran con el Señor, escuchan su llamada a la santidad y emprenden ese camino conversión haciéndose discípulos y miembros del Reino de Dios.

Su trono fue primero un pesebre en Belén, luego una cruz en el Calvario. Siendo el Príncipe de los reyes de la tierra, no exige más que la fe y el amor. Fue un ladrón el primero en reconocerle rey, pidiéndole que se acuerde cuando este en el reino. Pidamos al Señor ser colaboradores del Reino que ya está aquí presente entre nosotros.

Feliz domingo día del Señor y feliz semana.

XXXIII Domingo Del Tiempo Ordinario

17/11/2024

Trigésimo Tercer Domingo del Tiempo Ordinario, Jornada Mundial de los Pobres, cuyo lema este año es “La oración del pobre sube hasta Dios” Nos encontramos a un paso de terminar Tiempo Ordinario, se acerca el fin del año y ciclo litúrgico. El tema fundamental de este domingo es la segunda venida del Hijo del hombre, con gran poder y majestad al fin de los tiempos.

En primera lectura, del libro del profeta Daniel, anuncia la resurrección de los muertos “Muchos de los que duermen en el polvo de la tierra despertarán”, unos para vida perpetua, otros para ignominia perpetua. Mientras tanto hemos de confiar en él, llenos de esperanza como cantamos en el salmo: “Me enseñarás el sendero de la vida, me saciarás de gozo en tu presencia, de alegría perpetua a tu derecha”. La carta a los Hebreos sigue en su comparación del sacerdocio de Cristo, en esta ocasión lo presenta en espera sentado a la derecha de Dios “hasta que sus enemigos sean puestos como estrado de sus pies”. El evangelio es una llamada a vivir responsablemente nuestra vida, no sabemos ni el día ni la hora en que volverá el Señor, “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán”. Volverá para reunir a sus elegidos de todo el mundo y salvarlos de la gran tribulación de los últimos días.

La primera lectura nos recuerda que la helenización del pueblo de Israel costó sangre, hambre y lágrimas. Los griegos en su afán de imponer su cultura llegaron a impedir el culto, y para ello llegan incluso a contaminar el templo levantando altares a otros dioses y sacrificando animales considerados impuros por los judíos. Estos acontecimientos dieron lugar a una respuesta religiosa o teológica que originó, como el texto de Daniel que leemos hoy, lo que nosotros conocemos como la apocalíptica. 

Apocalipsis significa revelación, velar algo que estaba oculto, un secreto escondido que se refieren al fin del mundo: el final, las señales y la instauración del reinado de Dios. Surge en momentos de crisis, de opresión, de lucha por sobrevivir, de búsqueda de consuelo y esperanza que den sentido a la vida. Pide la intervención de Dios para que termine con el mundo malo de ahora, del presente y de paso al mundo bueno futuro, el reinado de Dios. Al mismo tiempo, se da otra reacción ante la crisis y la opresión corte militar, la rebelión de los Macabeos.

En el texto leído, la salvación del pueblo judío es segura y los malos castigados, pero no será por alzamiento militar, sino por obra de Miguel “Por aquel tiempo se levantará Miguel”. Daniel espera una resurrección de todos con premio para buenos, para los inscritos en el libro de los elegidos, y castigo según para los malos “unos para vida eterna, otros para vergüenza e ignominia perpetua” La antífona del salmo es muy propia para momentos de crisis, aunque no es solución de los problemas cotidianos, sino que es esperanza en la vida después de la muerte “Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti”

La segunda lectura vuelve a insistir en la diferencia entre el sacerdocio y los sacrificios de la antigua Alianza y el sacerdocio y el sacrificio de Cristo. El texto de hoy nos habla que Cristo está junto al Padre, en el santuario celeste, para interceder por nosotros, porque su sacrificio de amor en la cruz permanece eternamente. Ese es el sacrificio que ha perdonado de antemano los pecados de todos los hombres.

El evangelio de hoy es parte del discurso apocalíptico de Jesús, cuando se escribe el evangelio, alrededor de la década de los años 60 del siglo I, la comunidad cristiana, y la sociedad en general, de aquellos días viven unos momentos de crisis, tanto naturales, como sociales. Entre las naturales destacamos: erupciones de volcanes, terremoto que asolo varias ciudades en la zona del Asia Menor, terremoto en Pompeya. Y entre las crisis sociales encontramos el incendio de Roma del cual se responsabiliza falsamente a los cristianos y las consiguientes persecuciones, la rebelión de los judíos que trae consigo destrucción e incendio de Jerusalén y su Templo, crisis política en Roma, etc.

En la mentalidad apocalíptica los terremotos, erupciones volcánicas, incendios, crisis políticas, guerras… son signos de que el fin del mundo está llegando. Se trata de una mentalidad como la comentada anteriormente en la lectura del libro de Daniel. En el caso del evangelio muestra dos temas propios de la apocalíptica: las señales que preceden al fin del mundo y cuando sucederá “pues cuando veáis vosotros que esto sucede, sabed que él está cerca” pero en este caso hay algo más y muy importante la venida de gloriosa del Señor “Entonces verán venir al Hijo del hombre sobre las nubes con gran poder y gloria” vendrá para darnos el abrazo definitivo que nos incorporará en su familia y para siempre, en la felicidad sin fin.  Nos ofrece esperanza y consuelo.

El Señor nos invita a no especular, solo el Padre sabe el día y la hora, ni estar nerviosos, sino a dedicarnos al anuncio de la Buena Noticia y a vivirla con intensidad y esperanza, a compartirla con todos.

Feliz domingo día del Señor y feliz semana.

XXXII Domingo Del Tiempo Ordinario

10/11/2024

Domingo Trigésimo Segundo del Tiempo Ordinario, día de la Iglesia Diocesana 2024, cuyo lema es “¿Y si lo que buscas está en tu interior?” una jornada marcada este año por las graves inundaciones de la zona del levante español.

La viuda de la lectura del primer libro de los Reyes confía en la palabra del profeta Elías y le entrega lo único que tenía para comer, un panecillo. Y, por esa confianza en el Señor, habiendo hecho caso al profeta, no le faltó para comer en adelante “la orza de harina no se vaciará y la alcuza de aceite no se agotará …”, así lo cantamos en el salmo “El Señor sustenta al huérfano y a la viuda” La segunda lectura, en la misma línea del domingo pasado, leemos “Cristo se ofreció una sola vez, …” En el Evangelio, Jesús alaba a una pobre viuda que dio de limosna para el templo lo poco que tenía para vivir. Así demostraba su confianza en Dios.

En tiempos del profeta Elías, la religión de Israel se encontraba en grave crisis debido a la religión de los cananeos y a su dios Baal, al que le atribuían muchos dones, entre ellos la fecundidad, la lluvia, la abundancia en la siembra, etc. Elía muestra que esos dones son de Dios, por ello la orza de harina que no se vacía nunca y la alcuza de aceite que no se agota son dones de Dios. En el texto se captan dos detalles importantes, la extrema pobreza de la viuda, que junto a su hijo se encuentran al borde de la muerte “… entraré y prepararé el pan para mí y mi hijo, lo comeremos y luego moriremos”. Y por otro su fe que, a pesar de su pobreza de solemnidad, “Ella se fue y obró según la palabra de Elías, y comieron él, ella y su familia” obedecen a Elías y por mucho tiempo los dones de la harina y el aceite no se agotaron. Y así se cumple lo que dijo el Señor por boca de Elías “El Señor mantiene su fidelidad perpetuamente”, lo cual cantamos en el salmo.

La segunda lectura sigue en la línea, como tema central que es, del sacerdocio de Cristo. En este caso, la comparación en el número de sacrificios, los sacerdotes realizan muchos sacrificios y con sangre ajena. Cristo se sacrifica así mismo una sola vez por todos, “De hecho, él se ha manifestado una sola vez, al final de los tiempos, para destruir el pecado con el sacrificio de sí mismo”. Siendo nuestro destino morir una sola vez y luego el juicio.

El Evangelio, comparado con el de la semana pasada cuya postura ante los escribas fue positiva, esta semana avisa “¡Cuidado con los escribas!”  que desconciertan al mejor de nosotros. Lo que Jesús denuncia, tanto de los fariseos como de los escribas y doctores de la ley, es su doble moral. En el Evangelio de hoy compara la moral de aquellos escribas que devoran los bienes de las viudas frente a la viuda que da todo lo que tiene para vivir. Los escribas eran especialistas que desde pequeños están dedicados al estudio de la Torá, estos gozaban de un gran respeto entre los judíos. Pero Jesús no se fija en su ciencia y conocimientos, sino en su apariencia externa y sus motivaciones, su forma de vestir, gusto por las reverencias en la calle, la búsqueda de los primeros puestos, la codicia y la hipocresía de la que hacían gala los escribas.

La viuda, no tiene preocupaciones teológicas, ni teóricas, por el estudio de la Torá, solo se preocupa de que hay gente pobre a la que ella puede ayudar con lo poco que tiene “Ha echado todo lo que tenía para vivir”. Debemos recordar en aquellos tiempos ser viuda o huérfano es ser de los más marginados y pobres de aquella sociedad al igual que los enfermos y desvalidos. Lo que llama la atención es la generosidad de la viuda pobre que da lo poco que tiene, y que no busca llamar la atención de sus semejantes, sino la de Dios que mira complacido la piedad que nace del corazón. Jesús deja claro que lo importante no es la cantidad, pues la viuda siendo pobre de solemnidad ha entregado lo poco que tenía, sin más la viuda sigue la lógica del Reino de Dios, mientras los escribas que entregaron lo que les sobraba, siguiendo la lógica de este mundo.

Que el Señor nos ayude a seguir la lógica del Reino, y que nuestra generosidad brote de nuestros corazones.

 Feliz domingo, día del Señor y feliz semana.

XXXI Domingo Del Tiempo Ordinario

03/11/2024

Vamos adentrándonos en los últimos domingos de este ciclo litúrgico, hoy Domingo XXXI del Tiempo Ordinario el tema fundamental de la liturgia es la misericordia de Dios, consecuencia del amor que Dios tiene a todos los seres.

Una síntesis de las lecturas puede quedar de esta manera, en la primera lectura oímos la Shemá Israel, la oración fundamental del pueblo hebreo “Escucha, Israel, el Señor es nuestro Dios, el Señor es uno solo” El salmista canta “yo te amo Señor, tú eres mi fortaleza” cumpliendo el mandamiento que hemos oído en la lectura del Deuteronomio. La carta a los Hebreos culmina con el sacerdocio supremo de Cristo, siendo este el sacerdote que “nos convenía” y que “permanece para siempre” Marcos, en el evangelio nos narra el diálogo de Jesús con un escriba que pregunta que mandamiento es el primero de todos, la repuesta de Jesús es clara, no solo es amar a Dios, Shemá Israel, sino también amar al prójimo “Amaras a tu prójimo como a ti mismo”

El libro del Deuteronomio, que significa segunda ley, contiene tres grandes discursos de Moisés al pueblo de Dios, la lectura de hoy pertenece al segundo discurso. Moisés quiere asegurarse que su pueblo, cuando entre en la tierra prometida, seguirá siendo fiel a la Alianza que sellaron con Dios en el Sinaí, en el desierto a la salida de Egipto. Para ello, el pueblo ha de ser fiel a los mandamientos de Dios “observando todos sus mandatos y preceptos” que da origen la oración fundamental del pueblo de Israel la Shemá Israel, un credo muy sencillo que suena de esta manera en hebreo “Adonai Elohenú, Adonai Ejad” que destaca sobre todo el mandamiento del amor a Dios, que citará Jesús en el evangelio “amarás, pues, al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas” el salmo muestra claramente como el salmista quiere cumplir ese mandato, encuentra en Dios su peña, su refugio, su fuerza, su baluarte… “Viva el Señor, bendita sea mi roca”

El domingo pasado leímos en la carta a los Hebreos lo que tenían de común los sacerdotes del Templo con Cristo, ahora en este domingo llega al momento culminante Cristo es el Eterno y Sumo Sacerdote, mientras los sacerdotes del Templo tenían que ofrecer sacrificios por ellos mismo y su sacerdocio terminaba con la muerte, el sacerdocio de Cristo no pasa es para siempre y no necesita ofrecer sacrificios por si mismo, lo hizo una vez para siempre ofreciéndose a si mismo en la cruz “Nuestro Sumo Sacerdote es santo, inocente y sin mancha”. La ley hace sumo sacerdotes a hombres imperfectos y lleno de debilidades, en cambio Dios consagra al Hijo perfecto para siempre, que consigue la perfección y la salvación para toda la humanidad.

Marcos en el evangelio, narra como se acerca a Jesús un escriba, de buena manera y no con intención de comprometer a Jesús. El escriba pregunta por cual es primero y principal de los mandamientos, Jesús contesta que ese principal mandamiento son dos. El primero amar a Dios, para lo que se sirve del pasaje de la primera lectura que hemos leído hoy, del libro del Deuteronomio. Jesús añade otro a este mandamiento, “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”, ante esta repuesta el escriba elogia a Jesús “Muy bien Maestro” añadiendo que esos mandamientos “valen más que todos los holocaustos y sacrificios” lo que lleva también a Jesús a elogiar al escriba “no estás lejos del Reino de Dios”

También nosotros debemos elogiar al escriba, pues su pregunta, fue ocasión para aclarar, y también para beneficio nuestro, de conocer y saber cual el principal y más importante de los mandamientos. La consigan de Jesús es un amor en dos direcciones: a Dios y al prójimo. Amar a Dios significa amar lo que Él ama, y si hay algo que ama Dios es su creación y en ella a su obra maestra, el hombre, nuestro prójimo. Es el segundo va mucho más allá, pues se trata de amar al otro como si mismo. Jesús ha unidos los dos mandamientos en uno, el Shemá Israel del Deuteronomio, y el amaro al prójimo que lo encontramos en libro del Levítico “No mandamiento mayor que estos” Ser seguidor de Jesús son las dos cosas juntas, amar a Dios y al prójimo. Si amamos a Dios, debemos amar al que Dios ama: al hombre.

Feliz domingo, día del Señor, en el que seguimos pidiendo por los damnificados y victimas de las inundaciones. Feliz semana.

Conmemoración de los Fieles Difuntos

02/11/2024

Complementamos la Solemnidad de ayer, día de Todos los Santos, con la conmemoración de Todos los Fieles Difuntos. Hoy rezamos por aquellos que una vez acabada su vida terrenal, por aquellos han sido víctimas mortales de la terrible Dana que nos ha azotado,  y que de una forma especial los tenemos como más cerca, para manifestar que la muerte no es el final definitivo, la muerte no tiene la última palabra, no es el destino final del hombre, sino que todavía permanecen entre nosotros, que su recuerdo los hace estar a nuestro lado, y sobre todo porque ellos nos animan y nos estimulan en la vida que a nosotros nos queda por vivir.

Síntesis de las lecturas: la primera lectura tomada de la carta del apóstol Pablo a los Romanos “Sí hemos muerto con Cristo, creemos que también viviremos con Él”. El salmo es toda una súplica que sale de lo más hondo del corazón “Desde lo hondo a ti grito, Señor”. El Evangelio nos invita a creer en Jesús y en el Padre que lo ha enviado, que no se turbe o acongoje nuestro corazón “Yo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mi”

La fe en la resurrección no logra secar nuestras lágrimas al despedirnos de alguien con los que compartimos lazos de la sangre, de un padre, de una madre, o lazos esponsales con un esposo o esposa,  filiales con un hermano o una hermana, en definitiva de un ser querido, de una persona con la que hemos compartido cosas, proyectos tiempo, alegrías, penas, con la que hemos pasado buenos y malos momentos, una persona con la que nos unen  lazos de afecto o de amistad, cuando tenemos que separarnos de esos seres queridos, el corazón humano sufre, y las lágrimas afloran a nuestros ojos, no tengamos miedo de expresar con lágrimas nuestros sentimientos más íntimo al tener que separarnos de alguien a quien queremos. Nuestro Dios, ese Dios Padre en el que creemos, sufre con cada uno de nosotros cuando tenemos que despedirnos de un ser querido, Él está a nuestro lado cuando sentimos profundamente la separación de nuestros seres queridos, como sufrió y estuvo al lado de su Hijo en la cruz, la profundidad de la fe de una persona se mide en estos momentos.

La fe en la resurrección es sobre todo un canto a la vida, es la manifestación de que la muerte no es lo último que nos pasa, es la manifestación de que ante la muerte también cabe la esperanza, es la demostración de que la muerte no es el final del camino. Ya conocemos aquel dicho que una persona muere definitivamente sólo cuando no hay nadie que se acuerde de él, o como nos decía ayer, durante el rezo del rosario en el cementerio, nuestro sacerdote Pepe, cuando olvidamos en vida a nuestros seres queridos, ya están muertos en nuestro corazón. Pero nosotros estamos aquí porque queremos manifestar públicamente nuestra fe en la resurrección que es lo mismo que decir que nuestros difuntos no han muerto del todo, sino que permanecen junto a nosotros.

Nuestra fe en la resurrección debe hacer que seamos gente que amamos la vida, y que desterramos de nuestra conducta todo aquello que significa o que lleve a la muerte, y que hagamos lo necesario para que la vida pueda ser vivida con eficacia, pero sobre todo con dignidad por las personas; la fe en la resurrección debe de hacer que yo ame la vida que a mí me queda por vivir, y trabaje para que cada día hacer la vida un poco más feliz a las personas con las que vivo a diario, mi familia, mis vecinos etc., no puedo ser una persona que crea en la resurrección y no sea capaz de transmitir vida a su alrededor.

A esto, también tiene que ayudarnos el recuerdo de los difuntos, la mejor manera de honrar su memoria, es la que su recuerdo nos ayude a nosotros a afrontar con más fuerza la vida que nos queda por vivir. Esta es la mejor manera de honrarlos, esa es la mejor manera de que su memoria sea algo gratificante para nosotros.

Por eso hoy, al tiempo que recordamos a los difuntos que nos tocan más de cerca, padres, hijos, abuelos, familiares, vecinos o conocidos, y que hace más o menos tiempo, nos separamos de ellos, al tiempo que los recordamos y pedimos a Dios por todos ellos, redoblamos nuestra confianza en que Dios ya los ha acogido en su seno, y ellos desde allí interceden por todos nosotros.

Feliz día de los fieles difuntos.