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XIII Domingo Del Tiempo Ordinario

30/06/2024

En este decimotercer domingo del Tiempo Ordinario habría que destacar la excelencia, vivimos en una sociedad donde se habla de excelencia empresarial, educacional, profesional … y precisamente hoy en la segunda lectura S. Pablo nos invita a ser excelentes en la caridad, a ser espléndidos y desmedidos en la caridad.

De las lecturas de este domingo podemos resumir, de la primera lectura que “Dios creó al hombre incorruptible y lo hizo a imagen de su propio ser; más por envidia del diablo entró la muerte en el mundo.” En el salmo, el hombre al sentirse salvado da gracias a Dios “Señor, Dios mío, te daré gracias por siempre” S. Pablo, en la segunda lectura, nos invita a la caridad, a tener manga ancha para la caridad, “Al que recogía mucho no le sobraba; y al que recogía poco no le faltaba” El Hijo de Dios se hizo hombre para vencer al pecado y a la muerte, cuando murió en la cruz y resucitó. Jesús en su vida pública, anunció esta victoria cuando resucitaba a los muertos, como es el caso del Evangelio de hoy, la resurrección de la hija de Jairo, al que pidió únicamente que tuviera fe “No temas; basta que tengas fe” lo mismo con la mujer hemorroisa, le sana y le salva su fe.

El libro de la Sabiduría afirma que la muerte no es algo querido por Dios, sino que entró en el mundo por envidia del diablo “Dios no hizo la muerte ni se complace destruyendo a los vivos” Si tuviéramos que destacar algo propio del evangelio de Marcos es la constante lucha entre Jesús y Satanás. Precisamente en la lectura del pasaje del evangelio, de este domingo, es una victoria sobre el que introdujo la muerte en el mundo por envidia, este es el sentido de la resurrección de la hija de Jairo.

En la segunda lectura Pablo anima a los corintios a ayudar económicamente a la comunidad madre de Jerusalén presa de una gran hambruna y miseria que afectó a la zona del Mediterráneo y de manera más grave a la zona de Palestina. Para ello les recuerda el ejemplo de gran generosidad de Nuestro Señor Jesucristo “Pues conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, el cual, siendo rico, se hizo pobre por vosotros para enriqueceros con su pobreza” Pablo nos invita a ser muy generosos, a ser espléndidos y tener manga ancha para la caridad “Lo mismo que sobresalís en todo en fe, en la palabra, en conocimiento, en empeño y en el amor que os hemos comunicado , sobresalid también en esta obra de caridad.”

En el evangelio leemos el relato de dos milagros, podíamos decir que es un dos en uno, comienza relatando un milagro, la resurrección de la hija de Jairo, y en medio se mete la sanación de la mujer hemorroisa. Comienza el relato con algo muy normal, un padre preocupado por su hija que está gravemente enferma, pero lo que destaca es la fe este padre, pues está convencido que Jesús la curará con ponerles las manos encima “impón las manos sobre ella para que se cure y viva” Eso mismo era lo que pensaba la gente, así lo cuenta Lucas en su evangelio “toda la gente intentaba tocarlo, porque salía de él una fuerza que curaba a todos” (Lc 6,9).

Efectivamente los evangelios están llenos de relatos donde Jesús cura imponiendo las manos, poder que es concedido por Jesús a los discípulos. Los evangelios de Mateo y Juan son algo reacios a este procedimiento ya que podría causar la impresión de un poder mágico.

En la mujer hemorroisa encontramos un nuevo método de sanación, tocar el manto “Con solo tocarle el manto curaré” El manto o talit judío tiene cuatro puntas sobresalientes que representan las cuatro letras YHWH que son las letras de la palabra Dios. La mujer entendía a la perfección lo que significaba el borde del manto de Jesús y pensaba que con tocar solamente este borde o fleco bastaría. Fue un tremendo acto de fe, pues significaba que la mujer estaba aferrándose al nombre de Dios.

Esto ocurre con mucha frecuencia entre muchas personas de nuestro entorno, que, ante momentos de debilidad, de crisis, de necesidad, de sanación de cualquier dolencia, se acercan a Jesús, se acercan a Dios, con fe sencilla y humilde se acercan a pedir sanación o remedio para su situación. Ocurría por aquel entonces, y ocurre también hoy en nuestros días.

Feliz domingo y feliz semana.

XII Domingo Del Tiempo Ordinario

23/06/2024

El domingo pasado las lecturas usaban imágenes vegetales para presentar el crecimiento del Reino: cedro, palmera, mostaza. Este domingo, usan las imágenes relacionadas con el agua, con la tormenta, la tempestad con el significado de peligro, de amenaza para vida, podemos asimilarlo a un tsunami que devora y destruye la tierra firme.

En la lectura del libro de Job, Dios se muestra a Job como el Señor del mar y del universo. Dios puso límites, puertas y cerrojos al mar “…establecí un límite poniendo puertas y cerrojos, …” En el fragmento del salmo de hoy, se recoge la experiencia de aquellos navegantes que eran sorprendidos por la tormenta en mitad de la navegación, “Pero gritaron en su angustia, y los arrancó de la tribulación” S. Pablo, en la segunda lectura muestra a Jesús cuyo poder se muestra en la debilidad “El que murió por nosotros”.  En el Evangelio, Jesús hace el milagro de apaciguar el viento y la tormenta en la barca con sus discípulos que, asustados, mostraban la debilidad de su fe, “Maestro, ¿no te importa que perezcamos?”

El libro de Job recoge el tema del mar como símbolo de las fuerzas caóticas, el mar es una fuerza que amenaza con cubrirlo todo, pero el poder del Señor le pone límites, lo encierra con doble puerta, le fija un confín en el que “… romperá la arrogancia de sus olas” El mar no es una amenaza solo para la tierra firme, sino que también lo era para aquellas naves antiguas y sus sistemas de navegación basado en el sol y las estrellas. En el momento más inesperado se oscurece el cielo y estalla la tormenta, la nave queda a merced del fuerte y frenético oleaje. Solo cabe la posibilidad de encomendarse a Dios. Así se recoge en el salmo, ante la tormenta claman al cielo, la tormenta es apaciguada y dan gracias a Dios “Dad gracias al Señor, porque es eterna su misericordia”

En el Evangelio se preguntan los discípulos “¿Quién es este?”, sorprendidos por su poder sobre el viento y el mar. La respuesta que da Pablo en la segunda lectura sobre quién es Jesús no se basa en el poder sino en la debilidad. Pero esta aparente debilidad tiene un enorme poder de transformación, nos convierte en criaturas nuevas, que ya no viven para ellos mismos, “sino para quién murió y resucitó por ellos” Vivir para Cristo es la mejor síntesis de lo que fue la vida de S. Pablo. Continuos viajes, peligros, las comunidades, persecuciones, prisiones, la redacción de las cartas… todo motivado por el deseo de servir a Cristo y vivir para él. Un buen espejo en que mirarnos.

En el evangelio la tormenta nos recuerda la situación de grave peligro descrita en el salmo. En este caso los discípulos no se encomiendan a Dios, acuden a Jesús. No creen que pueda resolver el problema, pero les asombra que esté tan tranquilo durmiendo cuando están a punto de hundirse. La acción de Jesús, recuerda a la lectura de Job, por el poder y autoridad suprema que Jesús manifiesta sobre el mar. La reacción de los discípulos, es semejante a la que hemos escuchado del salmo, pero con una gran diferencia, mientras los marineros del salmo se llenan de alegría y dan gracias a Dios, los discípulos tienen miedo y se preguntan quién es Jesús “¿Pero, quién es este? ¡Hasta el viento y el mar lo obedecen!”

Las palabras de Jesús a sus discípulos los interroga por sus miedos y su fe. De hecho, el evangelio, nos dice dos cosas: la primera el poder de Jesús es semejante al poder de Dios en el Antiguo Testamento, domina el mar y salva; la segunda, nos interpela a reconocer nuestros miedos y nuestra poca fe. El evangelio ha de sorprendernos cada día e interpelarnos a preguntarnos quien es Jesús.

Desde antiguo, la barca en el mar simboliza a la Iglesia. En ella Cristo va con nosotros y, en medio de las tempestades de este mundo, de las dificultades, de la persecución, hemos de mantener nuestra fe en él, pues nunca nos abandona.

Feliz domingo, día del Señor y feliz semana.

XI Domingo Del Tiempo Ordinario 16/06/2024

Domingo XI del tiempo ordinario, en el que encontramos a evangelista Marcos que nos ofrece unas parábolas de Jesús acerca del Reino. Son, en este caso, las parábolas que continúan y complementan la parábola del sembrador. Jesús utilizaba este recurso para sus enseñanzas, con ellas exponía la palabra y la daba a entender. Estas parábolas están tomadas de la vida del campo o bien de la sociedad de su tiempo y no cuesta entenderlas.  

En la primera lectura, de la profecía de Ezequiel, encontramos una alegoría para expresar quien es Dios y como actúa. Dios se sirve de una rama, cortada y vuelta a plantar, para anunciar un futuro nuevo. El salmista da gracias a Dios porque ha escuchado su oración, para ello se sirve también de una alegoría vegetal del árbol frondoso y fértil. San Pablo, la su segunda carta a los Corintios, nos habla de que el reinado de Dios crece día a día, pero no al ritmo y a la medida que nosotros pretendemos. El evangelista Marcos nos trae dos parábolas sobre el crecimiento del reino, la semilla que crece sola y el grano de mostaza.

San Pablo nos advierte del riesgo de no ver los frutos, debido a nuestros sentimientos de fracaso ante la evangelización; llega incluso a suponer que sufrimos la lejanía de Dios, sentimos algo así como le ocurrió al pueblo de Israel, nos sentimos como si hubiésemos sido desarraigados de nuestra tierra, aquella en la que Dios nos plantó, “Siempre llenos de buen ánimo y sabiendo que, mientras habitamos en el cuerpo, estamos desterrados lejos del Señor, caminamos en fe y no en visión”. Con todo, S. Pablo insiste en que continuemos creciendo, viviendo, y esforzándonos por agradar a Dios “en destierro o en patria, nos esforzamos en agradarlo”. Los obstáculos del ambiente no nos deben desanimar, aunque veamos en nuestra sociedad signos semejantes, o iguales, a los del tiempo de San Pablo. El Señor cuenta con nosotros para transformar el lugar donde se desenvuelve nuestro vivir cotidiano. No dejemos de llevar a cabo aquello que está en nuestra mano, aunque nos parezca poca cosa, tan poca cosa como unos insignificantes granos de mostaza, porque el Señor mismo hará crecer nuestro empeño, y la oración y el sacrificio que hayamos puesto dará sus frutos.

En el evangelio narra dos parábolas del crecimiento del Reino, en la primera el Reino sigue creciendo mientras el campesino duerme, nos viene a decir que a pesar de todo el Reino crecerá, sólo debemos sembrar, Él ya se encarga del crecimiento. En la segunda advierte que, a pesar de su pequeñez y modestia, el grano de mostaza llega hacerse un árbol donde también anidan los pájaros, “echa ramas tan grandes que los pájaros pueden anidar a su sombra” pero sin la majestuosidad, frondosidad y la grandiosidad del cedro de la primera lectura.

Señor, que no pierda la confianza en el crecimiento del Reino, y que añada mi insignificante gota de agua.

Feliz domingo y feliz semana.

X Domingo Del Tiempo Ordinario

09/06/2024

Entramos de pleno en el tiempo ordinario que comenzó el lunes siguiente al domingo de Pentecostés, estos dos últimos domingos después de Pentecostés, la Santísima Trinidad y el Corpus Christi, son como un solapamiento entre el tiempo pascual y el tiempo ordinario. Continuamos con las lecturas del evangelio según S. Marcos correspondiente al ciclo B en el que estamos inmersos.

En la primera lectura, el ser humano rompe su relación con Dios “¿Dónde estás?… ¿Quién te informó que estabas desnudo? … ¿Qué has hecho?”, una relación que será reconstruida totalmente por Jesús. En el salmo reconocemos haber pecado e imploramos con confianza el perdón de Dios “Del Señor viene la misericordia, la redención copiosa” En la segunda lectura, Pablo, usa la imagen de la casa para hablar de la vida inmortal de los cristianos, una llamada a vivir con ánimo y esperanza porque la victoria final es para el Señor. En el Evangelio oímos como la fama de Jesús va creciendo y como lo busca la gente, pero no todos comprenden su actuación como enviado de Dios, parientes y maestros de la ley, en cambio su nueva familia, ¿Quiénes son mi madre y mis hermanos? sí que comprenden su actuación.

En la lectura del libro del Génesis, oímos como el ser humano es tentado, y que la tentación no viene de Dios. Tampoco proviene del ser humano, el problema es que el ser humano es débil, fácil de convencer y seducible. Al caer en la tentación el hombre rompe su relación con Dios “Oí tu ruido en el jardín, me dio miedo, porque estaba desnudo, y me escondí”, e incluso con su hermano, culpa a la mujer y esta, a la serpiente “La mujer que me diste por compañera me ofreció del fruto y comí… ¿Qué has hecho? La serpiente me sedujo y comí”

S. Pablo, en la Segunda Carta a los Corintios, sique reflexionando, en medio de la comunidad, sobre su ministerio que muchas veces se encuentra con dificultades, pero que tendrá una cosecha fecunda “Pues la leve tribulación presente nos proporciona una incalculable carga de gloria” la vitoria final es del Señor. Pablo se sirve del símil de la casa “nuestra morada terrena” la cual sabemos que es frágil y que si se destruye tenemos “un sólido edificio que viene de Dios, una morada que no ha sido construida por manos humanas” A pesar de todas las tribulaciones y dificultades, Pablo nos da una clave breve, densa y concisa, que resume su vida “Creí, por eso hablé” con la que nos invita a perder miedo, a pesar de las contrariedades, a hablar, a anunciar a nuestro Señor.

En el Evangelio, narrara de como Jesús no lo tuvo fácil, la gente le aplaudía, pero era por interés, curaba enfermos, multiplicaba los panes, los apóstoles le seguían, pero no lo entendían. Sus parientes tampoco lo entendían es más decían “estaba fuera de sí” sinónimo de haber perdido la cabeza o de no estar en sus cabales, piensan que su dedicación a la misión es tal, hasta el punto de no tener tiempo ni para comer. Los fariseos muestran también su oposición a Jesús, más fuerte que la de sus parientes, afirmando que Jesús está endemoniado, poseído. Jesús que no suele entrar en discusión con enemigos aquí si lo que hace y les deja la falta de lógica en sus argumentaciones “¿Cómo va a echar Satanás a Satanás?”  A Jesús le dolía esta cerrazón de sus paisanos y parientes, y los fariseos que especulaban con la confabulación de Jesús con los demonios.

También en este tiempo, que nos toca vivir, podemos ver toda una gama de reacciones ante nuestro Señor. Desde el entusiasmo superficial hasta la oposición radical, a veces con argumentos inverosímiles pero cargados de morbosidad. Pero, sobre todo nos interesa cuál es nuestra postura personal ante Él. Ciertamente no somos los que le negamos, o le tildamos de fanático o aliado del demonio, al contrario, le seguimos y meditamos su Palabra, pero debemos preguntarnos con sinceridad ¿le seguimos de verdad, o sólo decimos que le seguimos? ¿tenemos miedo en comprometernos plenamente en su seguimiento? Seguir a Jesús es aceptar lo que Él dice, no solo que va de acuerdo a nuestros gustos e intereses, sino lo que va en contra de las patencias de este mundo.

Feliz domingo, día del Señor y feliz semana.

Domingo del Cuerpo y Sangre de Cristo, Corpus Christi

02/06/2024

Hoy es la Solemnidad del Corpus Christi, prolongación del misterio que celebramos el Jueves Santo, institución de la Eucaristía. La Iglesia manifiesta este domingo su fe en la presencia real y verdadera de Jesús en este sacramento. Es la veneración pública y solemne de la Eucaristía, como memorial de la entrega pascual de Jesús, y testimonio de su victoria final y su Resurrección. Es uno de los días más gozosos y festivos del calendario litúrgico. La iglesia celebra una de sus prodigiosas obras de amor: el Cuerpo y la Sangre de Cristo. La Eucaristía es el sacramento del inmenso amor del Señor en el que conmemoramos su Pascua. Su Cuerpo y su Sangre quieren ser recuerdo permanente de lo que fue su vida, muerte y resurrección. Hoy también, la Iglesia, celebra el Día de la Caridad cuyo lema para este año es “Allí donde nos necesitas, abrimos camino a la esperanza”

Las lecturas de hoy centran la atención en el compromiso del cristiano con Dios, sellado con el sacrificio del Cuerpo y la Sangre de Cristo. La primera lectura narra la experiencia del pueblo de Israel en el monte Sinaí, donde se establece una alianza entre el Señor y el pueblo, refrendado por un rito con sangre “Esta es la sangre de la alianza que el Señor ha concertado con vosotros”. En el mismo sentido de cumplir la voluntad de Dios nos habla el salmo “Cumpliré al Señor mis votos” La segunda lectura se centra en la sangre, el perdón y la nueva alianza. Esta sangre ya no es de becerros ni de machos cabríos, ahora es la “la suya propia”, la sangre derramada por nuestro Señor. El evangelio comienza con la comida y termina aludiendo a la sangre de la nueva alianza “Después, tomó el cáliz, pronunció la acción de gracias, se lo dio y todos bebieron.”

En la lectura del Éxodo relata una liturgia sagrada, un banquete que quiere ratificar la Alianza que Dios ha hecho con el pueblo que liberado de la esclavitud. “Entonces Moisés tomó la sangre y roció al pueblo, diciendo: Esta es la sangre de la alianza que el Señor ha concertado con vosotros, de acuerdo con todas estas palabras.” El misterio de la sangre, de su aspersión, expresan el misterio de comunión de vida entre Dios y su pueblo ya que, según se pensaba, la vida estaba en la sangre. Poe eso este texto se considera como prefiguración de la Nueva Alianza que Jesús adelanta en la última cena.

La carta a los Hebreos, que es uno de los escritos más denso de todo el Nuevo Testamento, el texto de hoy pone de manifiesto que los sacrificios de la Antigua alianza no pudieron conseguir lo que Jesucristo consigue con el suyo, con la entrega de su propia vida. Y esto lo ha realizado “una vez para siempre” en la cruz, de tal manera que los efectos de la muerte de Jesús, la redención y el amor por los hombres, se hacen presentes en la celebración de este sacramento. Es en la propia vida entregada como se logra la comunión más íntima con lo divino, sin necesidad de sustitutos de ninguna especie. La muerte de Jesús, su vida entregada a los hombres y no a Dios, es el Testamento verdadero del que hacemos memoria.

El evangelio expone la preparación de la última cena de Jesús con los suyos y la tradición de sus gestos y sus palabras en aquella noche, antes de morir. “Mientras comían, tomó pan y, pronunciando la bendición, lo partió y se lo dio diciendo: Tomad, esto es mi cuerpo. Después, tomó el cáliz, pronunció la acción de gracias, se lo dio y todos bebieron.” Aquella noche, independientemente de que fuera o no una cena ritualmente pascual, Jesús hizo y dijo cosas que quedaron grabadas en la conciencia de los suyos y que aún siguen grabadas en nosotros “haced esto en memoria mía” Sus palabras sobre el pan y sobre el cáliz expresan la magnitud de lo que quería hacer en la cruz: entregarse por los suyos, por todos los hombres, por el mundo, con un amor sin medida. Con ello nos demuestra que solo desde el amor hay futuro. La Eucaristía es el sacramento que nos une a ese misterio de la vida de Cristo, de Dios mismo.

Señor, que por medio de la Eucaristía seamos miembros activos de tu pueblo y testimoniemos con nuestras vidas la alianza de Amor que has realizado en cada uno de nosotros.

Feliz domingo de la Santísima Sangre y Cuerpo de Cristo, y feliz semana.