19 octubre 2023
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XXVIII Domingo Del Tiempo Ordinario
15/10/2024
Nuestra comunidad parroquial en este domingo vigésimo-octavo del tiempo ordinario, ya puesto en marcha el curso pastoral, celebra la misa del envío de todos aquellos que tienen alguna responsabilidad, tarea o misión en las catequesis de nuestra parroquia. Se llevará a cabo mediante el rito de envío, profesión de fe y compromiso, y bendición.
En la primera lectura, el profeta Isaías, sueña con el banquete del final de los tiempos ofrecido a todos los pueblos “Preparará el Señor del universo para todos los pueblos”. Ser comensales de Dios significa comunión y participación en su misma vida que ni si quiera la muerte puede quebrar. En el salmo Dios se presenta como pastor y como el anfitrión que nos conduce al banquete definitivo “Preparas una mesa ante mí”. Mientras llegamos al banquete del final de los tiempos, caminamos por la vida, y Pablo en la carta a los filipenses nos recuerda, que en este tiempo de camino y de peregrinar por la vida, encontraremos desganas, saturación, hambre, también abundancia y privación “Sé vivir en pobreza y abundancia”. Jesús en el Evangelio, usa también la imagen del banquete, anuncia la universalidad la universalidad del mismo, se aceptan buenos y malos, pero tiene que vestirse adecuadamente.
En la primera lectura, Dios prepara un banquete en el que invitará a todos, además de que no quiere nada oculto “arrancará el velo”, ni la muerte “aniquilará la muerte”, ni la tristeza “enjugará las lágrimas”, ni las humillaciones “alejará del país el oprobio de su pueblo”. Presenta un panorama optimista para el futuro del pueblo, del que ya puede gozarse con la presencia y cercanía amorosa de Dios “Aquí está nuestro Dios”. Con esta imagen del banquete nos quiere preparar para el banquete universal que compartiremos todos los pueblos, pues es el Señor del universo, de todos los pueblos y naciones de la tierra. El salmista se contagia de esa alegría “habitaré en la casa del Señor por años sin término” Es el salmo del Buen Pastor, Dios que cuida de nosotros y nos protege en todo momento, preparándonos precisamente un banquete.
En la lectura de la carta a los filipenses, Pablo, agradece sinceramente la ayuda material que la comunidad de Filipos le envía, a pesar de que a esas alturas él ya está hecho a todo “a la hartura y al hambre, a la abundancia y a la privación” y que siempre cuenta con la ayuda de Dios “Todo lo puedo en Aquel que me conforta” ¿Y nosotros, en nuestro peregrinar por la vida lo ponemos todo en manos de Dios, para que sea Él quien nos guíe y nos conforte en nuestro caminar?
En el Evangelio, la parábola que nos enseña Jesús hoy, los invitados que no quieren acudir al banquete del Rey y son sustituidos, que en principio no habían sido invitados “El reino de los cielos se parece a un rey que celebraba la boda de su hijo; mandó a sus criados para que llamaran a los convidados, pero no quisieron ir”. Es la misma idea que hemos oído en las parábolas de los domingos anteriores: el hijo que dijo si, pero que luego no fue a trabajar, y los viñadores homicidas. Hoy insiste en esta enseñanza mediante la imagen del banquete.
Cuando la Palabra insiste en un mensaje no deberíamos tener nosotros reparo alguno en seguir reflexionado sobre dicho mensaje y aplicándolo a nuestras vidas. En todas estas parábolas, haciendo uso de diferentes imágenes: Hijos, viña, banquete en el caso que nos ocupa, Jesús denuncia al pueblo elegido que no le reconoció como Mesías y anuncia la universalidad de la salvación que ofrece Dios “Id ahora a los cruces de los caminos y a todos los que encontréis, llamadlos a la boda”.
Pero también nos avisa que, a pesar de llamar a todos al banquete, buenos y malos, debemos vestirnos para la ocasión para ocasión, no vale cualquier cosa, pues Él mismo, nos da el traje para el momento, el traje del perdón, de la misericordia, del amor… “Amigo, ¿Cómo has entrado aquí sin el vestido de boda?” Revistámonos con ese traje que nos ofrece para entrar en su banquete.
Que el Señor nos guíe, conforte en todos los momentos de nuestras vidas, que sea nuestra fuerza en el seguimiento, en las tareas catequéticas y evangelizadoras.
Feliz domingo, día del Señor y feliz semana.
XXVII Domingo Del Tiempo Ordinario
08/10/2023
XXVII domingo del tiempo Ordinario, domingo en el que celebramos la Jornada Mundial por el Trabajo Decente 2023, cuyo lema para este año es “Un trabajo decente tiene que ser un trabajo saludable”. La seguridad y la salud en el trabajo son esenciales para el bienestar y la dignidad de las personas. Cuando estamos expuestos a riesgos en el lugar de trabajo, nuestra salud y nuestra vida están en peligro. Las cifras de accidentes y muertes laborales nos impresionan y alertan. Hoy con el papa Francisco, pedimos al Señor que no haya más muertes en el trabajo y que nos esforcemos todos en lograrlo.
Isaías, en la primera lectura, mediante una imagen del mundo agrícola, la viña, imagen común en el resto de las lecturas de hoy, muestra la relación entre Dios y su pueblo. El Señor ha hecho todo lo posible, pero el pueblo no se arrepiente y se mantiene en la injusticia “¿Qué más podía hacer yo por mi viña que no hubiera hecho?”. El salmista, mediante la imagen de la viña, pide a Dios la restauración y el perdón de los pecados causantes de la deportación y destrucción “La viña del Señor es la casa de Israel”. Pablo siguiendo con sus exhortaciones a la comunidad de Filipos, pidiéndoles que tengas actitudes propias de cristianos, pues Cristo Jesús no hizo hermanos unos de otros “Lo que aprendisteis, recibisteis, oísteis, visteis en mí, ponedlo por obra”. El evangelio. Jesús, sirviéndose de la imagen de la viña, presenta la relación entre Dios y el pueblo elegido; la comunidad cristiana como nuevo pueblo de Dios, esta llamada a producir los frutos que el pueblo anterior no produjo “Por eso os digo que se os quitará a vosotros el reino de Dios y se dará a un pueblo que produzca sus frutos”
La primera lectura, Isaías, reproduce un canto de amor a la viña. Su dueño hace de ella lo que un buen labrador puede hacer para que de buena cosecha, la cava, limpia de piedras, planta buenas cepas, etc. Pero la viña defrauda totalmente al viñador que tanto la mima, no da uvas sino agraces, uvas sin madurar, uvas avinagradas. El profeta compara al pueblo de Israel con la viña, pueblo elegido con el que Dios no ha escatimado en cuidados. Pero el pueblo de Israel no respondió al amor de Dios y no produjo los frutos esperados “¿Por qué, cuando yo esperaba que diera uvas, dio agrazones?”. La viña quedará sin cuidar y abandonada, el pueblo quedará expuesto y arrasado por sus enemigos (Babilonia). El salmo recoge la misma idea que el profeta “La viña del Señor es la casa de Israel”, reconoce el pecado del pueblo y pide a Dios mediante una oración de súplica que vuelva a ocuparse de su viña.
En la carta a los filipenses, Pablo, sigue con las exhortaciones a ser verdaderos cristianos, que el amor sea su seña de identidad. A pesar de las dificultades y turbulencias que puedan tener, no deben nunca perder la paz, el medio para tener esta armonía es tener una profunda fe en Dios en diálogo con él por la oración “Nada os preocupe; sino que, en toda ocasión, en la oración y en la súplica, con acción de gracias, vuestras peticiones sean presentadas a Dios” Todo esto llevará a la paz interior que todos deseamos “Y el Dios de la paz estará con vosotros”
En el evangelio, Jesús, que va agudizando su enfrentamiento con la clase dirigente del pueblo, los retrata como los viñadores ingratos y asesinos. La viña es el pueblo de Israel, los labradores son sus dirigentes, sacerdotes y ancianos. Israel es pueblo elegido al que se anuncia primero la Buena Noticia, pero rechazan, maltratan y asesinan a los enviados e incluso al Mesías esperado, el hijo del amo de la viña. Una vez le expone la parábola, les dirige una pregunta muy pedagógica “¿qué hará con aquellos labradores?” a la cual responden “Hará morir de mala muerte a esos malvados y arrendará la viña a otros labradores que le entreguen los frutos a su tiempo”
Jesús da una aclaración, usando ahora la imagen de la piedra fundamental del edificio, “La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente” concluye Jesús con la amenaza de que se le retirará el Reino de los cielos y se le dará a otro pueblo que de frutos “Por eso os digo que se os quitará a vosotros el reino de Dios y se dará a un pueblo que produzca sus frutos” este nuevo pueblo de Dios es la Iglesia dispuesta a dar frutos.
Feliz domingo, día del Señor y feliz semana.
XXVI Domingo Del Tiempo Ordinario
01/09/2023
Vigésimo-sexto domingo del tiempo ordinario, comenzamos el mes de octubre, mes del Rosario de la Aura de nuestra parroquia. La Palabra de hoy nos sitúa en el discernimiento de la responsabilidad, que tenemos cada uno, ante el seguimiento de Jesús. La ambigüedad en nuestros actos y decisiones asoman en muchos y diferentes momentos de nuestra vida, es condición humana, la cual nos plantea una doble perspectiva de nuestra respuesta ante el seguimiento y llamada de Jesús: un sí que luego es un no y un no que luego es un si. La fidelidad en el seguimiento de Jesús se muestra en nuestra propia vida.
Una síntesis para las lecturas de este domingo puede ser: la primera lectura, sacada del profeta Ezequiel, nos habla de la conversión, en la que replica, a quienes le escuchan que, antes de criticar a Dios como injusto, deben observar su conducta y su propia justicia “¿Es injusto mi proceder? ¿No es más bien vuestro proceder el que es injusto?”. En el salmo reflexiona sobre el sentido de la vida, camino lleno de giros y desvíos, con pasos adelante y atrás, en que siempre encontramos al Dios de la ternura “Recuerda, Señor, tu ternura” San Pablo, en su carta dirigida a la comunidad de Filipos, le reta a que vivan según la manera de Cristo Jesús: que practiquen una vida sencilla y fraterna, que en los momento de dificultad y conflictos se traten con compasión, y que el servicio de unos a otros sea su identidad “Tened entre vosotros los sentimientos propios de Cristo Jesús” El evangelio narra una parábola, en que nos sitúa a los creyentes como a los dirigentes de Israel, justos y buenos, pero que no hacen la voluntad de Dios “¿Quién de los dos cumplió la voluntad de su padre?”
La lectura del profeta Ezequiel compara la conducta del justo y del malvado. Si uno es justo y se aparta de la justicia, muere por la maldad que comete “Cuando el inocente se aparta de su inocencia, comete la maldad y muere, muere por la maldad que cometió”, pero si uno es malvado, pero se arrepiente y se convierte de su maldad, salva su vida. Al justo se le pide que persevere en el bien, al malvado que se convierta. El mensaje de Ezequiel es esperanzador, nos invita a confiar en la bondad y perdón de Dios. El mismo salmo recoge una actitud de confianza, apela a la misericordia de Dios, y pide que no se acuerde de los pecados cometidos y que el Señor le muestre sus caminos “Si recapacita y se convierte de los delitos cometidos, ciertamente vivirá y no morirá”.
La lectura de la carta a los filipenses contiene unos consejos muy propios de Pablo, a la hora de edificar una comunidad fraterna que vive unida en el amor. Quiere que todos tengan un mismo amor y sentir, sin rivalidades “manteneos unánimes y concordes con un mismo amor y un mismo sentir.” Para ello propone el mejor de los ejemplos Cristo Jesús, que a pesar de ser quien era no hizo alarde de su condición, se entregó hasta morir para la salvación de todos. Así nos lo cuanta en el himno pascual que ya se cantaba en las primeras comunidades cristianas, incluso en comunidades anteriores a las formadas por el mismo Pablo.
La lectura del Evangelio, nos presenta a Jesús delante de los sumos sacerdotes y ancianos del pueblo, a las autoridades y miembros insignes de Israel, orgullosos todos de pertenecer al pueblo elegido de Israel. Con la parábola tan sencilla que cuenta Jesús, les reprocha la hipocresía que reina en sus actitudes. El hijo que dijo que no iría a trabajar a la viña, pero que luego fue “Hijo, ve hoy a trabajar en la viña. Él le contestó: No quiero. Pero después se arrepintió y fue”. Y el hijo que dijo que si iría, pero que luego no fue “Voy, señor. Pero no fue”. Es en este último donde Jesús retrata a las clases dirigentes de Israel, los contrapone a los publicanos y prostitutas, que tiene mala fama, pero que ha sabido, muchos de ellos, acoger el mensaje del Bautista, y que ahora acogen el de Jesús.
Dios no nos impone su salvación, ni su amor, él sólo espera nuestro sí a su voluntad, aunque en ocasiones le hayamos dicho que no, “¿Qué os parece?” esta es la pregunta que siempre nos hace ante la llamada, ante el seguimiento. Nos espera con nuestro sí con los brazos abiertos, como al hijo pródigo, espera de nosotros un sí autentico, de arrepentimiento, de tal manera que vivamos este sí de forma continuada y constate en la fidelidad a Dios Padre. Precisamente nuestr5o trato con Dios y con los demás, indicará la autenticidad de nuestro sí. Por eso cuando un sí no nos lleva a la acción, revisémonos.
Feliz domingo, día del Señor. y feliz semana.
XXV Domingo Del Tiempo Ordinario
24/09/2023
Vigésimo-sexto domingo del tiempo ordinario en el que celebramos el 109º Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado. El lema elegido para este día “Libres de elegir si migrar o quedarse” La liturgia de la Palabra de este domingo nos ayudan a ver el mundo y la vida según la perspectiva de Dios, que es presentado, una vez más, como Dios de bondad y misericordia. Nuestros palanes y caminos no son los planes y caminos de Dios. Aunque nosotros muchas veces no entendamos los planes de Dios, estos planes están llenos de amor y de gracia, no solo de justicia.
Una síntesis para de las lecturas: en la lectura del profeta Isaías nos dice que buscar al Señor, del que siempre contamos con su perdón, implica abandonar los caminos y pensamientos que le desagradan y andar por la senda del bien y la fraternidad “vuestros caminos no son mis caminos”. El salmo en continuidad con el profeta Isaías, nos invita a orar y agradecer la bondad de Dios, su afecto y misericordia a todas sus criaturas “el Señor es bueno con todos, es cariñoso con todas sus criaturas”. San Pablo en la carta a los Filipenses, comunidad muy generosa y querida por él, nos dice de si mismo que es un enamorado de Jesús y que está ansioso por verlo, por estar con Él “Para mí la vida es Cristo”. En el Evangelio se nos propone hoy la parábola de los jornaleros con la cual quiere enseñarnos, Jesús, que nuestra justicia, planes y caminos no son los de Dios “¿O vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?”
La primera lectura, el profeta Isaías, quiere que nos convirtamos a Dios, al que describe siempre fiel a su alianza y rico en perdón, e invita a reconocer la presencia de Dios en los acontecimientos de la vida, a reconsiderar la idea que se han hecho de Dios, a buscar a Dios que se deja encontrar “Buscad al Señor mientras se deja encontrar”, a invocarlo porque está cerca “invocadlo mientras está cerca”. Tan cerca que su presencia cuestiona la vida del hombre en sus caminos y en sus planes, y les pide que abandone el mal camino. Dios en el oráculo toma la palabra e indica el trecho entre el cielo y la tierra, entre sus planes y los nuestros, entre sus caminos y los nuestros “mis planes no son vuestros planes, vuestros caminos no son mis caminos”. La lógica de Dios no es nuestra lógica. Por eso encontramos en el salmo la afirmación “El Señor es clemente y misericordioso, lento a la cólera y rico en piedad” El Señor es justo en sus planes y sus caminos, aunque nosotros no lo entendamos “El Señor es justo en todos sus caminos”
La carta de Pablo a la comunidad de los filipenses, primera comunidad cristiana de Europa, muy querida por Pablo, de la que guarda un recuerdo muy amable, es una carta escrita en la cautividad. En la lectura de hoy, Pablo confiesa que se encuentra ante una alternativa: ¿le llevarán a la muerte? ¿le absorberán o la menos cancelarán su causa y le dejarán vivo? Si le hacen morir, tal vez es lo mejor, porque Pablo desea estar con Cristo “deseo partir para estar con Cristo” si le dejan con vida, tal vez, es mas necesario para comunidad, para Iglesia “quedarme en esta vida veo que es más necesario para vosotros”, y así seguir trabajando por Cristo “no sé qué escoger”
En el Evangelio, Jesús, propone una parábola desconcertante y paradójica para nuestros criterios de justicia, en ella pareciera como si favoreciera la injusticia o al menos la voluntad omnímoda por parte del dueño de la viña sobre el salario de sus trabajadores, precisamente en ella se cumple lo anunciado por Isaías “mis caminos no son vuestros caminos”.
La parábola comienza que las diversas invitaciones a distintos jornaleros, ociosos, sin ocupación en la plaza del pueblo y a diversas horas del día, que llega al extremo con la contratación de los últimos jornaleros casi al acabar la jornada. Jesús nos hace ver la reacción de los que han comenzado a primera hora y han trabajado toda la jornada cuando ven que reciben lo mismo que los que han trabajado muchísimo menos, los contratados a última hora. La respuesta de Jesús es rotunda “¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos?” Con todos cumple lo que era de justicia, lo que habían pactado “Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No nos ajustamos en un denario?”, pero con los últimos ha querido ser magnánimo y les da más de lo que les tocaba, les da lo mismo que al que comenzó la jornada a primerísima hora. La última afirmación de Jesús es la que centra el mensaje “¿O vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?” No se trata de una lección de justicia salarial, sino de la generosidad que tiene Dios que admite como jornaleros a los que se presentan a última hora. No premia solo conforme a nuestros méritos, sino que lo hace según su bondad, por eso sus planes, sentido de la justicia y sus caminos no son los nuestros, pues están llenos de infinita bondad.
Feliz domingo, día del Señor y feliz semana.
















