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SOLEMNIDAD DE SANTIAGO APÓSTOL 25/07/2021

Décimo séptima semana del tiempo ordinario, este domingo coincide con la solemnidad de Santiago Apóstol, que según un códice datado entre finales del siglo XIII y principios del XIV, fue el primer evangelizador de la península Ibérica.

Sus restos se veneran en Galicia, en la Catedral de Santiago de Compostela, es patrono de los pueblos de España.

Santiago hijo de Zebedeo, hermano del apóstol san Juan, fue el primero de los apóstoles en beber el cáliz del Señor, cuando participó en su Pasión, al ser decapitado por orden del rey Herodes Agripa, nieto de Herodes el Grande. Anunció el reino de Dios que viene por la muerte y resurrección de Jesucristo “En aquellos días, los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús con mucho valor” En la segunda lectura, Pablo habla del tesoro del evangelio, “Llevamos este tesoro en vasijas de barro, para que se vea que una fuerza tan extraordinaria es de Dios y no proviene de nosotros”, que hace posible que los apóstoles no vivan angustiados ni desesperados ni abandonados ni perdidos. Jesús en el evangelio, ante nuestros aires de grandeza, nos habla del servicio “el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo”   

Una característica de las tres lecturas de esta fiesta es el testimonio. Como cristianos se nos invita a ser testigos no de una idea, ni de una ideología, sino de una persona: Jesús de Nazaret Hijo de Dios y testigos de su mensaje: predicar el Reino de Dios.

La primera lectura nos dice que los “apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús”. Por ser testigos de Jesús sufren persecución, y el texto nos cuenta al final que “Herodes hizo pasar a cuchillo a Santiago”.

El mensaje de Jesús choca muchas veces con nuestra forma de forma de pensar: los hombres hablamos de poder, Jesús habla de servicio y quien quiera seguirlo tiene que aceptar y vivir este mensaje. Los hombres hablamos de leyes, de normas e incluso de esclavitud, Jesús habla de libertad y de paz que brota del corazón que busca el bien de todos.

Este mensaje de Jesús, este ser testigos suyos “lo llevamos en vasijas de barro” nos dice el apóstol Pablo en la segunda lectura. Estas vasijas de barro somos nosotros que desde nuestra vida queremos ser testigos del mensaje de Jesús.  San Pablo nos anima diciendo que contamos con la fuerza de Dios. Y desde la fe es desde donde podemos hablar de servicio, de amor, de perdón, de justicia, de paz, de libertad, siendo conscientes que hablar del mensaje de Jesús puede traernos problemas, insultos, burlas.

En el evangelio nos enseña que no se trata de dar testimonio desde puestos privilegiados, “estar sentados a la derecha y a la izquierda” sino desde el seguimiento de Jesús.

Beber el cáliz es sinónimo de entregar la vida por los demás a ejemplo de Jesús. Beber el cáliz es servir como Jesús lo hizo. Beber el cáliz es saberse testigo de Jesús.

Ser testigo de Jesús en el mundo actual es comprometerse a vivir la fe en Jesús que nos lleva a hablar, con la palabra y con la vida. Es comprometerse a servir a los demás, a vivir en la libertad de los hijos de Dios y a vivir la paz que Jesús nos trajo. Así seremos testigos, apóstoles de Jesús en el mundo actual.

Pidamos por su intercesión de Santiago que España ser evangelizadores de nuestra sociedad.

Feliz domingo y día de Santiago.

XVI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO 18/07/2021

El domingo pasado Jesús enviaba a los Doce de dos en dos a predicar y curar. Llega la hora de volver junto al Maestro, de compartir lo vivido en los caminos, las plazas y los hogares que han visitado; con su acogida y rechazo, y con su éxito y fracaso. Es hora de compartir con Él, el descanso después del duro trabajo. El gran tema de las lecturas de hoy es la centralidad de Cristo como Pastor y Rey Justo.

La figura de Cristo como Pastor del pueblo de Dios es el centro de la liturgia de hoy. En él se cumple la profecía de Jeremías: “Yo mismo reuniré el resto de mis ovejas de todos los países adonde las expulsé”. Y en la segunda lectura nos habla que, mediante la cruz, uniendo en uno solo a los dos pueblos, judíos y gentiles, dio muerte al odio “Él es nuestra paz: el que de los dos pueblos ha hecho uno”. Un solo rebaño y un solo pastor. Esta realidad espiritual se hace presente en la Iglesia de la que están llamados a formar parte todos los pueblos y en la que Cristo Pastor se hace presente. Cristo, en su vida, ya fue Pastor siendo cercano a la gente “andaban como ovejas que no tienen pastor”

Jeremías nos presenta a dos tipos de pastores, uno más semejante al lobo que dispersa y hiere al rebaño, que, lejos de cuidarlo, lo atemoriza y oprime.

El otro, un rey que reina con justicia, que reúne a las ovejas desde lugares en las que estaban dispersas, que las apacienta. Dice el profeta que reunirá a todas las ovejas “y las volveré a traer a sus dehesas para que crezcan y se multipliquen” haciendo referencia al cuidado y atención que el Mesías tiene con todos y cada uno de los hombres. “Me conduce hacia fuentes tranquilas y reparas mis fuerzas” nos dice el salmo.  Aunque el texto recoge ideas típicas del tiempo del destierro en Babilonia, por entonces era frecuente acusar a reyes, pastores de haberse despreocupados del pueblo y provocar la marcha al destierro, estos son los primeros pastores que provocan la intervención de Dios que castigará a los monarcas “Ay de los pastores que dispersan …”, pero el castigo no basta, los israelitas están dispersos y la siguiente intervención de Dios es reunirlos de todos los países. Dios restaura la monarquía con buenos reyes y pastores, suscitará un rey maravilloso “daré a David un vástago legítimo: reinará como monarca prudente, con justicia y derecho en la tierra”, es decir, la promesa del Mesías.

 La segunda lectura hace una de las afirmaciones más importantes del NT “Él, es nuestra paz” para algunos se trata de un himno sobre la pacificación de la humanidad, que ha hecho de los dos pueblos uno Ahora en Cristo Jesús los que antes estaban lejos han sido acercados por la sangre de Cristo… Ha unido a los dos pueblos en uno solo, derribando el muro de enemistad que los separaba”, debemos de tener en cuenta que en esa época, o se era judío, o se era pagano.

Hermosa imagen la de Pablo:

los que estábamos lejos unos de los otros hemos sido acercados en Jesús. Los que le creemos e intentamos seguirlo, porque Él nos ha llamado, sabemos que la Paz y la Justicia van de la mano, y que ambas son parte del misterio de este Pastor atento, que escucha, enseña, da pan, da la vida.

Pablo presenta la obra de Cristo como restauración de las relaciones amistosas entre Dios y el hombre. El fruto de la reconciliación es la paz y amistad. El don de la paz es un don de Dios y ese don es Cristo mismo.

En el evangelio, los Doce, vuelven de su misión, contentos de lo que han dicho y han hecho. Jesús se preocupa de sus discípulos. Después del trabajo llevado a cabo, merecen un poco de descanso, que se hace imposible por la cantidad de gente que se interesa por Jesús “no encontraban tiempo ni para comer”.

Los invita a marchar a un lugar desierto, el desierto nos recuerda al pueblo de Israel caminado hacia la tierra prometida, durante la travesía fue alimentado por Dios con el maná. Ahora, en un lugar desierto, el nuevo pueblo de Israel es alimentado por Jesús. Pero cuando se acercan a la orilla y ve a la multitud reunida, no les dice que remen mar adentro y busque otro sitio, sino que siente compasión de ellos porque los ve abandonados, como ovejas sin pastor. Desde luego que el evangelio nos muestra el hambre que tenía la gente de escuchar un mensaje de salvación “los vieron marcharse y los reconocieron; entonces de todas las aldeas fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron” y de gracia, el que Jesús ofrecía por todas las aldeas y pueblos de Galilea, a lo que contribuyeron también sus discípulos, enviados para llegar a donde no podía llegar Él.

Que el Señor nos haga descubrir a las personas desorientadas para indicarles el camino hacia Él, y que la bienaventurada Madre De Dios bajo la advocación de la Virgen Del Carmen, que hemos celebrado el pasado viernes, ruegue por nosotros.

Feliz domingo y feliz semana.

 

XV Domingo Del Tiempo Ordinario 11/07/2021

Decimoquinto domingo del tiempo ordinario, el fracaso en Nazaret, que pudimos leer el domingo anterior, no desanima a Jesús. Todo lo contrario, continúa predicando  y envía  a sus discípulos a realizar su misma misión.

Amós, en la primera lectura dice de sí mismo “Yo no soy profeta ni hijo de profeta”, es decir,que no es un profeta que dice lo que los poderosos quieren que se diga, es un profeta que no puede callar la verdad de Dios “Voy a escuchar lo que dice el Señor” nos dice el salmo. En la segunda lectura, Dios “nos eligió en Cristo antes de la fundación del mundo para que fuésemos santos e intachables ante él por el amor, y nos ha destinado por medio de Jesucristo a ser sus hijos.” Esta cercanía de nosotros con el Señor la mantendremos por la oración, los sacramentos y la caridad con el prójimo. Jesús escogió a los apóstoles para que estuvieran siempre con él y enviarlos a predicar. Es lo que nos presenta el Evangelio de hoy, cuando “los fue enviando de dos en dos.”

Amós era un profeta de Tecua, pueblo situado en el reino del sur, en Judá, que fue enviado por Dios a Samaría, capital del reino del norte. Israel, cuando mayor era su esplendor.

Pero no es oro todo lo que reluce, este esplendor, lleva aparejado las injusticias, tropelías, en estas situaciones sale a relucir los egoísmos y el afán de poder y dinero. Allí se presenta Amós, pero es rechazado porque pone en tela de juicio el status quo, no es profeta que dice lo que los poderosos desean oír, habla de la verdad de Dios. Es rechazado por el sacerdote, de Betel, Amasías: “Vidente, vete, huye al territorio de Judá. Allí podrás ganarte el pan y allí profetizar”. Pero Amós le responde: “… el Señor me arrancó de mi rebaño y me dijo: Ve y profetiza a mi pueblo Israel.” el verdadero profeta pasa hambre de pan, con tal de anunciar la Palabra de Dios, como dice el salmo, nos anuncia: “Dios anuncia la paz a su pueblo y a sus amigos”

La segunda lectura, tiene un gran calado teológico, es un himno a Dios, cuyo origen, con toda probabilidad, está en la liturgia bautismal de aquellas primeras comunidades. Canta la exuberante gracia que Dios ha derramado en sus elegidos.

Dios es el sujeto de todas las acciones: elección, liberación, redención, recapitulación, predestinación a ser hijos; pero todo ello acontece en Cristo, en quien tenemos la gracia.

Y por medio de él recibimos la herencia prometida, en Él hemos sido marcados con el sello del Espíritu hasta llegar a experimentar la misma gloria de Dios. Siempre, Dios, nos ha contemplado a nosotros, desde su Hijo, mira a la humanidad desde su Hijo, es un Dios de gracia y amor. Sin su gracia no podemos tener la verdadera experiencia de ser hijos de Dios. “En él también vosotros, después de haber escuchado la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, creyendo en él habéis sido marcados con el sello del Espíritu Santo prometido.”

En el evangelio, Jesús envía a la misión a los Doce. La fe presenta una doble dimensión: la personal y la comunitaria. Y en el evangelio de hoy se destaca la dimensión comunitaria. Jesús mandó a sus discípulos de dos en dos “vayan de dos en dos” y les indicó no llevar nada, ni preocuparse por lo que van a comer, ni por lo que deben ponerse para vestirse “Les encargó que llevaran para el camino un bastón y nada más, pero ni pan, ni alforja, ni dinero suelto en la faja; que llevasen sandalias, pero no una túnica de repuesto.”

Jesús los mandó de dos en dos a cumplir una misión, anunciar el Evangelio. Son enviados al mundo entero, a donde viven los hombres, para que conozcan el mensaje que Jesús ha traído para todos los hombres sin excepción.

Jesús fue un itinerante que proclamaba el reino en aldeas y pueblos. Una sola cosa era importante el ir acompañado del hermano a la misión la fe es comunitaria y la misión se realiza en comunidad, con otros, con un compañero. El compañero, puede ser un catequista, un animador, alguien que desarrolla un trabajo en la parroquia, un compañero de trabajo, un hermano de la comunidad, mi esposo o esposa, un militante, etc. nos sostiene, auxilia, interpela, cuestiona, demuestra y que también está convencido de que la vida de Dios es que el hombre viva, que la vida de Dios y la de Jesús nos hacen y harán felices, que la fe es sostén y alegría…

Feliz domingo y feliz semana.