XV Domingo Del Tiempo Ordinario 11/07/2021

Decimoquinto domingo del tiempo ordinario, el fracaso en Nazaret, que pudimos leer el domingo anterior, no desanima a Jesús. Todo lo contrario, continúa predicando  y envía  a sus discípulos a realizar su misma misión.

Amós, en la primera lectura dice de sí mismo “Yo no soy profeta ni hijo de profeta”, es decir,que no es un profeta que dice lo que los poderosos quieren que se diga, es un profeta que no puede callar la verdad de Dios “Voy a escuchar lo que dice el Señor” nos dice el salmo. En la segunda lectura, Dios “nos eligió en Cristo antes de la fundación del mundo para que fuésemos santos e intachables ante él por el amor, y nos ha destinado por medio de Jesucristo a ser sus hijos.” Esta cercanía de nosotros con el Señor la mantendremos por la oración, los sacramentos y la caridad con el prójimo. Jesús escogió a los apóstoles para que estuvieran siempre con él y enviarlos a predicar. Es lo que nos presenta el Evangelio de hoy, cuando “los fue enviando de dos en dos.”

Amós era un profeta de Tecua, pueblo situado en el reino del sur, en Judá, que fue enviado por Dios a Samaría, capital del reino del norte. Israel, cuando mayor era su esplendor.

Pero no es oro todo lo que reluce, este esplendor, lleva aparejado las injusticias, tropelías, en estas situaciones sale a relucir los egoísmos y el afán de poder y dinero. Allí se presenta Amós, pero es rechazado porque pone en tela de juicio el status quo, no es profeta que dice lo que los poderosos desean oír, habla de la verdad de Dios. Es rechazado por el sacerdote, de Betel, Amasías: “Vidente, vete, huye al territorio de Judá. Allí podrás ganarte el pan y allí profetizar”. Pero Amós le responde: “… el Señor me arrancó de mi rebaño y me dijo: Ve y profetiza a mi pueblo Israel.” el verdadero profeta pasa hambre de pan, con tal de anunciar la Palabra de Dios, como dice el salmo, nos anuncia: “Dios anuncia la paz a su pueblo y a sus amigos”

La segunda lectura, tiene un gran calado teológico, es un himno a Dios, cuyo origen, con toda probabilidad, está en la liturgia bautismal de aquellas primeras comunidades. Canta la exuberante gracia que Dios ha derramado en sus elegidos.

Dios es el sujeto de todas las acciones: elección, liberación, redención, recapitulación, predestinación a ser hijos; pero todo ello acontece en Cristo, en quien tenemos la gracia.

Y por medio de él recibimos la herencia prometida, en Él hemos sido marcados con el sello del Espíritu hasta llegar a experimentar la misma gloria de Dios. Siempre, Dios, nos ha contemplado a nosotros, desde su Hijo, mira a la humanidad desde su Hijo, es un Dios de gracia y amor. Sin su gracia no podemos tener la verdadera experiencia de ser hijos de Dios. “En él también vosotros, después de haber escuchado la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, creyendo en él habéis sido marcados con el sello del Espíritu Santo prometido.”

En el evangelio, Jesús envía a la misión a los Doce. La fe presenta una doble dimensión: la personal y la comunitaria. Y en el evangelio de hoy se destaca la dimensión comunitaria. Jesús mandó a sus discípulos de dos en dos “vayan de dos en dos” y les indicó no llevar nada, ni preocuparse por lo que van a comer, ni por lo que deben ponerse para vestirse “Les encargó que llevaran para el camino un bastón y nada más, pero ni pan, ni alforja, ni dinero suelto en la faja; que llevasen sandalias, pero no una túnica de repuesto.”

Jesús los mandó de dos en dos a cumplir una misión, anunciar el Evangelio. Son enviados al mundo entero, a donde viven los hombres, para que conozcan el mensaje que Jesús ha traído para todos los hombres sin excepción.

Jesús fue un itinerante que proclamaba el reino en aldeas y pueblos. Una sola cosa era importante el ir acompañado del hermano a la misión la fe es comunitaria y la misión se realiza en comunidad, con otros, con un compañero. El compañero, puede ser un catequista, un animador, alguien que desarrolla un trabajo en la parroquia, un compañero de trabajo, un hermano de la comunidad, mi esposo o esposa, un militante, etc. nos sostiene, auxilia, interpela, cuestiona, demuestra y que también está convencido de que la vida de Dios es que el hombre viva, que la vida de Dios y la de Jesús nos hacen y harán felices, que la fe es sostén y alegría…

Feliz domingo y feliz semana.

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