
Solemnidad Santa María Madre de Dios, 1 de enero,
Misas a las 12.00h y a las 19.30h.
Se suprime la de 9.00h de la mañana.

Solemnidad Santa María Madre de Dios, 1 de enero,
Misas a las 12.00h y a las 19.30h.
Se suprime la de 9.00h de la mañana.
29/12/2024
En este domingo, primero del Tiempo de Navidad, celebramos la Sagrada Familia, formada por Jesús, María y José. Son tan rápidos los cambios en nuestra sociedad que afectan a la vida social y familiar, aprendamos de la Familia de Jesús, tratando de descubrir cómo podemos llenarnos del ejemplo de su vida: el trabajo, los valores, la obediencia, la apertura al amor de Dios, la cercanía… Se celebra también en este día de la Sagrada Familia la Apertura del año Jubilar 2025 en la Catedral. En Roma, el Papa Francisco, inauguró el jubileo abriendo la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro el pasado día 24, y en la fiesta de S. Esteban, día 26, abrió la Puerta Santa en la cárcel de Rebibbia, este domingo toca el turno a la Puerta Santa de S. Juan de Letrán.
La primera lectura, del primer libro de Samuel, es el relato de la concepción de Ana que era mujer estéril que puso a su hijo el nombre de Samuel que significa Dios escucha “Ana concibió y dio a luz un hijo, al que puso por nombre Samuel”, subrayando la naturaleza excepcional del nuevo ser, al mismo tiempo que nos recuerda que Dios nos conoce y nos llama a cada uno personalmente por nuestro nombre. Con el salmo cantamos “¡Dichosos los que viven en tu casa, Señor!” recordándonos que formamos una misma familia con la fe como techo. La lectura de la carta la primera carta del Apóstol san Juan, habla de Dios Padre ama a quienes creen en Jesús y los convierte en hijos suyos, miembros de una única y misma familia “Y este es su mandamiento: que creamos en el nombre de su Hijo, Jesucristo, y nos amemos unos a otros, tal como nos lo mandó” El evangelio es todo un anticipo de lo que será el ministerio de Jesús, “iba creciendo en sabiduría, estatura y en gracia Ante Dios y ante los hombres” mientras tanto “Su madre conservaba todo en su corazón”
Las lecturas de hoy pueden parecernos un tanto extraña y raras al presentar el hallazgo del niño Jesús en el Templo, pues en el relato de hoy cuenta ya con doce años, por cierto número muy simbólico, quedando muy alejado de su nacimiento, el cual, celebrábamos, precisamente el pasado miércoles, con gran júbilo y alegría. La fiesta de la Navidad es también la fiesta de la primera revelación de la presencia del Hijo de Dios en el mundo por parte de otros, Gabriel, Zacarías, Isabel, los magos, los ángeles, los pastores, Simeón, Ana, el hallazgo del niño Jesús en el Templo tiene también la finalidad de presentar al Hijo de Dios. En esta ocasión no es alguien quien revela la identidad de Hijo de Dios, sino que es el mismo niño Jesús quien revela su identidad llamando Padre a Dios. Resulta llamativo que ni María ni José comprenden a Jesús cuando llama a Dios como su Padre, aun sabiendo que era Hijo de Dios gracias a la revelación angélica.
Son estos los primeros momentos de la vida racional en los que escuchamos a Jesús cuando el mismo puede autodefinirse, identificarse. En las narraciones de la concepción, la revelación de Jesús como Hijo de Dios tuvo que ser puesta en boca de otros, en este relato de su vida oculta, es el mismo Jesús quien puede hablar y autorevelarse.
Jesús ha empezado su actividad en el Templo, actividad que señalará su ministerio público. Jesús pone ya la prioridad en las exigencias de Dios sobre las exigencias de la familia. Sus primeras palabras proclaman que Dios es su Padre. De esta Proción del evangelio sacamos tres características de su vida posterior: su piedad, su sabiduría y algunos aspectos de lo que será su ministerio.
Lucas primero llama la atención en la piedad de Jesús y su familia, la Sagrada Familia, como judíos que son fueron a Belén obedeciendo al edicto del emperador, ponen nombre al niño obedeciendo al ángel, y van al Templo obedeciendo la Ley de Moisés sobre circuncisión, purificación y presentación. Y en este caso son de nuevo obedientes a la Ley porque suben a Jerusalén por la fiesta de Pascua. Jesús es también respetuoso con el deber y es piadoso al acompañar a sus padres en la visita al Templo.
En segundo lugar, Lucas llama la atención sobre la sabiduría. Sus padres lo encuentran en el Templo escuchando a los maestros y haciéndoles preguntas. Anticipa, en la preadolescencia, el asombro que provocará sus enseñanzas que serán una nota característica de su ministerio. Muchos quedarán admirados y asombrados por la autoridad de sus palabras. También encontraremos a Jesús en el Templo hacia el final de su vida ante los sacerdotes y escribas, los maestros de la Ley.
En tercer lugar, la característica básica que Jesús presentará en su ministerio. Encuentran al niño al tercer día, en el Templo. La pregunta que hace María a Jesús “Hijo ¿Por qué has hecho esto? Mira que tu padre y yo te buscábamos angustiados” tiene un ligero tono de reproche que nos recuerda a otras situaciones como las Bodas de Canaán cuando falta el vino y María le pide que intervenga “Mujer, ¿Qué tiene que ver eso con nosotros? mi hora no ha llegado”, cuando su familia quiere llevárselo porque estaba absorbido por la actividad ministerial, y pensaban que estaba loco. Cuando se plantea a Jesús una exigencia en nombre de las obligaciones familiares, muestra respuestas en las que dice que sus prioridades están en Dios y no en la familia terrena.
Como María guardemos estas cosas en el corazón, no pretendamos encontrar respuestas de inmediato. Lucas propone a María como modelo para el cristiano, nos viene a decir: “No pienses que comprender a Jesús es fácil. Si piensas que lo has entendido, te equivocas; ni siquiera su madre lo entendió”. Es la sensación con la que muchas veces nos encontramos al leer el evangelio, pero no se trata de cerrarlo y olvidarlo. Como María, debemos guardar y meditar lo que dice.
Feliz domingo y Feliz Navidad.

Otra de las actividades que se llevan a cabo por la comunidad parroquial en estas fechas, es llevar la alegría a nuestros mayores.
Aquí os dejamos una imagen cantando villancicos.

La comunidad parroquial, le desea a todas las personas que viven en nuestro pueblo, que Jesús siga naciendo en vuestros corazones para que seáis felices y hagáis felices a los demás.
Un abrazo fraterno!!
Feliz Navidad, llegó gran después de estar preparando durante las cuatros semanas de Adviento, durante este tiempos hemos escuchando al profeta Isaías, que también nos habla hoy, en la misa del día de Navidad, en la primera lectura nos anuncia que el Señor va a mostrar su Gloria a todas las naciones, a todos los pueblos, todos verán la salvación de Dios: “Ha descubierto el Señor su santo brazo a los ojos de todas las naciones, y verán los confines de la tierra la salvación de nuestro Dios”. Llega a nuestros corazones la alegría de la salvación: “aclama al señor tierra entera; gritad, vitoread, tocad”.
La solemnidad de la Navidad, es tal, que cuenta con cuatro misas, cada una con sus lecturas propias: vigilia o vísperas, noche o del gallo, aurora o de pastores, y la del día de Navidad. En la misa de vigilia no hay ningún texto navideño en sí mismo, sino que leemos las promesas de Dios y el anuncio del nacimiento del Hijo, que aún no ha nacido, por boca de Mateo, volvemos a leer la genealogía de Jesús que ya leímos el viernes 17 de diciembre. En la misa de la noche, o del gallo, la más popular, leemos el acontecimiento del nacimiento del Salvador en Belén de Judea por boca de Lucas, mientras que Isaías nos habla de que el pueblo que vive en la oscuridad ha visto una gran luz y la carta de san Pablo a Tito nos dice que el amor de Dios se ha revelado a todos los pueblos. En la misa de la aurora, o de los pastores, leemos la continuación al relato del nacimiento, o sea, la adoración de los pastores. Y finalmente, en la misa del día leemos el prólogo del evangelio de san Juan, que afirma que “la Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros”. En definitiva, nos habla de Cristo, eterno desde siempre, como Palabra y como Luz. Las otras lecturas, de esta misa de Navidad, nos hablan de la salvación de Dios, que nos ha hablado en la persona del Hijo.
En esta última misa, de la Natividad, escuchamos al profeta Isaías invitándonos a la esperanza porque Dios “el Señor ha consolado a su pueblo” y que la salvación de Dios se extiende a todo ser humano, a toda nación y a todo pueblo. En el salmo proclamamos la salvación de Dios, que se extiende hasta todos los confines de la tierra “Los confines de la tierra han contemplado la salvación de nuestro Dios”, porque su Encarnación en este mundo es una Buena Noticia, Evangelio, para toda la humanidad. En la carta a los Hebreos, llegada la plenitud de los tiempos, Dios nos habla por medio de su Hijo, antes lo hacía por los padres y profetas, ahora con un acento más claro, es el mismo quien nos habla, el mismo nos visita, nos redime, termina y concluye el camino de la revelación: “En muchas ocasiones y de muchas maneras habló Dios antiguamente a los padres por los profetas. En esta etapa final, nos ha hablado por el Hijo”. En el Evangelio, el prólogo del Evangelio de Juan, la Palabra ya existía y la Palabra es Dios mismo, por él fueron creadas todas las cosas, se hizo carne y acampó entre nosotros: “Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria”. Unámonos a los coros celestiales y cantemos al unisonó, como se lee en el evangelio de la misa del Gallo: “Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad”
En Belén ha nacido un niño en el que podemos ver el rostro de la misericordia del Padre, el resplandor de su Gloria. Nació como uno de tantos, creciendo como uno más, compañero de gente sencilla, amigo de pecadores y excluidos, se ha hecho carne la Palabra del Padre. En medio de nuestras oscuridades ha aparecido la Luz que ilumina, da sentido a la vida y llena de esperanza el corazón.
Que Nuestro Señor continué naciendo constantemente en nuestros corazones, recibámoslo con alegría y confianza para recibir el mejor don que podemos recibir: ser hijos de Dios.
Feliz Navidad y un fuerte abrazo.