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XXIX Domingo Del Tiempo Ordinario

20/10/2024

Vigesimonoveno Domingo del Tiempo Ordinario, durante las misas de este día se llevará acabo el rito de envío de aquellos a los que la parroquia le ha enviado a las distintas tareas, todos los agentes de pastoral.

También el el domingo elegido este año para le Domund, cuya vigilia se celebra en la parroquia de S. Antonio Abad de Churriana.

La síntesis de las lecturas de este domingo puede ser esta: comenzando por la antífona del salmo “Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti”. Esta misericordia de Dios nos viene, en la primera lectura, por el anunció de profeta Isaías, por medio del siervo que “justificará a muchos, porque cargó con los crímenes de ellos”. Esa profecía se cumple plenamente en nuestro Señor Jesucristo como dice la carta a los Hebreos, “probado en todo, como nosotros, menos en el pecado”, y el mismo evangelio “el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y dar su vida en rescate por muchos”. Tenemos que estar dispuestos a compartir los sufrimientos de Cristo, haciéndonos servidores de los demás.

Que Jesús era consciente de la pasión y muerte que iba a padecer lo dejan claro los evangelios en diversos momentos. Los evangelios dan a conocer el odio que estaba despertando entre las autoridades religiosas y políticas, este odio culmina en su pasión y muerte que a su vez culminará en victoria y resurrección. Momentos que quedan expresados en la primera lectura del libro de Isaías “El Señor quiso triturarlo con el sufrimiento. Cuando entregue su vida como expiación, …”  este comienzo de la lectura puede resultar escandaloso, sin embargo, la muerte no significa fracaso. Es el plan de Dios, en que su Hijo ofrece su vida para todos “… los que esperan su misericordia, para librar sus vidas de la muerte, …”

Según la carta a los Hebreos, no fue Dios quien quiso que su Hijo sufriera, Jesús tuvo dos opciones o mediante el gozo o mediante la cruz. Él eligió la segunda opción para poder “compadecerse de nuestras debilidades” nadie puede decirle y reprocharle que no sabe lo que es sufrir, se hizo semejante a nosotros. Ha sido probado en todo menos en el pecado, ha pasado hambre y sed, no ha tenido donde reclinar la cabeza, ha sido ultrajado, calumniado, acusado de comilón y borracho, de tener amistades peligrosas, recaudadores y prostitutas, lo han abofeteado, ha muerto con la muerte más dolorosa y humillante. Tanto sufrimiento nos garantiza acercarnos a Él y encontrar auxilio.

Los anteriores domingos Jesús fue instruyendo a los discípulos sobre diversos temas: los niños, el divorcio, en el último sobre las riquezas. Hoy nos ofrece la última gran enseñanza antes de subir a Jerusalén para su Pasión. El Evangelio relata como los hermanos Zebedeo quieren el triunfo sin pasión.

Al primer anuncio de la pasión le siguió el desacuerdo de Pedro, al segundo la incomprensión y miedo de preguntar de los discípulos, y tras el último anuncio tenemos la reacción más desconcertante de la mano de Santiago y Juan, precisamente de los más cercanos a Jesús, están tan obsesionados por triunfar que no han entendido lo dicho por Jesús sobre el sufrimiento y resurrección.

Mientras Jesús habla de sufrimiento ellos quieren ganarse el triunfo, piensan en un mesías terreno que triunfará y se convertirá en rey de Israel y quieren un puesto, uno a la derecha y el otro a la izquierda, presidente y vicepresidente. Jesús primero les recuerda que para triunfar antes hay que pasar por el sufrimiento, beber el mismo cáliz de la pasión; segundo les dice que el beber el cáliz no les garantiza los primeros puestos, puesto que ya están reservados, no nos dice a quienes, pero están reservados.

La reacción de los otros apóstoles no se hace esperar, probablemente porque ellos también ambicionan los primeros puestos y Jesús aprovecha para enseñarles como debe ser la relación dentro de la comunidad “Sabéis que los que son reconocidos como jefes de los pueblos los tiranizan, y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor; y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos. Porque el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y dar su vida en rescate por muchos”. La actitud de los discípulos es muy humana, de simple búsqueda de poder. Por eso Jesús para que no caigan les presentó los dos ejemplos antagónicos que acabamos de leer, primero que no deben imitar a los jefes y deben de imitar a Él, que no ha venido ser servido sino a servir y dar su vida por todos. De ahí la gran enseñanza el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor.

Que el Señor nos ayude a ser servidores y no a ser servidos, a entender que el servicio no es ejercer poder.

Feliz domingo día del Señor y feliz semana.

XXVIII Domingo Del Tiempo Ordinario

13/10/2024

Nuestra comunidad parroquial, en este Domingo Vigesimoctavo del Tiempo Ordinario, celebra la misa del envío de todos aquellos que tienen alguna tarea o misión en la parroquia. Se llevará a cabo mediante el rito de envío, profesión de fe, compromiso, y bendición.

La lectura del libro de la Sabiduría: “Al lado de la sabiduría en nada tuve la riqueza” nos ofrece uno de los pensamientos más bellos sobre la sabiduría, y de cómo esta nos perfecciona humanamente, y como leemos en el salmo, hace que adquiramos un corazón equilibrado “Para que adquiramos un corazón sensato”. En la segunda lectura la Palabra de Dios llega al interior, a lo más profundo del hombre “La palabra de Dios juzga los deseos e intenciones del corazón”. El evangelio habla acerca del seguimiento de Jesucristo, que supone no solo cumplir los mandamientos de la ley de Dios sino también renunciar a todo lo que puede impedirnos ser sus discípulos “Vende lo que tienes y sígueme”.

En la primera lectura, el don de la sabiduría enseña a los hombres a ser divinos, porque es la riqueza más alta “Con ella me vinieron todos los bienes juntos, tiene en sus manos riquezas incontables”. Con ella se aprende a discernir lo que vale y lo que no vale en nuestra existencia, en nuestras vidas. Las personas vacías, las que carecen de interioridad, prefieren el oro, la plata y las piedras preciosas; el dinero y el poder. Pero quien elige la sabiduría aprende a dar un sentido distinto a la vida y a la muerte; al dolor y al hambre; al sufrimiento y la desesperación. Con ella vienen riquezas, valoraciones y sentimientos que no se pueden comprar con todo el dinero o el oro del mundo. Porque la verdadera sabiduría enseña a tener y vivir con dignidad.

La lectura de la carta a los Hebreos ofrece una reflexión sobre la Palabra de Dios. Esa Palabra, pues con ella caminamos por la vida, es como una espada de dos filos que llega hasta lo más profundo y hondo del corazón humano; descubre nuestros sentimientos, nuestras debilidades, nos hace confiarnos a nuestro Dios. Pues esa palabra no es ni ideología, ni filosofía, ni algo vacío, es sabiduría. Esta lectura esta muy en línea con la que hemos leído del libro de la Sabiduría. La Palabra de Dios es para el cristiano la fuente de la sabiduría.

El Evangelio nos presenta dos escenas diferentes sobre la radicalidad del seguimiento. La primera escena presenta a un hombre joven, honrado y piadoso, que pregunta a Jesús sobre la Vida dispuesto a cuestionarse su vida “¿Qué haré para heredar la vida eterna?” ante esta pregunta el joven pretende captar la benevolencia de Jesús llamándolo “Maestro bueno”. Con la pregunta lo que pretende el joven es ganarse y formar parte de la vida futura o del mundo futuro, lo que muchos de nosotros entendemos por salvarse.

Jesús antes de dar la respuesta a la pregunta da un toque de atención “¿Por qué me llamas bueno? No hay nadie bueno más que Dios”. La respuesta a la pregunta la hace haciendo referencia a cinco mandamientos, a estos añade no estafarás que no está en el Decálogo. Jesús no habla de los tres primeros mandamientos, amaras a Dios, no pronunciar su nombre en vano, santificar las fiestas, para salvarse hay que portarse bien con el prójimo. Cuando el protagonista le dice que eso lo cumple desde joven, Jesús lo mira y con cariño le propone algo nuevo, que deje de pensar en la otra vida y que piense en esta, dándole un sentido nuevo. Le pide que cambie de orientación, renunciando a sus bienes, pues hasta entonces aun cumpliendo los mandamientos el joven era el centro de su vida, ahora le propone primero los pobres y luego de forma definitiva Jesús mismo al que debe seguir para siempre. La reacción del joven ante el vender, dar, seguir de Jesús, tiene un efecto contrario, al seguimiento, pues se aleja de Jesús “porque era muy rico” una actitud que pierde la vida eterna, pues cumple los mandamientos, pero pierde seguir a Jesús y dar plenitud a su vida aquí y ahora en esta vida, en la tierra.

La segunda escena Jesús completa la enseñanza sobre el peligro de las riquezas y el problema de los ricos, y el modelo radical de seguimiento de los discípulos. Las palabras de Jesús, para los discípulos, es algo desconcertante para su mentalidad judía, pues para ellos las riquezas son una bendición de Dios “Entonces ¿Quién puede salvarse?”. La intervención de Pedro contrasta la actitud de los discípulos con la del joven rico “nosotros hemos dejado todo y te hemos seguido” La respuesta de Jesús enumera siete renuncias como símbolo de la renuncia total que tendrá su recompensa. Mientras a Salomón en la primera lectura decía que, con la sabiduría “me vinieron todos los bienes juntos”, a los discípulos, en el Evangelio, la abundancia de bienes les viene por el seguimiento de Jesús. 

Que el Señor, la Sabiduría en persona, nos guíe y sea nuestra fuerza en el seguimiento, en las tareas catequéticas y evangelizadoras.

Feliz domingo día del Señor  y feliz semana.

XXVII Domingo Del Tiempo Ordinario

06/10/2024

Las lecturas acerca del matrimonio dominan la liturgia de este Domingo Vigesimoséptimo del Tiempo Ordinario, damos que gracias a Dios por los que siguen juntos, y pedimos por los que se encuentran en crisis.

También es un día para pedir por la paz, cada vez los conflictos bélicos amenazan con extenderse y de hecho se están extendiendo, el Papa ha convocado para el lunes 07 de octubre una jornada de ayuno y oración por la paz.

En la lectura del libro del Génesis leemos como Dios vio que no era bueno para el hombre la soledad, y decide hacer a alguien como el hombre para que le ayude “No es bueno que el hombre esté solo; voy a hacerle a alguien como él, que le ayude” Ninguno es superior al otro y están llamados a unirse y complementarse, esta unión cuenta con bendición de Dios, así la cantamos en la antífona del salmo “Que el Señor nos bendiga todos los días de nuestra vida”. En la lectura de la carta a los Hebreos, nos recuerda que Cristo, nos ha santificado por su muerte y resurrección, nos llama hermanos suyos, ya que también nosotros, como él, procedemos de Dios nuestro Padre “El santificador y los santificados proceden todos del mismo”. En el evangelio los fariseos ponen a prueba a Jesús ante la postura por el divorcio “¿Le es lícito al hombre repudiar a su mujer?” y porque Moisés permitió el divorcio.

Leemos, en la primera lectura, parte del segundo relato de la creación. Dios, ante la soledad del hombre, hace una compañera con la misma dignidad que el hombre. Dios no ha creado al hombre para vivir en soledad, sino en relación, en compañía. La compañía de los animales domésticos es buena, pero es insuficiente. Adán da a cada uno su nombre; con ello se quiere significar que ejerce dominio y señorío sobre ellos. Pero no basta y ambos se unirán y ya no serán dos sino una sola carne “¡Esta sí que huesos de mis huesos y es carne de mi carne!”  Esta unión vence la soledad del hombre y establece una relación plena, satisfactoria, regocijante, con quien es igual que él. Una unión que, vivida en todo su esplendor y belleza, unifica. Unifica las fuerzas de la inteligencia, que se orientan hacia la vida en común y familiar. Unifica las fuerzas de la voluntad, que acepta el querer de la persona amada y tiende a hacer el bien. Unifica el corazón, centrándolo en el otro. Unifica las experiencias de la vida “Por eso abandonará el varón a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne”, que son vividas en referencia a la experiencia fundamental, que es la experiencia familiar cuyos frutos son los hijos, “renuevos de olivo” como leemos en salmo.

En la carta a los Hebreos, Jesús hermano de los hombres, por su pasión y muerte, nos lleva a su misma gloria y perfeccionamiento, llegando a santificarnos como el mismo “El santificador y los santificados proceden todos del mismo. Por eso no se avergüenza de llamarlos hermanos”.  Es el Hijo que viene a ser nuestro hermano, se pone a nuestra altura, un poco inferior a los ángeles, para que sintamos la fuerza del hermano. Es el mismo Hijo de Dios y hermano nuestro que se compadece de nosotros y da vida por nosotros, haciéndose solidario con nosotros los hombres, sus hermanos.

Los fariseos, en el evangelio, quieren probar a Jesús y ver su postura ante el divorcio. En la época de Jesús, existía dos escuelas o corrientes de pensamiento judío, una conservadora, la escuela de Shammai, que enseñaba que la única razón válida para el divorcio era el adulterio o la infidelidad. Y otra más liberal, la escuela de Hillel, que enseñaba que un varón judío podía divorciarse casi por cualquier causa. Los fariseos queriendo saber si Jesús apoyaba una u otra, le preguntaron si era permitido divorciarse por cualquier motivo y la razón por la que Moisés autorizó el divorcio. En el evangelio leemos la respuesta de Jesús: “Por la dureza de vuestro corazón dejó escrito Moisés este precepto…” Lo primero que el Señor aclara es que nunca estuvo en los planes ni en la voluntad de Dios el divorcio, pero que a causa de la dureza de los corazones Moisés reguló el divorcio en ciertas circunstancias, especialmente para protección de las mujeres. De manera que Jesús, no apoya a ninguna de las corrientes, “lo que Dios a unido que no lo separe el hombre”, con estas palabras Jesús da y eleva al matrimonio a la dignidad de sacramento.

Al final leemos como Jesús pone de modelo a los niños “de los que son como ellos es el Reino de Dios”, estos no tienen prejuicios, están abiertos a cualquier novedad, no están atados al pasado, a tradiciones, a enseñanzas, a saberlo todo. El niño es lo nuevo, el futuro, el adulto, es lo conocido, la experiencia, el pasado.

Que el Señor nos ayude a ser como niños y a participar del Reino de Dios.

Feliz domingo día del Señor y feliz semana.