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XXVI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO 29/09/2024

Vigesimosexto domingo del tiempo ordinario en el que celebramos el 110º Día Mundial del Migrante y del Refugiado. El tema elegido para este día “Dios camina con su pueblo” El Papa Francisco recuerda que el encuentro con el migrante, como con cualquier persona necesitada “es también un encuentro con Cristo” e invita a la Iglesia a unirse en oración “por todos aquellos que han tenido que abandonar su tierra en busca de condiciones de vida dignas”.

La síntesis para de las lecturas de este domingo: en la primera, del libro de los Números: ¡Ojalá todo el pueblo del Señor recibiera el Espíritu del Señor y profetizara! y el Evangelio: “El que no está contra nosotros está a favor nuestro” nos advierten sobre la cerrazón espiritual en la que caemos a veces no queriendo reconocer la acción de Dios en los hermanos de otras confesiones, incluso de otros grupos católicos distintos de los nuestros. La acción del Espíritu ayudará a cumplir la misión y nos alegrará el corazón, así lo cantamos en la antífona del Salmo “Los mandatos del Señor son rectos y alegran el corazón”  El apóstol Santiago, en la segunda lectura, da un ejemplo de cómo los cristianos no podemos callar ante la corrupción, la injusticia o la explotación de los trabajadores: “El jornal de los obreros que segaron vuestros campos, el que vosotros habéis retenido, está gritando” El mismo Evangelio nos llama a evitar no solo el pecado, sino cuanto puede conducirnos a él: “Si tu mano te induce a pecar, córtatela”.

La primera lectura recuerda bastante a lo que cuenta el Evangelio. Durante la travesía por el desierto, Moisés se queja a Dios de la gran cantidad de personas que forman parte del pueblo y la consecuente dificultad de encargarse de todos los problemas. Dios le responde y le hace elegir a setenta ancianos sobre los que bajará el Espíritu y le ayudará a cumplir la tarea, dos de los elegidos no se presentan, pero el Espíritu también se posó sobre ellos y comenzaron a profetizar, lo que provoca la indignación de Josué que pretende que Moisés se lo prohíba. La respuesta de Moisés no era la esperada ¿Es que estás tú celoso por mí? Concluyendo Moisés con el deseo de que Espíritu se pose en todos y que todos profeticen. Este mismo espíritu es el que invita a la Iglesia de hoy, es decir a todos y cada uno de nosotros, a anunciar el Evangelio, la Buena Noticia.

La lectura de la carta de Santiago habla a los ricos, denunciando que no es lícito acumular injustamente bienes, robando, matando o impidiendo que otros tengan los necesario. Se trata de la riqueza que se posee por la injusticia y la sinrazón “Vuestra riqueza está podrida y vuestros trajes se han apolillado. Vuestro oro y vuestra plata están oxidados y su herrumbre se convertirá en testimonio contra vosotros y devorará vuestras carnes como fuego”. Por ello son los ricos deshonestos, que ponen su seguridad en las riquezas acumuladas a base de abuso, los que reciben las palabras directas de esta invectiva moralizante de Santiago. La riqueza a consta de la injusticia, y de la acumulación de lo que no es necesario, mientras otros pasan hambre, necesidades o no tienen trabajo, es verdaderamente antievangélica. Esta lectura nos trae a memoria la Ley de Santidad del Levítico y del Deuteronomio, y de dentro de ellas a las leyes humanitarias y sociales. Los salarios injustos son un pecado grave, aunque este quede reflejado en un contrato o acuerdo suscrito por un trabajador en situación de grave de subsistencia, nunca justifica un salario injusto. Las palabras del apóstol Santiago a la vez a que nos alertan del vano afán de los vienes materiales, constituyen una fuerte llamada a usarlos en perspectiva de solidaridad y del bien común.

La lectura del Evangelio, muy semejante a la primera lectura, es uno de esos episodios que contienen un significado profundo. Trata del hecho de que alguien que no es de los seguidores de Jesús, expulsa demonios en su nombre. Juan, al igual que Josué en la primera lectura, tiene celos y quiere impedirlo. Jesús no lo permite y aprovecha la ocasión para enseñar a los discípulos que Dios puede obrar cosas buenas incluso fuera su circulo y que puede colaborar en la causa del reino de Dios de diversos modos. Jesús nos anima a no tener celos y alegrarnos de que alguien externo obre el bien en nombre de Cristo. Incluso en la misma Iglesia a vivir la comunión con las diversas realidades eclesiales.

Frente a la postura de ver enemigos en todas partes, Jesús nos enseña a ver amigos “el que no está contra nosotros, está a favor nuestro” como nos dice Jesús ha dicho Jesús en otra ocasión que el peligro viene del interior del hombre, de lo que sale de dentro “Si tu mano te induce a pecar, córtatela: más te vale entrar manco en la vida, que ir con las dos manos a la gehenna, al fuego que no se apaga. Y, si tu pie te hace pecar, córtatelo: más te vale entrar cojo en la vida, que ser echado con los dos pies a la gehenna. Y, si tu ojo te induce a pecar, sácatelo: más te vale entrar tuerto en el reino de Dios, que ser echado con los dos ojos a la gehenna, donde el gusano no muere y el fuego no se apaga” y de las tendencias negativas, la mano, para lo que hacemos, el pie, para sitio a donde nos dirigimos y el ojo, para lo que miramos o dejamos de mirar, en ocasiones ante la injusticia miramos hacia otro lado o dejamos de mirar.

Que el Señor y por la intercesión de María, sepamos alegrarnos por todo gesto e iniciativa de bien, sin envidias ni celos, usar y administrar sabiamente los bienes para el bien común.

Feliz domingo día del Señor y feliz semana.

Presentación de las Prioridades Pastorales

Este año, la presentación de las prioridades pastorales de la Diócesis de Málaga para los Arciprestazgos de Álora y Coín, ha tenido lugar en la mañana de hoy, sábado 28 de septiembre, en la parroquia Ntra. Sra. de la Rosa de Cerralba.

Hasta allí han acudido, un grupo de laicos de nuestra parroquia junto con nuestro sacerdote Manolo M. Córdoba.

Las tres prioridades pastorales para 2024-2025 son:

1. La celebración del Jubileo 2025. Peregrinos de esperanza.

2. El año dedicado a la oración.

3. La parroquia, comunidad evangelizadora.

Os dejamos enlace de la publicación en el Facebook de la Diócesis.

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XXV Domingo Del Tiempo Ordinario

22/09/2024

Vigesimoquinto Domingo del Tiempo Ordinario en el que oficialmente recibimos a nuestro nuevo párroco Manuel Márquez Córdoba, al que en este domingo se le hará entrega de la parroquia, y al cual damos nuestra bienvenida y acogemos. Así como a Pepe Planas, que ya jubilado (el sacerdote nunca se jubila, sino que, después de largos años de servicio y cargos, ya no se les nombra para cargos que inevitablemente tienen su carga, en el cargo va la carga decimos), prestará su inestimable servicio en nuestra parroquia.  

En cuanto a la liturgia de la Palabra, después de la confesión de fe de Pedro que cierra la primera parte del evangelio de Marcos, comenzamos con la segunda parte que se estructura con tres anuncios que hace Jesús de su pasión y muerte, seguidos de tres relatos que destacan la incomprensión de sus discípulos. El domingo anterior leímos el primer anuncio y la reacción de Pedro, en este domingo leeremos el segundo anuncio y la incomprensión de unos discípulos.

El libro de la Sabiduría fue escrito siglos antes de Cristo y, sin embargo, da la impresión de que describe lo que vivió Jesucristo en su pasión “Lo someteremos a ultrajes y torturas”. El salmo invita a acompañar a Jesús cuando piensa en su muerte y resurrección “Dios es mi auxilio, el Señor sostiene mi vida”. La lectura de la carta de Santiago da un aviso muy importante para la comunidad cristiana, “Hermanos: donde hay envidia y rivalidad, hay turbulencia y todo tipo de malas acciones” pues caemos muchas veces en el pecado de las envidias y peleas, queriendo averiguar quién manda más.  Dice el Evangelio “El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres y lo matarán; y después de muerto, a los tres días resucitará”. Sus discípulos no entendían aquello y discutían entre sí quién sería el más importante. Él les dijo que “quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos”.

La primera lectura, del libro de la Sabiduría, nos ayuda a comprender el por que el Hijo del Hombre será entregado. A los malvados les molesta porque se opone a sus acciones, echa los pecados, reprende, les molesta que presuma de conocer a Dios, que se llame a si mismo de hijo del Señor y que se gloríe de tener por Padre a Dios. “Acechemos al justo, que nos resulta fastidioso” Como consecuencia de todo ello, lo someterán a la afrenta, a la tortura, lo condenarán a una muerte injuriosa y vergonzosa “Lo condenaremos a muerte ignominiosa” Están convencido de que, si es el Hijo de Dios, Él lo ayudará y lo librará de los enemigos, pero no será así de momento, habrá que esperar al tercer día en el que resucitará. Así lo cantamos también en el salmo “insolentes se alzan contra mí y hombres violentos me persiguen a muerte” pero sin ser abandonado “Dios es mi auxilio, el Señor sostiene mi vida”, que nos invita a acompañar a Jesús en la pasión y a acompañar a los que sufre, no a discutir quien el más importante.

La lectura de la carta de Santiago es un discutir de quien es el mayor o el más importante, sino que las rivalidades y peleas que surgen dentro de la comunidad cristiana ¿de dónde proceden los conflictos y luchas que se dan entre vosotros?, atribuidas al deseo de placer, la codicia y la ambición ¿No es precisamente de esos deseos de placer que pugnan dentro de vosotros? Cuando no se consigue lo que se desea, la insatisfacción lleva a toda clase de conflictos.

En el Evangelio leemos como la actividad de Jesús entra en una nueva etapa, sigue recorriendo Galilea, pero no se dedica a anunciar a la gente la Buena Nueva, sino que se centra en la formación e instrucción de los discípulos. Todo se centra en muerte-resurrección, que Jesús la tiene presente durante toda su vida, para Jesús cada día es Viernes Santo y Domingo de Resurrección.

Al primer anuncio Pedro reaccionó reprendiendo a Jesús, lo que le costó que Jesús le reprimiera duramente. Ahora los discípulos callan “Pero ellos no entendían lo que decía y les daba miedo preguntarle”, siguen sin entender a Jesús, prueba de ello es que los discípulos se dedican a discutir quien es el más importante, lo que supone en cierto modo, el desprecio al menos importante. Jesús da una solemne lección a sus discípulos, convoca a los Doce y les dice algo revolucionario “El que quiera ser el primero que sea el último de todos y el servidor de todos”, es el mismo ejemplo que el lavatorio de los pies en el Evangelio de Juan. Jesús enseña que mandar es servir, un servicio que se presta.

A continuación, nos da a todos una clase una clase de humildad y abnegación, para saberlo acoger en los más débiles. Jesús toma un niño entre sus brazos, no es un gesto cargado de romanticismo y sentimentalismos, los niños en esa época eran personas marginadas, como las viudas y los huérfanos. Jesús enseña que “El que acoge a un niño como este en mi nombre, me acoge a mi…” Jesús anima a recibir a los niños en su nombre y acogerlos en la comunidad cristiana, en los niños están representados todos los maginados, un ejemplo lleno de grandeza y de servicio.

Pidamos al Señor que nos ayude a acompañar al que sufre, al necesitado, que aleje de nosotros los conflictos, y a ponernos al servicio del Evangelio sin codicia y sin buscar el prestigio y los primeros puestos. Y por supuesto pidamos al Señor por el nuevo párroco, que el Espirito Santo le guie en el pastoreo de esta  comunidad parroquial

Feliz domingo y feliz semana.

XXIV Domingo Del Tiempo Ordinario

15/09/2024

Vigésimo Cuarto Domingo del Tiempo Ordinario, iniciamos el curso pastoral tras el tiempo estival, nos encontramos en una semana, que podíamos definir como de solapamiento, donde recibimos a un nuevo párroco D. Manuel Márquez Córdoba y despedimos al que lo ha sido durante los últimos años D. Reinaldo Aguilera Aguilera, al cual agrademos y damos gracias a Dios toda su labor en esta comunidad parroquial. En cuanto al evangelio estamos ante la confesión de fe de Pedro. Jesús nos pregunta ¿Quién dice la gente que soy yo?  ¿Y vosotros que decís quien soy yo?

Jesús es el Mesías; pero su camino, no es precisamente un camino de rosas, es su pasión, muerte y resurrección. Isaías así lo profetiza en la primera lectura: “Ofrecí la espalda a los que me golpea”, pero Dios no abandona,  siempre acompaña “El Señor Dios me ayuda”. En la misma línea, en el salmo, cantamos “el Señor guarda a los sencillos: estando yo sin fuerzas, me salvó” la segunda lectura, es una crítica a la fe sin obras “Tú tienes fe y yo tengo obras, muéstrame esa fe tuya sin las obras, y yo con mis obras te mostraré la fe”. Pedro no quiso entender que el Mesías tenía que sufrir y fue rechazado por Jesús “¡Ponte detrás de mí, Satanás! ¡Tú piensas como los hombres, no como Dios!”. Nosotros caemos muchas veces en la tentación de pensar que el camino de la Iglesia es el del triunfo y del aplauso, olvidamos que el que quiera seguir a Cristo tiene que negarse a sí mismo y cargar con su cruz.

La primera lectura es un fragmento del tercer canto del Siervo de Yhwh, un personaje misterioso, que termina salvando a su pueblo mediante el sufrimiento y la muerte. Identificamos en este poema a Jesús, el mismo dice que el Hijo del Hombre tiene que padecer y el poema anticipa las ofensas, salivazos, golpes, burlas, insultos… Dios, en este fragmento revela a su servidor lo mucho que va a sufrir “me ha abierto el oído”, pero que va a permanecer junto a él “Mi Señor me ayudaba”, “Tengo cerca a mi defensor”, “el Señor me ayuda”. El Siervo está convencido de que el sufrimiento no es un castigo de Dios, sino un paso previo al triunfo. El siervo no se rebela, no se echa atrás, ofrece las espaldas y la mejilla a los golpes, no oculta el rostro a bofetadas y salivazos. Si Pedro hubiera comprendido este texto de Isaías, no se hubiese indignado ante las palabras de Jesús, que son el punto de vista de Dios, Pedro, sin embargo, piensa como los hombres, se deja llevar por sentimientos puramente humanos.

La carta de Santiago denuncia la postura del que dice y presume de tener fe, pero no hace nada bueno. Nos salva Jesús y su fe en él, pero lo que está claro que esa fe nos lleva a una vida guiada por los frutos del Espíritu de Dios. El texto refleja una polémica entre dos posturas, por un lado, los partidarios de observar estrictamente la Ley de Moisés, como si fuera ella la que nos salva; y por otro, la postura de los que defienden que la salvación viene por la fe en Cristo.  Santiago, para esclarecer la polémica, pone como ejemplo la respuesta de uno que presume tener fe ante un hermano que pasa hambre “Si un hermano o una hermana andan desnudos y faltos del alimento diario y uno de vosotros les dice: ‘Id en paz; abrigaos y saciaos’, pero no les da lo necesario para el cuerpo; ¿de qué sirve?”. Es un ejemplo esclarecedor que nos da que pensar: ¿no actuamos nosotros de la misma manera, que creemos que por cumplir una serie de preceptos ya estamos salvados, sin importarnos nuestros hermanos?

En el evangelio, en el camino hacia Cesarea de Filipo, Jesús pregunta a sus discípulos: “¿Quién dice la gente que soy yo?”. Hasta ahora, Marcos, ha ido mostrando a Jesús como un personaje desconcertante que enseña con autoridad y tiene poder sobre los espíritus inmundos, perdona pecados, come con publicanos y pecadores, se considera con derecho de contravenir el sábado. Sus familiares piensan que está mal de la cabeza, los escribas que está endemoniado, los de Nazaret no creen en él y lo consideran simplemente el carpintero del pueblo. Mientras sus discípulos quedan desconcertados al calmar la tempestad en el lago. Para la gente, Jesús no es un personaje real, sino un muerto que ha vuelto a la vida, se trata del Bautista, Elías o cualquier otro de los profetas. El pueblo ve a Jesús en la línea de los antiguos profetas, que en tiempos de Jesús tenía connotaciones políticas, ven a Jesús como un libertador. Si la pregunta la hiciéramos la gente de nuestro entorno, las respuestas pueden ser de las más variopinta.

Ante la pregunta, no ya lo que dice la gente, sino que dicen sus discípulos, que la podemos extrapolar a nosotros mismos: Y vosotros, ¿Quién decís que soy yo? a lo que se lanza Pedro a responder con la confesión de fe: “Tú eres el Mesías”, a lo que Jesús les ordena que no lo hablaran con nadie, y comienza a instruirlos diciéndoles que debe de padecer mucho, ser ejecutado y resucitar a los tres días. Pedro, como muchos de nosotros, se queda en el sufrimiento. Jesús lo reprende con dureza y severidad. Pedro piensa como los hombres no como Dios. Jesús nos dice: “Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz y me siga. Porque, quien quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mí y por el Evangelio la salvará. Pues ¿de qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero y perder su alma?”

Que el Señor nos ayude a tomar y cargar nuestra cruz, y a confesarlo como Mesías, como el Hijo de Dios, pues como decía S. Jerónimo “no es cosa cómoda ni tranquila confesar a Dios”

Feliz Domingo día del Señor y feliz semana.