La Candelaria 2026
Hoy celebramos la fiesta de la Presentación de Jesús en el Templo, conocida popularmente con el nombre de la Candelaria o Purificación de María. Esta fiesta es una prolongación de la Navidad, pero también es una proyección, que anuncia y presagia la pasión, “y a ti misma una espada te traspasará el alma”, de ahí las imágenes de las dolorosas.
En nuestra comunidad parroquial es una fiesta con gran tradición, de cuya preparación se encarga el grupo parroquial Virgen de la Candelaria. Estos se encargan de organizar la presentación de los niños, procesión, fuego, roscas de pan.
La raíz de la fiesta es que, a los cuarenta días de su nacimiento, Jesús fue llevado por María y José al Templo, como prescribía la ley judía, para ofrecerlo a Dios y rescatarlo dejando en su lugar una ofrenda, dejando en su lugar, como eran pobres, un par de tórtolas o dos pichones. También, como prescribía la ley judía, la purificación de mujer después de la cuarentena, de ahí en nombre que tenía: Purificación de María.
Lucas en el Evangelio presenta el sentido de esta fiesta: el encuentro del Mesías, siendo un bebé en brazos de su Madre, con el pueblo. Simeón y Ana representan al pueblo. En la tradición de nuestra comunidad se escenifica este hecho, durante la procesión de la Virgen de la Candelaria, una niña porta al Niño de Dios, al Jesús niño, presentándolo a pueblo, que es ahora como Simeón y Ana.
Antes de Concilio se remarcaba, en esta fiesta, el cumplimiento de la Ley judía por José y María, para rescatar al primogénito y purificar a la madre, de ahí nuestra tradición de presentar los niños en este día.
Esta fiesta nos recuerda como Dios protege a los primogénitos del pueblo hebreo esclavo en Egipto en la última plaga, los primogénitos egipcios mueren y el faraón termina doblegándose y dejara en libertad a los hebreos, trae a memoria la pascua judía, el paso de la esclavitud a la libertad, pero también nos anuncia la pasión, anteriormente hemos dicho que en cierto modo clausuraba la Navidad, ahora en cierto modo inaugura la pasión, cuyo desenlace es la resurrección, la pascua cristiana, el paso de la muerte a la vida “Este ha sido puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; y será como un signo de contradicción, y a ti misma una espada te traspasará el alma, para que se pongan de manifiesto los pensamientos de muchos corazones”.
En nuestros días la fiesta se centra en el hecho de que Jesús, Hijo Primogénito, fue presentado al Padre, donde la figura de María tiene un papel esencial, portadora de Cristo. Cristo es la luz del mundo. “Luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel” Si Cristo es la Luz, María es el candelero que sostiene y levanta al Niño, para que alumbre a todas las naciones como canta Simeón.
La sabiduría popular llamó a este día la Candelaria. Es María quien lleva al Niño al templo y la que nos lo presenta como Luz del mundo. María quiere que nuestra atención se centre, no en ella, sino en el Niño, ella siempre nos conduce a Jesús y pide, como lo hizo en las bodas de Caná de Galilea, “Haced lo que Él os diga”. Solo Jesús es la luz que nos guía y señala el camino.
La tradición de las roscas de pan que se ofrecen durante la celebración de esta fiesta nos dicen que está fundada en una leyenda de una niña perdida, cuidada y alimentada con pan por una mujer, a que la niña identificó con la Virgen de la Candelaria; otros, sin embargo, hablan de la gran actividad panadera de antaño de nuestro municipio que suministraba de pan a la capital y pueblos de alrededor, otros de la caridad y generosidad de las familias que podían, y que donaban pan a sus vecinos en momentos de hambruna y de miseria.
Pero, este gesto de la ofrenda del pan, tiene un significado y un sentido más profundo y espiritual, esa misma Luz del Mundo es también Pan de Vida, el Pan bajado del cielo que se ofrece a sí mismo “Yo soy el pan de vida; el que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí no tendrá nunca sed”; sin olvidar al pan material que pedimos, para nosotros y para los demás, en el Padre Nuestro cada vez que decimos “Danos hoy nuestro pan de cada día”, aunque es cierto que muchos cuando están saciados se olvidan “…vosotros me buscáis no por haber visto los milagros, sino porque habéis comido de los panes y os habéis saciado. Obrad no por el alimento que perece sino por el que perdura hasta la vida eterna…”
Hoy se celebra también el día de la vida consagrada, pidamos por la fidelidad de los consagrados y por el aumento de vocaciones.
Aprendamos de María, seamos portadores de Jesús, llevemos su Luz por el mundo entero, alumbrémoslo con su Luz para que el mundo crea en Él. Tomemos ejemplo de Ana, que hablaba a todos del Niño, anunciaba a todos la Buena Noticia, el Evangelio, que es Jesús mismo.
Feliz día de la Candelaria.























