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CAMBIO HORARIO MISAS A PARTIR DEL 19 ENERO

Con motivo de la entrada en vigor de las nuevas medidas y restricciones contra el coronavirus aprobadas en Andalucía, a partir del martes 19 de enero se cambia el horario de todas las misas de tarde a las 19:00h.

La misa del miércoles 20, celebración de San Sebastián, será también a las 7 de la tarde.

LLEGÓ EL GRAN MOMENTO!

Feliz Navidad, llegó gran el momento para el que nos hemos estado preparando durante los últimos domingos, para esto es el adviento, para prepararnos para este momento, durante el cual hemos escuchando al profeta Isaías que también nos habla hoy, en la primera lectura nos anuncia que el Señor va a mostrar su Gloria a todas las naciones, a todos los pueblos, todos verán la salvación de Dios:

Llega a nuestros corazones la alegría de la salvación: “¡Oh Dios! restáuranos, para volver a ti y redescubrir la alegría de la salvación”.

Este tiempo de preparación, de adviento, se ha caracterizado este año, porque hemos escuchado constantemente la palabra «atípica». Navidad atípica, que significa que no se parece a lo que estábamos acostumbrados a vivir. Para algunos Navidad atípica en sentido negativo y malo, una Navidad para olvidar, para tachar o dejarla en el olvido, ya que muchas de nuestras costumbres en temas de reuniones familiares, de fiestas, de regalos, de cercanía, no ha sido posible. Pero es tiempo de descubrir la esencia de la Navidad, una Navidad atípica en sentido positivo y bueno, una Navidad en la que nos encontramos desnudos, desprovistos de nuestras costumbres, de nuestras zonas de confort, despojados, desposeídos, y tal vez sea la mejor condición, nuestra propia desnudez, para acercarnos a la desnudez del Niño envuelto en pañales que encontramos junto a María y José.

A pesar de la situación por las que atravesamos, es tan grande la Navidad, que la Iglesia, es decir, nosotros, la recordamos todos los días con el rezo del Ángelus, algunos a medio día, otros tres veces al día: al amanecer, al mediodía y al atardecer. El anuncio del ángel nos trae las promesas hechas a los padres, a los patriarcas, a los profetas, nos trae a la memoria todo el Antiguo Testamento. Con el Sí de María, la respuesta de la fe, la respuesta a la revelación de Dios. “La Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros” es el Nuevo Testamento. En las pocas palabras del Ángelus se sintetiza toda la historia de nuestra salvación. Es más, es tan grande este día de Navidad que lo celebramos con cuatro misas diferentes: comenzamos con la de vísperas, al final de la tarde, es la Misa de Vigilia, que ya anuncia la Gran Noticia. A media noche le sigue la Misa de Gallo, de Pastores o de Media Noche, en la que se narra el encuentro de los pastores, pero ante todo es el encuentro, del gozo, de la fe, de José y María con el Niño. Muy temprano, al despuntar el día, en la mañana tenemos la misa de Aurora del día de Navidad, poco conocida por los motivos obvios: hemos estado la noche anterior de fiestas y celebraciones. Por último, tenemos propiamente la misa solemne del día de Navidad.

Es en esta última misa donde escuchamos que la salvación de Dios se extiende a todo ser humano, a toda nación y a todo pueblo. En el salmo proclamamos la victoria de Dios, que se extiende hasta todos los confines de la tierra, porque su Encarnación en este mundo es una Buena Noticia, Evangelio, para toda la humanidad. En la carta a los Hebreos, llegada la plenitud de los tiempos, Dios nos habla por medio de su Hijo, antes lo hacía por los padres y profetas, ahora con un acento más claro, es el mismo quien nos habla, el mismo nos visita, nos redime, termina y concluye el camino de la revelación: “En muchas ocasiones y de muchas maneras habló Dios antiguamente a los padres por los profetas. En esta etapa final, nos ha hablado por el Hijo”. En el Evangelio, el prólogo del Evangelio de Juan, la Palabra ya existía y la Palabra es Dios mismo, por él fueron creadas todas las cosas, se hizo carne y acampó entre nosotros: “Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria”. Unámonos a los coros celestiales y cantemos al unisonó: “Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad”

Que Nuestro Señor continué naciendo constantemente en nuestros corazones.

Feliz Navidad.

Primer domingo de Adviento!

En este primer domingo de Adviento, hemos comenzado decorando nuestra iglesia con una parte de la antífona del salmo “¡OH DIOS! RESTÁURANOS”.

El salmista lamenta la desgracia que supuso la destrucción del templo y de Jerusalén. El profeta Isaías, nos muestra en la lectura, como en la mentalidad del pueblo está la conciencia de que la causa de la destrucción y la desgracia ha sido el pecado del pueblo. El pueblo confiesa su pecado y pide perdón, por eso pide a Dios, con un símil de Dios como alfarero y el pueblo arcilla obra de sus manos, que los remodele. De la igual manera nosotros pedimos hoy en la antífona que nos restaure.

El adviento es tiempo de estar abiertos a la esperanza, tiempo de atención y de cuidado, tiempo de vigilancia como dice Jesús en el Evangelio. Tiempo de estar atentos, atentos a las injusticias y las desigualdades; atentos a quienes más sufren las consecuencias de esta pandemia; atentos a aquellos que están empeñados en el cuidado de nuestra casa común, la Tierra y de sus habitantes; atentos a los signos de los tiempos, de lo que nos dice hoy el Espíritu; atentos para descubrir el rostro de nuestro Señor en quienes nos necesitan, una urgencia a abrir nuestras manos para dar ya acoger a nuestro prójimo, tejer lazos y crear puentes de cercanía, de comunión y de amor.

Con la preparación de la venida del Señor, con el Adviento, comenzamos un nuevo año litúrgico, un nuevo ciclo, en este periodo escucharemos el evangelio según San Marcos, el correspondiente al ciclo B.

Un buen tutorial o manual para este adviento que comenzamos es la encíclica que acaba de publicar el Papa, Fratelli Tutti, en ella nos invita a estar siempre vigilantes, a estar pendientes los unos de los otros, a cuidarnos entre nosotros, a construir una nueva humanidad más fraterna; en la que nadie sea discriminado por cualquier motivo.

Feliz domingo y feliz semana.

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