
Para la devolución de los décimos, diríjanse a cualquier administración de loterías.
Nuestro agradecimiento a todos los que habéis colaborado, tanto en la compra como en la venta, máxime en las circunstancias que estamos viviendo.

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El próximo miércoles 20 de enero, celebramos San Sebastián, Patrón de nuestro pueblo.
Por tal motivo, la Eucaristía se adelanta las 7 de la tarde.
No habrá misa a las 8 de la tarde.
El Obispo de Málaga, D. Jesús Catalá, decreta hoy 15 de enero, la suspensión sine die por razón de la pandemia, de todos los actos que tengan carácter de culto externo (en el que se recogen las procesiones de Semana Santa) y todas las celebraciones en las que se haga uso de la vía pública.
Leer decreto

Hoy celebramos la Solemnidad del Bautismo del Señor, celebración que tiene la peculiaridad de servir de nexo entre los tiempos litúrgicos de la
Navidad, que concluimos y cerramos hoy, y el inicio del tiempo ordinario.
Si en los días anteriores resaltábamos la humanidad del Hijo de Dios, hoy en resaltamos la divinidad del Hijo de Dios.
El día 6 de enero celebrábamos la Solemnidad de la Epifanía, que es la adoración de los magos, o los sabios, o como popularmente se conocen los Reyes Magos. Hoy, en la Solemnidad del Bautismo del Señor, se nos hace ver como en Jesús se manifiesta la Gloria de Dios y su Gracia.
La epifanía o manifestación no es solo la que ocurre el día en que celebramos los Reyes Magos. En Navidad no hubo una epifanía sino varias: la adoración de los pastores, María y José en actitud contemplativa ante Dios hecho hombre, podemos decir que toda la vida de Nuestro Señor es Epifanía.

Cuando Jesús fue bautizado hubo una gran manifestación, una nueva Epifanía, se oyó la voz del padre, se vio al Espíritu Santo, en forma de
paloma, descender sobre el Hijo de Dios encarnado que recibe las aguas del Jordán. Es una manifestación explicita de la Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Es la primera vez que aparecen las tres personas divinas juntas. El
Padre muestra al Hijo y lo consagra, unge, con el Espíritu Santo.
El pasaje del Bautismo está recogido en los tres evangelios sinópticos, todos coinciden en el dato de la forma de paloma del Espíritu Santo que baja y unge al Señor, del mismo modo, como hemos leído en la primera lectura del profeta Isaías, con el simbolismo del agua y de la nieve que bajan del cielo y riegan la tierra, así es la Palabra de Dios.

Otro detalle no menos importante es que Jesús, sin ser pecador, espera su turno para ser bautizado junto a los pecadores, haciéndose solidario con los pecadores, con un significado de gran calado, Dios se hace hombre, toma condición humana,
se solidariza con el hombre, para salvarlo.
Juan reconoce que el solo bautiza con agua, que prepara para recibir al Espíritu Santo. Todos los evangelistas insisten en la diferencia entre bautismo con agua y con Espíritu Santo. Juan como los profetas predica lejos de la ciudad, en el desierto, mientras, Jesús busca la cercanía humana.
Ese Espíritu que desciende va a volver toda la vida de Jesús en Epifanía, en una manifestación constante y continua; todos sus milagros,
sanaciones, exorcismos, todo Él es Epifanía. Por eso esta Solemnidad del Bautismo de Jesús conecta con la propia del tiempo de Navidad. Por un lado, nos lanza y nos deja preparados para que cada domingo, cada día, sepamos
encontrar la manifestación de Nuestro Señor y por otro para encontrar en el Él a Dios hecho hombre.
Feliz domingo y feliz semana.

Hoy la liturgia nos trae la solemnidad de la Epifanía del Señor, popularmente conocida como el día de los Reyes Magos de Oriente, ocasión en la que recordamos la visita de unos magos o sabios de oriente a Nuestro Señor.
Epifanía quiere decir manifestación, todo el tiempo de Navidad es una manifestación. Nosotros, la Iglesia de occidente, damos mayor relevancia al día de Navidad, nuestros hermanos de las iglesias orientales ponen el acento en la Epifanía. No hay contradicción, en Navidad celebramos la presencia visible de Dios encarnado en medio de nosotros, y en la Epifanía celebramos como se ha manifestado Dios que se ha encarnado. En Navidad celebramos el hecho que ocurrió en la humildad de la noche y que tuvo a unos pocos pastores por testigos. En Epifanía celebramos que ese hecho se ha manifestado para todos nosotros, y para toda la humanidad representada en los magos.

Los sabios de oriente que estaban en camino, en búsqueda, fueron guiados por la estrella, “Y la estrella que habían visto en oriente los guio hasta que llegó y se paró encima de donde estaba el niño”; una estrella que brilla para todos como nos dice el profeta Isaías “Caminaran los pueblos a tu luz, …”, pero ignorada e indiferente para muchos, todos la pueden ver, pero no todos la siguen.
El Evangelio hoy presenta dos modelos de búsquedas. Una, la de Herodes que busca al niño para destruirlo, para matarlo, de hecho, acabo matando a aquellos inocentes que sin voz dieron testimonio con sus pequeñas y cortas vidas, su búsqueda es de rechazo y de destrucción: “Id e informaos bien sobre ese niño; y, cuando lo encontréis, avisadme para ir yo también a adorarlo” La actitud de Herodes representa a las acciones y actitudes totalmente contrarias a la humildad, al amor, a la verdad y a la sencillez del Niño de Belén.
La otra búsqueda es la que emprendieron los magos, ellos representan a todos los hombres de buena voluntad, que dejan guiar e iluminar por la estrella, que buscan lo bueno y verdadero, lo verdaderamente humano. “Al ver la estrella, se llenaron de una inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al niño con su madre María y lo adoraron postrados en tierra”
San Juan Crisóstomo, nos dice: “Los magos no se pusieron en camino de búsqueda por que vieron una estrella, sino que vieron la estrella porque estaban en camino de búsqueda” Mientras en el primer modelo de búsqueda el Mesías es rechazado por los suyos, los judíos, en el otro modelo de búsqueda es reconocido por todos los pueblos. Y por los regalos de los
magos, de gran significado, reconocido como mesías real le regalan oro, mesías sacerdotal le regalan incienso, y mesías profético le regalan mirra, es reconocido como sacerdote, profeta y rey. “… los gentiles son coherederos, miembros del mismo cuerpo, y partícipes de la misma promesa en Jesucristo, por el Evangelio”
Felices Reyes.