LLEGÓ EL GRAN MOMENTO!

Feliz Navidad, llegó gran el momento para el que nos hemos estado preparando durante los últimos domingos, para esto es el adviento, para prepararnos para este momento, durante el cual hemos escuchando al profeta Isaías que también nos habla hoy, en la primera lectura nos anuncia que el Señor va a mostrar su Gloria a todas las naciones, a todos los pueblos, todos verán la salvación de Dios:

Llega a nuestros corazones la alegría de la salvación: “¡Oh Dios! restáuranos, para volver a ti y redescubrir la alegría de la salvación”.

Este tiempo de preparación, de adviento, se ha caracterizado este año, porque hemos escuchado constantemente la palabra «atípica». Navidad atípica, que significa que no se parece a lo que estábamos acostumbrados a vivir. Para algunos Navidad atípica en sentido negativo y malo, una Navidad para olvidar, para tachar o dejarla en el olvido, ya que muchas de nuestras costumbres en temas de reuniones familiares, de fiestas, de regalos, de cercanía, no ha sido posible. Pero es tiempo de descubrir la esencia de la Navidad, una Navidad atípica en sentido positivo y bueno, una Navidad en la que nos encontramos desnudos, desprovistos de nuestras costumbres, de nuestras zonas de confort, despojados, desposeídos, y tal vez sea la mejor condición, nuestra propia desnudez, para acercarnos a la desnudez del Niño envuelto en pañales que encontramos junto a María y José.

A pesar de la situación por las que atravesamos, es tan grande la Navidad, que la Iglesia, es decir, nosotros, la recordamos todos los días con el rezo del Ángelus, algunos a medio día, otros tres veces al día: al amanecer, al mediodía y al atardecer. El anuncio del ángel nos trae las promesas hechas a los padres, a los patriarcas, a los profetas, nos trae a la memoria todo el Antiguo Testamento. Con el Sí de María, la respuesta de la fe, la respuesta a la revelación de Dios. “La Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros” es el Nuevo Testamento. En las pocas palabras del Ángelus se sintetiza toda la historia de nuestra salvación. Es más, es tan grande este día de Navidad que lo celebramos con cuatro misas diferentes: comenzamos con la de vísperas, al final de la tarde, es la Misa de Vigilia, que ya anuncia la Gran Noticia. A media noche le sigue la Misa de Gallo, de Pastores o de Media Noche, en la que se narra el encuentro de los pastores, pero ante todo es el encuentro, del gozo, de la fe, de José y María con el Niño. Muy temprano, al despuntar el día, en la mañana tenemos la misa de Aurora del día de Navidad, poco conocida por los motivos obvios: hemos estado la noche anterior de fiestas y celebraciones. Por último, tenemos propiamente la misa solemne del día de Navidad.

Es en esta última misa donde escuchamos que la salvación de Dios se extiende a todo ser humano, a toda nación y a todo pueblo. En el salmo proclamamos la victoria de Dios, que se extiende hasta todos los confines de la tierra, porque su Encarnación en este mundo es una Buena Noticia, Evangelio, para toda la humanidad. En la carta a los Hebreos, llegada la plenitud de los tiempos, Dios nos habla por medio de su Hijo, antes lo hacía por los padres y profetas, ahora con un acento más claro, es el mismo quien nos habla, el mismo nos visita, nos redime, termina y concluye el camino de la revelación: “En muchas ocasiones y de muchas maneras habló Dios antiguamente a los padres por los profetas. En esta etapa final, nos ha hablado por el Hijo”. En el Evangelio, el prólogo del Evangelio de Juan, la Palabra ya existía y la Palabra es Dios mismo, por él fueron creadas todas las cosas, se hizo carne y acampó entre nosotros: “Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria”. Unámonos a los coros celestiales y cantemos al unisonó: “Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad”

Que Nuestro Señor continué naciendo constantemente en nuestros corazones.

Feliz Navidad.

Iniciación Cristiana

Terminamos el primer trimestre de catequesis con niños y niñas de Iniciación Cristiana. Unos meses de muchos cambios, para adaptarnos siempre a todas las medidas de distanciamiento social, e higienicosanitarias.

Agradecemos a todos l@s niñ@s, sus familias y catequistas, la responsabilidad e implicación para que el mensaje de la catequesis haya impregnado a los más pequeños, y también a los más mayores.

Los niños y niñas de 1 y 2 ciclo han aportado para compartir con los que los que más lo necesitan, a traves de Cáritas Parroquial, dulces navideños. Los niños y niñas de 3 ciclo, han traído juguetes, para felicitar a los que menos tienen en sus cumpleaños, porque como todos sabemos, «los Reyes Magos, llegarán a todas las casas»

Seguir cuidándose, porque este virus lo paramos entre todos 🤗😀

Os dejamos algunas fotos de las celebraciones de catequesis.

NOCHEBUENA Y NAVIDAD 2020

Este año, celebraremos la Nochebuena en nuestra parroquia a las 23:30h. No habrá misa a las 20:00h

El día de Navidad, 25 de diciembre, las Eucaristías se celebrarán alas 9:00 12:15 y 20:00h.

Siempre guardaremos las medidas higienicosanitarias y de distanciamiento social.

Sigamos siendo responsables.

IV DOMINGO DE ADVIENTO

Completamos los rótulos colocando el último lienzo, terminamos nuestra frase o antífona: “¡Oh Dios! restáuranos, para volver a ti y redescubrir la alegría de la salvación”.

Encendemos la cuarta vela, que expresa que el Señor ya está cerca, que nos prepararemos para celebrar ese momento en que la Palabra que acompañó a los patriarcas, la Palabra que se reveló a Moisés y que acompañó al pueblo de Israel, la Palabra que llegada la plenitud de los tiempos se hace hombre, se mete de lleno y de pleno en nuestra historia para salvarnos. Celebrar esto es tomar en serio que si Dios se hizo hombre y se embarcó en nuestra historia fue para nuestra salvación, por eso estamos invitados a redescubrir la alegría de la salvación.

La primera lectura del libro de Samuel, nos relata que una vez libre el rey David, después de vencer a sus enemigos y de las campañas militares, el rey David tiene su conciencia intranquila, vive en un gran palacio rodeado de todo lujo, mientras el Arca de la Alianza estaba en una tienda de campaña. El rey David quiere construirle un templo al Señor. Por medio de Natán Dios le dice al rey David que no se preocupe por eso. David se estableció, Dios no, Dios no necesita templos, su presencia no se puede encerrar en lugares, es Dios de la vida y acompaña a los hombres en los acontecimientos de la vida, no está sujeto ni aun lugar ni al tiempo. El Señor dice a David: “Yo te daré una casa a ti”, en ese mismo sentido leemos el salmo: “Te fundaré un linaje perpetuo, edificaré tu trono para todas las edades” de ahí brota la promesa davídica que marcará toda la historia. Por eso, ese mismo Dios es el que nos acompaña hoy, en este tiempo de pandemia, Dios sigue en camino, se hace presente en las personas, en nuestra historia y en especial en los necesitados, en los pobres, en los enfermos.  El templo de Dios son las personas, somos llamados a ser presencia y templos de Dios en nuestras vidas.

S. Pablo, prorrumpe en la segunda lectura en un cántico de alabanza porque el proyecto salvífico de Dios, oculto desde la eternidad, ha sido ahora revelado en Cristo: “revelación de un misterio mantenido en secreto durante siglos eternos, pero manifestado al presente por las Escrituras que lo predicen”

En el evangelio, el sí que María, su respuesta afirmativa al plan salvífico de Dios, le lleva concebir en su seno, a dar a luz un hijo y al que pondrá por nombre Jesús, “se llamará Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David” cumpliéndose la promesa davídica, la promesa de salvación. Es el Espíritu de Dios quien lleva la iniciativa y dirige los hilos de la historia, sirviéndose de personas.

Feliz domingo.