Domingo de Pentecostés

08/06/2025

Solemnidad de Pentecostés, la fiesta del Espíritu Santo, también el día de la Acción Católica y del apostolado seglar, cuyo lema para este año jubilar, es “Testigos de esperanzas en el mundo”. Después de cincuenta días de la experiencia de la Resurrección, que nos han puesto en el camino de la vida verdadera, vida para anunciarla al mundo, para transformar la historia, para fecundar a la humanidad con una nueva experiencia de unidad, de razas, lenguas, naciones y culturas. En este día ponemos de relieve lo que sintieron aquellos primeros hermanos nuestros en la fe, los cuales perdieron el miedo y se atrevieron a salir del cenáculo para anunciar el Reino de Dios que se les había encomendado.

La primera lectura relata el acontecimiento de Pentecostés, la venida del Espíritu Santo, es el don que el Señor Resucitado entrega a sus discípulos para que puedan continuar su misión. La respuesta de este gran acontecimiento, que viene del salmista, es tanto de alabanza “Bendice, alma mía, al Señor”, como de gratitud “Gloria a Dios”, como de súplica “Envía tu Espíritu” La segunda lectura destaca la diversidad de dones que el Espíritu Santo entrega a la Iglesia. En el evangelio, Jesús infunde su Espíritu sobre los apóstoles, para que transformados puedan llevar a cabo la misión que el Padre encomendó a su Hijo.

La primera lectura es la versión del acontecimiento de la venida del Espíritu Santo de la mano de Lucas en el libro de los Hechos. Lucas sitúa el hecho el día de Pentecostés, la segunda fiesta judía más importante después de la fiesta de Pascua, conocida también como fiesta de las Semanas, de la Siega o de las Primicias, aunque es una fiesta agrícola, el pueblo de Israel le da un sentido teológico, ya que se produce en un contexto muy similar a la constitución del pueblo de Dios en el Sinaí, celebra la acogida del don de la Ley como condición de vida para la comunidad renovada.

La irrupción del Espíritu en los discípulos les devuelve aquel dinamismo que tenían cuando compartían la vida de Jesús y que ahora vuelven a sentir vivo entre ellos. Dejan de ser victimas del miedo y del fracaso, quedan llenos de amor, alegría, paz, compresión, servicialidad, bondad, lealtad, amabilidad y de dominio de sí “… según el Espíritu les concedía manifestarse”. Lo mismo nosotros estaremos llenos de los dones del Espíritu siempre que vivamos por el Espíritu y nos dejemos guiar por Él.   

 

La segunda lectura, trata de la acción del Espíritu, que infunde en la comunidad cristiana diversidad de carismas, de ministerios y de funciones, que no rompen su unidad. Todo lo que somos y tenemos los cristianos es fruto del Espíritu, porque es la forma en que Jesús resucitado sigue entre nosotros, “un mismo Dios que obra todo en todos”. Cuando afirmamos que la Iglesia comenzó a ser viva prolongación de Cristo en la tierra entendemos que es el mismo Espíritu que engendró a Jesús en las entrañas de María, el que dio vida y origen a la Iglesia como comunidad creyente sin distinción entre judios y griegos, ni esclavos y libres, “Pues todos nosotros, judíos y griegos, esclavos y libres, hemos sido bautizados en un mismo Espíritu, para formar un solo cuerpo. Y todos hemos bebido de un solo Espíritu”.

En el evangelio se distinguen cuatro momentos: el saludo, la confirmación de que es Jesús quien se aparece, el envío y el don del Espíritu. El saludo es el habitual de los judíos “¿La paz esté con vosotros!” “Shalom” que no es un simple saludo, pues los apóstoles por el miedo a los judios, estaba muy necesitados de paz. La confirmación, las puertas cerradas, les muestra las manos y el costado, “Y es mostró las manos y el costado” confirma que realmente es él.  Todo podía haber terminado aquí, con la paz y la alegría que sustituye al miedo, pero Jesús les encarga una misión, “Como el padre me envió, así os envío yo” Jesús los envía, para lo cual sopla sobre ellos e infunde sobre ellos el Espíritu Santo, “Recibid el Espíritu Santo” don estrechamente vinculado con la misión que les ha encomendado.

Dejémonos guiar por el Espíritu Santo para proseguir la misión de anunciar el Reino de Dios.

Feliz domingo día del Señor y feliz semana.

Domingo de la Ascensión del Señor

01/06/2025

Hoy celebramos la Solemnidad de la Ascensión del Señor, un acontecimiento que marca el inicio de un tiempo nuevo para la humanidad y la Iglesia. Jesús, después de explicar a sus discípulos el sentido profundo de su pasión y resurrección a la luz de las Escrituras, no simplemente se despide, sino que les encomienda una tarea monumental: predicar la conversión a todas las naciones, comenzando por Jerusalén. Esta comisión es el corazón de la misión de la Iglesia, un encargo que resuena a lo largo de los siglos. La Ascensión de Jesús al Padre inaugura el tiempo de la Iglesia, llamada a ser su testigo hasta los confines de la tierra, fortalecida por el Espíritu prometido.

La primera lectura nos relata la escena de la Ascensión del Señor “fue llevado al cielo” y del envío a ser sus testigos “seréis mis testigos […] hasta el confín de la tierra” Con el salmo cantamos con alegría “Dios asciende entre aclamaciones; el Señor, al son de trompetas.” La segunda lectura nos ayuda a comprender la fiesta de hoy, centrada en el triunfo “está sentado a la derecha de Dios, por encima de todo y de todos” El evangelio, siguiendo y acorde a la primera lectura, Lucas, relata nuevamente la Ascensión “Mientras los bendecía, fue llevado hacia el cielo”

La Primera Lectura es el comienzo del segundo libro escrito por Lucas, que continúa su Evangelio. En ella narra cómo Jesús se presentó a sus discípulos durante cuarenta días después de su pasión, hablándoles del Reino de Dios. La lectura de hoy describe la escena visible de la Ascensión, donde Jesús es elevado y una nube lo quita de su vista. Acto seguido, dos varones vestidos de blanco aparecen y anuncian el futuro regreso de Jesús. Este texto subraya la transición del tiempo de Jesús al tiempo de los Apóstoles y la Iglesia, enfatizando el encargo de los discípulos como testigos de la resurrección y depositarios de la palabra de Jesús, y vinculando esta misión a la promesa del Espíritu Santo, que les daría la fuerza necesaria. La escena utiliza elementos típicos de las grandes teofanías del Antiguo Testamento y expande el campo misionero de la Iglesia desde Jerusalén hasta los confines de la tierra.

El Salmo es un himno a Dios como rey del universo. Invita a toda la tierra a aclamar al Señor que asciende para sentarse en su trono sagrado. La Iglesia canta hoy este salmo con los ojos puestos en su Señor, elevado a la derecha de Dios en su Ascensión, regocijándose en su reinado universal.

La Segunda Lectura se centra en el carácter único y definitivo del acontecimiento de Cristo. Afirma que Cristo ha entrado en el mismo santuario celestial, no en copias hechas por manos humanas. Su sacrificio único e irrepetible abre para nosotros una vía nueva y viva para entrar en la presencia de Dios a través de la cortina, que es su carne. Esta lectura nos da una firme esperanza en la fidelidad de Dios.

El Evangelio es la conclusión del Evangelio de Lucas. Jesús explica a sus discípulos el significado de su pasión y resurrección, cumpliendo así las Escrituras. La Ascensión no es un simple irse o desaparecer, sino el coronamiento de la glorificación de Cristo. Es la manifestación de que la Pascua se completa con la entronización de Jesús como Señor, un misterio que, lejos de ser un episodio aislado, forma parte integrante del único misterio pascual.

La Ascensión nos llama a la confianza en Dios y a la humildad, recordándonos que la fe cristiana es la Palabra de Dios, pronunciada en Jesús Resucitado, que nos invita a dejarnos abrazar por el Padre, y a ser sus testigos, Jesús delega su misión a sus seguidores, “hasta los confines de la tierra”. La promesa del Espíritu Santo es fundamental para ser testigos eficaces. La Eucaristía es el lugar donde Jesús, a través de la Iglesia, actualiza su misterio pascual.

La Ascensión no nos aleja de Jesús, sino que transforma nuestra relación con Él y nos lanza a la misión. Nos recuerda que el Señor, aunque no visiblemente presente como antes, está con nosotros, en nosotros, en la Iglesia, en su Palabra y en los sacramentos. Es tiempo de la Iglesia, tiempo de nuestro testimonio, sostenidos por la promesa del Espíritu Santo y envueltos en la bendición de Cristo que asciende al Padre.

Feliz domingo día del Señor y feliz semana.

FESTIVIDAD VIRGEN DE FÁTIMA EN LA BARRIADA EL ROMERAL

La barriada de El Romeral celebró con gran fervor la festividad de la Virgen de Fátima, una tradición que se mantiene viva desde hace 75 años y que sigue reuniendo a generaciones de vecinos en torno a la fe y la devoción mariana.

La jornada comenzó con la visita de los niños del colegio Juan Pablo II a la capilla, donde se vivieron emotivos momentos de oración y recogimiento con cada uno de los ciclos educativos, fortaleciendo así los lazos entre la comunidad escolar y la vida parroquial.

Por la tarde, a las seis y media, se rezó el Santo Rosario, presidido por el diácono José Antonio Aguilar, seguido de la Santa Misa a las siete, que fue oficiada por el párroco Manolo. Ambas celebraciones estuvieron marcadas por un ambiente de respeto, recogimiento y participación activa de los feligreses.

Uno de los elementos más destacados de esta edición fue el exorno floral de la Virgen y de la capilla, decorados con flores en tonos amarillos y blancos, colores de la bandera vaticana, como homenaje por la reciente elección del nuevo Papa León XIV.

La festividad culminó con la tradicional procesión de la imagen de la Virgen de Fátima por las calles de la barriada, acompañada por numerosos vecinos que la honraron con cantos y oraciones, renovando su compromiso con una devoción que sigue viva y arraigada en el alma de El Romeral.