Mensaje del Santo Padre Francisco para la Cuaresma 2015.

Bajo el título “Fortalezcan sus corazones (St 5,8).”, se ha hecho público el mensaje del Papa Francisco para la Cuaresma de 2015 que tendrá inicio el día 18 de febrero, Miércoles de Ceniza, y que dice así:

Fortalezcan sus corazones (St 5,8).

Queridos hermanos y hermanas:

La Cuaresma es un tiempo de renovación para la Iglesia, para las comunidades y para cada creyente. Pero sobre todo es un «tiempo de gracia» (2 Co 6,2). Dios no nos pide nada que no nos haya dado antes: «Nosotros amemos a Dios porque él nos amó primero» (1 Jn 4,19). Él no es indiferente a nosotros. Está interesado en cada uno de nosotros, nos conoce por nuestro nombre, nos cuida y nos busca cuando lo dejamos. Cada uno de nosotros le interesa; su amor le impide ser indiferente a lo que nos sucede. Pero ocurre que cuando estamos bien y nos sentimos a gusto, nos olvidamos de los demás (algo que Dios Padre no hace jamás), no nos interesan sus problemas, ni sus sufrimientos, ni las injusticias que padecen… Entonces nuestro corazón cae en la indiferencia: yo estoy relativamente bien y a gusto, y me olvido de quienes no están bien. Esta actitud egoísta, de indiferencia, ha alcanzado hoy una dimensión mundial, hasta tal punto que podemos hablar de una globalización de la indiferencia. Se trata de un malestar que tenemos que afrontar como cristianos.

Cuando el pueblo de Dios se convierte a su amor, encuentra las respuestas a las preguntas que la historia le plantea continuamente. Uno de los desafíos más urgentes sobre los que quiero detenerme en este Mensaje es el de la globalización de la indiferencia.

La indiferencia hacia el prójimo y hacia Dios es una tentación real también para los cristianos. Por eso, necesitamos oír en cada Cuaresma el grito de los profetas que levantan su voz y nos despiertan.

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Fiesta de la Presentación del Señor (Día de la Candelaria)

El próximo día dos de febrero a las cinco de la tarde tendrá lugar esta entrañable celebración en la que, en primer lugar, se bendecirá el pan (roscas) que portará la Virgen de la Candelaria y, seguidamente, todos los niños recientemente bautizados y cuyos padres lo deseen serán presentados y bendecidos en el Altar.

Recordamos así el momento en que Jesús, siguiendo la tradición judía, fue presentado en el Templo donde Simeón lo proclamó “luz para todas las naciones”, de ahí la costumbre de encender candelas conmemorativas de este momento.

Imagen de la Virgen de la Candelaria en el interior de la Parroquia.