XXX Domingo Del Tiempo Ordinario 27/10/2024

Domingo Trigésimo del Tiempo Ordinario, continuamos caminado por el tiempo ordinario, entramos en un último periodo, sobre todo el mes de noviembre, aunque el mes del Rosario, Octubre nos ha ido introduciendo, en estas últimas semanas del ciclo que tiene un carácter escatológico, en esta semana celebraremos el día de Todos los Santos y el día de los fieles difuntos, podíamos decir la Iglesia celeste, con la cual nosotros, Iglesia terrestre nos unimos en la Eucaristía.  

La síntesis de las lecturas pude quedar así: la primera lectura relata como el pueblo de Israel, y especialmente los más pobres y necesitados, experimentaron el amor de Dios cuando concluye el destierro y los lleva de nuevo a su tierra: “Vendrán todos llorando y yo los guiaré entre consuelos”. El salmo recoge el tema del regreso a Jerusalén anunciado por Jeremías, subrayando la alegría de quienes los ven volver “El Señor ha estado grande con ellos. El Señor ha estado grande con nosotros, y estamos alegres”.  La segunda lectura nos ofrece otra perspectiva: la Iglesia comunidad que sigue a Cristo por el camino del amor, tiene una forma sacerdotal “Tú eres sacerdote para siempre según el rito de Melquisedec” Se anuncia aquí la plenitud de la salvación que nos viene por la fe en Jesucristo. En el evangelio es esa la fe que curó al ciego de Jericó cuando le pidió a Jesús: “Rabbuní, que recobre la vista” y que nos empuja a seguirlo por el camino de la vida hasta que un día lo veamos cara a cara en el cielo.

En la primera lectura el profeta Jeremías, uno de los oráculos del Señor del denominado “Libro de la consolación”, pretende consolar al pueblo de Israel, que fue desterrado por los asirios primero y luego por los babilonios, prometiéndole que volverán de todos los confines de la tierra, es un anuncio de esperanza para el pueblo de Israel “¡El Señor ha salvado a su pueblo, ha salvado al resto de Israel!” Volverán incluso aquellos menos capacitados para moverse y desplazarse: cojos, ciegos, preñadas, recién paridas, todos ellos regresarán a Jerusalén. Las penas serán transformadas en consuelos y alegrías como se canta en la antífona del salmo, que recoge el tema del regreso a Jerusalén anunciado por Jeremías, dando nota de la alegría de aquellos que los ven volver, el asombro de los pueblos paganos ante la acción de Dios y el gozo y la alegría de los que se fueron llorando al destierro y vuelven cantando “Al ir, iba llorando, llevando la semilla; al volver, vuelve cantando, trayendo sus gavillas.”

La segunda lectura, un tanto complicada de enlazar con el evangelio de hoy, nos ofrece la perspectiva de Cristo sacerdote, sumo y eterno, cuyo origen no es humano, sino divino. “Todo sumo sacerdote, escogido de entre los hombres, está puesto para representar a los hombres en el culto a Dios”, pero solo Cristo, el Hijo de Dios, posee un sacerdocio singular y trascendente, del que depende la salvación universal. Cristo ha transmitido su sacerdocio a la Iglesia mediante el Espíritu Santo. Cristo y la Iglesia están unidos, los sacramentos son presencia de Cristo en medio de ella, por lo que Cristo prolonga su acción salvífica, permitiendo a los hombres ser curados por su fe, como el ciego Bartimeo.

El relato del evangelio cierra la sección en la que Jesús ha formado a sus discípulos sobre diversos temas, nos sitúa ante la última escena en su camino que asciende desde Galilea a Jerusalén. Un ciego conocido por hijo de Timeo, Bartimeo, está al margen del camino y en la marginalidad social como correspondía a todos los que padecían alguna tara física, que están en el camino, sino fuera de él.

Bartimeo ha elegido un buen lugar para pedir limosnas, precisamente el camino más transitado. Cuando se entera que pasa “Jesús Nazareno” grita pidiéndole compasión. Los acompañantes y discípulos de Jesús le mandan callar. Bartimeo no se deja influenciar por lo que dicen, insiste y grita aún más fuerte “Hijo de David, ten compasión de mi”, consigue llamar la atención de Jesús que manda llamarlo. Los que le mandaban callar ahora le dicen “Ánimo, levántate que te llama”. No le llama para seguirle, sino para curarle, pero la auténtica curación será seguirle camino de Jerusalén, es una actitud diferente de los discípulos que discutieron por el camino quién es el mayor.

El gesto de Bartimeo, dejar su manto, prácticamente todo lo que poseía. El manto para Bartimeo representaba el mayor tesoro para él, le servía para cubrirse al dormir, se protegía del frío, de día se cubrían del sol y la arena, le servía para recoger las monedas que le daban. Bartimeo no quería tener nada que pudiera obstaculizar su caminar hacia Jesús, nos recuerda al joven rico que se fue entristecido por no desprenderse de lo que le sujeta para seguir a Jesús, cuyo seguimiento se basaba en el cumplimiento de la Ley.  La ceguera Bartimeo quedó iluminada llena de fe y esperanza. No se quedó al margen, ni se marchó a Jericó, ni se encerró en su alegría de haber recuperado la vista, sino que se decidió a seguir a Jesús. La vista recuperada le hace ver un Dios nuevo, capaz de iluminar su corazón y seguir a Jesús hasta donde sea necesario.

Muchos buscan a Dios por una necesidad y tan pronto como reciben lo que buscan se alejan de Él.  Bartimeo busco a Jesús por su ceguera, pero más que su ceguera el deseaba ver a Jesús y lo demostró dejándolo todo y siguiéndolo. Que el Señor ilumine nuestras cegueras para seguirle y que María nos acompañe en el camino.

Feliz domingo día del Señor y feliz semana.

RETIRO PARROQUIAL

Este pasado fin de semana hemos tenido el retiro parroquial en Villa Nazaret acompañados por el sacerdote jesuita José María Fernández Martos.
Es imposible volcar en unas pocas lineas lo que hemos vivido y todas las claves que nos ha regalado para poder seguir caminando y creciendo en nuestra vida espiritual junto al «próximo».

Con un simple ejemplo nos mostró como cada persona viene con un pasado que hace su presente, con un simple dibujo nos ayudó a ver que nuestro corazón no puede estar con Dios sin los pies llenos de barro y con una Biblia toda pintada y dibujada cómo la palabra de Dios es una palabra viva , una palabra de vida.

Son sólo unas pinceladas de lo que nos ha dejado.
Desde ya damos gracias a la parroquia por habernos brindado esta oportunidad.
Y gracias a Dios por siempre estar detrás nuestro guiando nuestros pasos para estar día a día más cerca de Él.

XXIX Domingo Del Tiempo Ordinario

20/10/2024

Vigesimonoveno Domingo del Tiempo Ordinario, durante las misas de este día se llevará acabo el rito de envío de aquellos a los que la parroquia le ha enviado a las distintas tareas, todos los agentes de pastoral.

También el el domingo elegido este año para le Domund, cuya vigilia se celebra en la parroquia de S. Antonio Abad de Churriana.

La síntesis de las lecturas de este domingo puede ser esta: comenzando por la antífona del salmo “Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti”. Esta misericordia de Dios nos viene, en la primera lectura, por el anunció de profeta Isaías, por medio del siervo que “justificará a muchos, porque cargó con los crímenes de ellos”. Esa profecía se cumple plenamente en nuestro Señor Jesucristo como dice la carta a los Hebreos, “probado en todo, como nosotros, menos en el pecado”, y el mismo evangelio “el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y dar su vida en rescate por muchos”. Tenemos que estar dispuestos a compartir los sufrimientos de Cristo, haciéndonos servidores de los demás.

Que Jesús era consciente de la pasión y muerte que iba a padecer lo dejan claro los evangelios en diversos momentos. Los evangelios dan a conocer el odio que estaba despertando entre las autoridades religiosas y políticas, este odio culmina en su pasión y muerte que a su vez culminará en victoria y resurrección. Momentos que quedan expresados en la primera lectura del libro de Isaías “El Señor quiso triturarlo con el sufrimiento. Cuando entregue su vida como expiación, …”  este comienzo de la lectura puede resultar escandaloso, sin embargo, la muerte no significa fracaso. Es el plan de Dios, en que su Hijo ofrece su vida para todos “… los que esperan su misericordia, para librar sus vidas de la muerte, …”

Según la carta a los Hebreos, no fue Dios quien quiso que su Hijo sufriera, Jesús tuvo dos opciones o mediante el gozo o mediante la cruz. Él eligió la segunda opción para poder “compadecerse de nuestras debilidades” nadie puede decirle y reprocharle que no sabe lo que es sufrir, se hizo semejante a nosotros. Ha sido probado en todo menos en el pecado, ha pasado hambre y sed, no ha tenido donde reclinar la cabeza, ha sido ultrajado, calumniado, acusado de comilón y borracho, de tener amistades peligrosas, recaudadores y prostitutas, lo han abofeteado, ha muerto con la muerte más dolorosa y humillante. Tanto sufrimiento nos garantiza acercarnos a Él y encontrar auxilio.

Los anteriores domingos Jesús fue instruyendo a los discípulos sobre diversos temas: los niños, el divorcio, en el último sobre las riquezas. Hoy nos ofrece la última gran enseñanza antes de subir a Jerusalén para su Pasión. El Evangelio relata como los hermanos Zebedeo quieren el triunfo sin pasión.

Al primer anuncio de la pasión le siguió el desacuerdo de Pedro, al segundo la incomprensión y miedo de preguntar de los discípulos, y tras el último anuncio tenemos la reacción más desconcertante de la mano de Santiago y Juan, precisamente de los más cercanos a Jesús, están tan obsesionados por triunfar que no han entendido lo dicho por Jesús sobre el sufrimiento y resurrección.

Mientras Jesús habla de sufrimiento ellos quieren ganarse el triunfo, piensan en un mesías terreno que triunfará y se convertirá en rey de Israel y quieren un puesto, uno a la derecha y el otro a la izquierda, presidente y vicepresidente. Jesús primero les recuerda que para triunfar antes hay que pasar por el sufrimiento, beber el mismo cáliz de la pasión; segundo les dice que el beber el cáliz no les garantiza los primeros puestos, puesto que ya están reservados, no nos dice a quienes, pero están reservados.

La reacción de los otros apóstoles no se hace esperar, probablemente porque ellos también ambicionan los primeros puestos y Jesús aprovecha para enseñarles como debe ser la relación dentro de la comunidad “Sabéis que los que son reconocidos como jefes de los pueblos los tiranizan, y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor; y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos. Porque el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y dar su vida en rescate por muchos”. La actitud de los discípulos es muy humana, de simple búsqueda de poder. Por eso Jesús para que no caigan les presentó los dos ejemplos antagónicos que acabamos de leer, primero que no deben imitar a los jefes y deben de imitar a Él, que no ha venido ser servido sino a servir y dar su vida por todos. De ahí la gran enseñanza el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor.

Que el Señor nos ayude a ser servidores y no a ser servidos, a entender que el servicio no es ejercer poder.

Feliz domingo día del Señor y feliz semana.

XXVIII Domingo Del Tiempo Ordinario

13/10/2024

Nuestra comunidad parroquial, en este Domingo Vigesimoctavo del Tiempo Ordinario, celebra la misa del envío de todos aquellos que tienen alguna tarea o misión en la parroquia. Se llevará a cabo mediante el rito de envío, profesión de fe, compromiso, y bendición.

La lectura del libro de la Sabiduría: “Al lado de la sabiduría en nada tuve la riqueza” nos ofrece uno de los pensamientos más bellos sobre la sabiduría, y de cómo esta nos perfecciona humanamente, y como leemos en el salmo, hace que adquiramos un corazón equilibrado “Para que adquiramos un corazón sensato”. En la segunda lectura la Palabra de Dios llega al interior, a lo más profundo del hombre “La palabra de Dios juzga los deseos e intenciones del corazón”. El evangelio habla acerca del seguimiento de Jesucristo, que supone no solo cumplir los mandamientos de la ley de Dios sino también renunciar a todo lo que puede impedirnos ser sus discípulos “Vende lo que tienes y sígueme”.

En la primera lectura, el don de la sabiduría enseña a los hombres a ser divinos, porque es la riqueza más alta “Con ella me vinieron todos los bienes juntos, tiene en sus manos riquezas incontables”. Con ella se aprende a discernir lo que vale y lo que no vale en nuestra existencia, en nuestras vidas. Las personas vacías, las que carecen de interioridad, prefieren el oro, la plata y las piedras preciosas; el dinero y el poder. Pero quien elige la sabiduría aprende a dar un sentido distinto a la vida y a la muerte; al dolor y al hambre; al sufrimiento y la desesperación. Con ella vienen riquezas, valoraciones y sentimientos que no se pueden comprar con todo el dinero o el oro del mundo. Porque la verdadera sabiduría enseña a tener y vivir con dignidad.

La lectura de la carta a los Hebreos ofrece una reflexión sobre la Palabra de Dios. Esa Palabra, pues con ella caminamos por la vida, es como una espada de dos filos que llega hasta lo más profundo y hondo del corazón humano; descubre nuestros sentimientos, nuestras debilidades, nos hace confiarnos a nuestro Dios. Pues esa palabra no es ni ideología, ni filosofía, ni algo vacío, es sabiduría. Esta lectura esta muy en línea con la que hemos leído del libro de la Sabiduría. La Palabra de Dios es para el cristiano la fuente de la sabiduría.

El Evangelio nos presenta dos escenas diferentes sobre la radicalidad del seguimiento. La primera escena presenta a un hombre joven, honrado y piadoso, que pregunta a Jesús sobre la Vida dispuesto a cuestionarse su vida “¿Qué haré para heredar la vida eterna?” ante esta pregunta el joven pretende captar la benevolencia de Jesús llamándolo “Maestro bueno”. Con la pregunta lo que pretende el joven es ganarse y formar parte de la vida futura o del mundo futuro, lo que muchos de nosotros entendemos por salvarse.

Jesús antes de dar la respuesta a la pregunta da un toque de atención “¿Por qué me llamas bueno? No hay nadie bueno más que Dios”. La respuesta a la pregunta la hace haciendo referencia a cinco mandamientos, a estos añade no estafarás que no está en el Decálogo. Jesús no habla de los tres primeros mandamientos, amaras a Dios, no pronunciar su nombre en vano, santificar las fiestas, para salvarse hay que portarse bien con el prójimo. Cuando el protagonista le dice que eso lo cumple desde joven, Jesús lo mira y con cariño le propone algo nuevo, que deje de pensar en la otra vida y que piense en esta, dándole un sentido nuevo. Le pide que cambie de orientación, renunciando a sus bienes, pues hasta entonces aun cumpliendo los mandamientos el joven era el centro de su vida, ahora le propone primero los pobres y luego de forma definitiva Jesús mismo al que debe seguir para siempre. La reacción del joven ante el vender, dar, seguir de Jesús, tiene un efecto contrario, al seguimiento, pues se aleja de Jesús “porque era muy rico” una actitud que pierde la vida eterna, pues cumple los mandamientos, pero pierde seguir a Jesús y dar plenitud a su vida aquí y ahora en esta vida, en la tierra.

La segunda escena Jesús completa la enseñanza sobre el peligro de las riquezas y el problema de los ricos, y el modelo radical de seguimiento de los discípulos. Las palabras de Jesús, para los discípulos, es algo desconcertante para su mentalidad judía, pues para ellos las riquezas son una bendición de Dios “Entonces ¿Quién puede salvarse?”. La intervención de Pedro contrasta la actitud de los discípulos con la del joven rico “nosotros hemos dejado todo y te hemos seguido” La respuesta de Jesús enumera siete renuncias como símbolo de la renuncia total que tendrá su recompensa. Mientras a Salomón en la primera lectura decía que, con la sabiduría “me vinieron todos los bienes juntos”, a los discípulos, en el Evangelio, la abundancia de bienes les viene por el seguimiento de Jesús. 

Que el Señor, la Sabiduría en persona, nos guíe y sea nuestra fuerza en el seguimiento, en las tareas catequéticas y evangelizadoras.

Feliz domingo día del Señor  y feliz semana.

Vigilia del Domund

El próximo sábado 19 de octubre, a las 20h, estamos todos invitados a la vigilia misionera del DOMUND que celebraremos en la parroquia San Antonio Abad de Churriana, conjuntamente los arciprestazgos de Coín y Alora.

Todos los que podamos y queramos estamos invitados al banquete….porque la cosa va de «banquete»