XIII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO 26/06/2022

Los tres últimos domingos: Pentecostés, la Santísima Trinidad y el Corpus Christi, son como un solape entre el tiempo pascual y el tiempo ordinario.

Retomamos pues, el tiempo ordinario que dejamos el Miércoles de Ceniza. Recuperamos las lecturas del evangelio según S. Lucas del ciclo C en el que estamos inmersos.

Estamos también en el último día de nuestras fiestas patronales de verano en honor de S. Juan Bautista, a quien podemos tomar como modelo de los que nos propone el Evangelio de hoy, la radicalidad por la Verdad que le llevó, nunca mejor dicho, a perder la cabeza.
La llamada es una iniciativa de Dios, aunque sea por medio de un intermediario como ocurre en la primera lectura que hemos tomado del libro del primer libro de los Reyes, donde Dios llama a Eliseo a través de Elías “En aquellos días, el Señor dijo a Elías en el monte Horeb: Unge profeta sucesor tuyo a Eliseo…”. S. Pablo en la carta a los Gálatas nos dice que hemos sido llamados por el Espíritu que nos mueve y conduce “Habéis sido llamados a la libertad”. Jesús, en el evangelio se muestra como el Mediador por excelencia, el que nos llama y nos hace a vivir con radicalidad total el reino de Dios como valor absoluto; su voz sigue resonando en la liturgia de la Palabra: “Sígueme”.

Escuchamos como nos llama a compartir su camino, que es el de la verdadera libertad que nos lleva a dejar a un lado todo lo que pueda impedirnos vivir entregados al reino de Dios “Tomó la decisión de ir a Jerusalén. Te seguiré adondequiera que vayas”. Por eso cantamos en la antífona del salmo. “Tú eres, Señor, el lote de mi heredad”.

Los personajes de la primera lectura, sacada del primer libro de los Reyes, Elías y Eliseo forman parte de los grandes personajes de la historia de Israel. Ambos tienen experiencias decisivas en un monte, ambos son clave en el desarrollo del itinerario religiosos de Israel. Elías elige a Eliseo para que sea su discípulo. Eliseo pasa a formar parte del mundo de Elías. Eliseo pide a Elías cumplir con sus deberes de familia, y su deseo no es negado “Déjame ir a despedir a mi padre y a mi madre y te seguiré” El texto no dice explícitamente, pero si implícitamente que la misión de Eliseo conlleva el abandono de la familia y de su anterior oficio.

San Pablo en la lectura de hoy, de la carta a los Gálatas, nos habla de la libertad, usa los términos esclavo y libre de forma metafórica, y nos invita a asumir un tipo de esclavitud: la entrega mutua por amor “sed esclavos unos de otros por amor”. El amor, dice el apóstol, resume toda la ley y exige la esclavitud mutua “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. Es decir, unas relaciones en las que ambas partes renuncian al ejercicio de la posesión, del dominio, de la violencia.

En el evangelio, Lucas muestra dos lecciones de lo que es el discipulado. Para que podamos perfilar nuestro seguimiento de Jesús.

En la primera, señala el modo incorrecto de ser mensajeros de Cristo: desear el mal a quienes no acogen el mensaje proclamado “Al ver esto, Santiago y Juan, discípulos suyos, le preguntaron: Señor, ¿quieres que mandemos bajar fuego del cielo que acabe con ellos? Él se volvió y les regañó” La segunda lección son tres modos de llamada, de vocación, que tienen en común el verbo seguir. En primer modo es el mismo discípulo quien toma la iniciativa “Te seguiré a donde quiera que vayas” En el segundo, es Jesús quien llama “Sígueme”, pero el discípulo pone reparos, “Señor, déjame ir primero a enterrar a mí padre” Jesús le insiste, déjalo todo y ve a anunciar el Reino de Dios. En el tercer modo, es también el mismo discípulo quien toma la iniciativa, pero primero pone condiciones “Te seguiré, Señor. Pero déjame primero despedirme de los de mi casa” En los tres modos de vocación o llamada encontramos en común el seguimiento y la exigencia para ese seguimiento, renunciar a aquello que imposibilita el proyecto de vida de Jesús. El seguimiento significa que la persona de Jesús es para el creyente la vida, todo lo demás es muerte; que Jesús es el Absoluto, y ante Él ni los deberes más sagrados de la ley cuentan “El que echa mano al arado y sigue mirando atrás, no vale para el Reino de Dios” Pueden estas palabras de Jesús resultarnos desconcertantes, pero es la radicalidad del seguimiento no debemos suavizarlos ni racionalizarlos, hay que asumirlos tal y como están dichos, de lo contrario nunca comprenderemos que es y que significa el seguimiento.

Señor, que aprendamos a seguirte sin condiciones ni impedimentos, para anunciar libremente la radicalidad del Evangelio.

Feliz domingo y feliz semana.

SOLEMNIDAD DE S. JUAN BAUTISTA

Celebrábamos en la liturgia de ayer 24 de junio, la solemnidad de S. Juan Bautista, que coincide con la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, mañana sábado, le tocará el turno al Inmaculado Corazón de María.

Celebramos al Bautista de una forma especial al ser el patrón de verano y de las fiestas de nuestro municipio. Y lo hacemos este año en el contexto de una pandemia que está dando sus últimos coletazos, pero que no termina de dejarnos.

También en un entorno de guerra en Europa, algo que parecía impensable en nuestros días, un terremoto e inundaciones en Afganistán con miles de fallecidos y otro tanto de damnificados, amén de los problemas agravados por estas situaciones en aquellos países donde las crisis, sea de la índole que sea, son eterna. Pues es en estos contextos donde intentamos recuperar las relaciones sociales mermadas por la pandemia y que ahora retomamos, como no puede ser de otra manera en tono festivo, con las fiestas patronales todo no pueden ser penas, aunque por supuesto tenemos presentes a nuestros hermanos que lo están pasando mal.
Celebramos el nacimiento de S. Juan Bautista, el 29 de agosto haremos memoria de su martirio, el único que la Iglesia celebra además del de Jesús. San Agustín dice que “la Iglesia celebra el nacimiento de Juan como algo sagrado, y él es el único cuyo nacimiento festeja; celebramos el nacimiento de Juan y el de Cristo”.

Juan es el último de los profetas del AT, es como decimos hoy la interface entre el AT y el NT, es el que da continuidad entre ambos testamentos. Es esa hoja en blanco, de nuestras Biblias, que hay entre el AT y el NT, pues, aunque esté en blanco, su contenido es de una gran riqueza e importancia, más de la que nosotros podemos creer. S. Juan tiene el honor de ser el primero de señalar al Mesías “Este es el cordero de Dios” S. Juan fue como la aurora que anuncia la llegada del día.

Estando aún en el seno materno, lleno de Espíritu Santo se alegró sobremanera por la próxima llegada de Nuestro Señor y Salvador. Su nacimiento profetizó la Natividad del Señor.
Es el Precursor, el Heraldo, el Mensajero enviado para preparar el camino al Señor, a preparar los corazones, nuestros corazones para ser nosotros heraldos del Señor y anunciar la Buena Noticia, es decir el Evangelio en el mundo de hoy.
La misión de Juan es ser sobre todo Precursor, el que anuncia a otro. Vino a dar testimonio de la luz, pero él no era la luz, él mismo dijo es necesario que yo decrezca para que él crezca. De ahí que se celebre este día coincidiendo con el solsticio de verano, el día, comenzará a disminuir, para luego invertir los papeles en el solsticio de invierno, próximo al 25 de diciembre en que coincide el nacimiento de Jesús.
Juan anuncia que el Reino de Dios está cerca. Este anuncio del Reino de Dios y su vida ejemplar causó una impresión tan grande en toda la comarca que llegó a rodearse de un grupo de discípulos, algunos de ellos fueron después discípulos de Jesús. Las gentes como ahora estaban sedientas de Dios. Juan se da a conocer antes las autoridades como voz que clama, seamos nosotros voz que clama en Alhaurín a Jesús, el Hijo de Dios.
Contemplando hoy, en el día de su nacimiento, la gran figura del Bautista que tan fielmente llevó a cabo su cometido, podemos pensar nosotros si también allanamos el camino al Señor entre nuestros amigos y parientes, si somos esa voz que clama en este Alhaurín. Los cristianos somos heraldos de Cristo en el mundo de hoy, o así debería ser. El Señor se sirve de nosotros como antorchas, para que esa luz ilumine. “Te hago luz de las naciones, para que mi salvación alcance hasta el confín de la tierra.”
Felices fiestas de S. Juan Bautista, patrón nuestro. Pidamos al Señor, por la intercesión de S. Juan Bautista, por la paz en el mundo y por las victimas de las guerras y de las catástrofes naturales.

Nos acercan a S.Juan y más temas.

El próximo martes 28 en Canal Torrevision, a partir de las 17.00, el párroco Reinaldo y el diácono José Antonio asistirán al programa «Entrevarales» donde nos hablarán de S.Juan, de la procesión del Corpus y de otras muchas cosas más.

La foto está tomada del Facebook de «Entrevaralestorrevision»

Más información en el siguiente enlace 👇

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Procesión Corpus

En la mañana de ayer domingo, después de la misa de 9:00, el Santísimo Sacramento salió en procesión por las calles de nuestro pueblo. Desde la parroquia, por calle Cantarranas, calle Málaga, Plaza de San Sebastián, calle Ermita y regreso a su Parroquia. Fue acompañado por los feligreses

Como es costumbre, un grupo de niños y niñas que este año han recibido su primera comunión, acompañaron también al Santísimo.

Durante la procesión, se recorrió 7 altares, en los que se pidió por la paz, los niños, los enfermos, los pobres, la creación, los gobernantes y nuestra parroquia.

Os dejamos alguna fotos.

CORPUS CHRISTI 19/06/2022

La Solemnidad del Corpus Christi es una prolongación del misterio que nace el Jueves Santo celebramos este año esta solemnidad en un contexto de elecciones, fase final diocesana del sínodo y preparación de nuestras fiestas patronales en honor de S. Juan Bautista. Este día la Iglesia manifiesta nuestra fe en la presencia real y verdadera de Jesús sacramentado.

Es la veneración pública y solemne de la Eucaristía, memorial de la entrega pascual de Jesús, su victoria final y su Resurrección. Es uno de los días más gozosos y festivos del calendario litúrgico, es uno de esos días que reluce más que el sol. La iglesia celebra una de sus prodigiosas obras de amor: el Cuerpo y la Sangre de Cristo. La Eucaristía es el sacramento del inmenso amor del Señor, su Cuerpo y su Sangre son recuerdo permanente de lo que fue su vida, muerte y resurrección.

Las lecturas de hoy centran la atención en el compromiso del cristiano con Dios, sellado con el sacrificio del Cuerpo y la Sangre de Cristo. La primera lectura cobra singular importancia la ofrenda: pan y vino, acompañada de una bendición “Bendito seas Abrahán por el Dios Altísimo”. En el salmo entonamos la antífona donde se identifica a Jesús con el misterioso Melquisedec, rey de Salem, es decir de Jerusalén, pero ahora lo hace como sacerdote eterno “Tú eres sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec” La segunda lectura se centra en la tradición que hemos recibido, nos recuerda a la celebración del Jueves Santo “… tomó pan y, pronunciando la Acción de Gracias, lo partió y dijo: …” El evangelio tiene sus referencias eucarísticas: levantar los ojos al cielo, bendeir los panes y repartirlos, es un pan que se parte y se reparte,

Entonces, tomado él los cinco panes y los dos peses y alzando la mirada el cielo, pronunció la bendición sobre ellos, lo partió y los iba dando a los discípulos para que los sirviera a la gente

En la lectura del Génesis, nos encontramos ante un personaje misterioso, su mismo nombre significa rey de justicia; se le presenta como rey de Salén, como sacerdote del Altísimo. Salén significa paz y forma parte del nombre de Jerusalén. Igualmente se afirma de él que es sacerdote del Dios Altísimo. Los elementos que ofrece al Dios Altísimo: pan y vino, tienen un fuerte sentido simbólico que nos ayuda para la comprensión de la Eucaristía, evoca, por una parte, el culto y, por otra, los alimentos básicos. Las palabras de bendición a Dios y a Abrahán, la bendición dirigida a Dios es el reconocimiento de su grandeza y bondad “Bendito sea el Dios Altísimo”, y la dirigida a Abrahán “Bendito seas Abrahán por el Dios Altísimo” es la consolidación de la que recibió de Dios en el momento de su vocación. Abrahán le dio el diezmo de todo, la entrega de los diezmos y primicias son un signo de agradecimiento y de reconocimiento del señorío de Dios sobre todas las cosas “creador de cielo y tierra

En la segunda lectura, de la Primera Carta a los Corintios, hemos oído: “Yo he recibido una tradición, que procede del Señor y que a mi vez os he transmitido: Que el Señor Jesús, en la noche en que iban a entregarlo, tomó un pan…” Las palabras utilizadas por Pablo reflejan la convicción de que la celebración eucarística arranca del mismo Jesús y que ha sido transmitida fielmente. Jesús mismo, en la Última Cena, realizó signos y pronunció palabras que los primeros cristianos, presididos por los apóstoles reiteraban constantemente. Con ello seguían el mandato de Jesús. No es un rito que la Iglesia descubra más tarde, aunque, ciertamente, para la formulación exacta intervino la experiencia iluminada y asistida por el Espíritu. Los creyentes de todos los tiempos podemos celebrar la Eucaristía seguros de estar reproduciendo un gesto del propio Jesús. Las palabras tratan de explicar el contenido misterioso del Pan y del Vino. Ciertamente siempre estamos ante un misterio desbordante

En el evangelio Jesús les dijo: “Dadles vosotros de comer…” El lugar no permite fácilmente proveerse de alimentos porque están en descampado. El tiempo ya no es oportuno para realizar gestiones que permitan la adquisición de los alimentos necesarios: porque atardece.

Las gentes le han seguido porque han visto sus signos y han escuchado su palabra. Las gentes han de ir a buscar su alimento y alojo porque la tarde está ya de caída. Eso es lo razonable y lo conveniente, en la opinión de los apóstoles “Despide a la gente …” y de su modo de entender la vida y por eso piden a Jesús que los despida. Dirijamos nuestra mirada en tres direcciones: la primera, a la multitud que necesita urgentemente una solución; la segunda, a los apóstoles que ofrecen una sensata solución, desde su punto de vista; tercera, a Jesús que, como siempre, escucha, pero actúa a su estilo y según su talante y la realidad de su misión. Jesús invita a los apóstoles a que adopten una actitud singular que no alcanzan a comprender “No tenemos más que cinco panes y dos peces …”, realizará un significativo milagro. Es un anticipo de la oferta del Pan de la Eucaristía. La significación simbólica queda expresada de una manera adecuada en los gestos de Jesús, alza la mirada, bendice, , sobre el pan, lo partió y lo repartió, gestos que anticipan y evocan los gestos de la Última Cena.

Señor, que por medio de la Eucaristía seamos miembros activos de tu pueblo, vivamos todos en comunión de Amor que has realizado en cada uno de nosotros, y que esta sea fuerza para la misión de anunciarte.

Feliz domingo del Corpus Christi y feliz semana.