2 TRIDUO DE COFRADÍAS Y HERMANDADES

En nuestro segundo día de triduo, la primera lectura nos presenta una situación de crisis que lleva al pueblo de Israel a fabricarse un ídolo, al que pretende reconocerle la liberación de la esclavitud en manos de los egipcios. El pueblo dejándose llevar por las prisas y por su impaciencia se construye un becerro de oro para adorarlo. En el fondo, el pueblo quiere un Dios a su medida, un Dios que se pueda manipular y crear a su antojo, un dios que sea tangible, reconocerlo en lo material de la vida.
Una situación de crisis también se da en la Pasión y Muerte de Nuestro Señor, el mismo pueblo que ayer veíamos que cantaba con júbilo y entonaban el himno junto con los coros de los ángeles al paso de nuestro Señor, es ahora el mismo que grita ¡Crucifícalo! ¡Crucifícalo! No es un dios a la medida del pueblo, buscaban un dios manipulable, a su antojo, buscaban un caudillo para libéralos del yugo de los romanos.
¡Y no queréis venir a mí para tener vida! Esta admiración de Jesús en el Evangelio de Juan, nos sitúa en la incredulidad del pueblo judío, que goza de testimonios muy claros por una parte de los profetas, por otra, el testimonio más reciente de Juan Bautista, pero este pueblo buscaba un líder político-militar. Testimonio que no fue suficiente ni si quiera para sus propios discípulos, sus más allegados en el momento de la crisis le abandonan y niegan de Él. Todos le abandonan y salien corriendo ante la dificultad, una crisis que lleva a los discípulos ante el dilema de tomar una decisión importante frente a la Cruz que era una obscenidad y un escándalo para la época de Jesús.
Nuestro Padre Jesús Nazareno de los Pasos carga su cruz camino del Calvario. Dijo Jesús: “El que no carga su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo” Palabras difíciles de entender para muchos de nuestros coetáneos. Cruz es la que carga el personal médico ante el dilema, ante la impotencia y ante la falta de medios materiales para decidir a que quiénes atiende primero sabiendo que el descartado va a morir. Carga con la cruz es el dilema de la decisión de trabajar en los centros hospitalarios arriesgo de contagio e incluso de perder su vida. Cargan con su cruz aquellos que mueren solos ante la imposibilidad de ser acompañador por sus familiares, cargan su cruz los familiares que no pueden. La cruz también es cargada por aquellos que toman la decisión de confinarse junto con los ancianos a los que cuidan para no contagiarlos. Estamos ante una crisis en la que observábamos a muchos nazarenos y cirineos llevando la cruz, quien diría que no íbamos a ver nazarenos y cruces esta Semana Santa, cuando los vemos por doquier.
Que Nuestro Padre Jesús que nos ayude a soportar esta crisis y a limpiarnos mutuamente nuestras lágrimas, que acoja a las víctimas de esta pandemia, que consuele y conforte a sus familiares, que ayude y asista a todos los que de algún modo o de otro están combatiendo esta pandemia. Nos ponemos bajo el amparo de Nuestra Madre la Virgen de los Dolores para que interceda por nosotros, oiga nuestras súplicas y aparte de nosotros todo peligro y todo mal.

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