VI Domingo de Pascua 09/05/2021

Hoy VI Domingo de Pascua concluimos la Campaña del enfermo iniciada el pasado 11 de febrero. El Tema ha sido: “Uno solo es vuestro maestro y todos vosotros sois hermanos” (Mt 23, 8), y en sintonía se eligió el lema: “Cuidémonos mutuamente

En las misas de este domingo celebraremos la Pascua del enfermo, oraremos con y por los enfermos y se administrará el sacramento de la unción de los enfermos; Jesús, nuestro Maestro, nos llama a ser cuidadores y acompañantes de aquellos que Él nos pone en el camino.

Hoy la Palabra de Dios nos ofrece dos aspectos, el primero el amor de Dios y de Jesús: “En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó primero” y “os he llamado amigos” El segundo aspecto es una pequeña partícula gramatical, un “como” del amor del Padre al Hijo y que Jesús nos entrega: “como el Padre me amo, yo os he amado”  y “que os améis unos a otros como yo os he amado”

En la primera lectura, observamos como la misión se extiende a los paganos, “… Dios no hace acepción de personas” es decir, se extiende a toda la humanidad, a todas las naciones, así lo manifestamos en la antífona y se repite con distintas palabras en todo el salmo: “El Señor, revela a las naciones su salvación” La segunda lectura, justifica el mandato de amarnos mutuamente diciendo “Dios es amor” y como nos lo ha demostrado. El evangelio insiste dos veces en que nos amemos unos a otros, “… como yo os he amado”

El primer domingo de Pascua leíamos parte de un discurso de Pedro ante el centurión Cornelio, hoy se cuenta la visita a de Pedro a casa Cornelio, de un pagano. Tenemos que tener en cuenta, primero que, para un judío, lo mismo que para un hindú o un musulmán, hay alimentos puros e impuros, que no deben comer según sus prescripciones; y segundo, los discípulos de Jesús se ven a sí mismo como un grupo dentro del judaismo, y no se les pasa por la cabeza el hacer apostolado entre los paganos y mucho menos entrar en sus casas, los paganos eran considerados impuros.

En este contexto, se cuenta que Pedro tuvo una visión en donde ve bajar del cielo un mantel con toda clase de alimentos impuros y escucha una voz que le ordena mata y come, a lo que Pedro se niega diciendo que nunca ha probado alimento profano e impuro. La voz le responde “Lo que dios declara puro tú no lo tengas por impuro” Luego de esta visión, tres personas enviadas por Cornelio, llaman a la puerta de Pedro para pedirle que vaya a visitarlo, es entonces cuando Pedro comprende el sentido de la visión: no puede considerar impuro a un pagano interesado en conocer el evangelio. Pedro se pone en camino y llega a casa de Cornelio donde tiene lugar la escena que leemos en esta primera lectura de hoy.

De ella sacamos que Dios no hace distinciones, para el lo importante no es la raza, sino la práctica de la justicia. La venida del Espíritu Santo sobre estos paganos produce los mismos frutos que en los apóstoles el día de Pentecostés, hablan lenguas extrañas y proclaman la grandeza de Dios.El Espíritu Santo viene sobre ellos antes de recibir el bautismo, no se puede decir de forma más clara que el Espíritu sopla donde quiere y cuando quiere.

En la segunda lectura, Juan no gasta muchas palabras para decir “Dios es amor” y “Quién no ama no ha conocido a Dios”, ese amor lo manifiesta enviando a su hijo, y lo hace cuando aún éramos pecadores. No espera a que nos convirtamos y seamos buenos pera enviarnos a su Hijo. Si la primera lectura nos dice que Dios no hace distinción entre judios y paganos, en esta no hace distinción entre santos y pecadores.

En la segunda lectura el protagonista ha sido Dios, en el evangelio es Jesús, que demuestra su amor hasta el punto de dar la vida por nosotros, llamarnos amigos suyos, elegirnos y enviarnos.

Lo que Jesús pide a cambio de esta amistad es muy curioso, ya leímos en la segunda lectura “Amémonos unos a otros, ya que el amor es de Dios”, nos dice Jesús en el evangelio amarnos unos a otros, Este es mi mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado” No nos pide amadme como yo os he amado, no piensa en él, piensa en nosotros.

Es fácil engañarse diciendo que amamos a Jesús, porque no puede demostrarse ni negarse. Lo difícil es amar al prójimo. Prueba de ese amor es la entrega en cuerpo y alma, de aquellos que se entregan y se donan al cuidado de los enfermos.

Que María, salud de los enfermos y auxilio de los cristianos, interceda, nos asista y ruegue por nosotros.

Feliz domingo y feliz semana.

 

 

 

 

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