SOLEMNIDAD DE LA EPIFANÍA DEL SEÑOR 06/01/2022

Seguimos celebrando el tiempo de Navidad, y la liturgia nos trae hoy la solemnidad de la Epifanía del Señor, en la que recordamos la visita de unos magos o sabios de oriente a Nuestro Señor. Esta fiesta es conocida popularmente como el día de los Reyes Magos de Oriente.

Epifanía significa manifestación, precisamente todo el tiempo de Navidad es manifestación.

Esta solemnidad también nos recuerda a las tres manifestaciones de Nuestro Señor: en Belén, donde el Jesús niño es adorado por los magos; en el Jordán, cuando fue bautizado por Juan, y fue ungido por el Espíritu Santo y llamado Hijo por Dios Padre; y en Caná de Galilea, lugar donde manifestó su gloria transformando el agua en vino en unas bodas.

La ambientación de las lecturas puede ser esta: en la adoración de los Magos se cumple la profecía de Isaías: “La gloria del Señor amanece sobre ti. Caminarán los pueblos a tu luz; los reyes al resplandor de tu aurora”. La Buena Noticia se extiende a todos los pueblos, a toda la humanidad como cantamos en el salmo “Se postrarán ante ti, Señor, todos los pueblos de la tierra” En la carta a los Efesios, s. Pablo nos dice que: “que también los gentiles son coherederos, miembros del mismo cuerpo, …” La estrella que vieron los magos simboliza la luz de la fe “Porque hemos visto salir su estrella, y venimos a adorarlo” Es la estrella que guio a los Magos de Oriente hasta Cristo, la salvación no es solo para los judíos sino también para todo el mundo.

La Navidad y la Epifanía son dos momentos de único acontecimiento, en Navidad celebramos la presencia visible de Dios encarnado en medio de nosotros y en la Epifanía celebramos como se ha manifestado Dios que se ha encarnado. En Navidad celebramos el hecho que ocurrió en la humildad de la noche y que tuvo a unos pocos pastores por testigos, estos representan al pueblo judío. En Epifanía celebramos se ha manifestado para todos nosotros, para toda la humanidad representada en los magos, la manifestación adquiere carácter universal.

Los sabios de oriente que estaban en camino, en búsqueda, fueron guiados por la estrella, “Y la estrella que habían visto en oriente los guio hasta que llegó y se paró encima de donde estaba el niño”; una estrella que brilla para todos como nos dice el profeta Isaías “Caminaran los pueblos a tu luz, …”, pero ignorada e indiferente para muchos, todos la pueden ver, pero no todos la siguen, unos incluso la persiguen para eliminarla.

Es lo que encontrará Jesús a lo largo de su vida: hostilidad y rechazo por los poderes políticos e indiferencia por los dirigentes religiosos. Solo quienes buscan el reino de Dios y su justicia verán su estrella y su luz.
El Evangelio hoy presenta dos modelos de búsquedas. Una, la de Herodes que busca al niño para destruirlo, para matarlo, de hecho, acabo matando a aquellos niños inocentes que sin voz dieron testimonio con sus pequeñas y cortas vidas, su búsqueda es de rechazo y de destrucción: “Id e informaos bien sobre ese niño; y, cuando lo encontréis, avisadme para ir yo también a adorarlo” La actitud de Herodes representa a las acciones y actitudes totalmente contrarias a la humildad, al amor, a la verdad y a la sencillez del Niño de Belén.

La otra búsqueda es la que emprendieron los magos, ellos representan a todos los hombres de buena voluntad, que dejan guiar e iluminar por la estrella, que buscan lo bueno y verdadero, lo verdaderamente humano. “

“Al ver la estrella, se llenaron de una inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al niño con su madre María y lo adoraron postrados en tierra”
San Juan Crisóstomo, nos dice: “Los magos no se pusieron en camino de búsqueda por que vieron una estrella, sino que vieron la estrella porque estaban en camino de búsqueda”

Mientras en el primer modelo de búsqueda el Mesías es rechazado por los suyos, los judíos, en el otro modelo de búsqueda es reconocido por todos los pueblos “y partícipes de la misma promesa en Jesucristo, por el Evangelio”.
Los magos adoraron al Niño, llevaron y ofrecieron unos regalos de gran significado: oro, incienso y mirra. Oro como mesías real, incienso como mesías sacerdotal y mirra como mesías profético, es reconocido por los magos como sacerdote, profeta y rey.
Que la luz del Niño nacido en Belén y que está acostado en un pesebre inunde nuestros corazones y nos acompañe siempre.
Felices Reyes.

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