XIX DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO07/08/2022

Continuamos en este decimonoveno domingo del tiempo ordinario acompañando a Jesús camino de Jerusalén, en que nos enseñará y pondrá en aviso para que estemos en alerta, en viligiancia.

La síntesis de las lecturas puede quedar de esta manera: En la primera lectura, del libro de la Sabiduría, se refiere a la primera noche de Pascua que vivieron los israelitas en Egipto “La noche de la liberación les fue preanunciada a nuestros antepasados, cuando fueron liberados de la esclavitud y llamados a ser pueblo de Dios”, hace memoria de cómo nos ha ayudado el Señor en el pasado.

El haber sido elegidos de Dios y contar con su amor misericordioso, hacen que en el salmo entonemos y cantemos la alabanza, la confianza y la acción de gracias “Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredad”.

La segunda lectura, de la carta a los Hebreos, pone el ejemplo de Abrahán y Sara, grandes creyentes, que pusieron toda su fe en Dios “La fe es fundamento de lo que se espera, y garantía de lo que no se ve”, son ejemplos para nosotros que por la fe hemos sido llamados a formar parte del nuevo pueblo de Dios que es la Iglesia. En el Evangelio Jesús nos invita a vivir según las exigencias del Evangelio, pues Él vendrá nuevamente, y no sabemos ni el día ni la hora nos anima a estar preparados “Lo mismo vosotros, estad preparados”.

La primera lectura, del libro de la Sabiduría, hace memoria de los antepasados “después de haber cantado las alabanzas de los antepasados”. Nos propone como modelo de personas vigilantes a los judíos en la cena pascual. En la noche de su salida de Egipto comieron de pie y con la cintura ceñida, es decir, preparados para emprender la marcha, y confiados, con fe, “sabiendo con certeza en qué promesas creían” de que Dios iba a actuar en favor de ellos, liberándolos de la esclavitud. Una confianza en Dios que se refleja en el salmo como cantamos en parte de una de sus estrofas “Nosotros aguardamos al Señor: él es nuestro auxilio y escudo”. Los judíos son fieles a la solidaridad entre ellos; la confianza en Dios y la solidaridad son condiciones para el Éxodo, para el camino, “los fieles compartirían los mismos bienes y peligro”.

La segunda lectura, de la carta a los Hebreos, anima a perseverar en la fe, presenta el ejemplo de Abrahán “Por la fe obedeció Abrahán a la llamada y salió hacia la tierra que iba a recibir en heredad”, patriarca de todos los creyentes, y a Sara su esposa que concibe un hijo a pesar de su avanzada edad.

Por la fe también Sara, siendo estéril, obtuvo vigor para concebir cuando ya le había pasado la edad, porque consideró fiel al que se lo prometía”. La fe no es evidencia, sino que el que cree se fía de Dios, cree en Él, le cree a Él. Abrahán creyó a Dios, salió de su tierra “Salió sin saber adónde iba”, a una edad muy avanzada, vivió como extranjero, habitando en tiendas, “Por fe vivió como extranjero en la tierra prometida, habitando en tiendas” estuvo dispuesto sacrificar a su propio hijo Isaac. Como otros personajes del Antiguo Testamento da ejemplo de una fe hecha de esperanza y vigilancia. La fe es camino y búsqueda. El ejemplo de Abrahán y Sara es estimulante para nosotros.

En el evangelio, Jesús sigue enseñando, en esta ocasión nos enseña con varios ejemplos de cómo debe ser de despierta y vigilante nuestra fe. Comienza hablando acerca de las riquezas “Porque donde está vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón” y luego sigue con las instrucciones acerca de la vigilancia por medio de tres parábolas con diferentes protagonistas que deben vigilar: los criados, el dueño de la casa y el administrador.

En la primera, que nos recuerda a la parábola de las diez vírgenes: cinco sensatas y cinco necias, en esta ocasión compara la venida del Señor a un amo que se ha ido a una boda y deja sus siervos esperando su llegada. Como no saben a que hora regresará, han de permanecer con la túnica ceñida, que significa estar dispuestos a cumplir una misión, en la primera lectura estaban dispuestos para el camino, para el Éxodo, Jesús en la última cena se ciñe como signo de su vida e instituye la Eucaristía como servicio a la humanidad. Bienaventurados los siervos que el amo encuentra de esta manera pues “se ceñirá, los hará sentar a la mesa y, acercándose, les irá sirviendo” Ahora es el amo quien sirve, pues así es con Jesús “que no vino a servir, sino a ser servido

En la segunda, la del dueño de la casa, recuerda a la parábola del ladrón. Estás parábolas vienen a destacar el carácter repentino e imprevisto de la parusía de Jesús, semejante a la de un robo llevado a cabo con violencia derribando parte del muro de la casa, “Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora viene el ladrón, velaría y no le dejaría abrir un boquete en casa” si el dueño supiera lo que iba a ocurrir esa noche, vigilaría para impedirlo, pero no lo sabe, por eso hay que estar siempre preparado. “Lo mismo vosotros, estad preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre

La tercera, la del administrador, a consecuencia de la pregunta de Pedro: “Señor, ¿dices esta parábola por nosotros o por todos?” ante la cual en la que Jesús expone dos modos de comportamiento “¿Quién es el administrador fiel y prudente a quien el señor pondrá al frente de su servidumbre para que reparta la ración de alimento a sus horas?”, la del siervo o administrador al que el dueño, que se ausenta, le encarga la adecuada alimentación del resto de los sirvientes, cumpliendo su misión fielmente y que al regresar su señor lo premia, es bienaventurado, pues el amo de la casa aumentará la confianza y fe en él “Bienaventurado aquel criado a quien su señor, al llegar, lo encuentre portándose así”. Así mismo a nosotros se nos encarga el cuidado de la casa y del resto de los sirvientes, nos anima a ser fiel en ausencia del Señor hasta que vuelva. El otro caso es el siervo o administrador infiel, que se hace falsa ilusión de que el amo no vendrá “Mi señor tarda en llegar” y se dedica a la juerga, a maltratar a sus compañeros a sus compañeros a quienes tenía que servir. Pero el día menos pensado llegará el amo, lo pillará y lo castigará “le hará compartir la suerte de los que no son fieles”.

Mantengámonos siempre vigilantes y perseverantes en la fe hasta que el Señor vuelva.

Feliz domingo y feliz semana.

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