Segundo Domingo de Adviento

04/12/2022

Este Segundo Domingo de Adviento está dominado por dos de las figuras propias de este tiempo, la figura del profeta Isaías y la de Juan el Bautista, el primero habla de esperanza y el segundo, el precursor del Señor, nos invita a la conversión. El mensaje de nuestra segunda banderola es “Dejemos que brote la vida”, muy apropiada con la lectura del profeta Isaías, donde un brote verde saldrá del tronco de Jesé, el cual, aun siendo anciano, del tronco viejo casi desechado por estéril, de su raíz va a surgir una nueva rama con vida. Encendemos nuestra segunda vela de la corona de Adviento, mientras el ambón sigue luciendo la invitación a despertar a la vida ¡¡¡Despertad a la vida!!!

El profeta Isaías anuncia que nacerá un descendiente de David sobre el que estará la plenitud del Espíritu de Dios “sobre él se posará el Espíritu de Dios” El salmista nos invita a mirar a Dios implorando que otorgue su juicio al rey para que traiga la justicia y la paz “Dios mío, confía tu juicio al rey” S. Pablo en la carta a los Romanos hace un elogio de las Escrituras que nos mantienen en la esperanza y en el consuelo, exhortándonos a tener los mismos sentimientos que Cristo “Que el Dios de la paciencia y del consuelo os conceda tener entre vosotros los mismos sentimientos, según Cristo Jesús” En el Evangelio, Juan Bautista nos hace una llamada a la conversión “Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos”

El profeta Isaías anuncia que, del tronco viejo, ya casi seco, de Jesé, el padre de David, símbolo de la dinastía principal de Israel, brotará un renuevo, un vástago verde, como prueba de que sigue viva la historia del pueblo elegido, del pueblo de Dios, a pesar de las calamidades que este pueblo está sufriendo en el destierro “En aquel día, brotará un renuevo del tronco de Jesé, y de su raíz florecerá un vástago”. Los israelitas identificaran este vástago con el Mesías que estará lleno de los dones del Espíritu “Sobre él se posará el espíritu del Señor”. Será un juez justo y traerá la paz a todo el pueblo. Isaías describe la paz con la imagen de un lobo pastando junto a un cordero, y una vaca con un oso, y unos niños jugando tranquilamente con serpientes. La ciencia del Señor inundará a su pueblo, que se convertirá y será también señal de salvación para todos los pueblos “está lleno el país del conocimiento del Señor”. Pues este renuevo ha de brotar en nuestros corazones, para que como en cada Adviento y Navidad crezcamos en paz, en armonía, en convivencia humana. Para para que se cumpla mejor este año que estamos dejando atrás lo que cantamos en el salmo “Que en sus días florezca la justicia y la paz abunde eternamente” 

S. Pablo en su carta a los Romanos, nos exhorta a mantener la esperanza con paciencia, acogiendo el consuelo que proviene de Dios Todo lo que se escribió en el pasado, se escribió para enseñanza nuestra, a fin de que a través de nuestra paciencia y del consuelo que dan las Escrituras mantengamos la esperanza” Además, los exhorta enérgicamente a que estén de acuerdo entre ellos, a lo que nosotros hoy, cristianos de este tiempo, también estamos exhortados. A que se acojan mutuamente como Cristo nos ha acogido a todos: judíos y paganos “Por eso, acogeos mutuamente, como Cristo os acogió para gloria de Dios”. Nos dice también que los signos de nuestra conversión, está, ante todo, en la alabanza a Dios “Por esto te alabaré entre los gentiles y cantaré para tu nombre” 

Mateo, en el Evangelio, habla de Juan el Bautista el cual proclama valientemente el mensaje que Dios le encomienda: “Convertíos porque está cerca el Reino de los Cielos” Exhorta a todos a preparar los caminos del Señor “Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos”, que viene a bautizar, no en agua, como él, sino en Espíritu y fuego “Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego” Muchos que oían su voz se dejaban bautizar por Juan. Pero increpa, como también lo hará Jesús en su ministerio, a los fariseos y otros dirigentes de la sociedad, reprochándoles que, fiados de su pertenencia a Abrahán según la raza, no dan los frutos que Dios pide de ellos. Y por eso van a caer en el juicio que se avecina sobre ellos “Él tiene el bieldo en la mano: aventará su parva, reunirá su trigo en el granero y quemará la paja en una hoguera que no se apaga”

El mensaje del Adviento, con la cercanía de la Navidad, la fiesta del Dios con nosotros, es fundamentalmente mensaje de alegría y esperanza. Pero no hay nada más exigente que el amor y la fiesta. Por eso se nos invita en todo este tiempo a una clara y seria preparación. La llamada de Juan el Bautista no era solo para sus contemporáneos que le escuchaban “Y acudía a él toda la gente de Jerusalén, de Judea y de la comarca del Jordán” Y es que este mensaje es actual, Juan hace suyas las palabras que había proclamado el profeta Isaías, nos urge a que preparemos y allanemos el camino al Señor.

La conversión no es algo superficial, unas prácticas más o menos clásicas de oración y ayuno. Es un cambio de mentalidad, pues a todos nosotros, sin ser grandes pecadores, y desde nuestra propia existencia concreta, que puede ser sencillamente de pereza, tibieza o dejadez, se nos pide que en esta preparación a la Navidad que es el Adviento, a convertirnos, a reorientar nuestra vida, para preparar y celebrar bien la venida del Señor.

Dejemos que rebrote la vida en nuestros corazones, acojámonos mutuamente, preparemos y allanemos los caminos del Señor en nuestro entorno, y que los afanes de este mundo no nos impidan recibir al Señor que renace en Belén.

Feliz domingo, día del Señor, tiempo de adviento y feliz semana.

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