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Solemnidad de Todos los Santos

01/11/2022

Hoy solemnidad de Todos los Santos celebramos el misterio de esa multitud innumerable de personas que ya gozan de Dios y siguen en comunión con nosotros. Es la fiesta del triunfo de los Santos, no solo de los reconocidos por la Iglesia, los canonizados, sino también de todos aquellos que han sido fieles al Evangelio, de los que han vivido en el amor, de esos Santos de la puerta de al lado que ya nos dejaron, y a los que el Señor ha llevado a la gloria del cielo. Se trata de una fiesta que trasmite alegría y optimismo, que ha caldo muy hondo en nuestra sensibilidad junto con la que celebraremos mañana con el recuerdo de los difuntos. Es una fiesta en la reafirmamos nuestra fe “Creo en la comunión de los Santos” pues alegrémonos todos en el Señor y celebremos la esta festividad en honor de todos los Santos.

Una síntesis de las lecturas puede ser: el libro del Apocalipsis, nos viene a decir que la santidad no es cosa de unos pocos, sino que es cosa de todos “Vi una muchedumbre inmensa, que nadie podría contar, de todas las naciones, razas, pueblos y lenguas” de aquellos que buscan a Dios, así lo cantamos la antífona del salmo “Esta es la generación que busca tu rostro, Señor”. S. Juan en la segunda lectura nos habla acerca de que vivir la plenitud de vida cristiana no es otra cosa que llegar a la unión íntima con Dios “Veremos a Dios tal cual es”. El Evangelio muestra que el camino de santificación del cristiano, pasa por la cruz y la resurrección “Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo”.

Hoy tenemos un reconocimiento especial los santos anónimos, no canonizados pública y oficialmente, pero cargados y llenos de vida evangélica, de vivencia de las bienaventuranzas, de experiencia de Dios, de sentimientos, de obras de caridad, de misericordia, de compromisos con la justicia y la solidaridad, especialmente con los más pobres y necesitados. Es la gratitud a la santidad de los santos de la puerta de al lado, unos son familiares y amigos nuestros, otros son conocidos y otros desconocidos. Es el día de la santidad presente en tantas personas que han reflejado en su vida el rostro de Dios, y que hoy siguen evangelizando por medio del testigo y del testimonio que nos han dejado. Ellos ya alcanzaron la eterna bienaventuranza, son Iglesia celeste, Iglesia glorificada. No tuvieron vidas mediáticas, ni populares, nos ocuparon las primeras páginas de revistas y noticieros, sus obras no llaman la atención. Han sido personas normales y corrientes, cuyo milagro ha sido dejarnos su testimonio, transmitirnos la fe. Ellos arraigaron la santidad en la vida de cada día, en la cotidianeidad, y su recompensa ha sido grande en el cielo.

Catacumbas de Roma

Esta fiesta nos llama a verificar y comprobar nuestras ideas sobre la santidad. Nos obliga a recuperar la memoria de tanta santidad escondida detrás de esas vidas anónimas, que, según el Apocalipsis, son multitud. Es una fiesta en la que renovamos la profesión de fe en la comunión de los Santos. Junto a ellos, Iglesia glorificada que está junto al Señor, nosotros que somos Iglesia que camina y peregrina por esta tierra, y juntos con los ángeles nos unimos en un mismo canto de alabanza a Dios. Así lo hacemos cuando entonamos en comunión, con al coro de ángeles y de los Santos, a una misma voz “Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios del Universo. Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria. Hosanna en el cielo. Bendito el que viene en el nombre del Señor. Hosanna en el cielo”, es lo que hacemos en cada celebración de la Eucaristía, en cada celebración de gracias, en cada misa.

Que su ejemplo de santidad cunda en todos nosotros, y que sea testimonio para generaciones futuras. Feliz día de Todos los Santos.

XXXI Domingo Del Tiempo Ordinario

30/10/2022

Vamos adentrándonos en los últimos domingos de este ciclo litúrgico, hoy domingo XXXI del Tiempo Ordinario el tema fundamental de la liturgia es la misericordia de Dios, que es consecuencia del amor que Dios tiene a todos los seres.

Una síntesis de las lecturas puede quedar de esta manera:  El Libro de la Sabiduría nos invita a contemplar a Dios como “Señor, amigo de la vida” que la sostiene y la promueve. El salmo apoya esta comprensión de Dios “bondadoso en todas sus acciones”, estamos en buenas manos. San Pablo, en la segunda lectura, nos viene a decir que la historia y el futuro pertenecen a Dios “os rogamos, hermanos, que no perdáis fácilmente la cabeza ni os alarméis por alguna revelación, rumor o supuesta carta nuestra, como si el día del Señor estuviera encima” Lucas en el Evangelio nos trae el ejemplo de Zaqueo, nos invita a que no nos juzguemos con dureza  unos a otros ni a condenar en vida a nadie “Al ver esto, todos murmuraban diciendo: Ha entrado a hospedarse en casa de un pecador”

El Libro de la Sabiduría nos ofrece una reflexión sobre la grandeza de Dios “Señor, el mundo entero es ante ti como un grano en la balanza, como gota de rocío mañanero sobre la tierra” Y a la vez su misericordia “Pero te compadeces de todos, […] no aborreces nada de lo que hiciste” Resalta que Dios perdona a todos “Pero tú eres indulgente con todas las cosas, porque son tuyas, Señor, amigo de la vida” a los que necesita corrección, lo hace con tolerancia y amor. Dios fuente de amor, Dios fuente de conversión, Dios fuente de generosidad, son una imagen de Dios que siempre debemos conservar en nuestras mentes y en nuestros corazones. El salmo confirma esta imagen de Dios, que no solo aparece en este salmo sino en varios de ellos “El Señor es clemente y misericordioso, lento a la cólera y rico en piedad; el Señor es bueno con todos, es cariñoso con todas sus criaturas” confirmando que Dios es amor, compasión y misericordia y por eso pone a todos los hombres en el camino de la esperanza.

San Pablo en la Segunda Carta a los Tesalonicenses, ilumina la visión cristiana de los últimos tiempos, pues nos encontramos precisamente en los últimos domingos del año litúrgico y por tanto comienza la perspectiva escatológica, es decir de las cosas futuras, las cuales están muy presentes en estas últimas semanas del año cristiano. En esta ocasión nos recomienda mantenernos firmes en nuestra vocación y camino de fe “Oramos continuamente por vosotros, para que nuestro Dios os haga dignos de la vocación y con su poder lleve a término todo propósito de hacer el bien y la tarea de la fe”. Pablo nombra la última venida de Cristo y nuestro encuentro con Él. Pero al mismo tiempo nos dice que no es inminente “como si el día del Señor estuviera encima”, y que no nos alarmemos por supuestas revelaciones acerca del fin del mundo. Siempre ha habido gente que quieren impresionar a los hombres con visiones apocalípticas, catástrofes, conflictos y todo tipo de males. Nosotros, sin embargo, hemos de conservar una actitud de optimismo espiritual, pues Dios actúa en nuestro mundo.

En el Evangelio Lucas, nos presenta el episodio de Zaqueo. Comienza con la indicación de que este era jefe de publicanos y rico “En esto, un hombre llamado Zaqueo, jefe de publicanos y rico, trataba de ver quién era Jesús”. Los publicanos eran odiados por prestar servicio a una potencia pagana, cobraban los impuestos para los romanos, y por su falta de honradez, pues cobraban de más a la gente por las tasas para su beneficio, eran corruptos y estafadores. De ahí que la gente no quisiera trato con ellos, no querían ser invitados por ellos a sus casas, ni tampoco la gente los invitaban a las sus suyas.

Sin embargo, Jesús no se adecua a la actitud de la gente, no comparte el desprecio por los publicanos. Jesús no sólo considera la situación actual de las personas, sino que también ve los recursos interiores que hay en ellas, ve la posibilidad de un cambio y una conversión. Y por supuesto, Jesús para la conversión de Zaqueo no demuestra desprecio sino amor.

 Zaqueo ha oído hablar de Jesús y comienza en su corazón a crecer un deseo de verle y tener un contacto con Él. El detalle es gracioso, como era bajito se subió a un sicomoro, variedad de higuera, Zaqueo personaje dotado de autoridad y dignidad, se desprende de ella, corre y se sube a la higuera. Pero lo que produce asombro es la reacción de Jesús cuando llega al lugar “Zaqueo, date prisa y baja, porque es necesario que hoy me quede en tu casa”, Jesús no solo no desprecia a Zaqueo, sino que le pide alojarse en su casa.

Podemos intuir la alegría de Zaqueo que sabe del desprecio que la gente siente por él. Es la alegría de ser acogido no solo con respeto, sino con afecto, pues en esos tiempos el ser acogido en una casa tenía una importancia y un significado que hoy no lo tiene, se trata de la hospitalidad. Y como era natural la gente queda estupefacta ante la actitud de Jesús “Al ver esto, todos murmuraban diciendo: Ha entrado a hospedarse en casa de un pecador” Todos quedan escandalizados y no comprenden, no se dan cuenta que Jesús ha venido a transformar las situaciones, no a mantenerlas como estaban. Jesús ha venido a cambiar nuestros corazones.

La generosidad de Jesús abre completamente el corazón de Zaqueo, que manifiesta sus capacidades profundas escondidas bajo la capa de la honorabilidad y de búsqueda de las riquezas “Mira, Señor, la mitad de mis bienes se la doy a los pobres; y si he defraudado a alguno, le restituyo cuatro veces más” a Zaqueo le llega la conversión y la salvación, por eso Jesús nos dice al final “Hoy ha sido la salvación de esta casa, pues también este es hijo de Abrahán. Porque el Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido”

Feliz domingo, día del Señor, y feliz semana.

XXX Domingo Del Tiempo Ordinario

23/10/2022

 Celebramos este domingo XXX del Tiempo Ordinario el Domund, Domingo Mundial, cuyo lema para este año es “Seréis mis testigos” y para este evento acogemos en nuestra parroquia la Eucaristía y Vigilia Misionera de nuestro arciprestazgo, que celebraremos junto al arciprestazgo de Álora. Damos gracias a Dios por los recientemente ordenados, ocho diáconos, de los cuales siete son permanentes, número muy simbólico, pues siete fueron los primeros llamados para este servicio; y un seminarista camino del sacerdocio completa el número de los ordenados. Es una gran alegria para nuestra diócesis. El pasado domingo Jesús nos instruía sobre la oración, este domingo sigue enseñándonos sobre el mismo tema, poniendo el acento sobre las disposiciones interiores necesarias para orar bien y ser escuchados, en la actitud humilde que hemos de tener ante Dios. Para ello Jesús se sirve de una parábola que compara la actitud de dos personas que oran. Vamos a escuchar como Dios tiene debilidad y preferencia por los que sufren, por todas aquellas personas que piden con lágrimas, con dolor, con verdadera necesidad.

Una síntesis de las lecturas puede ser esta:  La lectura del libro del Eclesiástico, también llamado Sirácida por su autor Jesús Ben-Sirá nos enseña que Dios tiene predilección por los pobres y humildes “La oración del humilde atraviesa las nubes” El salmo insiste en esta predilección “El Señor está cerca de los atribulado”, es un salmo dirigido sobre todo a animar a los humildes. Si la primera lectura habla de los gritos del pobre, el salmo también se hace eco de esos gritos. Y S. Pablo, ya en el final de la segunda carta a Timoteo, expresa su confianza en que Dios no le abandonará. Como no le ha abandonado durante a largo de su azarosa vida de apóstol “me está reservada la corona de la justicia” Lucas trae un relato muy contundente con tres de sus temas más recurrentes: misericordia, los excluidos y la oración “dijo esta parábola a algunos que se confiaban en sí mismos por considerarse justos y despreciaban a los demás”

La lectura del libro del Eclesiástico afirma que Dios es justo y no puede ser imparcial, es un juez justo que hace justicia al pobre “escucha la oración del oprimido” y que los gritos de los pobres llegan a Él y no se mantiene neutral, ecuánime ante la injusticia y las suplicas de los oprimidos “No desdeña la súplica del huérfano, ni a la viuda cuando se desahoga en su lamento”  Ante la pobreza, la opresión y la injusticia hay necesidad de orar con humildad, y la humildad inexorablemente va acompañada de la confianza. El que ora con humildad, puede estar seguro de ser escuchado, es lo que cantamos en la antífona del salmo “El afligido invocó al Señor, y él lo escuchó”

La segunda lectura es la conclusión de la segunda carta de Pablo a Timoteo, y se relaciona con el tema de la oración de dos modos. En primer lugar, Pablo expresa su confianza en Dios “El Señor me librará de toda obra mala y me salvará llevándome a su reino celestial se encuentra en la cárcel, su vida está amenazada, está a punto de ser condenado a muerte. Sin embargo, no pierde la confianza en Dios, sabe que el Señor le librará. En segundo lugar, corresponde a la oración cristiana, así lo expresa Pablo “nadie estuvo a mi lado, sino que todos me abandonaron” adoptando una actitud de indulgencia incluso con aquellas que se muestran indiferentes y hostiles, Pablo tenía derecho a ser defendido, pero nadie intervino en su favor y no se lo tiene en cuenta “¡No les sea tenido en cuenta!”  

 En el Evangelio Lucas, Jesús nos cuenta una parábola que compara la actitud de un fariseo y publicano ante la oración. Sus actitudes contrastan por complete entre sí, el fariseo está de pie; el publicano, en cambio, se mantiene a distancia, ni siquiera se atreve a levantar los ojos al cielo y se da golpes en el pecho.

El fariseo está lleno de si mismo y da gracias a Dios por no ser como los otros “fariseo, erguido, oraba así en su interior: ¡Oh Dios!, te doy gracias porque no soy como los demás hombres: ladrones, injustos, adúlteros; ni tampoco como ese publicano” con esta actitud se cree que es grato a Dios. Seguidamente le expresa a Dios sus méritos: ayunos, diezmos, … pensando que de este modo será escuchado por Dios.

Sin embargo, el publicano no hace una oración larga, sino humilde, se golpea el pecho “se golpeaba el pecho diciendo: ¡Oh, Dios! ten compasión de este pecador” a lo que Jesús concluye “Os digo que este bajó a su casa justificado, y aquel no. Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido” La ración del fariseo, a diferencia con la del publicano, no había sido agradable a Dios.

Se trata de dos actitudes religiosas muy diferentes. Jesús nos pone en guardia contra la tentación de orar como un fariseo, que presume de ser justo y desprecia a los otros. Si queremos que Dios nos escuche hemos de estar llenos de misericordia, de bondad y de compresión por los otros, no separados de ellos, sino presentarnos antes Dios junto a ellos, puesto que Dios quiere perdonar y acoger a todos sus hijos.

Al final Jesús dice: “Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido” Si una persona se llena de si misma, se cierra a Dios, no hay lugar en ella la gracia de Dios, solo hay sitio para la complacencia en sí misma. En cambio, el que es humilde, el que reconoce sus propias debilidades y sus propias culpas, está disponible a la misericordia de Dios. Imitemos al publicano que se acerca a Dios con humildad.

Feliz domingo, día del Señor, y feliz semana.