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IV DOMINGO DE CUARESMA 27/03/2022

Cuarto domingo de Cuaresma, Domingo de Laetare, domingo de la alegría, domingo de la Esperanza cristiana. La invitación que nos hace el evangelio de este domingo es a romper nuestras actitudes odiosas y faltas de amor con los demás, a la vez que nos hace una llamada al arrepentimiento y a la búsqueda de la misericordia de Dios.

Así podremos celebrar con Él, la fiesta de la alegría y el perdón. Hoy es un día de alegría ante la proximidad de las fiestas pascuales.

Una síntesis para las lecturas puede quedar así: La primera lectura, del libro de Josué nos viene a decir que Dios lleva adelante la historia, de una manera distinta a como desearía la humanidad, y con novedades que no terminamos de controlar “Hoy os he quitado de encima el oprobio de Egipto” Dios que quiere al hombre, es Padre misericordioso que siempre está atento a sus hijos, así lo cantamos en el salmo “Gustad y ved que bueno es el Señor” En la segunda lectura, de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios, nos dice que todo procede de Dios “Todo procede de Dios que nos reconcilió consigo por medio de Cristo” la reconciliación proviene de Dios, pero ha sido cumplida Cristo y por Cristo. Y, como el hijo pródigo, en el evangelio, hemos emprendido el itinerario penitencial para volver a la casa del Padre. Un camino que es siempre una llamada a abrir nuestro corazón a los demás, perdonándolos y evitando cualquier actitud de superioridad o soberbia. Así entramos en los sentimientos de Dios, que hoy nos dice: “Era preciso alegrarse, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido; estaba perdido y lo hemos encontrado”

En la primera lectura, del libro de Josué, Moisés muere sin entrar en la tierra prometida, Josué es el nuevo líder que guía al pueblo. La tierra que se había prometido a Abrahán, y que nunca llegó a ver; la tierra a la que se dirigió Moisés y a la que nunca entró, ahora es tierra para ser conquistada y para que les sirva de sustento. No es tierra regalada, sino que la deberán conquistar con su esfuerzo. Todo se mueve en un sentido religioso, y lo primero que hacen es celebrar la Pascua, que les une con sus orígenes en Egipto y la con la liberación que Dios obró.

La tierra da sus primeros frutos y por eso cesa el maná. El maná es un alimento de transición que representa lo viejo, en espera del verdadero alimento. Hemos pasado de un pueblo que no tiene tierra, a un pueblo que vaga por el desierto, a un pueblo con tierra que ahora produce un alimento nuevo “comieron de la cosecha de Cannán”. Un pueblo que siempre ha sido rebelde y tiene una actitud como la del hijo menor de la parábola del hijo pródigo, pero Dios siempre le ha mostrado su misericordia.
La segunda lectura de la segunda carta de San Pablo a los Corintios, nos habla de que el encuentro con Cristo lo cambia todo, él es novedad absoluta, es lo nuevo; los creyentes somos criaturas nuevas en Cristo. Lo viejo, bien sea la fe judía o la pagana, forman parte del pasado, lo viejo. Hemos sido reconciliados con Dios en Cristo y por Cristo. Así nos lo pide san Pablo “En nombre de Cristo os pedimos que se reconcilien con Dios” Dios quiere la salvación de todos y san pablo lo que hace es reafirmar la voluntad salvífica de Dios, que se hace realidad en Cristo.

En el Evangelio de Lucas, recoge la conocida parábola que tiene distintos nombres: el Hijo pródigo, o el Padre misericordioso, o también un Padre tenía dos hijos. En ningún momento se dice que este padre sea Dios, pues la parábola se caracteriza precisamente por poner unos personajes humanos, y que nosotros hagamos nuestra propia lectura.

Nos fijamos en este padre. La casa está preparada para todos, para los que viven y trabajan en ella, para los que se van y vuelven cuando lo sienten necesario. Hay trajes, y ropas adecuadas para vestirse de fiesta y entrar en el banquete, es lo que nos ha dicho san Pablo en la segunda lectura “el que es de Cristo es una criatura nueva, lo nuevo ha comenzado” Dejamos una casa vieja, propia, para adentrarnos en una casa nueva, una casa común. El hijo menor quiere tener su casa para él sólo, vivir a su aire sin pensar en el futuro “dame la parte que me toca de la fortuna”. El padre, primero lo deja machar; luego lo espera; por fin, cuando lo ve aparecer, conmovido, se pone en marcha para salir a su encuentro. Busca una segunda oportunidad, para empezar de nuevo, aunque sea con otra condición, la de jornalero y no la de hijo “trátame como a uno de tus jornaleros”. El padre se compadece del hijo porque estaba perdido. El padre no lo acepta, pues cuando lo recupera hace fiesta, para el buen padre siempre son sus hijos y no jornaleros. El hijo mayor no es un actor segundario; él es el prototipo en el que se refleja la actitud dura e inmisericorde de algunos creyentes “Él se indignó y no quería entrar”. Su actitud hace referencia a lo viejo, es el prototipo de aquellos israelitas de la primera lectura que quieren seguir comiendo del maná y no de la cosecha de la tierra que es fruto de todos y de la comida compartida “era necesario celebrar un banquete, alégrate, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido”. La parábola parece que no tiene final, nada sabemos de los hijos, tan sólo da a entender que el padre se queda en la casa para acoger a los que vuelven, para mostrar que todo lo que hay en la casa, trabajo incluido, es de todos los que viven en ella. Y cuando se sienta necesidad de hacer fiesta que cuenten con ella, con la casa común y con los que hay en ella “Hijo, tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo”
Reconciliémonos con Dios, que siempre, siempre es Padre misericordioso, y quiere a sus hijos con locura. Seguimos pidiendo, por la intercesión de María, Reina de Paz, por la paz en mundo y por todos los afectados por la guerra.
Feliz domingo y feliz semana y recordamos que este próximo jueves tenemos la visita pastoral de nuestro obispo D. Jesús.

III DOMINGO DE CUARESMA 20/03/2022

Continuamos nuestro camino hacia la Pascua, este tercer domingo de Cuaresma en el cual celebramos el Día del Seminario bajo el lema “Sacerdotes al servicio de una Iglesia en camino”, coincidiendo en que es el domingo más próximo a la fiesta de san José, patrón de los seminarios.

La síntesis de las lecturas puede quedar de esta manera: en la primera lectura, en libro del Éxodo, seguimos leyendo la historia de la Salvación, Dios nos revela su nombre “Yo soy” y va cumpliendo sus promesas. Para lo cual, necesitamos que Dios nos restaure con su compasión y misericordia, así lo cantamos en la antífona del salmo “El Señor es compasivo y misericordioso”. La segunda lectura, de la primera carta del apóstol S. Pablo a los Corintios, nos anima a no ceder ni dejarnos seducir por nuevas corrientes que distraen del camino “No quiero que ignoréis […], el que se crea seguro, cuídese de no caer.” La lectura del Evangelio de Lucas nos llama a escuchar la advertencia de Cristo al arrepentimiento y a la conversión: “Si no os convertís, todos pereceréis lo mismo”
En la primera lectura, del libro del Éxodo, se marca un hecho de suma importancia, si antes Dios era el Dios del padre, “Yo soy el Dios de tus padres, el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob”, Dios conocido por referencia a los antepasados, desde este momento, Dios se da a conocer por su nombre “Yo soy” Sigue siendo el Dios de la historia que acompaña al hombre, pues ve la opresión, oye las quejas, conoce los sufrimientos, se presta a liberarlos y conducirlos a una tierra nueva “tierra que mana leche y miel”. Dios va llevar a cabo su plan y para eso llama a Moisés “Yo soy, me envía”, que le hace salir de su mundo, de su zona de confort, para emprender una tarea muy superior a sus fuerzas. Esta conversión de Moisés nos invita a salir de nosotros mismos, a ponernos en camino, a arriesgar; incluso a desprendernos de antiguos lastres y aceptar una nueva visión del mundo, de fe, de Dios mismo, dejar que Dios entre en nuestra vida.
La segunda lectura de la primera carta de San Pablo a los Corintios, hace una breve lectura típica de la antigua alianza. Pablo ve en los acontecimientos del pueblo de Israel, en su travesía por el desierto, un ejemplo, una anticipación, una previsión de la historia de la humanidad. El pueblo de Israel inició la travesía por desierto rebelándose y murmurando constantemente contra Dios que les conducía. Querían llegar pronto, obtener la libertad, pero sin travesía, sin dificultades. A nosotros nos pasa un tanto de lo mismo, queremos seguir a Jesús sin tomar y cargar nuestra cruz, y cuando la tomamos siempre andamos con quejas y murmurando de lo pesada que es, olvidándonos, como dice en la reciente charla cuaresmal “Dios se hace cirineo en Tu pasión” unos de nuestros seminaristas hoy diácono y futuro sacerdote para nuestra diócesis Juan Manuel Caracuel, que Él se hace cirineo en nuestra pasión. (Os dejamos el enlace mas abajo).

Por eso Pablo nos advierte de no dejarnos caer “cuídese de no caer” ante las dificultades nos dejamos caer en raras y extrañas doctrinas donde anuncian una vida sin dificultades y sin cruces.
En el Evangelio, Lucas, recoge tres exhortaciones al arrepentimiento, a la conversión.

Las dos primeras recogen acontecimientos recientes y conocidos en la época, Pilato y la sangre mezclada con la de los sacrificios y el caso de los dieciocho muertos por la caída de la torre de Siloé. La tercera es una parábola. La idea, es que el día a día es imprevisible; el tiempo pasa y urge; no seamos insensatos pensando que no hay prisa ni necesidad. Ante Dios todos estamos necesitados de conversión. La parábola se refiere a Israel y por extensión a todos nosotros. Aunque aún en el día de hoy no demos frutos “Señor, déjala todavía este año y mientras tanto yo cavaré alrededor y le echaré estiércol, a ver si da fruto en adelante. Si no, la puedes cortar” Dios nos concede una nueva oportunidad para la conversión, no solo una, sino que constantemente nos está dando la oportunidad de convertirnos, está constantemente llamándonos. No dejemos pasar esta, ni ninguna de las oportunidades que Dios nos ofrece para la conversión.
Pidamos al Señor no dejarnos arrastrar por doctrinas raras y extrañas; convertirnos y dejemos que nos ayude a llevar nuestras cruces, que sea nuestro cirineo. Y le pedimos también, por la intercesión de María, Reina de Paz, por la paz en mundo y por todos los afectados por la guerra.
Feliz domingo y feliz semana.

Os dejamos el enlace, al canal diocesis tv con la charla cuaresmal del diácono y futuro sacerdote Juan Manuel Caracuel, del que se ha hecho referencia.

Aquí, como siempre, la reflexión del Evangelio