Archivo de la categoría: Liturgia

IV Domingo del Tiempo Ordinario

01/02/2026

En este IV Domingo del Tiempo Ordinaria, la Palabra de Dios nos presenta una unidad profunda centrada en el elogio de la humildad y la sencillez, la lógica de los humildes, en el Evangelio leeremos las Bienaventuranzas, el carnet de identidad del cristiano.

El profeta Sofonías nos invita a buscar al Señor a través de la justicia y la humildad, prometiendo que Dios dejará un “pueblo humilde y pobre” que encontrará refugio en Él. Este resto de Israel se caracteriza por no hacer el mal y por la ausencia de engaño en su boca, viviendo en una paz que nadie podrá inquietar. Esta es la base para comprender el mensaje de Jesús: Dios no busca a los autosuficientes, sino a aquellos que reconocen su necesidad de Él.

San Pablo nos ofrece una reflexión interpelante al pedirnos que miremos nuestra propia asamblea: “Dios no ha escogido a muchos sabios, poderosos o aristócratas” según los criterios humanos. Al contrario, ha elegido lo necio, lo débil y lo despreciable del mundo para humillar a los que se creen fuertes. Pablo nos recuerda que las divisiones en nuestras comunidades suelen nacer del orgullo y de la tendencia a sentirnos superiores. Por eso, el mensaje es claro: “nadie puede gloriarse ante el Señor”, pues todo lo que somos, nuestra sabiduría, justicia y redención, se lo debemos a Cristo.

En el Evangelio, Jesús sube al monte y, sentándose como un nuevo Moisés, enseña la carta magna del Reino de los Cielos, las Bienaventuranzas. Estas palabras no son solo una lista de mandamientos, sino que reflejan el corazón de Dios y el modo en que debe ser el nuestro. Jesús proclama dichosos a los que el mundo desprecia: los pobres, los que sufren, los que lloran y los perseguidos.

Ser pobre en el espíritu no significa carecer de cualidades, sino elegir no poner el corazón en las riquezas para dejar espacio a Dios “Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos”. Ser limpio de corazón es vivir con transparencia, sin trampas ni dobles intenciones “Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios”. Las bienaventuranzas son el carnet de identidad del cristiano, porque dibujan el rostro de Jesús y su forma de vida.

Vivir según este Evangelio es una invitación revolucionaria que debe transformar nuestro comportamiento diario. Jesús nos pide que sustituyamos la crítica por los buenos pensamientos y el enfado por el perdón. No se trata de aceptar la pobreza social con resignación, sino de luchar contra ella viviendo con humildad, desapego y caridad.

Estamos llamados a ser instrumentos de paz y alegría. Que María, nuestra madre, nos ayude a ser sencillos de corazón para que nuestras obras den gloria al Padre y podamos alcanzar la gran recompensa que nos espera en el cielo.

Feliz domingo y feliz semana.

VIRGEN DE LA CANDELARIA 2026

El próximo domingo 1 de febrero, tendrá lugar la veneración y besamanos de la Virgen de la Candelaria, junto con la tradicional ofrenda de rosca, en horario de 12:00 a 19:30.

El lunes 2 de febrero a las 17:00 horas, será la presentación de los niños nacidos en el año anterior, bendición de las roscas y, a continuación, la salida procesional, que un año más volverá a ser en la Plaza del Concejal José González Velasco.

Que la Virgen de la Candelaria ilumine nuestras almas y nos acompañe.

III Domingo del Tiempo Ordinario

25/01/2026

Este tercer domingo del tiempo ordinario, la Iglesia, celebra de manera especial como el Domingo de la Palabra de Dios, tiempo dedicado a la celebración, reflexión y difusión de la Palabra que es “lámpara para nuestros pasos y luz en nuestro sendero”. Este año, nuestra celebración dominical se ve enriquecida y providencialmente unida a la fiesta de la Conversión del apóstol san Pablo, jornada que concluye además la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos “Una solo Espíritu una sola Esperanza” Es un día para dejar que “la Palabra de Cristo habite entre nosotros” en toda su riqueza, para que tome residencia estable en nuestro corazón y transforme nuestra existencia.

En la primera lectura, el profeta Isaías nos hablaba de una realidad que hoy vemos cumplida en el Evangelio: un pueblo que caminaba en tinieblas ha visto una gran luz. Esa luz no es otra que la presencia de Jesús, quien comienza su predicación precisamente en la “Galilea de los gentiles”, un lugar periférico, fronterizo y casi olvidado, demostrando que la salvación de Dios no tiene fronteras y alcanza incluso aquellas tierras que no eran consideradas dignas por las personas religiosas de su tiempo. Jesús se establece allí para anunciar que el Reino de los cielos está cerca y hace una llamada urgente a la conversión, a un cambio de mentalidad, a una reorientación completa de nuestra vida hacia Dios.

El Evangelio de hoy nos narra cómo Jesús, que es la Luz, sale al encuentro del hombre en su vida cotidiana para cambiar su destino. Al caminar junto al mar de Galilea, llama a Simón, Andrés, Santiago y Juan. Es asombrosa la sencillez de la llamada y la prontitud de la respuesta: ellos dejaron “inmediatamente” las redes y le siguieron. Esta respuesta inmediata es el adverbio de los que se han enamorado de Cristo; cuando el Señor llama, no hay lugar para la prudencia humana. Ellos pasaron de pescar peces a ser “pescadores de hombres”, una misión que no consiste en atrapar, sino en sacar a los hermanos del agua de la muerte y la angustia para rescatarlos y abrirlos a la eternidad.

La coincidencia de hoy con la fiesta de la Conversión de san Pablo nos ofrece el modelo perfecto de respuesta a esta Palabra. Pablo, que comenzó como un perseguidor de la Iglesia, fue alcanzado por la Palabra de Cristo en el camino a Damasco, una palabra que marcó profundamente su corazón y lo transformó en el gran evangelizador que conocemos. Él comprendió que la vocación es un saberse amado y llamado por la voluntad de Dios, y no por méritos propios.

Sin embargo, san Pablo también nos dirige hoy un reproche necesario en la segunda lectura al hablar de las discordias en la comunidad de Corinto. Nos pregunta con seriedad: “¿Está dividido Cristo?”. En este día en que concluimos la semana por la unidad, la Palabra nos urge a estar unidos en un mismo pensar y sentir, recordándonos que el bautismo nos une a Cristo, el único Salvador, y no a grupos o facciones humanas. Las divisiones son un atentado contra Cristo mismo, pues Él quiere que vivamos como hermanos en la fe, abrazados todos a la vez por su amor.

Como comunidad cristiana, estamos llamados a ser testigos de esta luz en medio de nuestra rutina: en el trabajo, en la familia y en cada encuentro diario. No se nos pide ser personas perfectas o sabias según el mundo; Dios ha escogido lo débil del mundo para humillar a lo poderoso, para que nadie pueda gloriarse sino en el Señor. Nuestra misión, al igual que la de aquellos primeros discípulos y la de san Pablo, es señalar a Jesús con nuestra propia vida.

Que la Palabra se hace carne que nos da como alimento nos haga decir con el salmista: “Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad”. Que el Espíritu Santo, que movió a Pablo y a los primeros discípulos, encienda nuestro amor por la Escritura y nos conceda un corazón grande reconociéndonos siempre como miembros de un solo cuerpo, la Iglesia. Que la Palabra de Dios sea hoy y siempre el faro que ilumine nuestras decisiones y el motor que nos impulse a anunciar con valentía la buena noticia de la salvación.

Feliz domingo y feliz semana.

Comunicado por San Sebastián

Con motivo del accidente ferroviario tan grave ocurrido en la tarde de ayer domingo, se ha decidido que la Coral no participe en la Eucaristía de mañana, con motivo de la festividad de San Sebastián. Tampoco saldrá la procesión en honor de nuestto patrón de invier o.

La Eucaristía se celebrará a las 17`00, tal como se había anunciado, pidiendo por todos los fallecidos, por los enfermos y por sus familiares.

Pidamos todos especialmente por las familias.

FIESTA DE S. SEBASTIÁN

20/01/2026

Nos reunimos hoy para celebrar con alegría la solemnidad de nuestro patrón y titular de esta parroquia, San Sebastián. Sin embargo, esta celebración se ve hoy envuelta en un profundo sentimiento de tristeza y solidaridad. Encomendamos al Señor, de manera especial, a los fallecidos, heridos y familiares del trágico accidente ferroviario ocurrido en Córdoba el pasado domingo.

A la luz de las lecturas que la Iglesia nos propone hoy, la vida de San Sebastián nos ofrece consuelo y esperanza ante las dificultades.

“A los ojos de los insensatos parecía que moría” La lectura del libro de la Sabiduría nos dice que, aunque el tránsito de los justos se considere una desgracia o una destrucción, “ellos están en paz” y poseen una “esperanza llena de inmortalidad”. Al igual que San Sebastián afrontó su martirio con una fe inquebrantable en la resurrección de los muertos, hoy creemos que nada es superior al amor de Cristo, que ha roto las barreras de la muerte. Frente a la fragilidad de la vida, el salmo de hoy nos permite decir con fuerza: “Yo confío en el Señor”

En la primera lectura también recordamos la figura de David, quien Expuso su vida y el Señor le concedió una gran victoria al igual que nuestro patrón, expuso su vida por el servicio a los demás. San Sebastián, siendo capitán de la guardia imperial, no usó su poder para sí mismo, sino para practicar la cultura del cuidado, socorriendo a los perseguidos y encarcelados sin importarle el peligro. Hoy, esa valentía de David y de Sebastián nos invita a latir al compás del corazón del hermano con humildad, acompañando a las personas y a las familias que sufren por cualquier causa.

El Evangelio nos lanza una llamada a la confianza: No tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma San Sebastián llevó su amor a Cristo hasta las últimas consecuencias, convencido de que la vida verdadera es la que se vive en Dios. En un mundo marcado por lo caduco y lo efímero, nuestro patrón nos enseña que el corazón del hombre está hecho para deseos más grandes: para el Amor y la plenitud.

San Sebastián fue invocado históricamente como protector en momentos de enfermedad y muerte. Pidamos hoy su intercesión por el eterno descanso de las víctimas de Córdoba y por el consuelo de sus seres queridos. Pidamos también que siga protegiendo a nuestro pueblo de Alhaurín de la Torre y que su ejemplo nos ayude a ser auténticos testigos del Señor, manteniendo viva en nuestra parroquia la firmeza de la fe, la esperanza y la caridad.

¡Feliz día de nuestro patrón San Sebastián!