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XXXIII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO 14/11/2021

Jornada Mundial de los Pobres, trigésimo tercer domingo del tiempo ordinario. Nos encontramos a un paso de terminar Tiempo Ordinario y cercano ya el fin del año litúrgico y concluir el ciclo litúrgico, el tema fundamental de este domingo es la segunda venida del Hijo del hombre, con gran poder y majestad al fin de los tiempos.

En primera lectura del libro del profeta Daniel, leemos que anunció la resurrección de los muertos “Muchos de los que duermen en el polvo de la tierra despertarán”, unos para vida perpetua, otros para ignominia perpetua. Mientras tanto hemos de confiar en él, llenos de esperanza como cantamos en el salmo: “Me enseñarás el sendero de la vida, me saciarás de gozo en tu presencia, de alegría perpetua a tu derecha». La carta a los Hebreos sigue en su comparación del sacerdocio de Cristo, en esta ocasión lo presenta en espera sentado a la derecha de Dios “hasta que sus enemigos sean puestos como estrado de sus pies”.

El evangelio es una llamada a vivir responsablemente nuestra vida, no sabemos ni el día ni la hora en que volverá el Señor, “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán”. Volverá para reunir a sus elegidos de todo el mundo y salvarlos de la gran tribulación de los últimos días.

La primera lectura nos recuerda que la helenización del pueblo de Israel costó sangre, hambre y lágrimas. Los griegos en su afán de imponer su cultura llegaron a impedir el culto, y para ello llegan incluso a contaminar el templo levantando altares a otros dioses y sacrificando animales considerados impuros por los judíos. Estos acontecimientos dieron lugar a una respuesta religiosa o teológica que originó, como el texto de Daniel que leemos hoy, lo que nosotros conocemos como la apocalíptica. Apocalipsis significa revelación, velar algo que estaba oculto, un secreto escondido que se refieren al fin del mundo: el final, las señales y la instauración del reinado de Dios. Surge en momentos de crisis, de opresión, de lucha por sobrevivir, de búsqueda de consuelo y esperanza que den sentido a la vida. Pide la intervención de Dios para que termine con el mundo malo de ahora, del presente y de paso al mundo bueno futuro, el reinado de Dios. Al mismo tiempo, se da otra reacción ante la crisis y la opresión corte militar, la rebelión de los Macabeos. En texto leído, la salvación del pueblo judío es segura y los malos castigados, pero no será por alzamiento militar, sino por obra de Miguel “Por aquel tiempo se levantará Miguel”. Daniel espera una resurrección de todos con premio para buenos, para los inscritos en el libro de los elegidos, y castigo según para los malos “unos para vida eterna, otros para vergüenza e ignominia perpetua” La antífona del salmo es muy propia para momentos de crisis, aunque no es solución de los problemas cotidianos, sino que es esperanza en la vida después de la muerte “Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti”

La segunda lectura vuelve a insistir en la diferencia entre el sacerdocio y los sacrificios de la antigua Alianza y el sacerdocio y el sacrificio de Cristo. El texto de hoy nos habla que Cristo está junto al Padre, en el santuario celeste, para interceder por nosotros, porque su sacrificio de amor en la cruz permanece eternamente. Ese es el sacrificio que ha perdonado de antemano los pecados de todos los hombres.

El evangelio de hoy es parte del discurso apocalíptico de Jesús, cuando se escribe el evangelio, alrededor de la década de los años 60 del siglo I, la comunidad vive unos momentos de crisis, tanto naturales: erupciones de volcanes, como la crisis que tenemos actualmente en la isla de la Palma, terremoto que asolo varias ciudades en la zona del Asia Menor, terremoto en Pompeya. Como sociales el incendio de Roma responsabilizando falsamente a los cristianos y las consecuentes persecuciones, la rebelión de los judios que trae consigo destrucción e incendio de Jerusalén y su Templo, crisis política en Roma, etc.

En la mentalidad apocalíptica los terremotos, erupciones volcánicas, incendios, crisis políticas, guerras… son signos de que el fin del mundo está llegando. Se trata de una mentalidad como la comentada anteriormente en la lectura del libro de Daniel.

En el caso del evangelio muestra dos temas propios de la apocalíptica: las señales que preceden al fin del mundo y cuando sucederá “pues cuando veáis vosotros que esto sucede, sabed que él está cerca” pero en este caso hay algo más y muy importante la venida de gloriosa del Señor “Entonces verán venir al Hijo del hombre sobre las nubes con gran poder y gloria” vendrá para darnos el abrazo definitivo que nos incorporará en su familia y para siempre, en la felicidad sin fin. Nos ofrece esperanza y consuelo.

El Señor nos invita a no especular, solo el Padre sabe el día y la hora, ni estar nerviosos, sino a dedicarnos al anuncio de la Buena Noticia y a vivirla con intensidad y esperanza, a compartirla con todos.

Feliz domingo y feliz semana.

Este vídeo de «Verbo Divino» nos acerca al evangelio de este domingo 👇

IGLESIA NECESITADA Y PERSEGUIDA

Exposición Fotográfica «¿Y si fuera yo?» – cristianos perseguidos hoy. En galería de imágenes hemos dejado algunas de ellas.

Para más información pulsa en el siguiente enlace 👇

https://www.diocesismalaga.es/pagina-de-inicio/2014055173/ayuda-a-la-iglesia-necesitada-expone-en-malaga-y-si-fuera-yo/

XXXII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO 07/11/2021

Domingo y día y colecta de la Iglesia Diocesana, trigésimo segundo del tiempo ordinario. La generosidad hasta el extremo y la confianza en Dios es el tema fundamental de este domingo. Este domingo es una invitación, una llamada a poner a Dios por encima del dinero y de los bienes materiales y a fomentar la disponibilidad para darlo todo, sabiendo que al Señor no vamos a ganarle en generosidad.

La viuda de la lectura del primer libro de los Reyes confía en la palabra del profeta Elías y le entrega lo único que tenía para comer, un panecillo. Y, por esa confianza en el Señor, habiendo hecho caso al profeta, no le faltó para comer en adelante “la orza de harina no se vaciará y la alcuza de aceite no se agotará …” y así lo cantamos en el salmo “El Señor sustenta al huérfano y a la viuda” La segunda lectura, en la misma línea del domingo pasado, leemos “Cristo se ofreció una sola vez, …” En el Evangelio, Jesús alaba a una pobre viuda que dio de limosna para el templo lo poco que tenía para vivir. Así demostraba su confianza en Dios.

En tiempos del profeta Elías, la religión de Israel se encontraba en grave crisis debido a la religión de los cananeos y a su dios Baal, al que le atribuían muchos dones, entre ellos la fecundidad, la lluvia, la abundancia en la siembra, etc. Elía muestra que esos dones son de Dios, por ello la orza de harina que no se vacía nunca y la alcuza de aceite que no se agota son dones de Dios. En el texto se captan dos detalles importantes, la extrema pobreza de la viuda, que junto a su hijo se encuentran al borde de la muerte “… entraré y prepararé el pan para mí y mi hijo, lo comeremos y luego moriremos”. Y por otro su fe que, a pesar de su pobreza de solemnidad, “Ella se fue y obró según la palabra de Elías, y comieron él, ella y su familia” obedecen a Elías y por mucho tiempo los dones de la harina y el aceite no se agotaron. Y así se cumple lo que dijo el Señor por boca de Elías “El Señor mantiene su fidelidad perpetuamente”, lo cual cantamos en el salmo.

La segunda lectura sigue en la línea, como tema central que es, del sacerdocio de Cristo. En este caso, la comparación en el número de sacrificios, los sacerdotes realizan muchos sacrificios y con sangre ajena.

Cristo se sacrifica así mismo una sola vez por todos, “De hecho, él se ha manifestado una sola vez, al final de los tiempos, para destruir el pecado con el sacrificio de sí mismo”. Siendo nuestro destino morir una sola vez y luego el juicio.

El Evangelio, comparado con el de la semana pasada cuya postura ante los escribas fue positiva, esta semana avisa “¡Cuidado con los escribas!” que desconciertan al mejor de nosotros. Lo que Jesús denuncia, tanto de los fariseos como de los escribas y doctores de la ley, es su doble moral. En el Evangelio de hoy compara la moral de aquellos escribas que devoran los bienes de las viudas frente a la viuda que da todo lo que tiene para vivir. Los escribas eran especialistas que desde pequeños están dedicados al estudio de la Torá, estos gozaban de un gran respeto entre los judíos. Pero Jesús no se fija en su ciencia y conocimientos, sino en su apariencia externa y sus motivaciones, su forma de vestir, gusto por las reverencias en la calle, la búsqueda de los primeros puestos, la codicia y la hipocresía de la que hacían gala los escribas.

La viuda, no tiene preocupaciones teológicas ni teóricas, por el estudio de la Torá, solo se preocupa de que hay gente pobre a la que ella puede ayudar con lo poco que tiene. Debemos recordar en aquellos tiempos ser viuda o huérfano es ser de los más marginados y pobres de aquella sociedad al igual que los enfermos y desvalidos.

Lo que llama la atención es la generosidad de la viuda pobre que da lo poco que tiene, y que no busca llamar la atención de sus semejantes, sino la de Dios que mira complacido la piedad que nace del corazón. Jesús deja claro que lo importante no es la cantidad, pues la viuda siendo pobre de solemnidad ha entregado lo poco que tenía, sin más la viuda sigue la lógica del Reino de Dios, mientras los escribas que entregaron lo que les sobraba, siguiendo la lógica de este mundo.

Que el Señor nos ayude a seguir la lógica del Reino, y que nuestra generosidad brote de nuestros corazones.

Feliz domingo y feliz semana.

Mira el evangelio aquí 👇

Rompe la indiferencia, saca tus manos de los bolsillos, actívate 🖐

OREMOS JUNTOS

El Papa Francisco nos acerca en este mes de noviembre a una situación muy común en nuestra sociedad.

Nos invita a orar por las personas que sufren depresion.

Para verlo, pulsa en el siguiente enlace  👇

Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os daré descanso.

PADRE TRABAJADOR

Seguimos reflexionado sobre de S. José de la mano del Papa Francisco en la encíclica Patris Corde, Corazón de Padre. Reflexionamos este mes el punto “San José, padre trabajador” “Con penosos trabajos comerás de ella todos los días de tu vida. La tierra te producirá cardos y espinas, y comerás hierbas silvestres. Te ganarás el pan con el sudor de tu frente, hasta que vuelvas a la misma tierra de la cual fuiste sacado. Porque polvo eres, y al polvo volverás” (Gen 2, 17-19).

San José era un carpintero que trabajaba honestamente para asegurar el sustento de su familia. De él, Jesús aprendió el valor, la dignidad y la alegría de lo que significa comer el pan que es fruto del propio trabajo.
El trabajo está unido al obrar humano, se inserta en la relación del hombre con la naturaleza y entre los mismos seres humanos.

La persona que trabaja colabora con Dios mismo, da continuidad a la mima obra creadora de Dios en el mundo, pues obedeciendo a Dios el hombre cultiva y custodia la tierra en compañía de los demás hombres. El trabajo es participación en la obra misma de la salvación, es oportunidad para el advenimiento del Reino, en la que ponemos todas nuestras habilidades y cualidades al servicio de la familia, de la sociedad, del bien común, entendido este como el conjunto de condiciones para que el ser humano pueda alcanzar, plena y fácilmente, el propio desarrollo. El trabajo dignifica al hombre y tiene su función en la sociedad, aunque en estos días vemos como en algunos casos debido a salarios injustos e insuficientes para mantener al trabajador y su familia atentan contra su dignidad. Uno de los dramas de nuestra sociedad del bienestar es que se sustenta en el malestar de unos pocos.

Jesús asume una tarea humana, un trabajo y una actividad creativa, en el taller de Nazaret junto a S. José, por lo que el trabajo adquiere un sentido y dignidad radicalmente diferente pues deja de ser una actividad indiferente. Con el trabajo nos identificamos con Cristo, cualquier trabajo, desde el más honesto al más humilde, si se hace por amor a Dios y al prójimo, es una ofrenda al Señor, pues hace la vida humana más humana.

Muchas ocasiones nuestros hijos no se preguntan cómo llegó la ropa limpia y doblada al ropero, al armario, quien limpió la casa, quien se encargó de hacer de comer y otras tareas familiares propias de la pequeña comunidad familiar; tampoco se pregunta quien paga las facturas entre otras, por ejemplo, el agua, la luz y gas que estos días trae de cabeza a las familias para hacer frente a ellas. Todos tenemos que hacer algo, en proporción a nuestra capacidad, habilidad y disponibilidad.