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Oración inicial comunitaria de Iniciación Cristiana.

El grupo de catequistas de Iniciación Cristiana de 1, 2 y 3 ciclo, ha celebrado en la tarde de este jueves 22 de septiembre, una oración conjunta de inicio de ciclo.

Se ha centrado en el Evangelio de San Juan, capítulo 10, 1-16 «El buen Pastor»

Además, los catequistas han realizado peticiones, con las que todos han rezado por las familias, por los jóvenes, por los niños, por los enfermos, por la paz, por la Iglesia, los catequistas, por el medio ambiente y por nuestra parroquia.

XXV Domingo Del Tiempo Ordinario

18/09/2022

Hace dos domingos Jesús nos enseñaba a buscar la verdadera sabiduría: distinguir lo que es importante y lo que no lo es en nuestra vida, para renunciar, si es el caso, a las cosas secundarias y asegurarnos las que en realidad valen la pena. En este domingo XXV Del Tiempo Ordinario, de nuevo, se nos pone en la misma perspectiva, esta vez con relación al dinero. Jesús nos presenta una parábola puede provocar cierto desconcierto, pues alaba a un administrador corrupto, aunque Jesús lo pone como ejemplo de astucia, no como modelo a seguir. Lucas nos muestra otra enseñanza más de Jesús acerca las riquezas, a la cual considera uno de los mayores obstáculos para el seguimiento.

La síntesis de las lecturas puede ser: La primera lectura, del libro del profeta Amós, nos habla de la denuncia del profeta contra los abusos de los derechos humanos de la sociedad de su tiempo “Escuchad esto, los que pisoteáis al pobre y elimináis a los humildes del país” La preferencia de Dios para con los pobres es resaltada al cantar la antífona del salmo: “Alabad al Señor, que alza al pobre” La segunda lectura, de la primera carta de Pablo a Timoteo, sique con las consignas pastorales para la animación de la comunidad, en este caso para orar por toda la humanidad “Hagan suplicas, oraciones, peticiones, acciones de gracias, por toda la humanidad”  En el Evangelio vuelve a insistir en la enseñanza acerca del dinero “No podéis servir a Dios y al dinero”

La primera lectura, del libro del profeta Amós a quien Dios llamó para que hablara en su nombre en el reino del Norte, en Samaría, en el siglo VIII antes de Cristo, critica con rigor la actitud mundana de su pueblo y de su época, una mundanidad en la que se busca siempre el propio beneficio, en lugar de andar en busca de la justicia y la verdad.

El espíritu de mundanidad de no tener ninguna piedad por los pobres, explotar su situación en beneficio propio, usando incluso medios deshonestos “reduciendo el peso y aumentando el precio, y modificando las balanzas con engaño” El Señor no acepta nada de esto, no puede tolerarlo, por eso debemos tener muy claro y saber que el Señor nos impulsa enérgicamente hacia la verdadera generosidad.

La segunda lectura, primera carta de Pablo a Timoteo, nos habla también de generosidad, aunque de forma distinta y complementaria, los cristianos estamos llamados a ser generosos con todos los hombres, estamos invitados a la caridad universal, que se manifiesta especialmente en la oración. Pablo nos dice que es preciso orar de una manera particular por los ejercen el poder, porque tienen una tarea muy importante para la vida de todos los hombres. Si los responsables del poder toman decisiones justas y generosas quedan asegurada la paz, la vida apacible y tranquila, tanto para los cristianos como para todos los hombres. Esta oración debe ser universal, porque el amor de Dios es universal “Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad”

En el evangelio de Lucas escuchamos otra parábola de Jesús, después de las tres de la misericordia del domingo pasado. La de hoy quiere ilustrar cómo debemos administrar los bienes materiales en nuestra vida para que no sean obstáculo a nuestro crecimiento en la fe. En este caso, trata de un administrador infiel, que, a pesar de ser muy poco escrupuloso, tiene capacidad de hacer cálculos y ver qué le conviene para asegurarse el futuro. Comete fraude: condona deudas y falsifica facturas a los clientes para que luego le apoyen al ser despedido por el amo. Es inteligente para sus propios intereses, no así para los de su amo.

Jesús nos presenta este ejemplo no para ser deshonestos, sino para animar a la astucia “Y el amo felicitó al administrador injusto, por la astucia con que había procedido” Muchas veces sucede que personas no creyentes, sin principios religiosos, se muestran más ingeniosas que los creyentes. Jesús quiere suscitar en nosotros una cierta emulación, nos viene a decir que estas personas no se dejan desanimar por las circunstancias (la pérdida del empleo del administrador) encuentran soluciones, así que vosotros discípulos míos debéis mostraros astutos, ingeniosos y buscar soluciones, incluso inesperadas.

Es legítimo tener y buscar el dinero, porque lo necesitamos para nuestra vida, para el bienestar de nuestra familia y el progreso del mundo. También es necesario para la evangelización y la marcha de la comunidad cristiana. Pero todo depende de su uso. Si nos dejamos esclavizar por él, caemos en la desautorización tan repetida de Jesús. El dinero no nos puede hacer olvidar que hay otros valores más importantes en la vida. El dinero puede bloquear nuestra paz interior y nuestra apertura al prójimo y a Dios. La idolatría del dinero nos hace pecar contra el primer mandamiento, porque se convierte en nuestro dios, la cosa en la que más pensamos. Jesús nos avisa que no podemos servir a Dios y al dinero “Ningún siervo puede servir a dos señores, porque, o bien aborrecerá a uno y amará al otro, o bien se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No podéis servir a Dios y al dinero”.  Las riquezas pueden ser un peligro y una trampa, o bien un medio de ayudar a los demás.

Feliz domingo y feliz semana.

XXIV Domingo Del Tiempo Ordinario 11/09/2022

Este XXIII Domingo del Tiempo Ordinario nos trae una enseñanza muy insistente sobre la misericordia del Señor. Si tuviéramos que poner nombre a este domingo, sería el domingo del Padre Misericordioso, el segundo domingo de Pascua fue el Domingo de la misericordia y el cuarto Domingo de Cuaresma leíamos la parábola del Hijo pródigo, mas bien del Padre Misericordioso, la misma que leemos en este domingo. Nuestro Dios no es un Dios inflexible, rígido, no es un juez despiadado, sino un Padre Misericordioso, lleno de bondad, de indulgencia, deseoso de salvación de todos sus hijos.

Una síntesis de las lecturas puede quedar tal que: La primera lectura, del libro del Éxodo, nos presenta a Moisés pidiéndole al Señor que se muestre misericordioso, “Entonces se arrepintió el Señor de la amenaza que había pronunciado contra su pueblo”. Cantamos hoy el salmo penitencial más famoso, el Miserere, que refleja muy bien la actitud de un pecador que vuelve a Dios, “Oh Dios, crea en mí un corazón puro” y “un corazón quebrantado y humillado, tú, oh, Dios, no lo desprecias”. Pablo recuerda en la segunda lectura la misericordia que el mismo recibió del Señor “Pero Dios tuvo compasión de mí porque no sabía lo que hacía, pues estaba lejos de la fe”. El evangelio habla de la misericordia de Dios con tres parábolas: la oveja perdida, la moneda perdida y la del Hijo Pródigo, o mejor, del Padre Misericordioso “su padre lo vio y se le conmovieron las entrañas; y, echando a correr, se le echó al cuello y lo cubrió de besos”.

La primera lectura, del libro del Éxodo, muestra la situación del pueblo después del pecado de idolatría. El pueblo que se encuentra en el desierto, tras la revelación del Sinaí y la Alianza, este rompe de inmediato la Alianza con un pecado de idolatría, fabricándose un becerro de oro, en torno al cual cantaron y bailaron, adorándole como el dios que les había liberado de Egipto. Entonces se establece un interesante diálogo entre Dios y Moisés. Pero Moisés intercede por el pueblo, a quien llama, dirigiéndose a Dios, “tu Pueblo … el que tú sacaste de Egipto”, apela a la amistad que Dios tuvo con los patriarcas Abrahán, Isaac y Jacob, y le recuerda las promesas que les había hecho y que ahora se verán frustradas si extermina al pueblo. “Y el Señor se arrepintió de la amenaza”

Cantamos hoy el salmo penitencial más famoso, el Miserere, que refleja muy bien la actitud de un pecador que vuelve a Dios

“Oh Dios, crea en mí un corazón puro… un corazón quebrantado y humillado tú no lo desprecias”. La antífona nos anticipa la historia del hijo prodigo que se arrepiente: “Me pondré en camino a dónde está mi padre”

Pablo reconoce en la primera carta a Timoteo, la segunda lectura, que no merece ser apóstol, porque era un blasfemo, un perseguidor, un violento, pues perseguía a la Iglesia con saña. Pero, Pablo dice que Dios tuvo compasión de él, derrochó su amor en él, dándole la fe “Es palabra digna de crédito y merecedora de total aceptación que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, y yo soy el primero” Pablo se sintió perdonado, y por eso se abrió totalmente al Señor y a la confesión de su pasado, e hizo una admirable profesión cristológica de su fe.

Esta experiencia de Pablo sirvió de ejemplo a muchos “pero por esto precisamente se compadeció de mí: para que yo fuese el primero en el que Cristo Jesús mostrase toda su paciencia y para que me convirtiera en un modelo de los que han de creer en él y tener vida eterna”, y también sirve de ejemplo hoy para nosotros.

En el evangelio Lucas leemos las tres parábolas del perdón de Dios. La ocasión es que “Y los fariseos y los escribas murmuraban diciendo: Ese acoge a los pecadores y come con ellos”. Las parábolas son transparentes: habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que la que puede sentir un pastor por la oveja recuperada, o una mujer por la moneda encontrada, o el padre por poder abrazar al hijo que vuelve a casa “cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se le conmovieron las entrañas; y, echando a correr, se le echó al cuello y lo cubrió de besos”. El protagonista auténtico es el padre. Aunque también es interesante la actitud del hijo joven que se reconoce pecador y se pone en camino a su casa “Padre, he pecado contra el cielo y contra ti”. Y la del hermano mayor, que retrata bien la actitud de los intransigentes “Él se indignó y no quería entrar, pero su padre salió e intentaba persuadirlo”.

La parábola del hijo prodigo es muy sugestiva, muestra toda la profundidad y generosidad de la misericordia divina. El padre ama a su hijo pequeño, pero este no comprende el amor de su padre; busca solo su propio interés. El hijo mayor, representa a los que son fieles a Dios, pero no comprenden la misericordia con los pecadores, le parece injusta. Pero el padre le hace participar de la alegría “Hijo, tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo; pero era preciso celebrar un banquete y alegrarse, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido; estaba perdido y lo hemos encontrado” Jesús insiste en que practiquemos la misericordia, a estar dispuestos a perdonar a nuestros hermanos.

La finalidad de las tres parábolas de Jesús, como nos ha dicho Lucas, es enseñarnos a nosotros, fieles a Dios, y que en ocasiones nos creemos justos y perfectos, a ser más misericordioso. Lucas se sirve de estas parábolas para convencernos de la infinita misericordia de Dios y para poner en nosotros una profunda confianza en ella, aunque hayamos sido infieles, el Señor nos espera con toda la generosidad de su corazón, trata de convertir nuestro corazón y unirlo a la misericordia de Dios.

Feliz domingo y feliz semana.