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XXVI Domingo Del Tiempo Ordinario

01/09/2023

Vigésimo-sexto domingo del tiempo ordinario, comenzamos el mes de octubre, mes del Rosario de la Aura de nuestra parroquia. La Palabra de hoy nos sitúa en el discernimiento de la responsabilidad, que tenemos cada uno, ante el seguimiento de Jesús. La ambigüedad en nuestros actos y decisiones asoman en muchos y diferentes momentos de nuestra vida, es condición humana, la cual nos plantea una doble perspectiva de nuestra respuesta ante el seguimiento y llamada de Jesús: un sí que luego es un no y un no que luego es un si. La fidelidad en el seguimiento de Jesús se muestra en nuestra propia vida.

Una síntesis para las lecturas de este domingo puede ser: la primera lectura, sacada del profeta Ezequiel, nos habla de la conversión, en la que replica, a quienes le escuchan que, antes de criticar a Dios como injusto, deben observar su conducta y su propia justicia “¿Es injusto mi proceder? ¿No es más bien vuestro proceder el que es injusto?”. En el salmo reflexiona sobre el sentido de la vida, camino lleno de giros y desvíos, con pasos adelante y atrás, en que siempre encontramos al Dios de la ternura “Recuerda, Señor, tu ternura” San Pablo, en su carta dirigida a la comunidad de Filipos, le reta a que vivan según la manera de Cristo Jesús: que practiquen una vida sencilla y fraterna, que en los momento de dificultad y conflictos se traten con compasión, y que el servicio de unos a otros sea su identidad “Tened entre vosotros los sentimientos propios de Cristo Jesús” El evangelio narra una parábola, en que nos sitúa a los creyentes como a los dirigentes de Israel, justos y buenos, pero que no hacen la voluntad de Dios “¿Quién de los dos cumplió la voluntad de su padre?”

La lectura del profeta Ezequiel compara la conducta del justo y del malvado. Si uno es justo y se aparta de la justicia, muere por la maldad que comete “Cuando el inocente se aparta de su inocencia, comete la maldad y muere, muere por la maldad que cometió”, pero si uno es malvado, pero se arrepiente y se convierte de su maldad, salva su vida. Al justo se le pide que persevere en el bien, al malvado que se convierta. El mensaje de Ezequiel es esperanzador, nos invita a confiar en la bondad y perdón de Dios. El mismo salmo recoge una actitud de confianza, apela a la misericordia de Dios, y pide que no se acuerde de los pecados cometidos y que el Señor le muestre sus caminos “Si recapacita y se convierte de los delitos cometidos, ciertamente vivirá y no morirá”.

La lectura de la carta a los filipenses contiene unos consejos muy propios de Pablo, a la hora de edificar una comunidad fraterna que vive unida en el amor. Quiere que todos tengan un mismo amor y sentir, sin rivalidades “manteneos unánimes y concordes con un mismo amor y un mismo sentir.” Para ello propone el mejor de los ejemplos Cristo Jesús, que a pesar de ser quien era no hizo alarde de su condición, se entregó hasta morir para la salvación de todos. Así nos lo cuanta en el himno pascual que ya se cantaba en las primeras comunidades cristianas, incluso en comunidades anteriores a las formadas por el mismo Pablo.

La lectura del Evangelio, nos presenta a Jesús delante de los sumos sacerdotes y ancianos del pueblo, a las autoridades y miembros insignes de Israel, orgullosos todos de pertenecer al pueblo elegido de Israel. Con la parábola tan sencilla que cuenta Jesús, les reprocha la hipocresía que reina en sus actitudes. El hijo que dijo que no iría a trabajar a la viña, pero que luego fue “Hijo, ve hoy a trabajar en la viña. Él le contestó: No quiero. Pero después se arrepintió y fue”. Y el hijo que dijo que si iría, pero que luego no fue “Voy, señor. Pero no fue”.  Es en este último donde Jesús retrata a las clases dirigentes de Israel, los contrapone a los publicanos y prostitutas, que tiene mala fama, pero que ha sabido, muchos de ellos, acoger el mensaje del Bautista, y que ahora acogen el de Jesús.

Dios no nos impone su salvación, ni su amor, él sólo espera nuestro sí a su voluntad, aunque en ocasiones le hayamos dicho que no, “¿Qué os parece?” esta es la pregunta que siempre nos hace ante la llamada, ante el seguimiento. Nos espera con nuestro sí con los brazos abiertos, como al hijo pródigo, espera de nosotros un sí autentico, de arrepentimiento, de tal manera que vivamos este sí de forma continuada y constate en la fidelidad a Dios Padre. Precisamente nuestr5o trato con Dios y con los demás, indicará la autenticidad de nuestro sí. Por eso cuando un sí no nos lleva a la acción, revisémonos.

Feliz domingo, día del Señor. y feliz semana.

XXV Domingo Del Tiempo Ordinario

24/09/2023

Vigésimo-sexto domingo del tiempo ordinario en el que celebramos el 109º Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado. El lema elegido para este día “Libres de elegir si migrar o quedarse” La liturgia de la Palabra de este domingo nos ayudan a ver el mundo y la vida según la perspectiva de Dios, que es presentado, una vez más, como Dios de bondad y misericordia. Nuestros palanes y caminos no son los planes y caminos de Dios. Aunque nosotros muchas veces no entendamos los planes de Dios, estos planes están llenos de amor y de gracia, no solo de justicia.

Una síntesis para de las lecturas: en la lectura del profeta Isaías nos dice que buscar al Señor, del que siempre contamos con su perdón, implica abandonar los caminos y pensamientos que le desagradan y andar por la senda del bien y la fraternidad “vuestros caminos no son mis caminos”. El salmo en continuidad con el profeta Isaías, nos invita a orar y agradecer la bondad de Dios, su afecto y misericordia a todas sus criaturas “el Señor es bueno con todos, es cariñoso con todas sus criaturas”. San Pablo en la carta a los Filipenses, comunidad muy generosa y querida por él, nos dice de si mismo que es un enamorado de Jesús y que está ansioso por verlo, por estar con Él “Para mí la vida es Cristo”. En el Evangelio se nos propone hoy la parábola de los jornaleros con la cual quiere enseñarnos, Jesús, que nuestra justicia, planes y caminos no son los de Dios “¿O vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?”

La primera lectura, el profeta Isaías, quiere que nos convirtamos a Dios, al que describe siempre fiel a su alianza y rico en perdón, e invita a reconocer la presencia de Dios en los acontecimientos de la vida, a reconsiderar la idea que se han hecho de Dios, a buscar a Dios que se deja encontrar “Buscad al Señor mientras se deja encontrar”, a invocarlo porque está cerca “invocadlo mientras está cerca”. Tan cerca que su presencia cuestiona la vida del hombre en sus caminos y en sus planes, y les pide que abandone el mal camino. Dios en el oráculo toma la palabra e indica el trecho entre el cielo y la tierra, entre sus planes y los nuestros, entre sus caminos y los nuestros “mis planes no son vuestros planes, vuestros caminos no son mis caminos”. La lógica de Dios no es nuestra lógica. Por eso encontramos en el salmo la afirmación “El Señor es clemente y misericordioso, lento a la cólera y rico en piedad” El Señor es justo en sus planes y sus caminos, aunque nosotros no lo entendamos “El Señor es justo en todos sus caminos”

La carta de Pablo a la comunidad de los filipenses, primera comunidad cristiana de Europa, muy querida por Pablo, de la que guarda un recuerdo muy amable, es una carta escrita en la cautividad. En la lectura de hoy, Pablo confiesa que se encuentra ante una alternativa: ¿le llevarán a la muerte? ¿le absorberán o la menos cancelarán su causa y le dejarán vivo? Si le hacen morir, tal vez es lo mejor, porque Pablo desea estar con Cristo “deseo partir para estar con Cristo” si le dejan con vida, tal vez, es mas necesario para comunidad, para Iglesia “quedarme en esta vida veo que es más necesario para vosotros”, y así seguir trabajando por Cristo “no sé qué escoger”

En el Evangelio, Jesús, propone una parábola desconcertante y paradójica para nuestros criterios de justicia, en ella pareciera como si favoreciera la injusticia o al menos la voluntad omnímoda por parte del dueño de la viña sobre el salario de sus trabajadores, precisamente en ella se cumple lo anunciado por Isaías “mis caminos no son vuestros caminos”.

La parábola comienza que las diversas invitaciones a distintos jornaleros, ociosos, sin ocupación en la plaza del pueblo y a diversas horas del día, que llega al extremo con la contratación de los últimos jornaleros casi al acabar la jornada. Jesús nos hace ver la reacción de los que han comenzado a primera hora y han trabajado toda la jornada cuando ven que reciben lo mismo que los que han trabajado muchísimo menos, los contratados a última hora. La respuesta de Jesús es rotunda “¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos?” Con todos cumple lo que era de justicia, lo que habían pactado “Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No nos ajustamos en un denario?”, pero con los últimos ha querido ser magnánimo y les da más de lo que les tocaba, les da lo mismo que al que comenzó la jornada a primerísima hora. La última afirmación de Jesús es la que centra el mensaje “¿O vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?” No se trata de una lección de justicia salarial, sino de la generosidad que tiene Dios que admite como jornaleros a los que se presentan a última hora. No premia solo conforme a nuestros méritos, sino que lo hace según su bondad, por eso sus planes, sentido de la justicia y sus caminos no son los nuestros, pues están llenos de infinita bondad.

Feliz domingo, día del Señor y feliz semana.

XXIV Domingo Del Tiempo Ordinario

17/09/2023

Vigésimo-cuarto domingo del tiempo ordinario, la Palabra de hoy nos habla de la enseñanza del perdón entre personas y pueblos, y con nosotros mismos, algo que nunca acabamos de hacer posible, pero que sin embargo es la base de la convivencia y del bien para todos. Si el domingo pasado Jesús nos enseñaba cómo corregir al hermano, en este nos enseña cómo debemos perdonar al hermano y a no tener rencor. Sabemos que en Jesús y por Jesús nos viene el perdón, la compasión, estamos llamados a hacer nosotros lo mismo con los demás.

La primera lectura, del libro del Eclesiástico, recoge la tradición del Antiguo Testamento acerca del perdón. Dios mismo da ejemplo de perdón con los suyos renovando su Alianza “Acuérdate de los mandamientos y no guardes rencor a tu prójimo; acuérdate de la alianza del Altísimo y pasa por alto la ofensa”. El salmista canta la cercanía y la misericordia de Dios expresándolos en la curación y el perdón de los pecados “Él perdona todas tus culpas y cura todas tus enfermedades”. En la segunda lectura, Pablo, en la carta a los Romanos, nos dice que el cristiano está íntimamente unido a Cristo “ya vivamos, ya muramos, somos del Señor” lo que implica que como seguidores suyos nos manifestamos también en el perdón ilimitado, gratuito y misericordioso. En el Evangelio Jesús nos enseña que hay que saber perdonar “No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete” y nos cuenta la parábola del funcionario que es perdonado pero que es incapaz de perdonar.

El libro del Eclesiástico o Sirácida, pertenece a la llamada sabiduría judía, contiene una serie de reflexiones sapienciales que incluye, como nos propone la lectura de este domingo este domingo, una ecuación muy significativa: si uno no perdona al hermano, ¿Cómo puede esperar que Dios le perdone? “El vengativo sufrirá la venganza del Señor, que llevará cuenta exacta de sus pecados” La cólera y el rencor son malo consejeros. La confianza en el perdón de Dios tiene que ir acompañado con nuestro perdón al hermano. “Si no se compadece de su semejante, ¿cómo pide perdón por sus propios pecados? La medida que nosotros usemos con el hermano será la medida que Dios use con nosotros. Precisamente el salmo es uno de los cantos mas repetidos que describen la bondad y misericordia de Dios “El Señor es compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia”

En la carta a los Romanos, Pablo, nos quiere enseñar a distinguir entre lo que es importante y lo que no lo es. Lo principal de nuestra unión con Cristo Jesús, todo lo demás es relativo “Si vivimos, vivimos para el Señor; si morimos, morimos para el Señor”. La lectura es breve pero sustanciosa, si por el Bautismo hemos sido incorporados al Resucitado, le pertenecemos, en la vida y en la muerte somos del Señor “Pues para esto murió y resucitó Cristo: para ser Señor de muertos y vivos”. Para Pablo siempre es Cristo el punto de referencia.

En el evangelio, nos da la consigna que hay que saber perdonar. Pedro interviene con una pregunta de hasta donde tiene uno que perdonar “Señor, si mi hermano me ofende, ¿Cuántas veces tengo que perdonarlo?” . La respuesta de Jesús es sorprendente, en el lenguaje de hoy diríamos hasta el infinito y más allá, que es lo que quiere decir hasta setenta veces siete, es decir siempre, o como dice el salmo 22 en sus últimas estrofas por años sin termino, es decir siempre, nunca se debe de cansar uno de perdonar “No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete”.

Jesús para esta enseñanza usa la parábola del funcionario que es perdonado, pero que a su vez no es capaz de perdonar. Los diez mil talentos, lo que diríamos una cifra con muchísimos ceros, a la derecha claro está, unos setenta millones de denarios, frente a los cien denarios, el jornal de un día de trabajo, tal vez menos, cantidad asequible para la mayoría. Esta diferencia abismal muestra de forma muy expresiva la enseñanza de la parábola. El rey revoca el perdón concedido anteriormente y exige el pago de toda la deuda al funcionario que no fue capaz de personar esa ínfima cantidad con respecto a la que le fue perdonada a él. Jesús nos avisa acerca del perdón no solo de boquilla sino de corazón “Lo mismo hará con vosotros mi Padre celestial, si cada cual no perdona de corazón a su hermano”

Nuestro corazón en ocasiones se muestra mezquino, lento para el perdón y siempre dispuesto a la cólera, mientras Dios tiene un corazón misericordioso y perdonador. Jesús mismo actúa con un corazón lleno de misericordia: perdona con delicadeza a la mujer adultera y pecadora, muere en la cruz perdonando al ladrón arrepentido ya sus verdugos, y resucitado perdona a sus discípulos en concreto a Pedro que lo negó tres veces. Esto nos lleva a tener confianza, pues tenemos un Dios que perdona, hasta el infinito y más allá, como muestra en la parábola del hijo prodigo. Jesús nos invita a perdonar como el perdona.

Feliz domingo, día del Señor y feliz semana.

Inscripción 2 ciclo catequesis.

La inscripción de los niños y niñas que este año empiezan su 2 ciclo de catequesis, será en los salones parroquiales:

Miércoles 20, de 5 a 7 de la tarde para aquellos niños y niñas que quieren recibir la catequesis los miércoles.

Jueves 21, de 5 a 7 de la tarde, para aquellos niños y niñas que quieren recibir la catequesis los jueves.

Las catequesis en 2 ciclo son semanales y en el pueblo tenemos:

Miércoles de 4 a 5 de la tarde.

Miércoles de 6 a 7 de la tarde.

Jueves de 5 a 6 de la tarde.

Jueves de 6 a 7 de la tarde.

Si tienes alguna duda, pásate y lo hablamos.