
El próximo jueves 6 de enero, dia en el que celebramos la Epifanía del Señor, las misas serán a las 9:00h, 12:15h y 20:00h.
Además, para aquellos que no podáis asistir, se retransmitirá la de las 20:00h en directo por Facebook.

El próximo jueves 6 de enero, dia en el que celebramos la Epifanía del Señor, las misas serán a las 9:00h, 12:15h y 20:00h.
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Ayer concluíamos, con la celebración de la solemnidad de María Madre de Dios y fiesta del Año Nuevo, la octava de Navidad. Dejamos atrás un año que ha seguido marcado por la pandemia, al que se le suma una inflación por las nubes. Pero decir feliz año es desear que el Señor nos bendiga, que nos enseñe a aprender de lo vivido y que caminar sea nuestro empeño.

Pues seguimos caminado por este Tiempo de Navidad, y desde el día de Navidad se vuelven a repetir una y otra vez algunos textos. El hecho de que el Hijo de Dios haya hecho hombre es un misterio de tal dimensión que sobrepasa las posibilidades de la mente humana.
La repetición de algunas lecturas tiene como fin que nos empapemos a fondo del mensaje que Dios se ha encarnado, que Dios se ha hecho hombre en carne humana. Que el Hijo de Dios se hizo hombre, para que nosotros seamos hijos de Dios. Dios con nosotros, Dios hecho hombre, vuelve a ocupar el centro de la celebración de la Misa de este domingo. La primera lectura, sacada del libro del Eclesiástico, profundiza en la Sabiduría, que va a tomar forma e identificar definitivamente con Jesús “Pon tu tienda en Jacob y fija tu heredad en Israel”.

El salmo es toda una alabanza a la sabiduría del Señor, que alimenta y da paz cuya antífona es un eco del evangelio “El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros”
La segunda lectura, himno Dios por nuestra salvación, tomado de la carta de s. Pablo a los Efesios, es toda una bendición que nos recuerda que somos sus hijos desde el principio de todos los tiempos, “Él nos eligió en Cristo antes de la fundación del mundo”. El evangelio es el comienzo del Evangelio según S. Juan, que nos recuerda al Génesis, en que Jesús, Palabra de Dios, se introduce en la historia humana asumiendo los caracteres propios de la condición humana “En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba junto a Dios, y el Verbo era Dios”; se presenta ante el mundo con un cuerpo carnal como el de cualquier otra persona.
El prólogo, comienzo o inicio del Evangelio de Juan nos traslada y nos lleva al comienzo del libro del Genesis: “En el principio…” y el primer texto que leemos de la Biblia, el primer capítulo del Génesis es una presentación de la historia, es un prólogo a todo lo que llega después, nos introduce en lo que se nos va a narrar en toda la Sagrada Escritura, se trata de la historia de una relación entre Dios y el ser humano. El prólogo del Evangelio de San Juan, viene a ser como un nuevo relanzamiento, una nueva explicación de esa relación, una nueva luz, una nueva óptica o perspectiva para entender esa relación entre Dios y el hombre. Esa nueva luz es la Palabra de Dios, que se hace uno de nosotros, que se hace hombre, Jesucristo, Nuestro Señor. Cristo es Dios. Que existe desde siempre junto a Dios Padre y que a través de él se ha hecho todo “en él estaba la vida” En su prologo s. Juan utiliza el binomio luz-tinieblas, Cristo nos ha traído la luz que siempre vence a las tinieblas por muy densas que estas sean. En muchas ocasiones, en nuestros momentos de crisis, nos preguntamos ¿Dónde estás Señor?

Él siempre está brillando, sin embargo, nuestra mirada no está en Dios sino en nuestros propios problemas y como es normal sin mirar la luz es difícil verla. Es una luz que está con nosotros “Y habitó entre nosotros”, no por encima ni por debajo, sino con y junto a nosotros.
Pero a pesar de ser una Buena Noticia, muchos como nos dice s. Juan, no la quisieron recibir. Algo que ocurre también en nuestros días. El hombre quiere ser feliz, pero, sin embargo, rechaza a quien le puede hacer feliz, Dios encarnado. Otros si acogieron la Cristo que es el rostro de Dios entre nosotros.
Dejemos que Cristo, el Señor que ha nacido una vez para siempre, llene nuestras vidas de luz, verdad y de gracia. Y que cada año, cada Navidad, celebremos esta realidad, de Dios hecho hombre, para no olvidarla nunca.
De nuevo, Feliz Navidad.

Concluimos la octava de Navidad, ocho días de fiestas y de celebraciones por el nacimiento de nuestro Señor. La octava, la comenzábamos celebrando a Jesús, hijo de María, y la terminamos celebrando a María Madre de Jesús. Es la fiesta mariana más importante del año, todo lo que se pueda decir de María depende de un hecho, que no es otro que la vocación y llamada a ser Madre del Mesías, Madre de Nuestro Señor. Madre de Dios argumenta los demás dogmas marianos y todo lo que podamos decir de María.
Iniciamos un Año Nuevo y dejamos atrás otro año que aún, ha seguido y sigue el que comienza, marcado por la pandemia, que en estos últimos días nos tiene amenazados con la sexta ola. Comenzamos el año, como no puede ser de otra manera, y a pesar de la pandemia, con bendiciones y los mejores deseos. Coinciden en el día de hoy la celebración de María Madre de Dios, y la LV Jornada Mundial de la Paz cuyo lema este año es: DIÁLOGO ENTRE GENERACIONES, EDUCACIÓN Y TRABAJO: INSTRUMENTOS PARA CONSTRUIR UNA PAZ DURADERA.
La síntesis de las lecturas puede quedar de esta manera: comenzamos el año con bendiciones, la primera lectura sacada del libro de los Números, nos presenta la fórmula de bendición, y de la que sacamos “El Señor se fije en ti y te conceda la paz”. Una paz y salvación, que pedimos por la intercesión de María, para todos los pueblos, como cantamos en el salmo, “Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben” Celebramos que María, es verdaderamente la Madre de Dios, en la segunda lectura, en la carta a los Gálatas, nos dice s. Pablo, “nacido de mujer, nacido bajo la ley”, donde realza la humanidad y condición judía de Jesús. El evangelio, dice, que siguiendo las costumbres judías fue circuncidado a los ocho días de nacer y “le pusieron por nombre Jesús”, que significa Dios Salva.

“El Señor te bendiga y te proteja, ilumine su rostro sobre ti y te conceda su favor. El Señor te muestre tu rostro y te conceda la paz” Dios nos bendice y nos llama a bendecir, queremos que este año también sea bendecido por el Señor. Iniciamos el año, esperanzados, en presencia de Dios y acompañados de la mano de María, Madre de Nuestro Señor, pidiendo por la paz que es más que una ausencia de conflictos, es una experiencia humana de alegría, de plenitud, lo cantamos en la segunda estrofa del salmo “que canten de alegría las naciones”
En la carta a los Gálatas s. Pablo resalta la humanidad de Jesús “nacido de mujer” y su condición judía “nacido bajo la Ley” Nos subraya que hemos sido rescatados y liberados, que somos hijos libres, puesto que hemos recibido el Espíritu de Jesús y por tanto nos podemos relacionar con Dios como Jesús lo hacía, como Padre y exclamar como Jesús: “¡Abba Padre!”
El evangelio de hoy, que fue leído en la misa de pastores el día de Navidad, es la primera misa, después de la del Gallo, al deslumbrar el día, centremos nuestra atención en tres de los personajes del relato: los pastores, los admirados y asombrados, y María.

La lectura resalta que los pastores, los más sencillos, los más humildes, las gentes sin clase, los que no gozaban de estima social, son los primeros que, tras el anuncio del ángel, van a toda prisa a contemplar lo que el ángel les había anunciado, encontrando al niño según la consigna dada “acostado en el pesebre” Son ellos, a su vez, anunciadores que simbolizan al pueblo de Israel, que por fin reconocen a su Señor, glorifican y alaban a Dios por lo que han visto y oído. Causan admiración y asombro dando testimonio de lo que han contemplado.
El haber visto y oído, algo muy común en nuestros días, no lleva a la fe, los pastores vuelven a sus quehaceres cotidianos, son los oyentes de la parábola del sembrador que “han oído la Palabra, pero por los afanes y quehaceres de la vida no llegan a dar fruto”.
El asombro y la admiración es una reacción muy común en el evangelio, que no conduce necesariamente a la fe. En este relato, estos asombrados y admirados, son como los oyentes de la palabra del sembrador “al escuchar la palabra, la acogen con gozo, pero no echan raíces” Pero hay una excepción entre los oyentes asombrados, María que “conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón”
María no se limita a asombrarse, sino que escucha con más atención, ella en la parábola del sembrador ejemplifica “a los que escuchan la palabra con un corazón bien dispuesto, la retienen y dan fruto con perseverancia”. Por eso, María es la persona de los relatos de la infancia que aparecerá durante el ministerio público de Jesús y en la Iglesia naciente. Aparecerá junto a los que oyen la Palabra de Dios y la cumplen, en Hechos aparecerá con la Iglesia naciente formando parte de la comunidad creyente que espera Pentecostés. De esta manera María se convirtió en modelo del creyente cristiano.
Pues como María, y con su intercesión, escuchemos la Palabra con corazón dispuesto, retengámosla y meditémosla perseverando en ella. Y pidamos también su intercesión por la paz en estos momentos en que el mundo vive, amén de la pandemia, una escalada armamentística, a nivel mundial, que no se recuerda desde la guerra fría.
Feliz Año Nuevo y que María, nuestra Madre, siempre nos acompañe.
El próximo viernes 31 de diciembre, la misa será a las 20:00h como de costumbre.

El sábado 1 de enero, Solemnidad de Santa María, Madre de Dios, las misas serán a las 12:15h y 20:00h en la Parroquia. Se suprime la de las 9:00h.
El domingo 2 de enero, se celebrará las misas de costumbre en la parroquia, 9:00h 12:15 y 20:00h. En Torrealqueria a las 11:00h.

En este día celebramos la Fiesta de la Sagrada Familia, formada por Jesús, María y José. Los cambios en la sociedad son tan rápidos que afectan a la vida social y familiar. Pero no está de más que nos miremos y aprendamos de la Familia de Jesús, tratando de descubrir cómo podemos llenarnos del ejemplo de su vida: el trabajo, los valores, la obediencia, la apertura al amor de Dios, la cercanía…
La primera lectura, del primer libro de Samuel, es el relato de la concepción de Ana que era mujer estéril que puso a su hijo el nombre de Samuel que significa Dios escucha “Ana concibió y dio a luz un hijo, al que puso por nombre Samuel”, subrayando la naturaleza excepcional del nuevo ser, al ismo tiempo que nos recuerda que Dios nos conoce y nos llama a cada uno personalmente por nuestro nombre. Con el salmo cantamos “¡Dichosos los que viven en tu casa, Señor!” recordándonos que formamos una misma familia con la fe como techo. La lectura de la primera carta del Apóstol san Juan, habla de Dios Padre ama a quienes creen en Jesús y los convierte en hijos suyos “Y este es su mandamiento: que creamos en el nombre de su Hijo, Jesucristo, y nos amemos unos a otros, tal como nos lo mandó”.

El evangelio es todo un anticipo de lo que será el ministerio de Jesús, “iba creciendo en sabiduría, estatura y en gracia Ante Dios y ante los hombres” mientras tanto “Su madre conservaba todo en su corazón”
Las lecturas de hoy pueden parecernos un tanto extraña y raras al presentar el hallazgo del niño Jesús en el Templo como relato inserto en el ciclo del tiempo de Navidad. Dado que Jesús tiene ya doce años quedando muy alejado de su nacimiento, que celebrábamos precisamente ayer con gran júbilo y alegría. La fiesta de la Navidad es también la fiesta de la primera revelación de la presencia del Hijo de Dios en el mundo por parte de otros, Gabriel, Zacarías, Isabel, los magos, los ángeles, los pastores, Simeón, Ana, el hallazgo del niño Jesús en el Templo tiene también la finalidad de presentar al Hijo de Dios. En esta ocasión no es alguien quien revela la identidad de Hijo de Dios, sino que es el mismo niño Jesús quien revela su identidad llamando Padre a Dios. Resulta llamativo que ni María ni José comprenden a Jesús cuando llama a Dios como su Padre, aun sabiendo que era Hijo de Dios gracias a la revelación angélica.
Son estos los primeros momentos de la vida racional en los que escuchamos a Jesús cuando el mismo puede autodefinirse, identificarse. En las narraciones de la concepción, la revelación de Jesús como Hijo de Dios tuvo que ser puesta en boca de otros, en este relato de su vida oculta, es el mismo Jesús quien puede hablar y autorevelarse.
Jesús ha empezado su actividad en el Templo, actividad que señalará su ministerio público. Jesús pone ya la prioridad en las exigencias de Dios sobre las exigencias de la familia. Sus primeras palabras proclaman que Dios es su Padre. De esta Proción del evangelio sacamos tres características de su vida posterior: su piedad, su sabiduría y algunos aspectos de lo que será su ministerio.
Lucas primero llama la atención en la piedad de Jesús y su familia, la Sagrada Familia como judíos que son fueron a Belén obedeciendo al edicto del emperador, ponen nombre al niño obedeciendo al ángel, y van al Templo obedeciendo la Ley de Moisés sobre circuncisión, purificación y presentación. Y en este caso son de nuevo obedientes a la Ley porque suben a Jerusalén por la fiesta de Pascua. Jesús es también respetuoso con el deber y es piadoso al acompañar a sus padres en la visita al Templo.
En segundo lugar, Lucas llama la atención sobre la sabiduría. Sus padres lo encuentran en el Templo escuchando a los maestros y haciéndoles preguntas. Anticipa, en la preadolescencia, el asombro que provocará sus enseñanzas que serán una nota característica de su ministerio. Muchos quedarán admirados y asombrados por la autoridad de sus palabras. También encontraremos a Jesús en el Templo hacia el final de su vida ante los sacerdotes y escribas, los maestros de la Ley.
En tercer lugar, la característica básica que Jesús presentará en su ministerio.

Encuentran al niño al tercer día, en el Templo. La pregunta que hace María a Jesús “Hijo ¿porque has hecho esto? Mira que tu padre y yo te buscábamos angustiados” tiene un ligero tono de reproche que nos recuerda a otras situaciones como las Bodas de Canaán cuando falta el vino y María le pide que intervenga “Mujer, ¿Qué tiene que ver eso con nosotros? mi hora no ha llegado”, cuando su familia quiere llevárselo porque estaba absorbido por la actividad ministerial, y pensaban que estaba loco.
Cuando se plantea a Jesús una exigencia en nombre de las obligaciones familiares, muestra respuestas en las que dice que sus prioridades están en Dios y no en la familia terrena.
Como María guardemos estas cosas en el corazón, no pretendamos encontrar respuestas de inmediato. Lucas propone a María como modelo para el cristiano, nos viene a decir: “No pienses que comprender a Jesús es fácil. Si piensas que lo has entendido, te equivocas; ni siquiera su madre lo entendió”. Es la sensación con la que muchas veces nos encontramos al leer el evangelio, pero no se trata de cerrarlo y olvidarlo. Como María, debemos guardar y meditar lo que dice.
Feliz domingo y Feliz Navidad.