XXVII Domingo Del Tiempo Ordinario

06/10/2024

Las lecturas acerca del matrimonio dominan la liturgia de este Domingo Vigesimoséptimo del Tiempo Ordinario, damos que gracias a Dios por los que siguen juntos, y pedimos por los que se encuentran en crisis.

También es un día para pedir por la paz, cada vez los conflictos bélicos amenazan con extenderse y de hecho se están extendiendo, el Papa ha convocado para el lunes 07 de octubre una jornada de ayuno y oración por la paz.

En la lectura del libro del Génesis leemos como Dios vio que no era bueno para el hombre la soledad, y decide hacer a alguien como el hombre para que le ayude “No es bueno que el hombre esté solo; voy a hacerle a alguien como él, que le ayude” Ninguno es superior al otro y están llamados a unirse y complementarse, esta unión cuenta con bendición de Dios, así la cantamos en la antífona del salmo “Que el Señor nos bendiga todos los días de nuestra vida”. En la lectura de la carta a los Hebreos, nos recuerda que Cristo, nos ha santificado por su muerte y resurrección, nos llama hermanos suyos, ya que también nosotros, como él, procedemos de Dios nuestro Padre “El santificador y los santificados proceden todos del mismo”. En el evangelio los fariseos ponen a prueba a Jesús ante la postura por el divorcio “¿Le es lícito al hombre repudiar a su mujer?” y porque Moisés permitió el divorcio.

Leemos, en la primera lectura, parte del segundo relato de la creación. Dios, ante la soledad del hombre, hace una compañera con la misma dignidad que el hombre. Dios no ha creado al hombre para vivir en soledad, sino en relación, en compañía. La compañía de los animales domésticos es buena, pero es insuficiente. Adán da a cada uno su nombre; con ello se quiere significar que ejerce dominio y señorío sobre ellos. Pero no basta y ambos se unirán y ya no serán dos sino una sola carne “¡Esta sí que huesos de mis huesos y es carne de mi carne!”  Esta unión vence la soledad del hombre y establece una relación plena, satisfactoria, regocijante, con quien es igual que él. Una unión que, vivida en todo su esplendor y belleza, unifica. Unifica las fuerzas de la inteligencia, que se orientan hacia la vida en común y familiar. Unifica las fuerzas de la voluntad, que acepta el querer de la persona amada y tiende a hacer el bien. Unifica el corazón, centrándolo en el otro. Unifica las experiencias de la vida “Por eso abandonará el varón a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne”, que son vividas en referencia a la experiencia fundamental, que es la experiencia familiar cuyos frutos son los hijos, “renuevos de olivo” como leemos en salmo.

En la carta a los Hebreos, Jesús hermano de los hombres, por su pasión y muerte, nos lleva a su misma gloria y perfeccionamiento, llegando a santificarnos como el mismo “El santificador y los santificados proceden todos del mismo. Por eso no se avergüenza de llamarlos hermanos”.  Es el Hijo que viene a ser nuestro hermano, se pone a nuestra altura, un poco inferior a los ángeles, para que sintamos la fuerza del hermano. Es el mismo Hijo de Dios y hermano nuestro que se compadece de nosotros y da vida por nosotros, haciéndose solidario con nosotros los hombres, sus hermanos.

Los fariseos, en el evangelio, quieren probar a Jesús y ver su postura ante el divorcio. En la época de Jesús, existía dos escuelas o corrientes de pensamiento judío, una conservadora, la escuela de Shammai, que enseñaba que la única razón válida para el divorcio era el adulterio o la infidelidad. Y otra más liberal, la escuela de Hillel, que enseñaba que un varón judío podía divorciarse casi por cualquier causa. Los fariseos queriendo saber si Jesús apoyaba una u otra, le preguntaron si era permitido divorciarse por cualquier motivo y la razón por la que Moisés autorizó el divorcio. En el evangelio leemos la respuesta de Jesús: “Por la dureza de vuestro corazón dejó escrito Moisés este precepto…” Lo primero que el Señor aclara es que nunca estuvo en los planes ni en la voluntad de Dios el divorcio, pero que a causa de la dureza de los corazones Moisés reguló el divorcio en ciertas circunstancias, especialmente para protección de las mujeres. De manera que Jesús, no apoya a ninguna de las corrientes, “lo que Dios a unido que no lo separe el hombre”, con estas palabras Jesús da y eleva al matrimonio a la dignidad de sacramento.

Al final leemos como Jesús pone de modelo a los niños “de los que son como ellos es el Reino de Dios”, estos no tienen prejuicios, están abiertos a cualquier novedad, no están atados al pasado, a tradiciones, a enseñanzas, a saberlo todo. El niño es lo nuevo, el futuro, el adulto, es lo conocido, la experiencia, el pasado.

Que el Señor nos ayude a ser como niños y a participar del Reino de Dios.

Feliz domingo día del Señor y feliz semana.

Concierto – oración

Ayer viernes después de la misa de tarde, se celebró en nuestra parroquia el concierto-oración bajo el lema «Aliados del sueño de Dios’  que, simultáneamente, se celebró en otras parroquias de la Diócesis de Málaga.

Os dejamos algunas fotos…

Todo los donativos ayudan a los hermanos que no tienen hogar.

XXVI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO 29/09/2024

Vigesimosexto domingo del tiempo ordinario en el que celebramos el 110º Día Mundial del Migrante y del Refugiado. El tema elegido para este día “Dios camina con su pueblo” El Papa Francisco recuerda que el encuentro con el migrante, como con cualquier persona necesitada “es también un encuentro con Cristo” e invita a la Iglesia a unirse en oración “por todos aquellos que han tenido que abandonar su tierra en busca de condiciones de vida dignas”.

La síntesis para de las lecturas de este domingo: en la primera, del libro de los Números: ¡Ojalá todo el pueblo del Señor recibiera el Espíritu del Señor y profetizara! y el Evangelio: “El que no está contra nosotros está a favor nuestro” nos advierten sobre la cerrazón espiritual en la que caemos a veces no queriendo reconocer la acción de Dios en los hermanos de otras confesiones, incluso de otros grupos católicos distintos de los nuestros. La acción del Espíritu ayudará a cumplir la misión y nos alegrará el corazón, así lo cantamos en la antífona del Salmo “Los mandatos del Señor son rectos y alegran el corazón”  El apóstol Santiago, en la segunda lectura, da un ejemplo de cómo los cristianos no podemos callar ante la corrupción, la injusticia o la explotación de los trabajadores: “El jornal de los obreros que segaron vuestros campos, el que vosotros habéis retenido, está gritando” El mismo Evangelio nos llama a evitar no solo el pecado, sino cuanto puede conducirnos a él: “Si tu mano te induce a pecar, córtatela”.

La primera lectura recuerda bastante a lo que cuenta el Evangelio. Durante la travesía por el desierto, Moisés se queja a Dios de la gran cantidad de personas que forman parte del pueblo y la consecuente dificultad de encargarse de todos los problemas. Dios le responde y le hace elegir a setenta ancianos sobre los que bajará el Espíritu y le ayudará a cumplir la tarea, dos de los elegidos no se presentan, pero el Espíritu también se posó sobre ellos y comenzaron a profetizar, lo que provoca la indignación de Josué que pretende que Moisés se lo prohíba. La respuesta de Moisés no era la esperada ¿Es que estás tú celoso por mí? Concluyendo Moisés con el deseo de que Espíritu se pose en todos y que todos profeticen. Este mismo espíritu es el que invita a la Iglesia de hoy, es decir a todos y cada uno de nosotros, a anunciar el Evangelio, la Buena Noticia.

La lectura de la carta de Santiago habla a los ricos, denunciando que no es lícito acumular injustamente bienes, robando, matando o impidiendo que otros tengan los necesario. Se trata de la riqueza que se posee por la injusticia y la sinrazón “Vuestra riqueza está podrida y vuestros trajes se han apolillado. Vuestro oro y vuestra plata están oxidados y su herrumbre se convertirá en testimonio contra vosotros y devorará vuestras carnes como fuego”. Por ello son los ricos deshonestos, que ponen su seguridad en las riquezas acumuladas a base de abuso, los que reciben las palabras directas de esta invectiva moralizante de Santiago. La riqueza a consta de la injusticia, y de la acumulación de lo que no es necesario, mientras otros pasan hambre, necesidades o no tienen trabajo, es verdaderamente antievangélica. Esta lectura nos trae a memoria la Ley de Santidad del Levítico y del Deuteronomio, y de dentro de ellas a las leyes humanitarias y sociales. Los salarios injustos son un pecado grave, aunque este quede reflejado en un contrato o acuerdo suscrito por un trabajador en situación de grave de subsistencia, nunca justifica un salario injusto. Las palabras del apóstol Santiago a la vez a que nos alertan del vano afán de los vienes materiales, constituyen una fuerte llamada a usarlos en perspectiva de solidaridad y del bien común.

La lectura del Evangelio, muy semejante a la primera lectura, es uno de esos episodios que contienen un significado profundo. Trata del hecho de que alguien que no es de los seguidores de Jesús, expulsa demonios en su nombre. Juan, al igual que Josué en la primera lectura, tiene celos y quiere impedirlo. Jesús no lo permite y aprovecha la ocasión para enseñar a los discípulos que Dios puede obrar cosas buenas incluso fuera su circulo y que puede colaborar en la causa del reino de Dios de diversos modos. Jesús nos anima a no tener celos y alegrarnos de que alguien externo obre el bien en nombre de Cristo. Incluso en la misma Iglesia a vivir la comunión con las diversas realidades eclesiales.

Frente a la postura de ver enemigos en todas partes, Jesús nos enseña a ver amigos “el que no está contra nosotros, está a favor nuestro” como nos dice Jesús ha dicho Jesús en otra ocasión que el peligro viene del interior del hombre, de lo que sale de dentro “Si tu mano te induce a pecar, córtatela: más te vale entrar manco en la vida, que ir con las dos manos a la gehenna, al fuego que no se apaga. Y, si tu pie te hace pecar, córtatelo: más te vale entrar cojo en la vida, que ser echado con los dos pies a la gehenna. Y, si tu ojo te induce a pecar, sácatelo: más te vale entrar tuerto en el reino de Dios, que ser echado con los dos ojos a la gehenna, donde el gusano no muere y el fuego no se apaga” y de las tendencias negativas, la mano, para lo que hacemos, el pie, para sitio a donde nos dirigimos y el ojo, para lo que miramos o dejamos de mirar, en ocasiones ante la injusticia miramos hacia otro lado o dejamos de mirar.

Que el Señor y por la intercesión de María, sepamos alegrarnos por todo gesto e iniciativa de bien, sin envidias ni celos, usar y administrar sabiamente los bienes para el bien común.

Feliz domingo día del Señor y feliz semana.