SEGUNDO DOMINGO DE NAVIDAD 03/01/2021

Recientemente hemos celebrado la solemnidad de María Madre de Dios el primero de enero y hemos concluido la octava de Navidad. Hemos hablado de lo complicado que ha sido el año que hemos dejado atrás marcado por la pandemia. Es fácil decir que fue un annus horribilis, año horrible, pero sabemos que todo forma parte de nuestro aprendizaje como seres humanos, algo que no es nada fácil. Pensábamos que todo estaba conseguido, pero hay que seguir caminando, decir feliz año es desear que el Señor nos bendiga, que nos enseñe a aprender de lo vivido y que caminar sea nuestro empeño. Pues seguimos caminado por este Tiempo de Navidad, y desde el día 25 de diciembre, se repiten una y otra vez algunos textos.

El hecho de que el Hijo de Dios haya nacido en carne humana es un misterio de tal dimensión que sobrepasa las posibilidades de la mente humana.  La repetición de algunas lecturas, en tiempo de Navidad, tienen como fin que nos empapemos a fondo del mensaje principal de este misterio, que Dios se ha encarnado, que Dios se ha hecho hombre en carne humana. Que el Hijo de Dios se hizo hombre, para que nosotros seamos hijos de Dios.

Dios con nosotros, Dios hecho hombre, vuelve a ocupar el centro de la celebración de la Misa de este domingo. Las tres lecturas proclaman la misma verdad de fe. En la primera lectura, Dios quiere morar entre los hombres; en la segunda, se introduce en la historia humana asumiendo los caracteres propios de la condición humana; y en el Evangelio se presenta ante el mundo con un cuerpo carnal como el de cualquier otra persona. “Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, …”

El prólogo, comienzo o inicio del Evangelio de Juan nos traslada y nos lleva al comienzo del libro del Genesis: “En el principio…” y el primer texto que leemos de la Biblia, el primer capítulo del Génesis es una presentación de la historia, es un prólogo a todo lo que llega después, nos introduce en lo que se nos va a narrar en toda la Sagrada Escritura, se trata de la historia de una relación entre Dios y el ser humano. El prólogo del Evangelio de San Juan, viene a ser como un nuevo relanzamiento, una nueva explicación de esa relación, una nueva luz, una nueva óptica o perspectiva para entender esa relación entre Dios y el hombre. Esa nueva luz es la Palabra de Dios, que se hace uno de nosotros, que se hace hombre, Jesucristo, Nuestro Señor.

Nuevamente Feliz Navidad.

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