VII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO 20/02/2022

Séptimo domingo del tiempo ordinario, jornada mundial de la justicia social, donde precisamente las lecturas de hoy nos traen un mensaje de perdón y de amor.

Nuestra comunidad celebró este último viernes el día del ayuno voluntario, durante la cual contamos con un testimonio de primera mano. Este domingo lo dedicamos a Manos Unidas, en cual se nos invita a tomar partido por Jesús y con Jesús por los pobres, por los que sufren, por los que tienen hambre. Hoy se nos ofrece la oportunidad de juntar las manos, unir esfuerzos, en gesto de solidaridad y fraternidad global, las colectas serán destinadas a esta organización de la Iglesia.

La síntesis de las lecturas puede quedar de esta manera: la primera lectura, sacada del primer libro de Samuel, presenta como modelo de compasión y misericordia a David, que pudiendo vengarse de Saúl, su enemigo, le perdonó la vida, no queriendo atentar impunemente contra el ungido del Señor “no he querido extender la mi mano contra el ungido del Señor”. En el salmo cantamos la misericordia de Dios, y del cual sacamos de una de sus estrofas “No nos trata como merecen nuestros pecados, ni nos paga según nuestras culpas” San Pablo en la segunda lectura nos dice que somos carnales, terrenos, barro, pero nuestra verdadera imagen es ser hijos de Dios “…llevaremos la imagen del celestial” imagen de Dios misericordioso. Nos dice Jesús en el evangelio “Sed misericordiosos, como vuestro Padre es misericordioso”. El amor a los enemigos, la generosidad con los que nos piden, perdonar a los que nos ofenden… es el contenido del evangelio de hoy. Y entenderlo, es contemplar la misericordia de Dios, que tanto nos ama y perdona a lo largo de nuestra vida, a pesar de nuestras infidelidades.

La primera lectura presenta a David como vencedor que no se aprovecha de la debilidad del enemigo, no atenta contra Saúl que es el ungido de Dios. La venganza puede estar en la mano, pero el temeroso de Dios, la persona generosa e inteligente sabe que dejarse llevar por la venganza, la crueldad y el odio es propio de las personas despreciables y viles “que el Señor pague a cada uno según su justicia y fidelidad” David es fiel al Señor que es “compasivo y misericordioso” como cantamos en la antífona del salmo y en una de sus estrofas “te colma de gracia y de ternura”

San Pablo, en la segunda lectura, de la primera carta a los Corintios, presenta una visión fundamental de lo que es el hombre, que no se puede reducir a lo terrenal, a lo material. Es una cuestión antigua y muy actual acerca de la identidad el hombre. Si se incide en su condición material y olvidamos su olvidamos que está hecho a imagen y semejanza de Dios, condenamos al hombre al aquí y ahora; si, por el contrario, se incide en su parte espiritual despreciamos su carnalidad. Nuestra verdadera imagen es la de hijos de Dios “Y lo mismo que hemos llevado la imagen del hombre terrenal, llevaremos la imagen del celestial” somo imagen de Dios que como nos recuerdan todas las lecturas de hoy es Dios Misericordia, misericordioso.

En el evangelio, el mensaje de Jesús es amar, incluso a los enemigos y renunciar a todo tipo de violencia para vengar las ofensas. Este relato de hoy es continuación del domingo pasado donde proclamábamos las bienaventuranzas.

Lucas este domingo propone cuales deben ser las actitudes del discípulo de Jesús que quiere ser ciudadano del Reino, y que para lo cual debe de poner por encima de todo las exigencias del Reino, sabiendo que los criterios de Dios no son los criterios del hombre “amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian, bendecid a los que os maldicen, orad por los que os calumnian”.

Nos enseña Jesús a que seamos misericordiosos, a ser verdadera imagen y semejanza de Dios “seréis hijos del altísimo” y nos alerta de que “con la medida con que midiereis se os medirá a vosotros”

Dios que se revela en Jesús es el Padre Misericordioso, el del Buen Samaritano, el que se compadece de la viuda. Imagen de dios que devuelve bien por mal, que da generosamente al que pide. Esta misericordia no entra en el juego del me debes, sino que es pura compasión con el necesitado, el humillado, el marginado, el empobrecido injustamente.

Seamos testigos de los valores del Reino y pidamos a nuestra Madre, a María, que interceda y nos asista en nuestro testimonio como discípulos de Jesús, capaces de amar incluso a nuestros enemigos.

Pidamos también por la Paz en el mundo, que en esta vieja Europa se callen los tambores guerra.

Feliz y buen domingo. Feliz semana.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s