XXV Domingo Del Tiempo Ordinario

18/09/2022

Hace dos domingos Jesús nos enseñaba a buscar la verdadera sabiduría: distinguir lo que es importante y lo que no lo es en nuestra vida, para renunciar, si es el caso, a las cosas secundarias y asegurarnos las que en realidad valen la pena. En este domingo XXV Del Tiempo Ordinario, de nuevo, se nos pone en la misma perspectiva, esta vez con relación al dinero. Jesús nos presenta una parábola puede provocar cierto desconcierto, pues alaba a un administrador corrupto, aunque Jesús lo pone como ejemplo de astucia, no como modelo a seguir. Lucas nos muestra otra enseñanza más de Jesús acerca las riquezas, a la cual considera uno de los mayores obstáculos para el seguimiento.

La síntesis de las lecturas puede ser: La primera lectura, del libro del profeta Amós, nos habla de la denuncia del profeta contra los abusos de los derechos humanos de la sociedad de su tiempo “Escuchad esto, los que pisoteáis al pobre y elimináis a los humildes del país” La preferencia de Dios para con los pobres es resaltada al cantar la antífona del salmo: “Alabad al Señor, que alza al pobre” La segunda lectura, de la primera carta de Pablo a Timoteo, sique con las consignas pastorales para la animación de la comunidad, en este caso para orar por toda la humanidad “Hagan suplicas, oraciones, peticiones, acciones de gracias, por toda la humanidad”  En el Evangelio vuelve a insistir en la enseñanza acerca del dinero “No podéis servir a Dios y al dinero”

La primera lectura, del libro del profeta Amós a quien Dios llamó para que hablara en su nombre en el reino del Norte, en Samaría, en el siglo VIII antes de Cristo, critica con rigor la actitud mundana de su pueblo y de su época, una mundanidad en la que se busca siempre el propio beneficio, en lugar de andar en busca de la justicia y la verdad.

El espíritu de mundanidad de no tener ninguna piedad por los pobres, explotar su situación en beneficio propio, usando incluso medios deshonestos “reduciendo el peso y aumentando el precio, y modificando las balanzas con engaño” El Señor no acepta nada de esto, no puede tolerarlo, por eso debemos tener muy claro y saber que el Señor nos impulsa enérgicamente hacia la verdadera generosidad.

La segunda lectura, primera carta de Pablo a Timoteo, nos habla también de generosidad, aunque de forma distinta y complementaria, los cristianos estamos llamados a ser generosos con todos los hombres, estamos invitados a la caridad universal, que se manifiesta especialmente en la oración. Pablo nos dice que es preciso orar de una manera particular por los ejercen el poder, porque tienen una tarea muy importante para la vida de todos los hombres. Si los responsables del poder toman decisiones justas y generosas quedan asegurada la paz, la vida apacible y tranquila, tanto para los cristianos como para todos los hombres. Esta oración debe ser universal, porque el amor de Dios es universal “Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad”

En el evangelio de Lucas escuchamos otra parábola de Jesús, después de las tres de la misericordia del domingo pasado. La de hoy quiere ilustrar cómo debemos administrar los bienes materiales en nuestra vida para que no sean obstáculo a nuestro crecimiento en la fe. En este caso, trata de un administrador infiel, que, a pesar de ser muy poco escrupuloso, tiene capacidad de hacer cálculos y ver qué le conviene para asegurarse el futuro. Comete fraude: condona deudas y falsifica facturas a los clientes para que luego le apoyen al ser despedido por el amo. Es inteligente para sus propios intereses, no así para los de su amo.

Jesús nos presenta este ejemplo no para ser deshonestos, sino para animar a la astucia “Y el amo felicitó al administrador injusto, por la astucia con que había procedido” Muchas veces sucede que personas no creyentes, sin principios religiosos, se muestran más ingeniosas que los creyentes. Jesús quiere suscitar en nosotros una cierta emulación, nos viene a decir que estas personas no se dejan desanimar por las circunstancias (la pérdida del empleo del administrador) encuentran soluciones, así que vosotros discípulos míos debéis mostraros astutos, ingeniosos y buscar soluciones, incluso inesperadas.

Es legítimo tener y buscar el dinero, porque lo necesitamos para nuestra vida, para el bienestar de nuestra familia y el progreso del mundo. También es necesario para la evangelización y la marcha de la comunidad cristiana. Pero todo depende de su uso. Si nos dejamos esclavizar por él, caemos en la desautorización tan repetida de Jesús. El dinero no nos puede hacer olvidar que hay otros valores más importantes en la vida. El dinero puede bloquear nuestra paz interior y nuestra apertura al prójimo y a Dios. La idolatría del dinero nos hace pecar contra el primer mandamiento, porque se convierte en nuestro dios, la cosa en la que más pensamos. Jesús nos avisa que no podemos servir a Dios y al dinero “Ningún siervo puede servir a dos señores, porque, o bien aborrecerá a uno y amará al otro, o bien se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No podéis servir a Dios y al dinero”.  Las riquezas pueden ser un peligro y una trampa, o bien un medio de ayudar a los demás.

Feliz domingo y feliz semana.

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